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Unas castañas calientes en los bolsillos de la gabardina, el sonido de unas copas de cava brindando por el nuevo año, el olor a gasolina quemada en una linda retención, la clavada del marisco en el supermercado, los regalos que acaban con la paga extraordinaria y, por supuesto, un décimo casi premiado que otra vez será...
Sí, todo esto, y poco más, es la Navidad... para la mayoría de los anuncios publicitarios hechos a la moda laicista y progresista.
Y para nada se habla de una mujer que cambió su proyecto personal para cumplir la voluntad de Dios hasta el final, o de un hombre fiel en extremo que se dio del todo para sacar adelante a su familia, o de un Niño que nació indefenso y que se libró de una muerte prematura por los pelos.
Pues... esa es la verdadera magia de la Navidad: Dios hecho hombre para que nos lo comamos a besos, para que junto a Él, toda nuestra familia pueda reunirse en eterna alegría. ¡Feliz Navidad a todos!
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