"LA HERMOSURA DEL TEMPLO" (Reflexión) 26/Octubre/2007 - 02:23
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LUCAS 21, 5-19
"Si perseveran con paciencia, salvarán sus alamas "
Ante el comentario de algunos discípulos sobre la belleza del Templo de Jerusalén, Jesús les habla del final de los tiempos y de la época difícil de prueba que les precederá. Reflexionemos sobre ello.
El panorama que el Evangelio pone hoy ante nosotros no es nada halagador. Habla de la destrucción del templo cuya grandeza los discípulos estaban proclamando. Cristo aprovecha esta plática para decir su discurso que se llama "escatológico", porque trata sobre los acontecimientos que tendrán lugar al fin del mundo.
Habla Cristo del porvenir, como una persona que lo supiera, y claro que Él lo sabia, puesto que era Dios.
Primero habla sobre la destrucción del Templo de Jerusalén, que efectivamente tuvo lugar alrededor del año 40, habla también del fin del mundo así como de la segunda venida del Hijo de Dios al mundo al final de los tiempos.
Sin embargo, ninguna de las situaciones de las que aquí nos habla deben producir en nosotros miedo o temor, ya que el mismo Cristo nos deja un mensaje de amor cuando nos advierte:"ni un solo cabello de vosotros perecerá".
Tampoco quiere el Señor satisfacer nuestra curiosidad sobre el fin del mundo y los acontecimeintos que vendrán, sino que sólo trata de advertinros para que no nos desalentemos ni escandalicemos si se nos presentan dificultades.
Si nos fijamos bien en las palabras del Evangelio, Cristo nos dice: "no os aferréis", pero tambien nos dice: "no os dejéis engañar y vigilad sobre vosotros mismos" ¿Por qué?
Porque muchos vendrán en su nombre diciendo, que son el Mesías y que el momento del fin del mundo está próximo.
En efecto, si estudiamos la historia de muchas sectas, que inclusive se dicen cristianas, vemos que la mayoría de sus comienzos así empezaron. Personas que se decían iluminadas y que anunciaban el fin del mundo, lograron acarrearse seguidores, algunos de los cuales hasta se dirigieron a los cerros a hacer oración pensando que el fin era inminente. Aunque obviamente fracasaron en sus predicciones, sin embalrgo se quedaron algunos seguidores con ellos y de allí han surgido, como decíamos, algunas de las sectas que hoy tenemos inclusive cerca de nosotros.
Ante ellos el Señor nos alerta: "No les sigáis"
El Señor tampo quiere que nos aterremos ante las catástrofes de la naturaleza como los terremotos, las sequias, etc., o los producidos por el hombre como las guerras o el hambre, ya que aún en medio de todas estas dificultades, el Evangelio se irá extendiendo por todo el mundo. Las circunstancias difíciles de ninguna manera deben impedir la predicación de la Palabra de Cristo, sino que por el contrario deben de ser ocacsión de una prédica más intensa, de modo que el hombre dé sentido a su vida aún en medio de las adversidades.
Otro de los anuncios que hace el Señor es que los cristianos sufriremos persecuciones. Todo es inevitable, ya Timoteo en su segunda carta nos dice "Todos los que quieran vivir pidosamente en Cristo, sufrirán persecición". Verdaderamente asi es, pues la persecución tal vez no sea hasta el martirio, pero si nos ponemos a ver a nuestro alrededor, si se persigue al que quiere llevar su cristianismo hasta las últimas consecuencias, Hay burlas, sobrenombres, inclusive de personas que son muy cercanas a nosotros y también por que no decirlo persecuciones directas.
Sin embargo, todas estas persecuciones no escapan de la providencia divina, porque Dios las permite para sacar de ellas bienes mayores.
Tenemos un gran consuelo, que el Señor nos advierte que no debemos temer porque Él nos dará fuerza y sabiduria para defendernos. Cristo nos exhorta a la perseverancia, a quedarnos con Él hasta el final, porque asi estaremos con Él en el reino de los Cielo, ¿no es acaso una promesa que estamos seguros no fallará?.
Cristo nos dice en otro trozo del Evangelio de Juan "Si me han perseguido a Mí, también a vosotros perseguirán". Por lo tanto, debemos estar preparados para sufrir persecuciones, sabiendo que todo es permitido por Dios y confiando que Él nos dará la fuerza necesaria para perseverar.
Reflexionemos, hagámonos cada vez más conscientes de, que la hermosura exterior no es la más importante sino la inteior, la espiritual. Esa es la que nos conseguirá el Reino de los Cielos, pero no por nuestros méritos, sino porque nuestra salvación fué comprada a precio de sangre, De Su Sangre, y esa...... esa es una promesa de Amor del Señor.