Ninguna cosa creada escapa a la vista de Dios. Todo está al descubierto, expuesto a los ojos de aquel a quien hemos de rendir cuentas. (Hebreos 4:13)
...él conoce los más íntimos secretos. (Salmos 44:21)
Tú conoces nuestros pecados, aun los más secretos. (Salmos 90:8. BLS)
Los pecados de algunos son evidentes... mientras que los pecados de otros se descubren después. (1Timoteo 5:24)
¡Usted no puede pecar y quedar impune! Ninguno de los siguientes pudo: Adán y Eva (Génesis 3:16-19), Caín (Génesis 4:8-16), Nadab y Abiú (Levítico 10:1-2), Miriam (Números 12:1-15), Coré (Números 16:23-35), Datán y Abirán (Números 16:23-35), Israel (Números 25:1-3; etc.), Acán (Josué 7:1-24), Ofni y Finés (1Samuel 2:12-35), Salomón (1Reyes 11:9-25), Jeroboán (1 Reyes 13:33-34), Ocozías (2 Reyes 1:2-17), Guiezi (2 Reyes 5:21-27), Saúl (1 Crónicas. 10:13-14), Uza (2 Samuel 6:6-7), David (2 Samuel 12:9-14), Judas (Mateo 10:4 cf. Marcos 14:21), Ananías y Safira (Hechos 5:1-11), algunos de los corintios (1 Corintios11:17-34), Sodoma y Gomorra (Judas 7), ciertos ángeles (2 Pedro 2:2-4), etcétera.
Si Dios no dejó impune los pecados de estas y otras personas, no crea que dejará impunes los de usted, aun considerando que estamos bajo el Nuevo Pacto de gracia. Tenga en cuenta también el siguiente pasaje, que fue dirigido a los cristianos del primer siglo:
La Biblia es LA AUTORIDAD FINAL y COMPLETAMENTE SUFICIENTE para todo lo que Dios desea que sepamos, incluyendo la salvación. (2 Tim. 3:15-17). Su DESTINO ETERNO en el cielo o en el infierno depende de lo que haga usted con el mensaje de la Biblia. La gente que está ahora mismo en el infierno darían cualquier cosa por la oportunidad que usted tiene en este momento para salvarse. ¡No deje pasar esta oportunidad! PREPÁRESE PARA LA MUERTE HOY. Mañana será muy tarde. Pídale a Jesucristo que le perdone y sígale de todo corazón hasta la muerte.
Jesucristo es el UNICO Salvador, Mediador, Esperanza y Camino al Padre. Si usted le rechaza o se aparta para no seguirle más, ciertamente no podrá escapar del infierno. Si usted fue salvo una vez, pero luego le dio la espalda a Dios, arrepiéntase y levántese de su actual condición (Luc. 15:24,32). Usted NO PUEDE librarse del fuego eterno por ser miembro de una iglesia, por pertenecer a una Logia, por ser "una buena persona" por haber sido bautizado en las aguas, por guardar el Día de Reposo, por seguir los Diez Mandamientos, por María, etc. SOLAMENMTE LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS -- no la Tradición Sagrada, el Libro de Mormón, el Korán, Bhagavad-Gita, Avesta, Angas, etc. NO hay reencarnación, Purgatorio, segunda oportunidad, destrucción de los malditos o descanso del alma.
¿Es el diablo....... o soy yo, realmente. Mi carne, mi concupiscencia (mi debilidad) es lo que me lleva ha realizar una desobediencia o al contrario es el diablo ,o una combinación de estos?
Usted tiene razón cuando dice que es su carne quien lo lleva a pecar y tambien tiene razón cuando dice que es una combinación de ambos (el diablo y la carne). La posición del diablo es la de solicitar a pecado. El diablo (o sus demonios ya que el diablo no es omni-presente) NO pueden hacerle a usted caer en pecado, pero si puede solicitarle a pecar. Mire lo que paso a Jesus:
Mateo 4 2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.
Mateo 4
2 Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre.3 Y llegándose á él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan.4 Mas él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios.
El diablo no pudo hacer caer a Jesús, solamente solicitó a este para que pecara. Es cierto que Jesús no tenia pecado ni mala conscupisencia, pero aun así fue tentado (probado) en todo como hombre:
Hebreos 4 14 Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
Hebreos 4
14 Por tanto, teniendo un gran Pontífice, que penetró los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un Pontífice que no se pueda compadecer de nuestras flaquezas; mas tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
La razón principal del diablo al solicitarle a pecar es la de destruir su fe. Mire lo que dice el apóstol Pablo:
1 Tesalonicenses 3 4 Que aun estando con vosotros, os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. 5 Por lo cual, también yo, no esperando más, he enviado á reconocer "vuestra fe", no sea que "os haya tentado el tentador", y que nuestro trabajo haya sido en vano. 6 Empero volviendo de vosotros á nosotros Timoteo, y haciéndonos saber vuestra fe y caridad, y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando vernos, como también nosotros á vosotros,
1 Tesalonicenses 3
4 Que aun estando con vosotros, os predecíamos que habíamos de pasar tribulaciones, como ha acontecido y sabéis. 5 Por lo cual, también yo, no esperando más, he enviado á reconocer "vuestra fe", no sea que "os haya tentado el tentador", y que nuestro trabajo haya sido en vano. 6 Empero volviendo de vosotros á nosotros Timoteo, y haciéndonos saber vuestra fe y caridad, y que siempre tenéis buena memoria de nosotros, deseando vernos, como también nosotros á vosotros,
Si su carne (conscupisencia, malos deseos) estan bajo el dominio del Espiritu, usted NO cae en pecado, al contrario si su carne no está bajo el dominio del Espiritu, usted esta lleno de suciedad mental de la carne (conscupisencia) y ha dado lugar al diablo, entonces cae en pecado. No peca porque el diablo lo hizo pecar sino porque usted estaba dejándose llevar por la conscupisencia de su carne. Mire lo que le dijo Pedro a Ananías:
Hechos 5 3 Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón á que mintieses al Espíritu Santo, y defraudases del precio de la heredad? 4 Reteniéndola, ¿no se te quedaba á ti? y vendida, ¿no estaba en tu potestad? ¿Por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido á los hombres, sino á Dios.
Ananías no cayó en pecado porque su tentación fue mucho mas fuerte del que la de otros, el cayó porque había suciedad (conscupisencia) en su corazón. Era carnal y su carnalidad lo llevó a pecar. Dios le ha dado poder a los creyentes sobre su carne por medio de Cristo. El pecador no tiene otro remedio que hacer lo que el diablo quiere porque es el diablo quien le gobierna, desde la caida de Adán y Eva, el mundo cayó bajo el dominio de Satanas, por eso tuvo que venir Cristo a librar al mundo de la prisión y cautividad del Diablo.
En realidad, la idea central de Santiago es que "Dios es bueno y la maldad NUNCA procede de El". Nadie que peca o cae en pecado puede decir, "Eso paso porque Dios lo quiso y el sabe todas las cosas" como he oido decir algunas personas, el pensar/hablar de esta manera es blasfemar contra Dios porque el es Santo!!
Una vez usted está en Cristo, es distinto, el diablo no tiene potestad sobre usted. Usted tiene poder por medio de Cristo, ¡El diablo propone, pero usted dispone!. O vivimos por el Espíritu y vencemos o vivimos por la carne y caemos en pecados, "Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos". Gálatas 5:24.
La Biblia nos declara que al diablo se le puede dar lugar en cuanto a no dar lugar al diablo:
Efesios 4:27
Ni deis lugar al diablo.
Si meditamos lo que dice Dios en todo el capitulo 4 de Efesios, el contexto nos declara cómo es que le podemos damos lugar al diablo:
Efesios 4:27 1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. 30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
1 Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;
17 Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; 19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. 20 Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús. 22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. 25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. 26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo. 28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. 31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
En realidad no tiene que ver con el diablo tener lugar "en o dentro" de nuestro cuerpo sino "con o por medio" de nuestra vida. El contexto nos declara que es principalmente por medio de las palabras corrompidas, la falta de unidad entre los hermanos en la congregación, conducta inapropiada e inconsecuente con el cristiano, la ira, la mentira, las falsas doctrinas, robos, etc. Los cristianos están llamados a vivir vidas santas y piadosas llenas del fruto del espíritu. El no hacerlo "dará lugar al diablo" para levantar acusación en contra de la iglesia, la doctrina y nuestras vidas.
El apóstol Santiago también nos da un mensaje similar cuando nos dice 'resistid al diablo y el huirá de vosotros'
Santiago 4
1 ¿DE dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No son de vuestras concupiscencias, las cuales combaten en vuestros miembros? 2 Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y guerreáis, y no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.3 Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.4 Adúlteros y adúlteras, ¿no sabéis que la amistad del mundo es enemistad con Dios? Cualquiera pues que quisiere ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.
5 ¿Pensáis que la Escritura dice sin causa: Es espíritu que mora en nosotros codicia para envidia? 6 Mas él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes. 7 Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá. 8 Allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doblado ánimo, purificad los corazones. 9 Afligios, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza. 10 Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará. 11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano, y juzga á su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga á la ley; pero si tú juzgas á la ley, no eres guardador de la ley, sino juez. 12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: ¿quién eres tú que juzgas á otro?
Pedro nos dice que el diablo anda como león rugiente buscando a quién devorar, pero devorará solamente aquellos que le dan lugar, que abren puertas en su vida y que no están preparados para la batalla. Por eso es que el apóstol nos insta a revestirnos del nuevo hombre y despojarnos del viejo hombre que está viciado conforme a deseos engañosos y a ser renovados en el espíritu de nuestra mente. (Efesios 4:22-23) Estos pasajes hablan de nuestra responsabilidad y deber Cristiano y hacemos bien en tomarlos en serio.
Nuestra lucha es contra el enemigo de la cruz de Cristo. En Efesios se nos dice que "no le demos lugar" La BLA dice que no le demos "oportunidad". Santiago insiste en que "resistamos al diablo". Pablo repite la idea de no dejar que el Satanás tome ventaja:
2 Corintios 2 10 Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo,11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
2 Corintios 2
10 Y al que vosotros perdonáis, yo también; porque también yo lo que he perdonado, si algo he perdonado, por vosotros lo he hecho en presencia de Cristo,11 para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros; pues no ignoramos sus maquinaciones.
El dar lugar al diablo ocurre cuando no damos el lugar a Dios. Cuando nos dejamos llevar por la conducta carnal y pecaminosa y nos hacemos disponibles para hacer la obra del diablo y en torno dañamos la doctrina de Cristo y la iglesia.
Vea la lista que nos trae la Escritura acerca de las maneras en que se le puede dar lugar al diablo: codicia, envidia, pleitos, mundanalidad (amistad con el mundo), soberbia, ira pecaminosa y extendida, orgullo, autosuficiencia, falta de humildad, falta de perdón, murmuración, juicio indebido a otros, jactancia, falta de hacer lo bueno (robar, mentir, etc.)
El juicio de Dios Category: Blogging
Texto: Oseas 7.1-2
Tema: Dios castiga la práctica de la injusticia en la comunidad de fe.
Área: Educación Cristiana
Propósito: Exhortar a la iglesia a practicar la justicia.
Diseño: Sermón doctrinal
Lógica: Deductiva
Introducción
El final del siglo octavo encuentra al pueblo de Israel en medio del caos social por causa de las intrigas políticas y las luchas de palacio. La crisis era tan profunda que afectaba toda la vida comunitaria de Israel y afectaba su relación con Dios. Por eso, en medio de la crisis, Dios levanta al profeta Oseas, con un mensaje distinto que llamaba al pueblo a dejar atrás el pecado y a volver al Señor.
Puntos a desarrollar
A. La ruptura de las relaciones con Dios crea injusticia en la comunidad de fe.
1. El pecado del pueblo consistía básicamente en romper el pacto mediante el cual se había establecido una relación especial entre Dios e Israel (v. 6.7). El pacto afirmaba que Dios era el Dios de Israel y que Israel era el pueblo de Dios.
2. Romper el pacto era como traicionar al Señor, violando así la integridad de la relación personal entre Dios y su pueblo. Por eso, Oseas usa la imagen del matrimonio para describir la relación que encierra el pacto y la imagen del adulterio para la ruptura del mismo (véase Oseas 1 y 2).
3. Esta ruptura de las relaciones con Dios se manifiesta en las obras de «hacedores de maldad». Estas personas se dedican a levantar calumnias, a crear intrigas y a atacar viciosamente a las personas justos (vv. 6.8-9), contaminando así a todo el pueblo con su pecado (v. 6.11).
B. La práctica de la injusticia coloca la comunidad bajo el juicio de Dios
1. A pesar de su injusticia, los opresores continuaban participando en el culto a Dios. Hacían esto con dos propósitos fundamentales:
2. Los opresores hacían esto «sin pensar» (v. 7.2) que la presencia del Señor no está restringida al ámbito del templo. Dios, en su infinito poder, conoce la totalidad de la experiencia humana. Como dice la Escritura: «Aún las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día, lo mismo te son las tinieblas que la luz» (Salmo 139.12).
3. Porque el Dios no es solo Señor del culto, sino que es Señor de todo. Sí, Dios es el «Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo» (Is 6.1b). Pero Dios también es el Señor que se «pasea» en medio de su creación, llegando a nosotros para desenmascarar nuestro pecado (Gn. 3.8-10).
C. El juicio de Dios crea un nuevo orden de justicia.
1. Mientras los pecadores trataban de manipular a Dios por medio del culto falso y de sus ofrendas robadas, el Señor se preparaba a trastocar sus planes. Sí, porque Dios «salva a los rectos de corazón» (Salmo 7.10b) y permite que los impíos caigan en el hoyo que cavaron (Salmo 7.15).
2. Podemos afirmar, pues, que el juicio de Dios vendrá para eliminar la práctica de la injusticia en nuestros medios. Al eliminar la maldad, el juicio divino creará un nuevo orden de justicia en la comunidad de fe. Dios defenderá a quienes le obedecen con fe—echando fuera la calumnia, la mentira y la murmuración—mediante el amor y la justicia.
3. Sólo así la comunidad puede sobreponerse al pecado que le aqueja y llamarse asamblea de creyentes, pueblo de Dios.
Porque misericordia quiero, y no sacrificio, Y conocimiento de Dios más que holocaustos (Oseas 6.6).
Conclusión
Por lo tanto, hermanos y hermanas, Dios nos llama por medio de este pasaje a ser una comunidad que exprese su fe no sólo por medio del culto, sino en el amor a los demás. Recordemos que la injusticia no debe tener parte ni suerte en la comunidad de fe. Dios nos llama a actuar con justicia en todas nuestras relaciones.
Texto: Génesis 4.9
Tema: El pecado se expresa de forma concreta en la ofensa contra un ser humano.
Propósito: Que la congregación comprenda las consecuencias del pecado.
Hay muchas historias bíblicas que casi todo el mundo conoce en formageneral, pero pocos las conocen en detalle. Hoy nos proponemos comentar una de esas historias que debemos conocer más profundamente: la historia del asesinato de Abel a manos Caín.
A. El pecado es la actualización de la tentación.
1. Caín, por ser el primer hijo varón—el primogénito—de Adán y Eva, era el heredero legítimo de la «primogenitura». El primogénito recibía una doble porción de los bienes de su padre, su autoridad como líder de la familia extendida o clan, y la responsabilidad de interceder ante Dios por las personas que componían el clan.
2. En su libertad, Dios puede tomar la decisión de obviar las estructuras humanas. En este caso, Dios no reconoce la posición de autoridad y privilegio de Adán. Por el contrario, Dios prefiere el sacrificio de Abel.
3. Caín se indigna ante la decisión de Dios. Por su parte, Dios le advierte de la tentación que le acecha. Dios le indica que «el pecado está a la puerta» (v. 7). Es decir, Dios le dice que el pecado le está acechando, como un ladrón que escondido detrás de una puerta, esperando que la persona entre a su casa para asaltarle. Esta advertencia demuestra el amor de Dios hacia Caín.
4. Caín no le hace caso a la advertencia divina. En lugar de prestaratención a la amorosa advertencia de Dios, Caín persevera en su ira y continúa maquinando contra su hermano.
5. En cierto sentido, podemos decir que Caín estaba siendo tentado. La tentación consiste en el hecho de imaginar la muerte de su hermano. Finalmente, lo que antes eran meras ideas se convierte en un plan que lleva a Caín, finalmente, a asesinar a Abel.
B. El pecado se expresa en la ofensa contra otro ser humano.
1. En esta porción bíblica encontramos la descripción de varios actos indebidos por parte de Caín, pero solo la ofensa contra su hermano es considerada como «pecado».
2. El hecho de que su ofrenda no haya sido aceptable no es un pecado (v. 5). Por el contrario, se ve como un mal que se puede subsanar.
3. La tentación que acecha a Caín tampoco se toma como pecado (v. 7). Esta se ve como la posibilidad de cometer un acto pecaminoso. Si Caín hubiera resistido la tentación, nunca habría caído en pecado.
4. Por lo tanto, vemos que no adorar a Dios en forma deficiente o equivocada no es pecado. Tampoco es pecado dudar sobre qué debemos hacer. Aún el sentir ira no es pecado, siempre y cuando no de paso a la maldad.
5. El pecado se manifiesta en ofender a otro ser humano. El pecado se manifiesta de manera concreta cuando le hacemos daño a otra persona. En este sentido, podemos afirmar que el pecado tiene una dimensión comunitaria: nuestro pecado afecta a la gente que nos rodea.
C. La práctica del pecado lleva a la esclavitud.
1. Es interesante lo que—de acuerdo a la historia—ocurre después de que Caín mata a su hermano. Dios se aparece ante Caín y lo confronta. Dios le pregunta a Caín por el paradero de su hermano Abel (v. 9).
2. Aquí la Biblia presenta a Dios como aquel que vela por el cumplimientode la justicia en el mundo. El texto bíblico afirma que Dios tiene en memoria a las personas justas y a las personas oprimidas por las fuerzas del pecado y de la muerte.
3. Caín responde con una mentira al reclamo divino, afirmando que noconoce dónde está Abel (v. 9). Eso demuestra que Caín se creía superior a Dios; creía que podía engañar a Dios con su astucia.
4. Este hecho revela otro aspecto básico del pecado: el pecado consiste en la confianza radical del ser humano en sí mismo. La persona que vive ciega por el pecado, se convierte en el «centro» de su propio «universo». En la mente y en el corazón de la persona pecadora, Dios ocupa una posición secundaria.
5. Esta absurda confianza absoluta en las posibilidades propias lleva alser humano a convertirse en un esclavo de sí mismo. La persona pecadora se convierte en una esclava de sus propios deseos, caprichos y necesidades. Cree que todo es lícito para satisfacer sus propios deseos. Por esta razón, ofende, oprime y hasta mata al prójimo para obtener lo que desea.
La historia de Caín y Abel explica cómo se desarrolla y cómo se actualiza el pecado. En primer lugar, el pecado nace como un mal deseo—como una tentación—que la persona imagina. Segundo, la tentación se convierte en una realidad cuando cometemos el acto malsano que tanto imaginamos. Tercero, el pecado nos aleja de Dios, convirtiéndonos en esclavos y esclavas de nuestros propios deseos. Damos gracias a Dios porque, por medio de la persona de Jesucristo y de la obra del Espíritu Santo, nos permite vivir libres del pecado y de sus consecuencias. Rechacemos, pues, el pecado que está «a la puerta».