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Kristina dejará Chernóbil en julio
Dos meses en familias lucenses permiten a los pequeños recuperar en dos meses dos años de salud, todo con buenos cuidados y buena alimentación.
(Firma: Dolores Cela | Lugar: lugo)
?íctor González y Victoria García cuentan las semanas que faltan para llegue el mes de julio, en que volverán a tener en su familia, en acogida temporal a Kristina Luzhkova, la niña de Chernóbil que cuidaron durante dos meses el pasado año y que dejó una huella imborrable en sus vidas. Se acogieron al programa de la asociación ourensana Ledicia Cativa, que trae niños de entre 7 y 18 años de zonas próximas a Chernóbil al que denominan recuperativo de salud. Y es que, según varios institutos epidemiológicos rusos, dos meses fuera de la zona de radiaciones y con una buena alimentación, son dos años de vida para los pequeños.
El matrimonio lucense ya inició el proceso burocrático que le permitirá volver a traer a Kristina a Lugo el próximo verano. En la provincia sólo otras dos familias, una del barrio de A Milagrosa y otra de Castro de Rei, se sumaron a este programa de acogida. La pareja confía que en esta ocasión se sumen más familias y el número de niños de Chernóbil aumente. El plazo para presentar la documentación finaliza el próximo día 15.
El vicepresidente de Ledicia Cativa, el ourensano José Manuel Borrajo, está dispuesto a desplazarse a Lugo a explicar con todo lujo de detalles a las familias interesadas cómo funciona el programa.
Ledicia Cativa, que tiene página en Internet, donde explica con detalle todas las cuestiones de interés para las posibles familias de acogida, gestiona dos meses de desintoxicación para niños de orfanatos, algunos de ellos con problemas físicos y psíquicos; de casas de acogida y de familias con dificultades económicas.
Todos los años, según Borrajo, se suele mantener el número de niños, 43. En éste cuentan con que sea posible, pese a que hay 14 chavales que cumplieron los 18 años y que ya no pueden formar parte del programa. Sus padres de acogida, que los traen desde pequeños, no suelen repetir con otros niños porque los lazos que se establecen entre todos son muy fuertes.
Borrajo asegura que no se necesita ningún requisito especial para poder participar en este programa recuperativo de salud. El único, un informe de los servicios sociales del ayuntamiento correspondiente, que sea favorable al acogimiento. Antes, según el vicepresidente de Ledicia Cativa, se pedía que la familia fuera presentada por otra, lo que limitó mucho el ámbito de acción a Ourense.
Ledicia Cativa asegura que no se encontraron casos de niños conflictivos. Reconoce que hubo algunos de mal comportamiento, pero nunca de agresividad, que se solucionaban por la vía del diálogo. Según Borrajo, el carácter ruso es muy especial y los niños reciben una educación en el respeto como en España hace 40 años.
Victoria García asegura que tuvo el ejemplo en su casa, en la convivencia con Kristina, una niña que nunca pedía nada y que era muy respetuosa. Lo único que le pidió fue un muñeco bebé que vio en una tienda y que casi tuvo que dejar en Lugo cuando se marchó porque llevaba la maleta llena de ropa para pasar el frío invierno ruso. Victoria asegura que cuando le planteó la disyuntiva a la niña sobre qué prefería llevarse, el abrigo o la muñeca, eligió con sentido y se decidió por la prenda, frente al juguete.
En los dos meses que los niños pasan fuera de la zona de influencia de las radiaciones, engordan entre cuatro y cinco kilos y crecen cuatro centímetros. Se dieron casos de pequeños que cogieron más de diez kilos.
editado y visto en: http://www.lavozdegalicia.es/ed_lugo/noticia.jsp?CAT=118&TEXTO=5511294
Editado por: Jorge (04/Febrero/2007 - 10:01)
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