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El aplauso suena como una catarata, las rosas caen sobre la escena, los fans se ponen de pie en jubilosa adulación.Graciosamente la prima dona inhala la ovación. Ella puede haber cobrado 15.000 euros o más por una simple velada de trabajo, en uno de los teatros más importantes del mundo.Pero fuera , probablemente le espera un infierno: Ha dedicado 8 horas diarias a ejercitar la voz, se ha presentado a concursos de canto, y, le ha costado años destacar entre las demás cantantes.Ha pasado horas de soledad en los hoteles, preprándose para tener la voz en buenas condiciones, sin poder fumar, resfriarse, y, lo peor de todos estar lejos de los suyos,
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