la humanización del gobierno
la gente no quiere al gobierno
la gente, no la a-gente. y para el gobierno en su afán de perpetuarse sólo la a-gente existe y sólo la a-gente importa.
así, la acción que realiza la sociedad es completamente gubernamental, encaja en los intereses oficiales, como puede ser colaborar en los boicots económicos y vetos a empresas o comercios, participar en manifestaciones de trasfondo político, hacer extensiva la gubernabilidad a sectores no burocráticos, reforzar el condicionamiento social y los patrones de conducta derivados.
el hombre trata de adaptarse a una realidad que lo despoja de la más elemental humanidad y razón y lo vuelve gobernable. se esfuerza por adoptar el perfil requerido de conducta y pensamiento, por ser de esta manera genéticamente deseable. pero esta contradicción entre su forma de ser natural y humana y los patrones de conducta establecidos puede traducirse en inconformidad, en apatía electoral.
y así, hay algo de sentido común en no querer al gobierno. a veces la gente que trabaja en él se expresa como si el gobierno fuera una entidad ajena a su voluntad, a su gusto, y nos da a entender que, aunque él no está de acuerdo, sólo está obedeciendo órdenes y realizando su trabajo, por ejemplo un notificador de hacienda, un auditor, un fiscal. en el fondo hay un humano que está de parte nuestra.
¿la "humanización de gobierno" es imposible? en teoría el respeto a la dignidad es la base de la legitimidad del gobierno. un esfuerzo por legitimar el gobierno revisaría la situación con el lente de la dignidad, analizaría la situación y cambiaría patrones de conducta y condicionamiento a favor del respeto de la dignidad y el rechazo de toda forma de pederastia virtual o verdadera en el funcionamiento secreto del sistema.
si las campañas políticas invitaran a los ciudadanos a votar por el sojuzgamiento, la reacción de las masas sería distinta. sin embargo en la práctica gobernabilidad y sojuzgamiento se han visto indisolublemente ligadas, y no ha habido un esfuerzo conciente de separar administración de yugo, e incluso se consideran resultantes el uno del otro.
la "humanización" del gobierno debería ser uno de los reclamos sociales más fuertes: las manifestaciones, los movimientos sociales, las ofertas de los candidatos deberían marchar en esa dirección acorde con gustos y necesidades, acorde más que nada con la razón y el derecho.
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