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Muchas personas hablamos de la importancia y la necesidad de poner límites a nuestras hijas e hijos, pero luego, casi nadie se atreve a poner el cascabel al gato. Y tenemos que perder el miedo a limitar a nuestras hijas/os pues limitar no es sinónimo de aniquilar. La realidad nos limita y por ello es bueno que lo asumamos y tengamos conciencia de ello desde pequeñas/os. De lo contrario, seremos unas caprichosas/os de por vida.
Una vez reconocida la importancia de poner límites a nuestras hijas/os hagámoslo con claridad y coherencia:
Debemos ser objetivos, claros y concretos.
Ofrecer opciones... no acorralar
Ser firme pero mantener lo positivo
Explicar siempre el porqué y sugerir una alternativa.
Y siempre dejar muy claro que si algo no está bien es la conducta de la niña/o, no ella misma.
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