|
------------------------- EL CARALLO----------------------
Hace algunos años, el escritor y académico CAMILO JOSE CELA, publico un libro de mucho éxito dedicado a los “cojones”, en el que con gran detalle y erudición analizaba las distintas acepciones de este vocablo a través de toda la literatura española.
Yo quisiera hoy, como un rendido y justo homenaje, y porque estamos solo entre hombres, dedicar un pequeño estudio a uno de los vocablos gallegos más asombrosamente usado y desde luego, por muchos motivos el más conocido dentro y fuera de nuestra región: La palabra CARALLO.
CARALLO: Pronunciada lisa y llanamente, sin énfasis ni intención, significa mienbro viril, órgano genital masculino.
¡CARALLO!: Exclamación, asombro.
¡CARALLÓ!: Admiración.
CARAALLO: Asentimiento.
CARALLAZO: Contrariedad, golpe.
CARALLETE: Interjección.
CARALLADA: Juerga.
CARALLEAR: Andar de juerga.
CARALLAN: Bromista.
CARALLUDO: Calidad.
ESCARALLAR: Tiene dos acepciones. Una; estropear, entorpecer. Otra acepción equivalente a “muerto de risa ..., de gusto.
ESCARALLADO: Caos, desolación.
ESCARALLACIÓN: Colmo.
ESCARALLADIÑO: Agotamiento.
Indudablemente la palabra CARALLO esta internamente ligada a la virilidad. Así se explica que mientras un hombre joven dice con voz viril: ¡me cago no CARALLO! , la gente mayor por deformación instintiva la feminiza y exclama: ¡me cago na caralla!.
También hay deformación en el cursí, que presume de educado, y cuando emplea el vocablo delante de señoras, lo deforma y sustituye por carballo.
La variedad y riqueza de acepciones que tiene nuestro CARALLO son casi ilimitadas. Lo mismo vale para engrandecer que para denigrar ; para decir que una cosa es buena, que una cosa es mala; puede expresar indignación, cansancio y risa. Y asi hasta infinidad de estados de animo con ahora demostraremos:
RESIGNACIÓN: ¡Hay que CARALLO!.
INDIGNACIÓN: ¡Non me toques o CARALLO!.
ASOMBRO: ¡Manda CARALLO!.
INDECISIÓN: Qué CARALLO.
CACHONDEO: Bueno CARALLO bueno.
DESPLANTE: Vete al CARALLO.
INQUISITIVO: Que CARALLO che importa.
CONTRARIEDAD: Tócate o CARALLO.
OFENSA: Iste CARALLO e parvo.
AMENAZA: Ven, CARALLO, ven si eres home.
TEMPLANZA: Cálmate CARALLO.
GROSERIA: Rascame o CARALLO.
NEGACIÓN ROTUNDA: Nin CARALLOS, nin nada.
JURAMENTO: Me cago no CARALLO.
IRA: Me cago no CARALLO, CARALLO.
DESAFIO: Sí CARALLO, sí.
ALABANZA: E un home de CARALLO.
EXTRAÑEZA: Qué CARALLO pasa.
ANIMOSO: Dalle, CARALLO, dalle.
CUALITATIVO: Non vale un CARALLO, está de CARALLO, e CARALLUDA.
VALOR: Roncalle o CARALLO.
FATALIDAD: Tiene CARALLO la cosa.
AGOTAMIENTO: Xa estou hasta o CARALLO.
OBSCENO: Eiquí, CARALLO, eiquí.
IRREVERENTE: O santisimo CARALLO.
LASCIVO: Mángalle o sacho, CARALLO.
PICARDIA: O CARALLIÑO.
En muchas ocasiones es empleado como muletilla conversacional, comodín de frases largas o situaciones apurasas: “entón chegou Pepiño, e un servidor, CARALLO, díxolle: CARALLO Pepiño, ¿qué CARALLO fas eiquí?.
Y para terminar, también se emplea como coplero, Además de la jocosa: “Xa e Domingo, CARALLO”, quiero recordar la tonadilla de hace muchos años:
¿a dónde CARALLO vas?.
Vou a ver o meu quiosco recoño
Que me ardeu po la parte datras.
|