|
Acá comienzo a publicar los escritos y poesías que participaron en nuestra maratón año 2005.
De María Elena:
Tengo ganas de abrazarte muy fuerte, sin dolor, sólo con fuerza, de estrechar mi pecho con el Tuyo como armadura invencible ante esos terribles cañones que nos siguen apuntando, tomando apuntes de nosotros, vos y yo, dos, uno, cero, o fuego que se enciende con el solo pensarte, apenas pienso, ya lo sé, pero lo poco que pienso es a vos, te pienso, te repienso, te re-pienso, pienso que vos tal vez estés pensando en vos o quizás en mi, y en ese momento me recorre cualquier cosa por el cuerpo menos vos, y es cuando más quiero estar cerca de dos, tres, cuatro centímetros y correr esa lejanía que nos separa a mil por hora, y mientras corro hacia vos quiero saber que vos Estás corriendo hacia mí y que en el medio o a trescuartos nos encontraremos, nos choquemos y se produzca eso, eso que todos nombran, eso que los dos callamos porque tenemos miedo, miedo de mí y miedo de vos, miedo a los dos, al choque, a los cañones, a los abrazos, a la falta de abrazos, al seguir de largo, a que nadie esté pensando en nosotros ni siquiera para apuntarnos, apuntar, apunte y fuego que quiero llevar de tu espalda a tu boca quitarte el árbol que llevas a cuestas, talarlo y hacer muebles un lindo sillón para que juegues y traerte las manzanas que jamás le di a ninguna maestra, todas traértelas a vos y dejarte roja la boca de tanto besarte, dejártela suave, suave y roja, dulce como el azúcar y llevar tu sabor en mi boca y saborearte más tarde a la hora de la siesta pensándote como te estarás sonriendo y hamacando bajo el árbol que ya no está sobre tus hombros ni te hace daño ni te trae pulgas para que no te rasques más sino que descanses que elijas descansar de todo, de mi especialmente que no te dejo descansar y te interrumpo al pensarte y extrañarte tanto que me dan ganas de salir corriendo para saber donde estás, si puedo ayudarte, si pensás en mi cuando yo pienso en vos, o si está todo tan repleto de dolor y olvido que ni siquiera soy una molestia cuando pienso que quiero verte y que te aparezcas para saltar de aquí para allá como un sapito bajo la lluvia que gotea en mi ventana Que es mía y no tuya pero si por mí fuera querría que fuera tuya, o tuya y mía, o ser yo tu ventana para que puedas ver todo lo que puedas ver todo lo que quieras ver con posibilidad de cerrarse a voluntad propia o ajena, o ajenada como mi boca cuando no se encuentra con tu boca que es lo único, es un mal necesario, lo que puede saciar esta sed de tus besos que me condena a una abstinencia irremediable sólo porque tu boca puede autogobernarse y por más que yo me acerqué y la provoque, la emule, la distancie, la queme, ella es imperturbable, saciar la sed, saciar tu boca, tomarla entre mis labios y rendirle homenaje, acribillarla de besos dulces y quietos, tan dulces y quietos, tan dulces y quietos...
|