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La nueva mitología del ciberespacio tiene como principales protagonistas a esa mezcla de genios de la computación, espíritus libertarios y lúdico afán jocoso, pero en ocasiones también tramposos aprovechadizos, a los que se ha denominado como hackers.
Pero, ¿qué significa eso? Un especialista, autor de un extenso cuestionario de 500 preguntas llamado "The Hacker Test" y que sirve para que el aficionado evalúe si se encuentra o no en esa peculiar categoría de la cibernáutica, considera:
"El término hacker ha sido terriblemente distorsionado y confundido por los medios estadounidenses en los pasados diez años. Ahora la prensa internacional también ha aprovechado el término para referirse a 'criminales comunes' que se distinguen por usar computadoras. Esas personas NO son hackers EN NINGUN sentido del término y es trágico que el promedio de los estadounidenses estén expuestos sólo al significado corrupto del orgulloso término hacker. Esta definición de hacker fue creada por mi amiga Beth Lamb hace mucho tiempo. Ella sabía por experiencia de primera mano lo que realmente son los hackers.
"HACKER, n., un término para designar a alguien con talento, conocimiento, inteligencia e ingenuidad, especialmente relacionadas con las operaciones de computadora, las redes, los problemas de seguridad, etcétera."
La siguiente definición fue encontrada en un archivo de texto distribuido internacionalmente a través de la Internet:
"HACKER, n. 1. Una persona que disfruta aprendiendo los detalles de los sistemas de programación y cómo extender sus capacidades, tan intensamente como, al contrario, muchos usuarios prefieren aprender sólo el mínimo necesario. 2. Alguien que programa con entusiasmo, o que disfruta programando más que teorizando acerca de la programación. 3. Una persona capaz de apreciar el valor de la tajada (hack).13 4. Una persona que es buena programando rápidamente. No todo lo que un hacker produce es una tajada. 5. Un experto en un programa particular, o uno que frecuentemente trabaja usando uno; por ejemplo: "un hacker viajero". (Las definiciones 1 a 5 están correlacionadas y la gente que se ajusta a ellas, coincide). 6. Un entrometido inquisitivo que trata de descubrir información haciendo trampas."
Ese largo y complejo intento para aclarar un concepto concluye: "Nótese que ninguna definición define al hacker como un criminal. En el mejor de los casos, los hackers cambian precisamente la fabricación de la información en la que se sustenta la sociedad y contribuyen al flujo de tecnología. En el peor, los hackers pueden ser traviesos perversos o exploradores curiosos. Los hackers NO escriben dañinos virus de computadora. Quienes lo hacen son los programadores tristes, inseguros y mediocres. Los virus dañinos están completamente en contra de la ética de los hackers".14
En todo caso, la existencia de aficionados con tantos conocimientos técnicos y tal obsesión por romper fronteras en el ciberespacio, más que problemas semánticos establece dificultades de seguridad, privacía y en torno a la utilidad real de las redes de comunicación electrónica. En tal sentido es que el asunto de los hackers nos interesa para esta investigación. Por un lado, esos cibernautas forman parte de la nueva mitología y, así, de los símbolos que la cultura del ciberespacio crea como una manera de autoafirmarse. Toda cultura tiene sus héroes, sus villanos, sus reglas y sus transgresiones. La del universo Internet ha creado los suyos propios, con tanta rapidez que seguramente muchos de estos personajes y códigos son provisionales, e irán cambiando conforme las redes se extiendan, en usuarios y cobertura.
Los hackers son, en última instancia, usuarios hiperactivos, que han convertido a la cibernavegación en un fin en sí mismo --más allá de los negocios que algunos logran gracias a su conocimiento de las redes-- y que se distinguen, precisamente, por un empleo intensivo, que supera los parámetros, todavía habituales, del espacio cibernético. Las conductas por las que se les persigue son, a fin de cuentas, las mismas por las que se les aplaude.
Por un lado, como ya mencionamos, los hackers demuestran un sólido conocimiento técnico. Al mismo tiempo, emprenden con agudo ánimo lúdico --con gusto-- su navegación cibernética. El interés material parece ser secundario, aunque es precisamente por explotar esa vertiente que, en algunos casos, célebres hackers han ido a prisión.
Desde otro punto de vista, a estos expertos se les pudiera considerar como víctimas de la poderosa atracción que ejerce la cibernavegación, con todo un mundo de temas, datos, cháchara e información que el espíritu entrometido que todos tenemos difícilmente resiste. Sean lo que sean, los hackers forman parte del nuevo panorama de la comunicación electrónica y las adhesiones que los más conocidos de ellos reciben, dan cuenta del ánimo de libertad (de transgresión del interés corporativo o la privacía personal, puede considerarse también) que tiende a existir, al menos todavía, en el universo de las redes.
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