el desafío
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Sara y Jen estaban preparando el desayuno, era una mañana hermosa.
S: Vamos a la cascada a bañarnos después de servir el desayuno?
J: ja!! Siempre me haces lo mismo, te vas con Pedro y termino sola..
S: Quizás tengas compañía esta vez..(pícara)
J: ¿Quién?
S: TU sabes quién!!!
J: Erik?...hace dos días que murió su madre y no lo he visto…ni he tenido noticias de él…
S: Bueno…es tu oportunidad de verlo….
J: Cómo estas tan segura de que irá?
S: un pajarito me lo dijo…
J: un pajarito llamado Pedro?
Sara asintió con la cabeza….
Al llegar a la cascada, Pedro esperaba sentado en las rocas altas, las saludó con la mano…Jen no vio a Erik y una ráfaga de desesperanza nubló sus ojos…
P: chicas!!! Que lindo día no? (con una gran sonrisa)
S: es verdad!!!..no Jen?
J: mira Sara…creo que no es buena idea….(la imagen de Erik apareciendo tras las piedras le cortó el aliento, llevaba su camisa blanca abierta dejando ver un pecho fuerte, sus pantalones negros inmaculados y las altas botas le daban un aspecto de héroe mitológico. Se acercó a Jen siempre serio)
J: Erik!!! Pensé que ….¿Cómo estás?...hace días que no se nada de ti…(Erik le hizo señas para que se sentaran en una roca, mientras Pedro y Sara se alejaban para entregarse a sus caricias)
E: Disculpa…estuve ocupado…compré la mansión Lefevre…..y estuve acomodándome…
J: no vivirás en tu antigua casa?
E: no….(dijo como terminando la conversación)
J: vamos al agua?..hace tanto calor!!!!
E: ve tu…yo te espero aquí!!!
J: Erik!! (en tono de reproche) no recuerdas cuando jugábamos en el agua?...
E: fue hace cinco años…
J: como quieras…(molesta, se sacó el vestido y quedó sólo con la enagua semitransparente, poco a poco fue metiéndose en el agua. Al principio parecía fría pero luego su cuerpo fue adaptándose y entró en calor. Erik no le sacaba los ojos se encima, se moría de ganas de entrar allí y tocarla, saborearla, besarla y quizás …algo más….pero el recuerdo de tantos rechazos en estos cinco años lo contenía. La veía deslizarse , disfrutar de la frescura del agua y se le secaba la garganta)
Jen salió del agua con la enagua pegada al cuerpo, insinuante y sensual. Volvió junto a él. Erik pudo sentir la frescura del agua a través de su proximidad…
J: Estaba deliciosa!! La próxima vez…no te zafas!! (Erik le sonrió, ella lo miró extrañada)
E: ¿Qué ocurre?
J: por primera vez desde que llegaste te veo sonreír….(Erik miró hacia otro lado) se que pudiste haber pasado cosas horribles…lo se…pero debes saber que yo nunca NUNCA renegaría del cariño que te tengo…(volvió sus ojos tristes hacia ella, la respiración se hizo más agitada, los cuerpos se acercaron, él deslizó su mano por la cintura de ella acercándola aún más)
J: vas a mojarte todo (le susurró al oído)
Pero en el justo momento de consumar un beso largamente esperado Sara y Pedro aparecieron riendo nerviosos…
P: les tenemos una noticia!!! (Sara les mostró el precioso anillo de compromiso)
J: felicitaciones!!! ( y se abrazaron llorando)
S: vamos a casarnos!!!!
J: Sara!!!!! Que suerte!!! Y …dónde vivirán???
P: Le compré a Erik su vieja casa…(mira a Sara y ambos se besan tiernamente)
Jen mira a Erik…confusa…pero no atinó a pregunta nada…no quería estropear el momento.
Volviendo hacia la casa Bennet, Jen se detiene junto a Erik
J: De dónde sacó Pedro el dinero para comprar tu casa?
E: fue un préstamo….en realidad..no pienso cobrárselo…Pedro fue y es mi mejor y más leal amigo….
J: Erik!!! Eres maravilloso!!! (lo abrazó y tomándolo desprevenido le dio un beso en la boca que dejó a Erik sin reacción) estoy orgullosa de ti…..
El se la quedó mirando inmóvil mientras ella corría hacia la puerta y entraba…Jen …su Jen lo había besado…sintió la suavidad de aquellos labios con los que tantas noche soñó…sintió aquella calidez inundando su boca y todo su cuerpo…quedó en éxtasis…con el corazón a punto de salírsele del pecho….Ella…ella lo había besado!
Cinco largos años habían pasado desde que Erik se fue de su casa en busca de una dote y un anillo para Jen, nadie más supo de él….nadie volvió a acordarse del pobre chico de la máscara. Jen comenzó a perder las esperanzas…
S: feliz cumpleaños a ti!!!...Feliz cumpleaños a ti!!! Feliz cumpleaños..querida Jen!!!
J: jaja..gracias Sara!!!
P: y s epuede decir la edad? O ya empezaste a contar para atrás? Jajaja
J: son 19 velitas….trataré de soplarlas todas juntas jajaja
S: y no olvides el deseo!!!
Jen cerró los ojos con fuerza y su único deseo fue que Erik volviera sano y salvo a casa…sopló las velas con todas sus fuerzas.
S: vaya soplo!!! Dicen que los deseos que se piden el último año antes de cruzar una década se cumplen indefectiblemente!!
J: ojalá Sara…ojalá!!!
El padre Henry pasaba justo en ese momento a buscar a Pedro…
PH: debes acompañarme a casa de Madeleine….
P: ¿Qué ocurre Padre?
PH: debes ayudarme como monaguillo….está a las puertas de la muerte….(Jen se llevó la mano a la boca impresionada y Sara miró a Pedro con desesperación)
P: Iré Padre….cuente conmigo….
S: nosotras también iremos….(miró a Jen)
J: claro que si…pobre mujer….muriéndose y con Erik tan lejos….!!!
La señorita Pegy estaba sentada en el lecho de la moribunda, le alisaba los cabellos y le susurraba al oído…Madeleine sonreía…
PH: Aquí estamos Madeleine….
M: Padre Henry!!! (dijo con su último aliento) solicito el perdón….y la ….(tomó aliento) …la confesión de todos mis pecados…
PH: Hecho!!! (mirando a los demás) esperen abajo….
Uno a uno fueron saliendo de la habitación….la señorita Pegy hizo té.
Cuando el Padre Henry bajó habían pasado casi dos horas, estaba demacrado…
PH: acaba de fallecer…llamen al médico….(Pedro salió a buscarlo, la señorita Pegy se sentó a llorar amargamente y Sara la abrazó con ternura) Yo me retiro….el médico se ocupará de todo….
J: gracias Padre….
Eran casi las diez de la noche y Pedro no volvía. Las tres mujeres estaban en silencio en la sala cuando alguien abrió la puerta …Un hombre cubierto con una fina capa oscura entró y miró uno a uno a los presentes….A Jen el corazón le dio un vuelco…Erik!!!!
La señorita Pegy se levantó del sillón y fue a su encuentro…
SP: Murió esta tarde….
Erik, sin decir una palabra, subió las escaleras ágilmente y desapareció dejando a todos impresionados ante su repentina presencia. Sara miró a Jen
S: volvió!!!!!!!!!!!!!! (le dijo en un susurro)
Jen la miró …aún no caía en la cuenta de que su Erik había vuelto…ese hombre tan gallardo y seguro de si mismo podía ser el mismo joven que salió hace cinco años atrás a buscar fortuna?...
Al rato llegó Pedro con el médico ..
S: Ha venido Erik!!! Está en la habitación!!! (Pedro al miró sorprendido)
Médico: bueno…eso facilita las cosas…el hijo será testigo directo del acta de defunción…
Jen sentía que los ojos se le cerraban, era cerca de la medianoche y ni erik, ni pedro ni el médico bajaban…Cuando abrió lso ojos estaba acurrucada en un rincón del amplio sofá y tapada con una manta. El fuego crepitaba en el hogar. Levantó la vista y vio a Erik observándola fijamente desde el otro sofá…
J: me dormí!!! (dijo refregándose los ojos)
E: así es..(contestó secamente y sin dejar de mirarla)
Estaban solos, la habitación sólo era iluminada por el fuego. Erik parecía una estatua colosal, imponente….cuánto había cambiado!!! Ahora se sentía casi intimidada por aquel hombre que no le sacaba los ojos de encima con expresión seria y adusta…nerviosa intentó iniciar una charla…
J: ¿Por qué me observas así?
E: ¿Te molesta?
J: NO se….(nerviosa) estás tan raro….!!!
E: Observo lo hermosa que te has puesto….(Jen se ruborizó y quiso cambiar de tema)
J: Dónde están todos? (mirando hacia la cocina)
E: Sara y Miss Pegy fueron a descansar, pedro esta durmiendo donde antes era mi cuarto….(desvió la mirada hacía el piso superior y Jen pudo observar lo guapo que él se había puesto también, sus ojos grises estaban más tristes, su boca estaba delineada con un exquisito gesto sensual inconciente, la máscara le daba un aspecto misterioso…atrayente….Jen se atrevió a decirle)
J: Te extrañé mucho …..(Erik volvió a fijar sus ojos grises en ella, pero su expresión cambió…se había suavizado y entreabrió los labios como queriendo decir algo que brotaba de su corazón pero su garganta se negaba dejar expresar con libertad. Sólo atinó a decir)
E: gracias…
Gracias?...gracias????????????????’…eso era todo lo q habría de escuchar del hombre que le prometió volver para casarse con ella? Jen sentía ganas de llorar, debió expresar todo eso en su mirada porque Erik agregó
E: Cumpliste 19 años no?
J: si….( mirando el fuego con tristeza)
E: discúlpame ….todo me tomó por sorpresa…la muerte de mi madre….encontrarte aquí!!!
J: hubieses preferido que no esté? (lo miró con reproche)
E: me malinterpretaste!! ( dijo secamente)todos estos años guardé una imagen tuya….diferente…y ahora ..encontrarte tan….
J: tan grande??? (lo interrumpió molesta)
E: no…yo….
J: Pues lo siento Erik…no soy la niña de 14 años que dejaste hace 5 años atrás…inevitablemente crecí!!!....(lo miró desafiante)
Pedro, que bajaba las escaleras, se quedó tieso observando a uno y a otro…Jen se envolvió en la manta y salió a tomar aire…Erik estaba inmóvil en el sillón….
Al rato salió y se sentó en el porche junto a ella….la noche estaba estrellada y sin luna….
E: Perdona Jen….es que…se me vino todo el pasado de golpe….me acobardé al verte tan hermosa…tan deseable para cualquier hombre…(Jen volvió a ruborizarse) la pasé realmente mal ….muy mal…( bajó la cabeza) tuve que apelar a mi ingenio para salir con vida de muchos lugares….pero me hice fuerte y conseguí todo lo que quería….por eso volví…..
Pedro interrumpió:
P: deseas q te acompañe a la casa de los Bennet, Jen?
E: no, yo lo haré….
El corto trayecto lo hicieron en silencio y ya en la puerta Erik se despidió diciendo
E: Gracias ….
Jen le dio un beso en la mejilla y entró….luego se quedó observando como aquel apuesto hombre se alejaba por el camino…Erik había vuelto….¿Erik había vuelto?
Con el tiempo la amistad de Jen y Erik fue haciéndose más estrecha….a él le costaba cada vez más vivir sin su presencia y ella disfrutaba de esa masculina protección que él le ofrecía..
Una tarde Sara y Jen estaban colgando ropa que habían lavado, Erik se acercó para estar con ellas pero se detuvo en seco al escuchar a Sara:
S: Te veo muy cercana a Erik…(guiñándole un ojo)
J: si…le tengo mucho cariño…
S: cariño nada más? (pícara)
J: a qué te refieres?
S: qué sientes cuando lo tienes cerca?...dime….!!!
J: es mi mejor amigo, Sara!!! (extrañada)
S: no tienes fantasías con él? (Jen se quedó pensativa, Erik tenía un nudo en el estómago)
J: fantasías de qué tipo?
S: tu sabes….(sonriendo)
J: no se…me parece muy masculino….si a eso te refieres…
S: te gusta?
J. es guapo….
S: a pesar de su máscara?...no sabes que puede ocultar allí!!!!
J. si…me parece muy guapo a pesar de todo…porque me protege y me hace sentir especial…cuando él está siento que nada puede marchar mal…(la emoción embargó a Erik)
S: te enamoraste ..jajajajaj (jen la miró extrañada)
J: Claro q no!!! Te imaginas qué diría la gente?...que estoy con él sólo por interés….que no tengo nada y él es mi tabla de salvación!!! NO!!! NO SARA!! No permitiré que la gente hable mal de Erik!!!
S: como quieras..pero recuerda que la gente no contribuirá a tu felicidad….
Envalentonado por lo que escuchó esa tarde Erik volvió a su casa, su madre estaba cada vez más perdida, él estaba lleno de sueños que no podía realizar….estaba anclado atado…necesitaba salir de ese terrible pozo de culpabilidad y resentimiento….bajó las escaleras de su cuarto y enfrentó a su madre que bordaba junto a la señorita Pegy, su mejor amiga.
E: Madre…tenemos que hablar….
Madeleine sin levantar la vista de su bordado asintió con un ajá!
E: voy a ….quiero…..quiero pedirle a una joven que sea mi esposa….!!
Madeleine levantó la vista de su labor y sin expresión le contestó….
M: ¿Qué? Te enamoraste de una ciega?
La señorita Pegy intentó abogar por Erik
SP: Pero Maddy!!! Quizás están enamorados!!!
M: cállate Peg!!! no lo alientes!!! …estoy segura que ni siquiera se ha acercado a la chica…!!!(con desprecio)
Erik y su madre se miraban fijo…con odio….ella no permitiría jamás que fuera feliz….
E: es mi amiga hace tiempo….y yo la amo profundamente…
M: JAJAJAJAJ….que iluso!!! Y por eso crees que ella te aceptará como esposo? Te atreviste a mostrarle tu deforme cara? (sus palabras paralizaron a Erik..siempre lo hacía…siempre rompía sus ilusiones) vete a tu cuarto!!! Y olvídate de la fulana….
SP: Pero MAddy!!
M: es por su bien Peg!!! aunque él no lo comprenda…
Erik se fue a dormir totalmente contrariado…
Al día siguiente, muy temprano, Jen estaba dando de comer a las gallinas cuando ve un hombre acercarse entre la bruma matinal….
J: Erik? Son casi las 6 de la mañana…¿Ocurre algo? (alarmada)
E: no podía dormir!!!! …escucha…tengo algo q decirte….(le tomó la mano y la llevó hasta un tronco seco que oficiaba de banco de descanso, ella lo miraba alarmada)
J: te sientes bien?¿Tienes fiebre? (tocándole la frente)
E: Jen…deseo casarme contigo….(dijo sin rodeos, ella enmudeció de sorpresa, Erik sintió un nudo en el estómago…presagio de una negativa)
J: Erik….yo no tengo nada…NADA…
E: no importa!!! Yo te amo….trabajaré día y noche para hacerte feliz…para darte todo…(dijo con desesperación)
J: ¿Qué dirá la gente Erik? Que te utilizo para salir de mi triste situación de huérfana abandonada…!!! Y tu madre?...qué dirá tu madre?
E: AL DIABLO CON TODOS!!! (Erik se puso de pie agitado) te amo y no me interesa nada más….(se arrodilló ante ella) tengo todo planeado…iré a buscar fortuna, traeré una dote para ti….te conseguiré el anillo mas hermoso de este mundo….aceptas?....aceptas esperarme? (la sonrisa de Jen fue como la lluvia fresca después de larga sequía)
J: acepto!!! (los dos se abrazaron con fuerza)
E: volveré con tu dote y nos casaremos….te lo juro….(le besó las manos y acto seguido se fue raudo para su casa)
Entró como un vendaval, Madeleine lo siguió asustada y observó como metía unas pocas cosas en un bolso…
M: ¿Pero qué haces?
E: me voy!!!
M: te matarán allá afuera!!! INSENSATO!!!
E: me voy y ya no podrás detenerme!!!
Su madre se sentó en la cama y cruzando sus brazos le dijo:
M: aquí te esperaré…volverás abatido, derrotado y nuevamente a tu viejo cuarto….solitario….
S: qué Erik qué?
J: me propuso matrimonio!!!!
S: NO JODAS!!!!!!!!!!!!!!!!
J: si..es cierto!!!
S: y si no vuelve Jen?
J: Hay Sara!!! No digas esas cosas!!! Volverá!! Él me lo prometió!!!....ya verás….él me lo prometió
El Padre Henry entró a la casa de los Bennet llevando a Jen prendida de su brazo y semi oculta entre su sotana…
La señora Bennet y las niñas la esperaban en la puerta
SB: Hola…bienvenida…..!!! (dijo la señora muy sonriente) tu nombre es Jen…verdad? (la niña asintió con la cabeza)
- Es una excelente cocinera….y muy presta a todas las tareas de la casa….(agregó el Padre Henry) Jen…ahora debo irme…tengo misa de 11 y tu debes conocer al resto de la familia…..(Jen lo miró como desesperación) Vamos..no lo hagas más difícil ya tienes 15 años….eres una señorita valiente!!!
- Bueno….Bueno…¿pero qué tenemos aquí? (la voz del Señor Bennet retumbó por toda la galería, era un hombre canoso y bonachón, de ojos dulces y sabios…) ya le han presentado a Sara?
- Es verdad!!! (agregó la Señora Bennet ) Sara!!! SARA!!!
Una mulata delgada y risueña salió de la cocina limpiándose las manos con el delantal..
- ésta es Jen….Jen….ésta es sara….(las presentó la Señora )
- Hola….(saludó Sara con una sonrisa) ….debes tener mi misma edad….
- Tengo 15 (aclaró Jen)
- Y yo 16!!!....ven te mostraré la cocina y nuestro cuarto….
- Sara!!! Nosotros vamos a misa de 11….a la vuelta quiero ese pollo listo!!!
- Si…señora Bennet!!!!
Luego de mostrarle la cocina y el húmedo cuarto donde pasarían las noches, Sara tomó a Jen de la mano y corrieron por la campiña con el sol acariciando sus rostros y la brisa jugando con sus cabellos..
Jen: ¿dónde vamos?
S: ya verás!!!! Es el lugar más bonito de la campiña!!!
J: no tenemos que preparar el pollo?
S. confía en mi…llegaremos a tiempo!!! La cascada es por allá!!!
La cascada estaba rodeada por un hermoso lago de aguas cristalinas, un promontorio de piedra llegaba hasta la cima desde donde se despeñaba el agua con danzarinas gotas multicolores.
Un moreno de grandes ojos negros le tapó los ojos a Sara…
-¿Quién soy?
S: a ver…déjame adivinar….el mulato más feo de la campiña?
-YA TE VALE!!! (dijo enojado)
S: JAJAJA…eres susceptible!!! Pedro…te presento a Jen…(el mulato la saludó con una reverencia que la hizo reir)qué llévas en el bolsillo?
P: una sorpresa….
S: para mi?....
P: ajá!!! Pero será tuya…si me atrapas!!!! ( y los dos salieron corriendo)
J: sara!!!...sa!!!...bien…tendré que recorrer sola….(comenzó a subir por el promontorio) quizás pueda verla desde aquí arriba!!! ( siguió subiendo hasta que llegó a la cima desde donde el lago caía para convertirse en cascada) qué resbaloso está!!! Si logro pasar al otro lado, quizás vea dónde esta Sara!!! (trató de afirmarse para pasar pero perdió el equilibrio. Justo cuando iba a caer un brazo le rodeó la cintura y la llevó hasta las rocas)
J: gracias!!!!...dijo aún temblando….
-Debes tener más cuidado!!!! Podrías haberte matado con una caída desde aquí!!!! (Jen no había reparado en la altura y cuando miró hacia abajo sintió un mareo fuerte)
J: no me siento bien!!!….(levantó la vista para ver quién era su salvador pero apenas lo distinguía a contrasol)
- ¿qué hacías aquí arriba?
- J: buscaba a mi amiga Sara….se fue con un muchacho y…me dejó…no se para donde ir…..(El extraño miró en todas direcciones con los brazos en jarra, Jen no pudo contener una lágrima) Recién llego y ya estoy perdida!!!!
- Yo conozco a Sara….te llevaré con ella….(la voz del extraño era firme..pero a la vez suave…buscaba tranquilizarla, darle confianza, le ofreció la mano y la condujo lentamente hacia abajo, con delicadeza)
J: me llamo Jen (dijo entre sollozos)
_ Erik….
J: lindo nombre…..(tratando de ser amable)
Sara estaba sentada con Pedro tras una inmensa roca, buscando intimidad…
S: Erik!!! Veo que encontraste a mi nueva amiga Jen…
E: si..y está muy asustada!!! La dejaste sola…!!!( en tono de reproche)
S: si…pero estabas tu ahí para acompañarla…
E: sabes que no soy buena compañía …..( alejándose)
J: espera!!! No te di las gracias!!!…(recién ahora Jen se percata de la máscara que cubre la mitad de la cara de Erik)
E: no hace falta (volviéndose para responderle)
J: fuiste muy bueno conmigo….quisiera que fuésemos amigos….(le sonrió tan dulcemente que Erik sintió que su corazón se derretía, volteó la cara para cubrir su sonrojo y se alejó en silencio sintiendo la mirada de Jen en su espalda)
S: AH…que tarde!!! Jen…debemos volver corriendo!!! El pollo!!!
Pedro alcanzó a Erik….
P: tienes una nueva amiga!!! Y es bonita!!!
E: cállate Pedro!!! (molesto por la burla)
P: ¿Qué tiene de malo? Es simpática…
E: es como todas….
P: eso no lo sabes…el que no arriesga……(Erik lo miró de reojo y una semisonrisa se dibujó en el rostro) vamos!! Es para divertirnos un rato….pasarla bien…no te parece?
E. ya cállate!!!
Meg tomó la máscara blanca en sus manos y la miró con interés, curiosidad y recelo. Mientras escuchaba los gritos de la gente que se aproximaba con teas, palos, rifles e incluso sables para dar caza al fantasma, Meg decidió moverse con rapidez y buscó algo, un resquicio, una salida secreta que la llevara hasta donde pudiera encontrar al desdichado fantasma, personaje misterioso y apasionado que acababa de ver como el mundo que él conocía se derrumbaba ante sus ojos, contemplando con lágrimas en los ojos a Christine, partiendo en esa barca que el mismo fantasma había llevado hasta sus dominios con ella dentro. Meg, no tenía miedo pero sí una gran curiosidad y una gran excitación ante lo que se proponía hacer. Realmente, ella nunca había temido nada mal de ese ser oculto, de esa sombra que se deslizaba entre las bambalinas, los pasillos, las escaleras. Su madre le había contado desde niña que el fantasma era un ser tan especial y único que ninguno de los hombres que conocía se le podía igualar o comparar. Tanto Meg como su madre, admiraban a Er¡c. Así se llamaba, pero nadie usaba ese nombre. Ni siquiera él mismo. Para el resto de los mortales, Eric no existía, existía la sombra, el fantasma, el espíritu perturbador que había empleado años, tiempo y amor en ofrecer a su adorada Christine, su arte y su música. Su ángel de la música, que se había ido con el vizconde y le había entregado el anillo de compromiso que Eric arrancara de su cuello en aquel baile de máscaras de la ópera. Meg, sabía que el fantasma nunca haría daño a su madre o a ella, por que les debía la vida. Su madre le ocultó y le salvó de sus penas y de su desgracia y Eric, encerrado en su castillo de las catacumbas, sótanos y recovecos del subsuelo de la ópera en Paris, vivía una existencia dedicada por entero a Christine Daeé. Meg nunca le había visto "de verdad", pero "sentía" su presencia, algunas veces, cuando escuchaba algún ruido o sabía que su madre estaba cerca de Eric. La chica era una buena bailarina y una auténtica belleza. Algún día podría llegar a ser la primera bailarina del ballet de la Ópera de París. Meg quería a Christine y la comprendía pero en su interior anhelaba ser ella la que despertara tanto amor, tanta admiración y tanta pasión en Eric. Pensó que para él, no era más que la hija querida de su protectora y única amiga en el mundo en el que vivía. Eric, el fantasma no sabía que Meg le amaba desde que era una chiquilla. Había escuchado su música de labios de su madre, cuando le contaba como componía y que fuente de inspiración era Christine y Meg guardaba en su corazón esa música que ella amaba y escuchaba aún sin ser tocada. La muchacha deseaba que el fantasma la tocara para ella, exclusivamente para ella. Meg buscó y sintió que una corriente de aire provenía de un cortinaje rojo de terciopelo. Ya estaban casi llegando los gendarmes armados, la gente desbocada profiriendo chillidos horribles en contra del fantasma. Pidió a Dios que Eric estuviera fuera de su alcance. Qué hubiera encontrado una salida o un escondite inexpugnable para salvarse de esa turba, de ese gentío amenazador. Con la máscara entre sus manos temblorosas, abrió la cortina y comprobó que había cristales rotos, sin duda de los espejos y que los candelabros descansaban en el suelo moviéndose aún. Ella sabía que Eric había escapado por ahí, de modo que salió hacia el exterior con una vela en la mano y la máscara en la otra y se dejó guiar por la luz y por la oscuridad de un estrecho pasillo en el que se proyectaba la sombra de su cuerpo. ¿Dónde estaba él?. Se preguntaba la chica. ¿Habría desaparecido para siempre, a través de una puerta secreta y no lo volvería a ver?. Su corazón latía con mucha fuerza. Le golpeaba muy dentro y se asustó pensando por un momento lo que estaba haciendo. ¿Y si Eric la rechazaba porque nunca la había amado? ¿Y si quisiera hacerle daño?. ¡No, nunca lo haría. Eric no!. Continuó avanzando y sintió el aire penetrar por sus pulmones. Habría alguna salida. El aire fresco le daba en la cara y la humedad de las lóbregas paredes también. Meg recordó que su madre le había dicho que el fantasma era un genio que había diseñado todo ese mundo subterráneo y por lo tanto tenía salidas secretas que serían muy difíciles de encontrar. Continuó por el pasillo. No veía ninguna rendija desde la que pudiera contemplar un atisbo de luz de la calle, pero el aire seguía dándole en el rostro y cada vez lo sentía más intenso.:-¡Cerca del río, el Sena!. Tal vez haya alcanzado el río y se haya esfumado en una barca. Meg se dio cuenta de que recorría un largo camino y que ya no iba en línea recta como al principio de su travesía. Siguió avanzando más y más sin descanso, sin pararse, sin desfallecer. Su deseo de encontrarle era tan inmenso que no volvería a mirar hacia atrás. Para entonces la gente habría entrado en los aposentos del fantasma y habría acabado con todo, bien destrozándolo o expoliándolo. Meg tocó las paredes llorosas y la rugosidad de la piedra cedió ante el tacto de sus finos dedos. Acercó la luz y comprobó que había una rendija minúscula. El aire era más fuerte en ese lugar. Bajó sus manos y sintió que tocaba una especie de hierro alargado:-¡Oh, un pestillo!. ¿Podré moverlo?. Meg lo intentó aunque su corazón se paralizó por unos instantes. Empujó hacia su derecha y pegó su oído a la piedra. Intentaba escuchar algo, un ruido, un sonido, una voz. Sorprendentemente esa especie de puerta pequeña se abrió y ella agachó su cabeza para entrar. Había oscuridad y una pequeña sala desprovista de muebles, de forma circular, una especie de antesala. En esa antesala de nuevo frente a ella una cortina roja: ¡Eric, estaba allí!Su rubio cabello, largo y brillante se agitó como su propio corazón y sus ojos brillaron con la determinación de continuar hacia adelante, hacia lo desconocido, hacia su propio destino. Caminó despacio y tocó el suave y frío terciopelo. La humedad era intensa y penetraba en sus huesos. Cuando abrió la cortina encontró una figura de espaldas a ella, con una camisa blanca y un pantalón negro, ajustado. Era un hombre que permanecía de pie, inmóvil. En un rápido giro de su cuerpo se volvió hacia ella y su cabello blanco, despeinado pareció una especie de aureola o de halo que la asustó. -¿Quién hay ahí? ¿Quién eres? ¡Seas quien seas no saldrás vivo de aquí! La voz del fantasma sonó como de ultratumba y Meg estuvo a punto de desmayarse. -¡No me hagas daño, Eric. Soy Meg, la hijaa de madame Gigy!-¿Meg, Meg? ¿La pequeña Meg, la hija de mii buena protectora? -¡Sí, Eric. Soy yo!. ¡He venido a buscartee, a ayudarte a salir de aquí! No te enojes conmigo, por favor. ¡Sólo quiero ayudarte!. ¡Sólo quiero ayudarte a escapar!-¡No deberías estar aquí!. ¡Vuelve junto aa tu madre y olvídalo todo!. La voz de Eric parecía sollozante. -¡Oh no, Eric! ¡Déjame que te ayude!. ¡Nunnca te traicionaría!Meg fue hacia él guiada por la luz de la vela y moviendo la blanca máscara:-¡Eric, he traído tu máscara, supuse que la necesitarías!. La dejaste olvidada. -¡No la quiero!. ¡No quiero nada!. ¡Márchaate, Meg, márchate!. ¡Aún estás a tiempo!-¡No voy a hacerlo!. He caminado hacia aquuí, entre las sombras de ese tenebroso pasillo escuchando los latidos de mi propio corazón para estar a tu lado, para ayudarte. ¡No me des la espalda, Eric!. Eric se acercó a ella y Meg sostuvo la respiración. A la altura de la vela, pudo ver las lágrimas que rodaban por la mejilla deformada de Eric. Sus ojos brillaban y en su boca había un terrible gesto de pena de amargura y de desesperación. -¡Tú también te horrorizarás de un ser commo yo!. Meg... yo... no puedo consentir que te quedes conmigo. ¡Vuelve con tu madre te digo!. ¡No agotes mi poca paciencia!. Meg estaba tan cerca de Eric que sus dedos blancos y delgados se posaron sobre la mejilla de Eric. Sintió su piel ardiendo. Eric tomó con fuerza la mano de la muchacha y la apartó con violencia:-¡No, Meg, no me toques!. ¡No me tengas lástima!. ¡No provoques mi ira!. No deseo hacerte ningún daño. ¡Márchate, márchate por favor!. El sollozo de Eric se hizo estremecedor y Meg se apartó un poco de él. -Eric, yo no te tengo lástima. ¡Yo no soy Christine!. Eric abrió los ojos y apretó la boca. Al escuchar el nombre de Christine, todos los recuerdos volvieron a inundar su mente y a lacerar su corazón. -¿Por qué estás aquí?. ¿Qué quieres de mí,, Meg?. ¡Dímelo!. -¡Oh, Eric, ahora no hay tiempo para eso!.. Vienen a por ti. Si yo te he encontrado, ellos también lo harán y no tendrán ninguna compasión contigo. ¡Vámonos de aquí!. Haré lo que tu digas, ¡pero por Dios, haz lo que te pido y salgamos cuanto antes de aquí!. Meg extendió su mano derecha que sostenía la máscara y Eric la tomó. Mientras se la colocaba ante ella, pensó que la muchacha tenía razón y que debía salir de ése lugar y olvidarlo para siempre. La tomó de la mano y se hizo con la vela que llevaba Meg. -Hay una salida, pero tenemos que caminar un poco. Esta parte recorre a cierta distancia el río, si logramos alcanzarla, entonces no habrá peligro y saldremos a la luz. El corazón de Meg se agitó y tomó aire para que sus pulmones se hincharan y permitieran que su respiración se hiciera más fuerte y así a tomar fuerzas para la próxima huída. Eric la miró con dulzura:-¿Qué va a ocurrir con tu madre?. Pensará que te ha sucedido algo malo. -No te preocupes por ella. Mi madre sabe qque nunca me harías daño y ya tendrá noticias mías cuando estés a salvo. -¡Meg!, ¿sabes que estás ayudando a fugarsse a un asesino?. ¡He matado, Meg!-¡Por Dios, Eric, ahora no, te lo pido porr lo que más quieras!. Eric agarró con fuerza la muñeca de Meg y se intrincaron a través de la cortina de terciopelo en un laberinto de calles oscuras, de piedra, con el agua cubriendo el suelo. -La suerte nos acompaña. Es de noche y de noche las huidas son mucho más fáciles. Eric deseó tomar en brazos a la muchacha para evitar que sus delicadas sandalias se empaparan de agua, pero Meg se lo impidió:-No, Eric. Es mejor ir corriendo. Soy joven. No creo que me resfríe. Mi corazón y mi cuerpo están ardiendo por la emoción que vivo a tu lado. Eric la miró:
-¡Pequeña y dulce Meg!. De pronto, Eric se dio cuenta que la joven no iba adecuadamente vestida, que en París hacía frío y la humedad del río podría enfermar a la muchacha. Sin pensarlo dos veces, tiró del grueso cordón del que pendía la cortina y la sostuvo en sus brazos:-Ponte esto por los hombros. Te protegerá del frío y de la humedad. -¡Oh Eric!, ¿y tú?. Eric sonrió por primera vez en mucho tiempo:-Si he podido sobrevivir a los sótanos de la ópera, podré sobrevivir a la humedad del Sena. ¡Vamos!. Corrieron sin mirar atrás. Los latidos de sus corazones se confundían a cada paso que avanzaban. De vez en cuando, Eric miraba a Meg para cerciorarse de que la llevaba consigo. Ella cerró su mente a todo lo que no era la presencia de Eric y casi con los ojos cerrados se dejó guiar, imaginando que era ella y no Christine la que recorría con el fantasma los pasillos iluminados por las magníficas velas y los extraños candelabros diseñados por él. No podía creer que Eric la aceptase; que aceptase llevarla con él. Era mucho más de lo que podía esperar. Pensó en su madre e interiormente rogó a Dios para que la protegiera y para que la perdonara, ya que su vida acababa de comenzar con Eric, con el fantasma de la ópera.
Ya no quedaba mucho para salir al exterior y Eric sabía que Meg se sentía cansada y que sus preciosas sandalias estaban empapadas pero también sabía que ella no se quejaba por que sus pies volaban al paso que él marcaba. Tal vez la liberta estuviera esperándolos fuera de esa prisión de piedra, de oscuridad, de recovecos, de frío, de trucos de magia y de ilusiones vanas. Alguna vez, Eric llegó a pensar en que llegaría un día en que todo desaparecería como una nube empujada por el viento, como su propia magia. En su interior comprendió que Christine nunca se iría con él y que tampoco él podía condenarla a las profundas estancias entre las que había vivido hasta ese momento. No quiso mirar atrás ni seguir pensando. Su único anhelo era salir de los sótanos de la ópera para perderse en el río y alcanzar una barca, un transporte seguro que los alejara de todo peligro. El Sena posee muchos rincones ocultos también y en uno de ellos, una puerta que apenas se podía ver porque estaba cubierta de maleza y que daba directamente a un puente, Meg y Eric encontraron su punto de salida. Eric empujó con todas sus fuerzas y la puerta cedió, tomó a Meg de los brazos y la hizo salir junto a él en la oscuridad nocturna, las farolas más cercanas estaban colocadas a una prudencial distancia y bajo los peldaños de una escalerilla de piedras marrones muy gruesas, una pequeña embarcación esperaba cubierta con una especie de lona. -¡Ahí está, Meg!. La barca que he dejado ddurante todo este tiempo. Meg sintió golpear su corazón y sonrió ilusionada por que nada parecía entorpecer la huída del fantasma. -¡Entonces salgamos de aquí, Eric!. ¡Alejéémonos por el río!. Es de noche y nadie reparará en esta pequeña barca con dos tripulantes. Eric preparó la barca, procurando no hacer mucho ruido por si acaso algún mendigo estuviera cerca y los sorprendiera. Quitó la lona que la cubría y la introdujo en el interior, comprobó que los remos estaban en su sitio y en perfectas condiciones y ayudó a Meg a acomodarse sin perder ni un solo minuto. -¿Sabías si algún día necesitarías de estaa embarcación, verdad?.- La dulce y suave voz de la muchacha hicieron sonreír al fantasma huido. Eric acarició la rubia cabellera de Meg con los dedos igual que si acariciara a una niña. -Sí, pequeña Meg. Sabía que más tarde o máás temprano mi mundo desaparecería ante mis ojos. (continuará)