Ahí estaba ella, sola, con su largo cabello negro al aire, el traje
escolar
de marinero empapado por la lluvia y los ojos llenos de lágrimas. No
hacia
mucho rato que había parado de llover pero ella no quería irse de ahí,
ese
lugar, ese lago, le recordaban a una persona muy especial, porque
justamente
fue en un lago donde se despidieron.
De nuevo solos tú y yo, un lago y una canción
hecho de menos oír tu voz, una estrella te eclipsó
Inuyasha la había tratado de convencerla de que no volviera a su época,
que
se quedara con el, que nadie podía amarla mas de lo que el la amaba,
quería
casarse con ella y tener muchos cachorros, pero ella se negó, su misión
en
esa época había terminado, ahora la perla estaba segura y Naraku había
desaparecido completamente, ya no volvería jamás.
Por mas que le rogó, ella se negaba, sabia que ahora, no había ningún
obstáculo, ya que Kikyo por fin pudo descansar en paz, y ya jamás
volvería,
pero ella sabia que debía volver a su época, que no podía quedarse ahí.
- Inuyasha, te amo sobre todas las cosas, pero… simplemente no puedo
quedarme aquí…
- Kagome (Ahome), no seas tonta, no entiendes que jamás vas a encontrar
a
alguien que te ame tanto…
- Inuyasha, lo se perfectamente, pero debes entender…
- ¿Entender que? ¿Que de nuevo la mujer que amo simplemente escapa de
mis
brazos?
Los momentos que no volverá a sentir tu piel
en mis brazos te tuve ayer, hay tantas cosas que te quiero decir,
acércate.
Ella no quería irse, quería quedarse ahí, con el, pero no podía, no
quería
que su familia se preocupara por ella, quería estar con ellos, pero
también
quería estar con sus amigos y… con Inuyasha…
A veces siento el despertar con susurro tu calor
ella no deja de pensar que un día te encontrara.
- Inuyasha, no quiero que conmigo sufras lo que sufriste con Kikyo,
pero…
por favor Inuyasha entiende…
- Tú eres la que no entiende, lo que paso con Kikyo y lo que pasa
contigo es
completamente diferente, a ella no la ame tanto.
- Inuyasha…
- Kagome, se mi esposa, casate conmigo, quiero tener muchos cachorros
hermosos contigo, por favor Kagome, no me dejes…
Cógeme no me dejes marchar, quiero sentarme a tus pies
en mis brazos yo te tuve ayer, hay tantas cosas que te quiero decir,
dime por que.
- Inuyasha, a mi me gustaría tanto como a ti quedarme en esta época,
contigo, pero entiende, tengo una familia…
- Podrás irlos a visitar cada vez que quieras.
- ¿Y la escuela?
- En esta época no la necesitaras.
- Inuyasha, tengo que irme.
- Kagome, si quieres puedes irte, pero ¿te volveré a ver?
- Inuyasha, no lo creo, si algún día vuelvo a esta época estoy segura
que me
quedare aquí y no me iré.
- Kagome, te prometo… no, te juro que si te quedas me convertiré en un
humano, completamente.
- Inuyasha- le dijo mientras le acariciaba la mejilla- me enamore de ti
como
un medio demonio y te seguiré amando como un medio demonio, no tienes
que
cambiar por mi.
- ¿Y porque si me amas tanto te iras?
- Inuyasha…- Kagome no lo soporto mas y comenzó a llorar.
- No, no… Kagome, no llores, por favor.
Inuyasha, tampoco lo soporto, tomo a Kagome en brazos e hizo algo que
nadie,
ni siquiera el mismo pensó que haría por su propia cuenta, beso a
Kagome.
Fue un beso largo y lento, pero tanto Kagome como Inuyasha lo
disfrutaron al
100%. Todo en las orillas de un lago.
Solo tú, tú y yo, una guitarra, el lago y una canción.
Solo tú, tú y yo, ahora ya te puedo decir adiós
- Inuyasha, yo… yo no… ¡No quiero irme!
- Pues no lo hagas.
- ¡Por favor Inuyasha, no me ruegues mas, tengo que hacerlo!
- No Kagome, no te vallas.
Kagome corrió lo más rápido que pudo, pero como era lógico, Inuyasha,
que es
más rápido que ella, la alcanzo y la tomo de la mano. A Kagome solo le
quedaba una cosa que hacer, le dolía pero lo tenía que hacer.
- Inuyasha, abajo.
Inuyasha cayó al suelo, soltando la mano de Kagome.
- Adiós Inuyasha, te amo.
Kagome corrió y salio por el pozo.
- Adiós… Kagome, yo también te amo- Dijo Inuyasha, aunque sabía que
Kagome
no lo había oído.
De nuevo solos tú y yo
un lago y una canción
hecho de menos oír tu voz
una estrella te eclipsó.
Y ahora ella estaba, ahí, mojada y triste, en un lago. Lloraba, pero en
ese
momento se sobresalto. En ese momento se dio cuenta de su error. Ella
jamás
debió haberse ido, debió haberse quedado con el hombre que amaba. ¿Como
pudo
haber sido tan tonta?
Se levanto del lugar de donde estaba sentada y corrió hacia el pozo que
era
la entrada a la época Feudal.
Cuando entro lo primero que vio fue a una joven mitad demonio, con el
cabello largo y blanco, sentado en el pasto, mientras una lagrima
corría por
sus mejillas. El chico no se había dado cuenta de la presencia de la
joven,
por lo que no le importaba estar llorando, no lo había hecho desde hace
mucho tiempo, quería sacar todo el dolor, pero una hermosa voz hizo que
inmediatamente se pusiera de pie, sus ojos se alegraron y la mas dulce
de
las sonrisas se dibujo en sus labios.
- Inuyasha
- Kagome… no se supone que tu…
- ¿Creíste que te librarías de mí tan fácilmente?
- Ni un segundo.
Ambos jóvenes corrieron el uno hacia el otro, se abrazaron
estrechamente,
ese momento duro un buen rato, pero Inuyasha rompió el silencio.
- Kagome, prométeme que jamás te volverás a ir de mi lado.
- Inuyasha, te prometo eso si tú me prometes otra cosa.
- ¿Que es?
- Prométeme que me harás la mujer mas feliz del mundo, te casaras con
migo y
me darás unos hermosos cachorros tuyos.
- No tengo que prometértelo, lo pienso hacer.
- Entonces también yo te prometo que siempre estaré a tu lado y jamas
me
separare de ti.
- Kagome, te amo.
- Y yo a ti.
En ese momento los jovenes se fundieron en un beso apasionado, que era
aun
mejor que el anterion, porque este era la mas profunda alegria de
ambos.
CONTINUARA...
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