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Ya está bien, que se nos va a helar! ¡Tanto adorar al chaval y nadie tiene cojones de darle sus pantalones, sus sayas o su morral! ¡Tanta mirra y tanto incienso, y él desnudito entre el pienso! Pienso… Pienso que nadie le quiere: su tiritera me hiere en esta noche tan puta. ¡Muchachos, traed viruta, que vamos a hacer una hoguera, antes de que se nos muera de frío la salvación!
Este poema fue escrito antes del cambio climático.
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