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Las Farc no representan los intereses dedl pueblo.
Tratando de ganar algún tipo de legitimidad, las FARC se han abrogado el termino de “Ejercito del Pueblo”, que falacia y que cinismo. Nadie dentro de sus cabales pensaría que un aparato armado dizque de carácter popular pudiera alinear sus armas en contra de quienes dice representar, eso es lo que se ve a diario con las acciones de las FARC.
Si mostramos a la luz publica las cifras relacionadas con el tipo de daño y a quien se hace daño con la utilización indiscriminada de elementos no convencionales por parte de las FARC nos daríamos cuenta que las principales victimas son los bienes y las vidas de la población civil no combatiente. El daño militar es ínfimo en comparación con la niveles de agresión de las FARC, en cambio el llamado daño colateral, que no es mas que el uso desmedido de la fuerza sin consideraciones con la población, es mucho mayor.
La verdad es que el guerrillero no siente como suya la responsabilidad que le acarrea la destrucción de la infraestructura local, para el es simple actividad rutinaria la de destruir, no tienen la concepción de mantener un orden y unas prioridades sobre los bienes privados y públicos, se les ha infundido la idea que todo lo que no es del ámbito de la guerrilla es del estado y que todo lo que es del estado se debe destruir, es la concepción maquiavélica de “todo el que no esta conmigo esta contra mi” que a todas luces es antimarxista.
Al guerrillero se le ha manipulado tanto en su concepto sobre el estado que incluso viven aun pensando en la concepción Hobsiana del Leviatán, ven en el estado un absolutismo y lo asimilan en todas partes convirtiendo a la sociedad en blanco de su acción demencial de destrucción; se han equivocado los ideólogos de las FARC y han vuelto una ciencia como un dogma, una fe sin discusión, de esta manera cometen el mismo error de sus antiguos camaradas en la desaparecida cortina de hierro cavando así su propia sepultura.
Los cabecillas, que ahora están mas preocupados por mirar como aumentan sus ingresos netos a través del narcotráfico y como amplían su régimen de terror, no están leyendo los clásicos y olvidan de manera deliberada lo que algún día estudiaron acerca de organización de masas. A la población se le conquista no se le intimida con la agresión y el uso de la fuerza representada en el fusil, hoy la política de las FARC descansa sobre el trabajo que haga el aparato armado y no en lo que se haga con la concientizacion, por eso no se puede decir que las FARC representen los intereses del pueblo colombiano.
Lucrar y no educar seria una descripción de lo que hoy es centro de actividad en las FARC, aplican perfectamente la teoría económica de la escuela clásica, la ley de la acumulación de capital es ahora norma de comportamiento en el mercantilismo guerrillero, transformaron toda la concepción económica capitalista para fortalecer su aparato armado, aplican correctamente sobre sus unidades el principio que tanto han criticado de “dejar hacer, dejar pasar” y con el le han dado mano libre a lo que cada estructura quiera hacer sobre su territorio.
Cuando prima lo económico sobre lo político se desdibuja el que hacer de una guerrilla y se convierte en simple organización de bandidos, gracias a su liberalidad las FARC han venido perdiendo los tres principios que constituyen a un ejercito: unidad de mando, unidad de criterio y unidad de acción. La verdad es que cada estructura busca según su área la forma de lucrarse para fortalecerse militarmente y así asegurar nuevas áreas que sigan con el circulo vicioso de acrecentar fortuna.
El pueblo ha visto como los armados ilegales no representan ninguna garantía de cambio, se han convertido en los señores de la guerra que con el uso de fuerza han sometido a sus designios a una población; el pueblo no quiere a las FARC, les teme por que han sentido su brutalidad; el pueblo no los ve como parte suya ya que han sentido su arbitrariedad; el pueblo no siente que una banda delictiva represente el sufrimiento de los campesinos; en cambio, si ve a las FARC como una nueva clase de oligarcas dueñas de la tierra, de las herramientas productivas, de los medios de producción, que impone los ciclos económicos como producto del control del monocultivo de la coca, que posee los mejores bienes y tiene el poder de la plata.
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