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Capitulo 4:
Un entendimiento
El grupo de Inuyasha se dirigía a la próxima aldea, por un camino derecho en el cual en sus alrededores había una que otra casa, estaba oscureciendo y el encuentro con Shiza los había retrasado bastante. Aunque todos estaban cansados seguía el clima de tensión. Sango y Miroku iban atrás de Inuyasha y Shippo y Kagome iban adelante. Inuyasha realmente quería hablar con Kagome pero no sabría como empezar, además que se notaba un poco que tenía el ánimo muy bajo.
El hanyou tomo coraje y se adelanto unos pasos donde se encontraba ella.
Inuyasha: Kagome… ¿Podemos hablar? – su vos era tranquila y la mirada estaba dirigida hacia el piso, pero el se había puesto al lado del ella.
Kagome: Si… - al escuchar la pregunta miro a Inuyasha pero vio que miraba al piso, esta hizo lo mismo y le contesto pasivamente, el zorrito también escuchaba ya que se encontraba en la canasta de la bici de Kagome.
Sango y Miroku notaron las intenciones de Inuyasha, pero sabía que alguien ahí estaba de más ¬¬ Shippo, el zorrito aunque era chico no era muy ingenuo. Sango tuvo una muy buena idea en llamarlo.
Inuyasha y Kagome debían aprovechar ese momento de la caminata para hablar de algo muy delicado, de la muerte de Kikyo, de lo que ambos sentían. Obviamente, la exterminadora y el monje estaban atentos a sus labios y voces, para saber si podían oír algo.
Sango. Hee... (Pensaba), Shippo acércate un poco, te mostrare algo muy lindo.
Fue lo mejor que se le ocurrió, la verdad no tenía que mostrarle nada, pero ella puso una simpática sonrisa hacia el pequeño y el se dirigió para allá. Sango le pego levemente con el codo a Miroku y el se dio cuenta rápidamente lo que quería decirle.
Miroku: Si Shippo, ven – busco algo de entre sus ropas y cerró el puño, sonrió un poco por desesperación mientras buscaba y luego miro al zorrito n.n, Shippo se poso en el hombro de él y miró la mano del moje con curiosidad – Adivina que tengo en mi mano…
Shippo: ¡Ay, Miroku no me gustan las sorpresas!, dímelo –El pequeño se entusiasmaba y Sango también estaba intrigada.
Miroku le puso la mano delante de él – Es… un… poco… de… p – con cada palabra al zorrito se le abrían mas los ojos, y nunca apartaba la vista del puño – Mejor cierra los ojos Shippo – Él los cerró con una sonrisa bien grande en la cara, luego sintió la risa de Miroku y algo raro en su boca, pues el chico esperaba con la boca abierta. Shippo abrió los ojos.
Shippo: ¿Qué es esto?, ¡Miroku, me pusiste pelusa en la boca, monje aprovechador! – Decía enojado, mientras se limpiaba la lengua-
Sango: Esa no era la idea de llamarlo – decía con Shippo en los brazos y con su tono de voz un poco elevado.
Miroku: jajá, no resistí la tentación – Decía entre risas
Shippo: ¡Eres un tonto, Hongos mágicos! – como saben Shippo puede lanzar unos hongos llorones chiquitos.
Miroku: ¡Ah!, Shippo.
Mientras con la pelea absurda se distraían Sango, Miroku y Shi, unos pasos más adelante estaban Inuyasha y Kagome, quienes intentaban empezar la conversación. Inuyasha pensó en hablar primero, empezando por aclararle que sentía por aquella sacerdotisa. Pero Kagome de la nada comenzó hablar. En ningún momento miró a Inuyasha a los ojos, de cada tanto lo veía de reojo.
Kagome: Inuyasha, siento haber sacado en casa el tema de Kikyo – Siempre su voz tranquila como su mirada, en si las de ambos.
Inuyasha: No te preocupes, es que no asimilo su perdida con facilidad.
Kagome: Pero yo te hice recordar.
Inuyasha: No, no es así Kagome. Yo estaba un poco nostálgico, además yo te debo unas disculpas.
Kagome: ¿He? – Lo último la sorprendió un poco
Inuyasha: Así es, no me di cuenta que tu también te ponías mal – en lo último la fue mirando a los ojos y ella captó su mirada, y lo miro.
Kagome. Mm... mm (negaba con la cabeza), no te preocupes, supongo que exagere – Lo ultimo lo dijo muy natural.
Inuyasha: Kagome – al escucharla no podía creer como su humor iba cambiando.
Kagome: Inuyasha, todo esta bien (con una sonrisa en su rostro) ¿Tú te encuentras bien?
Inuyasha: Si, gracias – Ambos se miraron con una sonrisa en el rostro.
Cuando se dieron vuelta vieron como Miroku y Sango los miraban, Shippo estaba a brazos de Sango junto a Kirara dormido y el monje tenía uno que otro rasguño pequeño en la cara. Notaron que estaban escuchando pero no les importo, volvió a reinar la amistad en ese grupo.
Con la charla de Inuyasha y Kagome y la pelea entre Shippo y Miroku, llegaron a un aldea pequeña, donde buscaron algún lugar para descansar.
Kagome: ¡Que placer! – Tenía puesto un pijama celeste con dibujos de letras violetas, estiro los brazos y se acostó en su lugar.
Sango: Veo, que ya estas mejor Kagome.
Kagome: ¿Por qué lo dices?- Le preguntaba curiosa.
Sango: Desde que llegaron con Inuyasha, estaban tristes.
Miroku: Parece ser que la señorita Kagome e Inuyasha hicieron las pases.
Inuyasha: Bah, nunca estuvimos peleados Miroku – estaba acostado con una mano en la cabeza y el cuerpo de perfil.
Kagome: Ah, pues si, pero nunca estuvimos peleados, a decir verdad había que aclarar todo – Decía con un dedo en la boca y mirando al techo
Sango: Me alegro que estén bien, Buenas Noches.
Kagome: Buenas Noches Sango.
((<<Kouga, Ginta y Hakkaku se quedaron mirando al cielo, pero en particular a una estrella amarilla que se alejaba pensando en aquel deseo pedido por el líder del clan de los lobos.
Kouga no espero más y se dirigió donde estaba Kagome, guiándose por el olor de Inuyasha, como siempre dejando atrás a sus amigos que le gritaban para que se detuviese. >> Final del Capitulo 3))
Notó que se encontraban no muy lejos, en una aldea pequeña, Kouga espero a sus amigos y los apuro. Luego en una casa en particular sintió el olor de Inuyasha.
Kouga: Ahí esta Inuyasha (con una leve sonrisa), seguro que Kagome esta con él.
Ginta: Descansemos un poco Kouga – decía casi sin aliento
Hakkaku: Si, además ellos también están cansados – señalando a un grupo de lobos que los acompañaban.
Kouga: ¡¿Qué dices?! Miren allí, ahí esta Inuyasha, no falta nada – Y empezó a correr otra vez con su típico remolino.
Se habían resuelto las cosas entre Inuyasha y Kagome, se encontraban bien después de un par de días de tristeza, pero ahora no podían bajar la guardia por que a partir de aquí se desencadenaría lo que cambiaria la vida de Kagome e Inuyasha, por el deseo de un lobo, Kouga. Tal vez aquel deseo sin la más mínima intención de lastimar a nadie, solo tener a la mujer que amaba junto a él, la podría lastimar sin saberlo.
Bueno ahora si me voy, me paso por aca dentro de 2 0 3 días a ver si lo leen, y si lo leen pongo mas capis, chau...
Sigan Leyendo...
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