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El problema en este tema y que ahora no sería de discusión sino fuera por ello, es que muchas personas lo han tomado como una posibilidad para pecar y no vivir una vida con compromiso para Dios. "Como ya soy salvo, haga lo que haga, llegaré con Dios" dicen algunas personas. Pero esta no es la clase de vida que Dios quiere para nosotros. De hecho, la palabra habla de aquella persona que dijo: Mi señor tarda, entonces beberé y malgastaré mi dinero" y Dios le dice: "Qué no sabes que hoy vienen a pedir tu alma".
Si tenemos una vida entregada a Dios, no perfecta, pero buscamos a Dios en verdad, creeme que nunca nos tendremos que preocupar por este tema.
Si de lo contrario, somos un simpatizante de la iglesia, pero no un discipulo de Jesús, debemos preocuparnos y ocuparnos en vivir para Dios en lugar de buscar la justificación o la falsa esperanza a nuestra eternidad.
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