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Para Marte 04 y todos los que no pudieron ver a la Patrulla en Italia, ni siquiera por la emisión en directo de la RAI en internet. Os cuento cómo lo vi yo:
Fue un día de auténtico solazo, de esos de factor de protección de al menos 50. Creo que en toda mi vida he bebido más cocacolas que en aquella jornada. Pero prefieron eso a que pasara lo de hace dos años, que llovió tanto que la Patrulla Águila no pudo volar. Este año volaron todos los que estaba previsto que lo hicieran. Desde el primero hasta el último, con una precisión de reloj y una sincronización milimétrica, exactamente como estaba previsto.
Asistió muchísimo personal. La Giornata es un evento al que la gente responde con ganas. El espacio dedicado al público parecía una fiesta campestre. Todo el mundo parecía pasárselo divinamente. No había visto nada similar desde AIRE 06.
Las exhibiciones se sucedían a cada cual más interesante e impactante. Se vieron cosas nada habituales, como un planeador literalmente bailando al son de la música y haciendo bonitos dibujos en el cielo con una estela de color naranja; o una formación pilotada por personas con discapacidad. No podías despistarte ni un minuto, porque quitar la vista de la zona de exhibición era perserse algo interesante con toda seguridad.
Respecto a la Patrulla Águila, para mí estuvieron fantásticos. Y por la respuesta que se pudo ver allí no fui la única que lo entendió así. De entre todas las patrullas que pudieron verse el domingo en Pratica di Mare, si exceptuamos a los Frecce Tricolori, que, además de ser una patrulla de auténtico relumbrón, "jugagan en casa" y con un público más que entregado, la Patrulla Águila fue la más aplaudida. Y no era para menos, sin necesidad de apoyarse en el número de aviones (Frecce son 10 y los franceses 9), o en un sistema de humos espectacular (al avión de Momo le falló el rojo en la bandera, lo que ya es todo un clásico), llenaban el cielo y arrancaban al respetable expresiones de admiracion.
Lo que más me gusto de todo fue que, cuando los pilotos de la patrulla, una vez terminada la exhibición y aparcados los aviones, cruzaban a pie la vía de carreteo para dirigirse a la carpa de participantes, la tribuna preferente de público se puso de pie y aplaudió de forma espontánea. La ovación fue tal que hasta los locutores pararon la entrevista que estaban haciendo en ese momento, en señal de respeto, para que la gente pudiera aplaudir a gusto. No hay duda de que por allí se aprecia mucho a la Patrulla Águila y se le reconoce el mérito y la calidad.
Por el contrario, lo que menos me gustó fue que la locutora del evento tuvo un detalle bastante chusco al comenzar la presentación de los siguientes participantes antes de que la Patrulla Águila terminara la suya con la toma en formación. Aunque la verdad es que nadie le hizo ni caso, porque todo el mundo tenía la vista y las cámaras giradas hacia el lugar en el que los águilas estaban aterrizando como un bloque perfecto.
En definitiva, una experiencia más que buena para mí, algo para repetir. Cada vez que veo a la patrulla en vivo y en directo me recuerdan por qué soy tan aficionada. Para ella son mis aplausos con más ganas, aunque ninguno pueda escucharlos.
Os dejo un par de fotillos del ambiente de la Giornata. No pongo de los aviones porque seguro que encontraréis fotos mejores por internet (no os imagináis qué cacho objetivos se veían por allí).


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