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Capitulo 9 “Las Plumas Celestiales”
Naraku vio fijamente aquellas alas con rencor; Inuyasha en cambio parecía contento y rápidamente se acordó de el Orbe Sagrado, lo saco de sus ropas y vio que este se encontraba lleno con una sustancia dorada, sabía que era el momento perfecto para regresar a Kagome, sin pensarlo corrió hacia donde ella se encontraba, sin embargo no dio previsto al ataque que Naraku le dio por la espalda con una de las extensiones de su cuerpo, sin darse cuenta, unas gotas de sangre cayeron en el Orbe y esto ocasiono que pasará de color dorado a un gris obscuro. Inuyasha ya se encontraba cerca solo tenía que regarlo enzima de Kagome (sin darse cuenta del tono del líquido) lanzo el líquido con todo y Orbe, este como consecuencia se derramo en el pecho de la chica, Naraku vio aquella acción con temor e Inuyasha con cierta alegría; de la nada salió un bumerán que corto la larga raíz que mantenía a Inuyasha calvado , Naraku se hizo a un lado, Miroku bajo de Kirara y abrió rápidamente se agujero, sin embargo tuvo que cerrarlo porque empezaron a salir las avispas.
Miro.- Estás acorralado, Naraku.
Pero, Naraku no pensaba lo mismo, rápidamente creo su campo de energía.
Nar.- Yo no lo creó así, se olvidan de que tengo el corazón de Kagome…
De pronto las alas que se encontraban en completa quietud, extendieron toda su hermosura, dejando ver miles de plumas; entonces sucedió lo peor, las alas se agitaron una vez, dejando caer todas las plumas, cuatro de ellas fueron a dar donde se encontraban Sango, Miroku, Kirara e Inuyasha, se pegaron en sus prendas y se evaporaron rápidamente, no sin antes dejar la marca de la pluma en ese lugar, lo mismo sucedió con las demás plumas, todas tomaron un curso alejándose rápidamente, e inmediatamente en lugar de aquellas alas dejaron al descubierto un par de alas demoniacas, las dos presentaban pequeños agujeros, con grandes cadenas alrededor de ellas, inesperadamente se metieron en el cuerpo de Kagome; rápidamente abrió sus ojos, no obstante lucían diferentes, perdidos y sin alma alguna, levanto su mano al aire; Miroku que tenía la espada, le fue arrebatada, la espada se dirigió hacia donde estaba Kagome, ella la tomó del mango, la observo con delicadeza, después bajo de la pequeña mesa y se dirigió hacia Naraku.
Él contemplo la elegancia con la que bajo, sin dudarlo hizo un gesto con su mano y en ese momento Inuyasha se dio cuenta de que le hacia una señal a alguien, pero no sabía a quién; al tratar de dar con la persona a la que Naraku llamaba, volteó y vio con horror que la persona que se acercaba, era el cuerpo inerte de Kikyou, este estaba en los brazos de un demonio al cual no conocía, y claro, (protegido por un campo) junto a ella se encontraba Kanna. No lo pensó dos veces, porque cuando entró en razón se dio cuenta de que ya se encontraba atacando aquel demonio que protegía a Kikyou con recelo; Sango y Miroku tampoco lo pensaron, pues mientras Naraku estaba entretenido con la pelea, Sango arrojó el bumerán hacia Naraku para que este se alejara de Kagome; se quedó en completa quietud al ver como el Bumerán regresaba hacia ella y con más potencia, Miroku la alcanzó a agárrala por el cuello casi resbalando, observo a Naraku y sorprendido dijo.
Miro.- Ella… la señorita Kagome lo protege… te regresó él…
Sin embargo no le había dado tiempo de terminar la frase, con rapidez tuvo que empujar a Sango, está se tropezó con las raíces del árbol, dándose un golpe en la cabeza, quedando así inconsciente; él se cayó hacia atrás y dio un respingo al darse cuenta de quien lo había atacado… Kagome.
Inuyasha no pudo actuar al ver semejante escena, no sabía qué hacer, Kikyou aun estaba protegida por aquel campo y aun tenía un deber pendiente. De improviso se acordó de lo que había pasado en el árbol y del engaño del cuál había sido objeto, volteó hacia atrás dispuesto a proteger a sus amigos, pero cuando se acercaba a Miroku (que estaba intentando no ser atravesado por la espalda), se quedó completamente quieto, no podía moverse y se dio cuenta de que ellos tampoco, la mano de Kagome yacía enfrente de Inuyasha como si estuviera a punto de atacar.
En ese momento noto, que los ojos de Kagome ya no mostraban alegría y comprensión, ahora estaban llenos de maldad y de confusión, se sorprendió al ver que no tenía ya la misma esencia que la de antes -¿Abra sido por la transformación?- pensaba, mientras Kagome lo miraba con repudio -.
Nar.- ¡ALTO!- exclamó Naraku desde la mesa de piedra –Esa no es la manera en la que quiero que muera Inuyasha.
Diciendo esto Kagome bajo su mano, camino hacia Naraku, (aun parado enfrente de toda la escena) le tendió la mano, Kanna se acercó, en los brazos de está, llevaba a un pequeño bulto, Inuyasha dedujo que era el corazón de Naraku; Kagome extendió sus brazos y rápidamente se creó un campo de energía alrededor de: Naraku, Kanna, Moryomaru, la falsa Kikyou que se estaba levantando (convertida ya en D) y de ella misma.
Inuyasha veía con terror lo que pasaba a su alrededor, más coraje le daba no poder hacer nada; Kanna le quito la pequeña esfera al bebe, este lo miro con enojo por lo que estaba haciendo, Naraku sacó de entre sus ropas una pequeña vasija, la cual contenía algo brillante adentro, Inuyasha supuso que era una clase de escondite para su corazón, sin embargo sus pensamientos ya no llegaron a más.
Naraku tomó el corazón y lo hecho en la vasija, Kagome cayó de rodillas al instante,(ocasionando que la espada se clavara en el suelo) Inuyasha se pudo mover, envaino el colmillo, dispuesto a matar a Naraku, no sabía lo que había hecho pero fuera lo que fuera, le hacía daño a Kagome; reboto al instante contra el campo de energía que Kagome había hecho. Naraku volteo y dijo con descaro:
Nar.- Inuyasha, como siempre tan impetuoso- Kagome se agarraba el pecho con desesperación, Inuyasha se levantó dispuesto a atacar otra vez - ¿Sabes lo que lo había dentro de esa vasija? –Inuyasha se disponía a cortar el campo de energía –El Corazón de Kagome… -Finalizo, Inuyasha se detuvo en seco, varias cosas pasaron por su mente, una de ellas era que no diera resultado.
Miroku se levantó, veía todo muy confuso, no sabía muy bien lo que pasaba, no perdió tiempo inmediatamente recogió a Sango del suelo, y miro a ambos lados, vio que Kirara estaba a un lado de Sango pendiente de ella, la tomo entre sus brazos y la recostó en el lomo del felino – Kirara lleva a un lugar seguro a Sango; pero no te alejes demasiado – el felino hizo una señal de aprobación y rápidamente surco el cielo con su dueña en la espalda, - rápidamente volteó hacia atrás y se asombro al ver que una extraña luz (proveniente de una vasija que tenía Naraku) iluminaba toda aquella obscuridad que había, vio también a Inuyasha que se encontraba en completa conmoción por lo que veía-.
Nar.- ¿Qué pasa Inuyasha? ¿Te asombra lo que ves? O tal vez ya te diste cuenta, él para que me sirve el corazón de Kagome, o mejor dicho La Dama de la Obscuridad; para poder destruirme tendrás que matarla a ella también, ¿serás capaz de matarla?- Kagome cayo completamente al suelo, Inuyasha no podía dejar las cosas así, tenía que destruir a Naraku antes de que se su corazón se fusionara con el de Naraku,- Inuyasha, estás perdido.
Kagome aun se apretaba con fuerza el pecho, Inuyasha no podía soportarlo; de repente una flecha desvaneció el campo de energía, Inuyasha volteó, era… Kikyou.
Aun sostenía el arco cargado apuntando nuevamente a Naraku, esté la vio y dio un pequeño respingo, ella en cambio no dijo nada, solo estaba ahí, quieta y observando el cuerpo de Kagome como se retorcía.
Kik.- Naraku, que sorpresa encontrarte aquí- sonrió-.
Naraku la vio, aun apuntándole con el arco lucía fuerte y vigorosa.
Nar.- Kikyou, suponía que venias- hizo una pausa –pero me temo que no es el lugar indicado para ti…
Kik.- ¿Pero cómo?- dijo cómicamente – ¿No fuiste tú quien me atrajo aquí?
Nar.- Así es, haz venido a tu lecho de muerte… otra vez… -Naraku empezó a reír macabramente al mismo tiempo que veía la cara de Kikyou llena de confusión.
Entonces Miroku recordó las palabras de Natashi “porque al darse cuenta de que le falta un alma irá en busca de ella y matara al cuerpo que la posee”.
Miro.- ¡INUYASHA! ¡Tienes que sacar de aquí a la señorita Kikyou!
Sin embargo Inuyasha no lo escuchó
Inu.- ¿QUE DICES?- Grito con tanta fuerza que no logró escuchar el estruendo de la vasija.
Kagome dejo de apretarse el pecho, sin embargo se mantuvo acostada, con los ojos abiertos; la vasija había expulsado el corazón de Naraku, que inmediatamente fue recogido por Kanna; Kikyou no lo pensó dos veces y lanzó otra flecha, pero esta vez dirigida al bebé -¡Zass! – un gran escudo de color violeta protegió a Kanna y al bebé, Kikyou buscó con la mirada al responsable, se horrorizó cuando vio a la responsable… Kagome. Inuyasha volteó hacia Kikyou.
Inu.- Vete, es peligrosa… ¡CORRE!
Kagome se levantó por completo y por primera vez habló.
Kag.- Tú… tienes algo que me pertenece –la voz de ella ya no sonaba dulce como antes, ahora se escuchaba sería y fría, tomó la espada blanca que yacía en el suelo y se dirigió hacía Kikyou.
Inuyasha corrió hacia Kikyou y Kagome para detenerlas, pero algo lo detuvo, Hakudoshi y Kagura aparecieron delante de él, dispuestos a atacar.
Inu.- ¡Kikyou!
Kikyou apenas y podía esquivar sus ataques, en varias ocasiones estuvo a punto de ser atravesada por la espada; decidida arrojo una flecha, Kagome la esquivo y otra vez esa voz sonó.
Kag.- ¿Por quién me has tomado?... Tienes algo que me pertenece…- volvió a atacar-.
Kik.- ¿Pero qué es lo que te ha pasado?- esquivaba otro ataque-.
Inuyasha intentó apartar a Hakudoshi sin embargo esté (con su escudo) volvía a tacar una y otra vez con la ayuda de Kagura.
Haku.- ¿Te duele Inuyasha? ¿Ver a las dos mujeres que amas luchando?
Kikyou había notado una presencia extraña, que provenía de Kagome… buscó con la mirada aquella presencia que se le hacía familiar, se dio cuenta de que estaba en el cuello… abrió mucho los ojos cuando se dio cuenta de aquella presencia era… La casi Perla de Shikon en el cuello de Kagome, acaba de aparecer.
Capitulo 10 “La Intervención de Zafiro”
Kagome lanzaba una y otra vez ataques a Kikyou, entonces todo se detuvo, la pelea de Inuyasha y la de Kagome; Inuyasha se dio cuenta de que el que había detenido la pelea era Naraku, sin embargo no era todo como él lo pensaba; se hizo un gran espacio entre Kagome y Kikyou.
Kagome camino a un lado de Naraku, mientras que Kikyou yacía fatigada en medio de las ruinas, estas ahora parecían un estadio, donde ni Inuyasha ni Miroku se podían mover y en donde ellos dos la hacían de espectadores, Naraku le susurró algo a Hakudoshi en el oído este rio, sin embargo a Inuyasha no le parecía chistoso, (sin dejar en dudas, que estaban en completa quietud y sin poder hacer nada)
Nar.- Inuyasha, te gustaría ver como tu amada Kikyou muere en manos de Kagome… - riendo -¿Serás capaz de matarla? Al fin y al cabo me quieres matar porque yo mate a Kikyou ¿no?... entonces supongo que si Kagome la mata… tu aras lo mismo ¿no?
Inuyasha lo miró con repudio, lo único que podía hacer era mover su cabeza y aun así estaba muerto del miedo al ver a Kikyou y a Kagome peleando de esa manera.
Nar.- Para que sea todo más divertido, dejare que Kagome utilice su arco y flecha… ¿tú quién crees que gane Inuyasha?
En cuanto Naraku termino de decirlo, Kagome levanto la gran espada blanca al aire, esta inmediatamente se convirtió en un arco, con varias flechas
Kikyou miró con horror como Kagome le apuntaba con el arco, “Tengo que quitarle la Perla”- pensaba mientras veía lo que pasaba -.
Pero como si Naraku le hubiera leído la mente, respondió con calma.
Nar.- Kikyou, antes de que mueras te he de decir que Kagome ya no es la misma, ¿sabes que es lo que busca?- se le dibujo una sonrisa en el rostro – Tu alma, aquella que mantiene tu esencia y la cual no ha dejado este mundo todavía y no será suficiente con quitarle la Perla de Shikon que lleva en el cuello. –Inuyasha y Miroku voltearon rápidamente a ver el cuello de la chica, y efectivamente ahí estaba, la casi Perla Shikon.
Kik.- ¡Estás loco! ¿Dime Naraku que has hecho para que Kagome te obedezca? – Miró a Kagome – su esencia ha cambiado.
Sin embargo, antes de que Naraku contestara, Hakudoshi se adelantó.
Haku.- Lo que está delante de ti, es un ser divino, es decir… tu perdición, ella nos ha entregado su corazón gracias a tu amado Inuyasha y a los sentimientos que tiene hacia ti.
Kikyou buscó con la mirada a Inuyasha, se dio cuenta de que estaba inmovilizado en uno de los lados de aquel estadio, él la miraba con cierto sufrimiento y frustración a la vez.
Kik.- Naraku, no sé que le hayas hecho a Kagome, pero estás muy equivocado sin piensas que ve a derrotarme, mi poder espiritual es mucho más grande que el de ella…
Al escuchar esas palabras Kagome lanzó la primera flecha, esta venia con una gran cantidad de energía, Kikyou rodo en el suelo para poder esquivarla, ¡Zas! Un gran estruendo se escucho, la flecha había dado contra los árboles más cercanos, Kikyou volteó al mismo tiempo que lo hizo Inuyasha y Miroku; toda la hectárea de árboles que había alrededor habían sido consumidos por una luz de color morado, Kikyou volteó y vio fijamente a Kagome, preparada nuevamente para lanzar otra flecha.
Kag.- ¿Por quién me has tomado?... No somos iguales – la voz de Kagome se hacía más fría conforme hablaba-.
Kikyou se levanto, tomó una flecha y apunto a Kagome “utilizare la flecha purificadora espero y con eso reaccione” –pensaba mientras apuntaba al cuello de Kagome-.
Inuyasha vio aquella escena como la peor de su vida, Kagome y Kikyou, las dos apuntándose con el arco, dispuestas a matarse. Naraku, reía mientras las dos sacerdotisas se debatían a muerte.
Nar.- ¡AHORA!
Al terminar la frase Kagome soltó la flecha al mismo tiempo que Kikyou, las dos masas de energía se disponían a chocar, una contra la otra, ¡BUM! Kikyou abrió muchos los ojos al darse cuenta de que su flecha había sido consumida por la de Kagome, la flecha siguió su curso y sin más, traspaso el débil cuerpo de Kikyou.
Inu.- ¡KIKYOU!
El cuerpo de Kikyou caía al suelo con una lentitud, Inuyasha pudo ver en un pequeño instante como de sus ojos escurría una pequeña lágrima.
Inuyasha sintió su cuerpo caliente y rápidamente se dio cuenta de que ya se podía mover, corrió hacia el cuerpo de Kikyou, que poco a poco se iba desmoronando, Inuyasha la tomó en sus brazos y vio a Kagome.
Inu.- ¿¡POR QUE!?
Naraku vio toda esa escena como si fuera divertido, y empezó a reírse al mismo tiempo que lo hacia Hakudoshi.
Nar.- ¿Qué harás? ¿Mataras a Kagome?
Inuyasha vio los ojos de Kagome, estos lucían igual perdidos y confusos, sujeto con más fuerza el cuerpo de Kikyou, agachó la cabeza y empezó a llorar como nunca lo había hecho, así estuvo unos segundos, repentinamente se paró y sacó a Colmillo.
Inu.- A quien matare… -dijo serio – ES A TI NARAKU, MALDITO INFELIZ, OBLIGASTE A KAGOME HACER EL TRABAJO SUCIO Y NO SOLO ESO, HAZ HECHO QUE NO ME RECUERDE.
Nar.- Inuyasha, ese era el objetivo, aunque he de decir que no me esperaba que Kagome tuviera un gran poder oculto; sin embargo aun faltan muchas cosas de las cuales te irás enterando poco a poco- empezó a reír-.
Inuyasha no lo aguanto más, salió corriendo hacia Naraku, sin embargo sabía que también se enfrentaría a Kagome, ella se puso en medio, tomo otra flecha y se dispuso a lanzarla.
Miroku que aun no se podía mover, vio todo con horror. Lo único que pudo decir fue:
Miro.- Inuyasha, cuidado.
Una rafa de viento irrumpió en medio de aquel caos, Inuyasha se detuvo y se percató de un olor a Jazmín, inmediatamente supo quién era, Natashi, sin embargo se llevó una sorpresa al darse cuenta de que lo que había irrumpido era un Dragón de tamaño colosal, era de color blanco con cuernos largos y afilados con un extraño borde de pinchos plateados alrededor de la cara. Fascinado Inuyasha levantó la vista y vio los ojos del dragón blanco, con pupilas verticales como las de los gatos, totalmente desorbitados, se detuvo en seco al ver que en el lomo traía a…
Miro.- Señorita Zafiro- completo Miroku-.
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