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FanFic: El amor entre Hermione y Malfoy
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melanie
 
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  Re: FanFic: El amor entre Hermione y Malfoy HISTORIA 02/Noviembre/2008 - 20:51

 

 diviina la historia me encanto

elena-24
 
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  Historia completa 18/Septiembre/2008 - 14:08

Hola me he registrado en esta pagina hace poco, empeze a leer la historia aqui al ver que no estaba completa la busque y me infome.

En realidad se llama "cambiando el pasado" su autora se hace llamar monik .la historia tiene 46 capitulos y tiene 445 paginas (la copie al world para leerla con mas comodidad).

En esta pagina esta colgada entera y ordenada por capitulo, mas o menos se puede llamr oficial ya que la que los cuelga es amiga de al autora ademas pueden encontras mas ff d la misma:

http://www.fanfiction.net/s/2740618/1/cambiando_el_pasado

Espero que os sirva

ADMIN
 
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  Re: Oh por dios!!!!!!!!!! 17/Septiembre/2008 - 21:08

Trankilos, lo siento...de verdad...

Ya os he agregado a todos... y en cuanto me acepteis , os enviaré por correo el fic entero. Un saludo.

%Yrene%

Jokolz
 
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  Oh por dios!!!!!!!!!! 15/Septiembre/2008 - 00:55

Por esta historia me estoy volviendo fan de hermione/draco 

por favor esta buenisima tienes que continuarla o si la estas enviando a los mails aqui te dejo el mio ac_ber@hotmail.com porfavor!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

te juro que ni puedo dormir pensadon en que va a pasar xD

y como dice la chica me meti al foro solo por el fic *o*

Patry
 
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  CONTINUALA PORFAVOR ^^ 11/Agosto/2008 - 21:49

ola, soy nueva aki. me registre porque me encanto la historia. no nos puedes dejar con esta intriga!!! jajaja porfavor continuala y si puedes mandamela a mi correo: patry_la_loka90@hotmail.com

Hasta donde yo sé se kedo en el capitulo 14 no?? xfavor, el 15 YA!! ;)

Cotton
 
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  Que paso con el resto de la historiaa?? 25/Julio/2008 - 05:48

Yreneeeeee la historiaa esta superrr demasiadooo buenaaa que paso con el restoooo?... Porfaaa terminala de publicarr o enviamelaa a mi correo katherinelisbeth_2_11@hotmail.com  porfaaaa te lo agradeceriaa MUCHISMOOOOO..besoss

valeria gonzalez
 
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  Re: valeria 02/Julio/2008 - 19:08

Irene eris` seca me encanto tu historia pero porque no la continuas o me la envias a mi mail es blueeyesmyers@hotmail.com . Te quedo muy biem hecha es entretenida te pasaste necesito seguir leyendo porfa sigue publicandola, gracias. Valeria
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stefiu
 
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  porfavoor 24/Junio/2008 - 20:29

Hola..!!   la verdad que me encanto el fic: Del Odio al amor Draco y Hermione.... y les pido si me lo podrian mandar entero a mi correo: stefa-95@hotmail.com porque desde que lo empece a leer me volvi adiiictaa a ese fic xD  ... se los agradeceria de verdad!!! Besos...

Andreina
 
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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El Secuestro 06/Mayo/2008 - 01:19

SIIII que bien!! muchismas graciasss! llevo buskndolo dsd hace tiempo! ! Me parece perfecto, si kieres aki te dejo mi correo es: dasove_161922@hotmail.com, para ver si me lo puedes enviar x ahi! gracias de nuevo..
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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El Secuestro 05/Mayo/2008 - 18:52

Holaaa!!!
Estoy encantada con que quieras tener el fanficc....si tenemos alguna forma de ponernos en contacto..te lo enviaré sin problemas... Espero tu respuesta.

Atentamente:  Yrene 

Andreina
 
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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El Secuestro 05/Mayo/2008 - 04:38

Hola!! Mira te queria pedir un favor, yo ya lei este fic en potterfics y me encanto, llore demasiado, de echo lo estoy volviendo a leer, y por casualidad encontre este foro y me gusta que aki este mas completo! en donde yo lo lei le recortaban partes, entoncs para que por fa te pongas en contacto conmigo y me lo envies, o me digas en que parte lo leiste para poderlo leerle directamnete de quien lo creo, o que lo continues, es que veo que mucho tiempo desde el ultimo capitulo que colokste y son muchisimos mas!!Gracias, responde!

 

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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El Secuestro 28/Enero/2007 - 14:50

14La mañana era fresca. Los colores resplandecientes de las banderas con los respectivos escudos de las casas sobre sus mesas parecíantomar un brillo especial. Los últimos días habían sido oscuros, llenos de neblina. En cambio aquel había empezado con el sol en su máximo esplendor, lo cual daba a los alumnos un buen augurio para iniciar la jornada de clases.
Hermione se sentó en el mismo lugar de siempre junto sus amigos. Harry y Ron conversaban y reían así que no quiso entrometerse, además hace mucho tiempo ya que la habían dejado fuera de sus planes y discusiones. Sus ojos marrones cubiertos por aquellas largas pestañas brillaron al ver las manzanas, fresas, ceresas y mandarinas que yacían frente a ella. Con todo el estrés que se había apoderado de ella desde el día en que encontró el libro en la sección prohibida había olvidado hasta alimentarse correctamente. El apetito corrió desde su estómago hasta su boca haciéndola sentir claramente los sabores de aquellas frutas sin siquiera haberlas tocado. La castaña tomó una fresa y la metió en su boca. Cerró los ojos disfrutando del delicioso sabor que comenzaba a correr por sus papilas gustativas. Fue interrumpida por las risas de sus amigas que la miraban burlándose.
- Hermione, parece que estuvieras teniendo un orgasmo aquí mismo.- dijo Parvati estupefacta. Lavander le dio un golpe en la espalda mientras seguía riéndose.
- Es solo que tenía mucha hambre.- dijo Hermione avergonzada tomando una ceresa esta vez. – Qué te pasa Ginny?
La pelirroja no comía nada, solo mantenía la vista centrada en algún lugar de la mesa sin decir nada. Por la expresión de su rostro era obvio que no andaba muy bien.
- Te lo contaremos camino a clases.- dijo Luna integrándose en la mesa. A pesar de ser una Ravenclaw pasaba más tiempo en la mesa Gryffindoriana que nadie.



Hermione pasó las clases sentada al lado de Parvati y Lavander, lo cual de cierta forma logró molestar a sus mejores amigos, quienes al final de la clase de Transformación le dijeron que bien podría sentarse con las demás en la siguiente clase. Hermione no les hizo caso, prefería ser tomada en cuenta por las dos chicas que ser ignorada por dos hombres. Además, el problema de Ginny tenía que ser discutido. Parvati y Lavander no dejaban de decirle que tenía que hablar con Ron de inmediato.
- Vamos Hermione! Ronnie y Harry tienen debilidad por ti! Si les pides algo con insistencia harán todo lo que les digas.- dijo Parvati en medio de la clase de Pociones.
- No es tan fácil como lo planteas. Ni Ron ni Harry tienen debilidad por mí. Lo que hará Ron será mandarme al diablo si le hablo siquiera de lo mal que hace al prohibirle a Ginny que salga con quien quiera.- dijo la castaña mientras trataba de moler las escamas de cocodrilo que estaban sobre la mesa. – Esto es imposible!
Sin querer lanzó la piedra demasiado fuerte sobre las escamas golpeándose el dedo índice. Soltó un grito de dolor mientras se metía el dedo lastimado en la boca. Pronto vio a Snape frente su mesa.
- Le ruego Señorita Granger, que la próxima vez que intente preparar una poción no rompa la mesa ni sus propios huesos.- y con esto se volteó a seguir humillando a Neville.

Hermione sin querer dejó correr sus mirada hacia los Slytherins y vio Draco pretendiendo trabajar mientras una de sus manos se deslizaba por las piernas de Pansy. Ella reía ante las caricias del chico estúpidamente. Un sentimiento de ira corrió por todo su ser, iba mezclado con un sabor amargo y algo de dolor. Sin darse cuenta había dejado nuevamente caer la piedra esta vez al suelo, produciendo un sonido seco que se expandió por toda la sala. Todos voltearon hacia ella y sus mejillas se tornaron rosa ante tantas miradas sobre ella.
- Hoy estás más estúpida que nunca Granger.- dijo Pansy al otro lado del aula.
Muchos Slytherins rieron, incluyendo Malfoy.
- Y tú más antipática que se costumbre.- respondió Hermione.
- 10 puntos menos para Gryffindor.- espetó Snape antes de volver a fijarse en Neville. – Perdón, 20 menos.
Hermione dirigió una mirada asesina a Pansy y trató de no hacer contacto visual con Draco, ya que hubiera sido catastrófico.

Al sonar el timbre Hermione se tardó en salir ya que se quedó ayudando a Neville. Parvati y Lavander se fueron, ya que no querían tener nada que ver con ayudar a alguien tan torpe.
- Lo siento pero no entiendo cómo soportas tanto las estupideces de Neville.- dijo Parvati. – Solo de verlo me dan ganas de golpearlo y que así deje de ser tan..tan…tan Neville!
Pero Hermione no lo veía así. Lo que veía en el chico era simple temor a dejar salir sus cualidades y algo de baja autoestima. En el fondo estaba segura que él era era capaz de grandes cosas, y le molestaba profundamente que nadie más que ella creyera en eso.
- Gracias Hermione.- dijo Neville. – Pero ya vete, debo esperar aquí hasta que Snape me de un castigo.
Hermione notó el temor correr por sus ojos. Le sonrió para reconfortarlo y tomó sus libros dirigiéndose a la salida. Hubiera sido mejor encontrar a Voldemort frente a ella en aquellos instantes que a las personas que vio. En el pasillo estaban algunos Slytherins, y su mirada chocó con la de Pansy y su grupito de amigas perfectas, quienes por alguna razón sonrieron malévolamente al verla salir sin ninguna compañía.
Hermione apretó sus lib ros con fuerza y caminó con la barbilla bien en alto, entonces Pansy se interpuso en su camino, y pronto sus amigas la rodearon.
- Granger, tengo una propuesta para ti. Qué tal si te presto dinero y pides una cirugía estética completa para parecer un ser humano normal?
Las Slytherins rieron disfrutando el momento. Hermione pudo notar la figura de Draco con sus amigos más allá del pasillo. Ellos también reían.
La castaña agradeció aquello, pues la impulsó a responder el insulto de la morena.
- Y yo te tengo otra propuesta, qué tal si te lanzas por la ventana de la torre más alta de Hogwarts mientras yo veo y me río.- dijo Hermione con una sonrisa sarcástica en su rostro.
En la otra esquina Draco rió. Se alegró de que Pansy no lo hubiera notado.
- Te crees más lista que yo verdad?- dijo la morena mirándola con odio genuino reflejado en sus ojos negros.
- Creí que eso estaba claro.- dijo Hermione. – Ahora, si no te importa, quisiera que tus amigas y tu se quitaran del paso porque no puedo pasar.
Pansy rió.
- Solo si admites que eres una asquerosa sangre sucia sin futuro alguno.
Hermione quiso golpearla, pero no le iba a dar el gusto. Por el contrario, antes de que ninguna de las taradas presentes pudiera preeverlo, la castaña ya estaba empuñando su varita apuntándola en la garganta de Pansy.
La morena tembló mientras la risa se desvanecía de su rostro. Las Slytherins se quedaron estáticas, tratando de examinar en qué momento había sacado a varita sin que se hubieran percatado de ello.
Hermione esbozó una sonrisa.
- Así está mejor, ahora, te queda claro quién es la más lista?
- No tan rápido Granger.- dijo un voz a sus espaldas. Volteó un poco pero fue lo suficiente como para ver a Draco Malfoy empuñando una varita contra ella. – Debes aprender, que nadie puede apuntar a un Slytherin y salir triunfante de ello.
Hermione sintió una punzada dentro de ella. Él estaba defendiendo a su novia y a su casa, era un Malfoy, se debía entender aquello ¿Entonces por qué le molestaba tanto?
- Los Gryffindors si podemos.- dijo Harry detrás de Draco, apuntándolo con su varita. – Baja esa cosa y no vuelvas a acercártele me entendiste?
Draco bajó su varita.
- Potter defendiendo como siempre a los indefensos..
- Yo creo que ella lo estaba haciendo bastante bien.- dijo Harry. – Si no hubieras interferido, tu noviecita no hubiera sabido qué hacer.- le hizo una seña a Hermione quien caminó hasta él y se colocó a su lado. – Debes entender, que nadie apunta a un Gryffindor y sale triunfante de ello.

Con ésta última frase sus ojos verdes brillaron mientras se daba media vuelta tomando a Hermione por la mano y levándosela. La castaña volteó un poco la cabeza solo para darle una sonrisa triunfante al grupo de Slytherins, incluyéndo a Draco. Pronto los dos Gryffindors desaparecieron de su vista, y el rubio golpeó la pared con su puño sintiendo que la ira lo carcomía.
*Maldito seas Potter!* pensó mientras Pansy pasaba una mano por su pecho acariciándolo.
- Ya no importa, esa Granger no siempre va a tener tanta suerte.- dijo la morena.


Harry caminó con Hermione tomados de la mano hasta llegar al retrato de la señora gorda, donde él dio media vuelta y la miró severamente. Hermione pestañeó tiernamente ante los ojos verdes serios de su amigo.
- Por qué me miras así?- dijo Hermione en un tono inocente y dulce.
- Porque te estás comportando muy extraña últimamente Hermione, te metes en problemas con Slytherins, no te sientas con nosotros, y las pocas veces que Ron y yo te vemos estás en otro mundo, pensando en cualquier otra cosa. Ya no sabemos quién eres! Ni idea de las cosas que pasan por tu cabeza…
- Harry ya cállate.- dijo Hermione fastidiada mientras decía la clave e ingresaba a la sala común.
¿Quién se creía para venir a hablarle de su actitud? Él! Precisamente él! Que no sabía absolutamente nada! ¿Ahora se daban cuenta que ella existía? ¿Ahora! ¿Y por qué no notaron el problema antes? ¿Por qué cuando todo esto viene desde años atrás? Desde siempre! ¿Pasar tiempo con ellos? Pero si ella casi no estaba con ellos nunca! Y eso ha sido desde siempre también! Siempre han sido Harry y Ron, Ron y Harry y ella ha sido solo un tercio fastidioso que solo sirve para ayudar en las tareas difíciles. Daba la pequeña casualidad de que sus “amigos” solo se acordaban de ella cuando estaban aburridos, cuando no tenían en nada qué pensar, entonces ahí recién decían “oye has visto a Hermione?” ¡Qué hipocrecía venir a hablar de eso ahora! Ahora, bien podían irse al infierno.

La castaña entró a la sala común tirando fuego por los ojos. Pudo sentir a Harry perseguirla de cerca.
- Hermione te estoy hablando!- gritó él parándose en medio de la sala común. Muchos los quedaron mirando, y Ron que estaba sentado enseñándole a Dean estrategias en el ajedrez se levantó.
- Ya hablaste con ella?- preguntó el pelirrojo.
- No Ron!.- dijo Hermione volteándose. – No ha hablado conmigo porque no se lo voy a permitir. Y se los digo a ambos, déjenme en paz!
Con esto corrió subiendo las escaleras de el área de chicas. Harry quiso alcanzarla pero ella ya había desaparecido. Furioso golpeó la pared mirando a Ron fijamente.
- A mí me vale que sea el área de mujeres si quieres subo.- dijo Ron caminando decidido pero Dean lo detuvo.
- Qué estás loco?! Te matarán!
En ese momento la pelirroja Weasly bajaba las escaleras con un libro en su mano. Todos la miraron aliviados, encontrando en ella la posible solución a sus problemas.
- Ginny, por favor sube y dile a Hermione que baje.- dijo Harry suplicante.
La pelirroja pasó su mirada altiva desde él hasta su hermano y luego volvió sus ojos miel a los verdes del chico.
- Lo haría, de no ser que antes de hacerle un favor a ustedes dos, me corto ambas manos.- dijo sonriendo sarcásticamente.
- A qué viene eso? Yo no te he hecho nada.- dijo Harry fingiendo ser inocente.
- ¿Ah no? Piensa Harry, o quieres que tal vez te lo recuerde? Hoy, en la mañana, cuando Ron fue a hablar con Thomas para que no me buscara más. Mi queridísimo hermano no tuvo que hablar porque tú lo golpeaste y le advertiste que sería peor si se me volvía a acercar. Ahora recuerdas?
Harry pensó que definitivamente Hogwarts estaba lleno de chismosos. No podía suceder nada antes de que medio colegio ya lo supiera.
- Como puedes ver estoy muy bien enterada. Especialmente cuando algunas chicas de Ravenclaw se me acercan y me preguntan si tengo algo contigo.
- Conmigo?- dijo Harry impactado. Ron pareció también sorprenderse.
- Sí, contigo. Me dijeron que estuvo muy mal que engañara a Thomas, y que fuera él el que pagara las consecuencias. Gracias, por no solo arruinar mi noviazgo, sino por hacerme quedar como una zorra delante de todo Hogwarts.- Ginny dejó el libro sobre una mesa. - Ahora si me dan permiso, voy a lamentarme por mi terrible forma de vida y a llorar por mi parentezco con ese engendro de dos metros..- dijo señalando a Ron. -..y por inútilmente haber confiado en un imbécil con una cicatriz en su frente.
Con esto salió de la sala común dejando a todos boquiabiertos.
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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El amor entre Hermione y Malfoy 27/Enero/2007 - 12:59

(escenas con contenido sexual)
13Hermione bostezó mientras se sacaba el uniforme y comenzaba a colocarse el pijama. Sin quererlo se había quedado dormida sin haberse cambiado. Había decidido desde la tarde que aquella noche dejaría plantado a Malfoy, dándole una cucharada de su propia medicina. Se sintió un poco mal por William, pues era él el que tenía que tragarse los problemas que tenían ellos dos, sin embargo no cedería esta vez. Además, estaba muy cansada. Tenía derecho a un poco de descanso no?
Se colocó encima un sueter enorme blanco que había pertenecido antes a una tía obesa que vivía en australia y que en una de sus visitas lo había olvidado en su casa. El abrigo era tan grande, que le llegaba casi a las rodillas y dejaba sus hombros completamente al descubierto. Era su pijama favorito y la más cómoda para dormir.

Apagó las luces y caminó hacia la ventana. Un frío viento entraba por ésta. La cerró antes de que terminara congelándose y se aseguró que no se volvieran a abrir durante la noche. Pudo ver las luces apagadas en la cabaña de Hagrid y los campos de Hogwarts brillando bajo la luz plateada de la luna. Hubiera permanecido más tiempo observando el paisaje de no ser que la puerta de su habitación se abrió y cerró de repente, dejando entrar a alguien en donde no debía.
El corazón de Hermione se heló, todo el cuarto estaba oscuro y no podía ver más que la sombra de alguien parado a unos metros de ella. Pensó rápidamente y recordó que su varita yacía sobre su velador.
- Quién es?- dijo para poder despistar un poco la atención del intruso.
No hubo respuesta.
La castaña se movió velozmente hacia el velador, pero antes de llegar unas manos la agarraron por la cintura y la atrajeron hacia un cuerpo caliente. Hermione gritó mientras golpeaba al intruso sin poder reconocer quién era. No podía soltarse, solo sabía que era presa del pánico total. El desconocido pareció soltarla de repente y ella corrió hacia el interruptor para acabar con la agonía de no saber de quién se trataba. La luz ilimunó el lugar haciendo brillar la figura de un hombre alto, rubio y ojos grises.
- Malfoy?


Draco desvió su mirada del rostro confundido de la chica hacia sus piernas descubiertas, para luego pasar a deleitarse ante sus hombros totalmente descubiertos mostrando esas pecas que en aquellos momento eran capaz de hacerle perder el control.
Pero no, aún no. Primero iba a jugar un poco.
- Cómo lograste entrar??
- Yo tengo mis métodos Granger, y ya deberías saber que sé cómo ingresar a tu sala común.- dijo hechándole una mirada a la habitación. – Cómo crees que logré traerte sana y salva aquí después del exhausto encuentro que tuvimos?
Hermione sintió su corazón latir más rápido y la sangre subir a sus mejillas ante las palabras del rubio ¿Por qué él lo decía con tanta tranquilidad y normalidad cuando ella de solo pensarlo sentía que el mundo se le venía encima?
- Vete de aquí quieres?.- dijo la castaña con tono severo.
- No, no quiero.- dijo el rubio sonriendo mientras jugaba con la paciencia de la chica. Sabía que la estaba incomodándo, pero aún quedaba mucho por hacer…y cosas mucho más incómodas.
- Por qué me haces esto eh?- dijo Hermione en tono algo suplicante. Parecía estar a punto se llorar. – Qué no te basta con todas las humillaciones que me haces diariamente?? No puedo siquiera deshacerme de ti unas pocas horas del día??!!
Draco dejó de examinar el lugar y fijó sus ojos en los marrones de la chica. Emanaban un brillo especial aquella noche, y sus labios, estaban rojos. Sonrió un poco nuevamente mientras se sacaba la túnica y la dejaba sobre una silla.
- Por qué no fuiste a la biblioteca Granger?- dijo él. – Te esperé, y no llegaste.
- Qué curioso no? Fue exactamente lo que hice yo ayer, solo que no me metí en tu habitación en medio de la madrugada!
- Es diferente, una cosa es que tú me esperes…otra que yo tenga que esperarte. Me fastidió mucho lo sabías?- dijo acercándose a ella peligrosamente.
- Si te acercas grito.- dijo Hermione advirtiéndole. Sabía que si se aproximaba demasiado ella podría flaquear.
- Muy tarde, antes de entrar puse un hechizo silenciador.- dijo Draco. – deberías aprender que yo pienso en todo…
Hermione miró su varita, que yacía sobre el velador.
- No Granger, ni se te ocurra.- dijo Draco notando la idea que cruzaba la mente de la castaña. – Antes de que llegues a ella yo habré sacado la mía.
Hermione sabía que tenía razón, era imposible salir de aquel lío.
- Qué quieres Malfoy?- dijo ella retrocediendo.
- A ti.- dijo él mientras se aflojaba la corbata y acortaba cada vez más la distancia entre los dos.
- Por qué no vas y te revuelcas con Pansy, para eso es tu novia no?
- Podría hacerlo, pero no.- dijo Draco. – Verás, es bueno variar un poco no?
Justo cuando estaba a unos pocos centímetros de ella, la castaña lanzó una patada en las partes más delicadas del cuerpo del chico. El rubio se inclinó ante el dolor mientras ella corría hacia el velador. Estuvo a cortos pasos de tomar la varita y acabar con el tormento al que estaba siendo sometida. Pero una mano la alcanzó firmemente y la arrojó sobre la cama.
Antes de que pudiera levantarse Draco Malfoy ya estaba sobre ella. Se apoyaba con los codos sobre la cama para no aplastarla mientras su ojos grises se hundían en los marrones de la chica.
Hermione no podía luchar más. Su respiración era agitada y el rubio lo notó.
- No me gustó lo que hiciste.- dijo mientras se acercaba más a ella hasta susurrarle en el oído. – Si lo vuelves a hacer, tendré que castigarte..
- Ya lo estás haciendo no?- dijo Hermione.
Draco mordió su cuello sacando un gemido involuntario por parte de la castaña.
- No creo que esto sea para ti un castigo.
*Eso es lo que crees..* pensó Hermione.

Draco sonrió mientras bajó abriendo las piernas de la castaña. Hermione mordió su labio inferior tratando de no sentirse tan culpable por lo que estaba a punto de hacer ¿Por qué era tan débil cuando estaba con él? ¿Por qué?
Draco retiró la ropa interior de la chica y la dejó caer al suelo abriendole más las piernas.
- Ahora, te voy a enseñar un poco de anatomía.- dijo Draco mientras sus dedos corrían por los muslos de la chica subiendo cada vez más.
Hermione no pudo evitar reir.
- Sé mucho más que tú sobre anatomía Malfoy.- dijo Hermione audazmente. – No por algo soy una “sabelotodo” como dices.
Draco esbozó una sonrisa.
- No todo se aprende en los libros Granger; la experiencia es mucho mejor.

Draco sonrió, por lo menos ya no se reprimía como la primera vez. Aquello iba a resultar mejor de lo que pensaba. Ya no era virgen, podía enseñarle un par de cosas.
Pasó su lengua por los muslos de la chica, de vez en cuando succionando algunas partes. No había nada más qué decir, adoraba las piernas doradas de Hermione. Podría besarlas para siempre. Se detuvo de repente sintiendo la necesidad de tenerla sobre aquella cama completamente desnuda. Tomó el abrigo, que ahora estaba levantado hasta la cintura, y se lo sacó dejándolo caer al piso. Los senos desnudos de Hermione aparecieron ante sus ojos y le parecieron la cosa más tierna sobre la tierra. Aún podía sentirlos en sus manos desde la última vez que los tuvo. Y eran solo suyos, como toda ella. Solo el pensar en aquello, y verla ahí, con su cabello ondulado esparcido sobre las mantas blancas y su cuerpo dispuesto solo para él, hizo que un sentimiento en su pecho comenzara a incendiar todo lo que consideraba inquebrantable, intocable. Subió hacia sus labios y se hundió en la humedad de ellos. Su lengua penetró su boca encontrándose con la de ella, que respondió con igual intensidad el beso que le había sido entregado. Las manos de la castaña se envolvieron en el cabello plateado del chico acercándolo más hacia ella.
El rubio soltó sus labios solo para bajar trazando un camino de besos y mordidas desde su cuello hasta su abdomen.
- Dijiste que me enseñarías anatomía..- dijo Hermione de repente entre gemidos. Cada caricia quemaba su piel.
- Qué no estás aprendiendo ya?- dijo Draco mientras desabrochaba su camisa. –Puedo enseñarte más. No has visto nada aún. Solo trato de no pervertirte tanto.
Hermione desabrochó el pantalón del rubio mientras él terminaba de sacarse la camisa. Pronto se encontró completamente desnudo, al igual que ella. Solo rozó sus labios e inmediamente bajó nuevamente besandola entre las piernas. Hermione gimió sonoramente y tensó las piernas. Draco pensó que aquello era demasiado para ella y subió, jugando ahora con sus senos mientras mantenía su mano moviéndose entre las piernas de la chica. Su piel era suave, como porcelana. El tacto era perfecto. Toda ella resultaba tan tierna, que tenía miedo ser demasiado brusco. No podía evitar que sus manos se movieran tocando cada parte de su cuerpo, simplemente había comenzado a perder el control de las cosas.
Hermione soltó un grito de dolor cuando el chico tomó uno de sus senos con su mano derecha y lo apretó demasiado. Podía sentir el deseo que corría el cuerpo del rubio; de verdad él la deseaba. Aquella sensación resultaba extraña. Draco Malfoy deseándola? No podía ser cierto. Pero era así, y lo podía notar por la forma en la que sus manos la tocaban desesperadamente.
El calor había invadido sus cuerpos. Hermione paseó sus manos por la espalda del chico mientras rodeaba la cintura del rubio con sus piernas, exigiéndole que entrara de una buena vez. Antes de que se diera cuenta de lo que estaba haciendo, su mano derecha ya estaba tocando la erección del chico. Draco se sorprendió de aquello tanto como ella y fijó sus ojos en los de Hermione. La castaña notó la pasión reflejada en aquellos ojos grises mientras ella seguía explorando con su mano partes prohibidas.
- Qué haces?- dijo Draco.
- Aprendo anatomía.- respondió suspicazmente.
El rubio soltó un gemido ante lo que ella hacía allá abajo con su mano. No sabía exactamente qué era lo que estaba haciendo, pero parecía ser suficiente como para transtornarlo. Draco tomó la mano de la castaña y la retiró de aquel lugar fijando sus ojos en ella.
- Si haces eso, harás que termine rápido.- dijo él como dándole lecciones, aún intentaba recuperar el control, pero con Hermione tocándolo así era demasiado difícil.
Hermione abrió las piernas sin cortar el contacto visual con los ojos grises centelleantes del chico, dándole permiso para ingresar. Draco la penetró mientras ambos soltaban gemidos ante la sensación que recorrió sus cuerpos. Era un alivio sentirlo por fin dentro de ella, había llegado a un punto en el cual el no tenerlo en su interior había resultado doloroso. Draco comenzó a moverse desesperadamente, disfrutando el sentirla entre sus manos. Hundió su cabeza en sus cabellos, respirando el aroma salvaje que provenía de ellos. Era el olor exacto de las flores silvestres que se encontraban en el jardín de la profesora de Herbología; puro, natural. Hermione dejaba salir gemidos mientras se aferraba a las espalda del rubio.
- Eres mía Granger…recuérdalo..- dijo mientras caía exhausto sobre ella.


Hermione abrió los ojos lentamente. Con una de sus manos se restregó ambos ojos como acostumbraba a hacer cada mañana al despertarse. Sabía que aún era temprano sin necesidad de ver el reloj, pues el sol a penas comenzaba a salir. Fue entonces cuando notó que estaba completamente desnuda bajo las sábanas blancas.
Por un momento creyó que iba a enloquecer, pero pronto recordó el por qué de su situación al ver la ropa del Slytherin y la suya mezcladas en el suelo.
*Un momento..su ropa está ahí…entonces…él…* pensó y entonces sintió la respiración pacífica del rubio en su cuello haciéndole cosquillas. Draco tenía su brazo alrededor de ella, abrazándola mientras su cabeza descansaba sobre su pecho. La castaña lo observó unos instantes, el cabello rubio lo tenía esparcido por la frente y la blancura de su piel se veía simplemente perfecta en aquel instante.
- Perfecto, ahora cómo se supone voy a salir?- dijo la chica sin moverse, le daba algo de pena despertarlo ahora que se veía tan inofensivo. Nadie sospecharía que al despertar aquel aspecto de niño indefenso cambiaría al de un déspota.
*Hermione Granger qué se supone que estás haciendo??? Por qué lo permites? Por qué permites que estas cosas sucedan?* se reprochó así misma. *Y por qué te da pena levantar al desgraciado éste?*
Con éste último pensamiento se levantó bruscamente. Draco cayó sobre la cama e inmediatamente comenzó a moverse en busca del cuerpo caliente que había desaparecido de entre sus manos. Abrió los ojos, mostrando la grandeza del color grisáceo que los envolvía y miró algo fastidiado a la castaña.
- Es temprano aún Granger, ¿qué haces levantada?
- Madrugo.- dijo Hermione. – Además me estaba empezando a dar claustrofobia al tenerte todo encima mío.
Draco rió.
- No te molestó anoche.- dijo y luego bostezó. – Así que eres de esas p e r r a s frías que a la mañana siguiente no quieren ni ver a la persona con quien durmieron. Pensé que ese sería yo.
- Te das cuenta de lo que está sucediendo Malfoy?- dijo Hermione alterada. – Mírame, soy Hermione Granger. Una Gryffindor “sangre sucia” y amiga de Harry Potter…acaso se te olvidó que me odias?
Draco la miró a los ojos, encendiendo un fuego dentro de ella que gracias a merlín él no pudo notar, ya que para Hermione hubiera resultado bastante vergonzoso.
- Y yo un Slytherin, racista, elitista, ambicioso y que siempre te ha humillado. Aún así me permitiste entrar en tu cama.
Hermione quiso responder a aquello, pero las palabras no salieron de su boca. Además no tenía nada qué decir, no había explicación para eso.
- Nunca vas a cambiar no Granger? Siempre complicando las cosas, haciendo una tormenta dentro de un vaso con agua. No te importan mis razones, y a mí obviamente no me interesan las tuyas.- dijo Draco poniéndose cómodo. – Ahora, ya que te llevaste la sábana podrías aunque sea pasarme la ropa?

Hermione no había notado hasta ese preciso instante que de verdad al levantarse se había llevado todo consigo, y lo que estaba en su cama era un joven rubio completamente desnudo. Sus mejillas se sonrojaron mientras sentía el calor invadirla de repente. Se volteó mirando hacia otra parte totalmente avergonzada. Draco se levantó de la cama como si nada y comenzó a vestirse. Ni siquiera lo hacía con prisa para acabar con la agonía de la castaña, mas bien lo hacía lo más lento posible, tomándose su tiempo.
- Pensándolo bien, mejor que me despertaste Granger, así podré salir antes de que los Gryffindors se levanten y me vean rondando por su sala común.- dijo mientras se terminaba de abrochar la camisa. – Nos vemos en la noche.
Y con esto salió de la habitación triunfante, mientras Hermione no quería nada más que morirse.
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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El amor entre Hermione y Malfoy 20/Enero/2007 - 17:03

12- No es nada ya te dije Spencer no seas un maldito pesado.- dijo Pansy tirándose a uno de los muebles de la sala común de Slytherin.
- No estoy exagerando Malfoy, tu novia está teniendo dolores de cabeza frecuentes y no lo niegues Parkinson.- dijo Jack jugando con una pelota de cristal.
- No lo niego pero no es para exagerar…
Draco se arrimó a una de las paredes y fijó sus ojos grises inexpresivos en los negros de la morena. Ella los evadió tercamente y arregló su túnica.
- Pansy, mañana vas a la enfermería.- ordenó el rubio.
- Pero si no es grave..- dijo la morena.
El rubio la observó aprehensivamente. No le gustaba repetir las cosas.
- Dije que vas mañana.- repitió molesto.
- Como digas.- dijo Pansy.

La puerta de la sala común se abrió. Ninguno se imaginó que quien entraría sería precisamente la persona a quien menos esperaban, especialmente Draco.
Lucius Malfoy entró posesivamente e inmediatamente los Slytherins que se encontraban en la sala se levantaron en señal de reverencia y respeto. Todos sabían lo que era tener a un Malfoy dentro de su sala, y significaba aún más cuando se trataba de un actual mortífago y modelo a seguir.
- Sígueme.- dijo mirando a Draco y dándose la vuelta, saliendo de la sala común.
Draco se quedó unos segundos ahí parado, tratando de imaginar el motivo de su visita. Lo siguió inmediatamente.
Lucius paró en una de las esquinas de los pasillos de Hogwarts y observó a su hijo severamente, como siempre lo hacía.
- Cómo vas con Pansy.- dijo Lucius como haciendo una introducción a la conversación.
- Bien, pero dudo que hayas venido a preguntar qué tal grado de satisfacción le doy a mi novia o si?
- No, por supuesto que no. No dudo de tus técnicas.- esto último lo dijo algo ácidamente. – Solo trato de tranquilizarme antes de poder hacerte la siguiente pregunta: Qué diablos crees que haces Draco?
- Qué…existir?- dijo el rubio burlándose. A su padre aquello no pareció agradarle.
- No estoy para tus patéticas imitaciones de niño retrasado. Sabes bien de lo que hablo.
- No, a decir verdad no lo sé.- dijo tranquilamente.
- Hace dos semanas que espero que envíes una lechuza para avisarme que estás listo para la iniciación, y nada!
Draco entornó los ojos. Siempre supo que eso era lo que venía a hablar, desde que entró y pensó cuál sería la razón de su repentina visita y a su mente solo vino aquella respuesta. Odiaba cuando su padre venía a presionarlo. La santa iniciación para convertirse en mortífago sí se la había tomado enserio, aunque él pensara lo contrario, Draco sí se había tomado con responsabilidad el poder pasar la prueba de iniciación. Solo que él quería realizarla a final de curso, y no a mitad de éste como la mayoría de Slytherins de séptimo habían hecho. Era mucho mejor hacerse esperar, y mucho mejor contradecir las ordenes de su padre.
- Solo te lo diré una vez más Draco, y más te vale que prestes atención a mis palabras: quiero que seas el mejor de los que ingresen este año. Dejar el apellido Malfoy en alto esta en tus manos esta vez y espero que lo hagas bien porque para eso te eduqué!
- Sé lo que hago. No quiero hacer la iniciación todavía, esperaré al último para hacerla, y no porque no esté listo, con los ojos cerrados puedo derrotar a todos los que ya han entrado, sino porque me da la gana. Contento?
La furia pareció asomarse por el rostro de Lucius.
- Este no es un juego en el que mandas, esto es mucho más peligroso y ya es hora de que vayas aprendiendo algo sobre la vida. Sé lo bueno que eres, y sé que eres mucho mejor que todos los Slytherins que están metidos en tu sala común…pero eso, todo eso lo puedes traer abajo por tu maldito orgullo. No es un juego, es algo serio!
- Me exiges seriedad y eso tendrás! Pero primero déjame en paz, sé lo que hago ya te lo dije.
- Dejarte en paz? Debes estar delirando.- dijo Lucius. – No te puedo dejar ni un segundo porque lo único que haces es poner en peligro todo lo que he formado con años. Ers un Malfoy recuérdalo!
Draco dio media vuelta y caminó lejos. Lucius lo llamó histérico, pero él no volvió. Estaba harto, harto de su padre y sus ordenes absurdas. Él era un Malfoy, y como tal no le rendía cuentas a nadie, ni siquiera a los de su misma sangre.

Hermione disfrutaba de observar a sus dos mejores amigos jugar ajedrez mientras tomaba un poco de calor sentada frente a la fogata. Sus ojos marrones estaban perdidos entre las llamas y en lo único que podía pensar era en lo que había hecho. Definitivamente había llegado demasiado lejos. Ese era el resultado de haber guardado sus frustraciones durante tanto tiempo. Había sido más que una presa fácil para los planes de Malfoy, y ni su inteligencia ni su capacidad para controlarse parecieron funcionar en ese momento. Prefería no pensar, no recordar lo que había sucedido con Malfoy. Era mejor mantener la cabeza ocupada en otras cosas y tratar de que aquello no volviera a pasar.
*Sin embargo…él ha dado muestras de que quiere todo lo contrario.* pensó la castaña. Inmediatamente su cuerpo de estremeció.
Autocontrol. Siempre había sido buena en ello. Pero entonces, ¿por qué no fue capaz de detenerlo en la biblioteca? No, no podía ser que estuviera cediendo ante su peor enemigo, y aún peor, que estuviera disfrutando estar con su peor enemigo.
- No!- gritó sin querer. Harry y Ron la miraron automáticamente algo sorprendidos por el repentino estallido de la chica.
- Estás bien Hermione??- dijo Ron.
Hermione pudo sentir el color subir a sus mejillas ¡Qué vergüenza! Por qué no apredía a cerrar la boca por una vez en su vida?
- Sí, estoy bien.- dijo ella nerviosa y avergonzada a la vez.- Voy a domir.
Con esto subió las escaleras corriendo y desapareciendo de la vista de los presentes.

 


Eran las doce cuando Draco llegó a la biblioteca. Aún seguía algo alterado por la visita de su padre, tal vez por eso solo se sentó en una de las mesas sin preocuparse si Hermione había llegado ya o no. Estaba harto, cansado de Lucius Malfoy y sus órdenes ¿Quién creía que era? ¿El amo y señor del mundo? No era así, por lo menos iba a prender la clase de cuervo que había criado. Draco le iba a enseñar que si llevaba el apellido Malfoy era por algo. Su padre podría tener poder sobre muchas cosas, pero no sobre él.
*Te enseñaré quién de los dos es el mejor Lucius Malfoy* pensó y sin darse cuenta había apretado ambas manos hasta formar puños.
Tal vez se trataba de una necesidad para el rubio el demostrar que era superior a todos, inclusive a los miembros de su propia familia. Su rivalidad con el mortífago más importante había comenzado años atrás, precisamente porque Draco lo veía como una gran piedra que estorbaba su camino hacia la excelencia. Él tenía más metas en mente de lo que su padre podría jamás imaginar. Si Lucius había conseguido muchas cosas y había logrado ganarse un respeto dentro del mundo oscuro, Draco pensaba gobernarlo ¿Por qué seguir a Voldemort cuando él podría ser el líder? Capacidad, la tenía. Unirse a los mortífagos solo era el primer paso, después destronar a su padre como el mejor mortífago y mano derecha de Voldemort y colocarse a él mismo como tal. Juntar fuerzas al lado del señor oscuro hasta encontrar sus debilidades, y luego, traicionarlo. Draco era mucho más ambicioso de lo que todos creían. Eso, unido a su gran mentalidad e ingenio, lo diferenciaba de los demás Slytherins, y lo convertía en superior.
Los palabras de su padre volvieron a su cabeza como relámpagos que golpearon sobre él de repente: “Cómo vas con Pansy?”
Le hubiera encantado responderle que excelentemente bien, exactamente igual como le iba a él con sus amantes, pero se había contenido. Parkinson era una familia sobresaliente, y el que hubiera tenido el matrimonio una hija había resultado perfecto para los Malfoy. Draco no tuvo ningún inconveniente con eso; Pansy estaba más que buena. No habría pedido más de una novia: tenía excelente condición social, un apellido importante, estaba en la casa de Slytherin, y era la chica más guapa de Hogwarts. Todo había estado bien para él, hasta que le empezó a fastidiar el hecho de que había sido precisamente su padre quien la había seleccionado para él. Draco sabía que aunque Lucius no se la hubiera impuesto, él la habría escogido, pero el simple hecho de que no era así, de que no había sido decisión de él desde un principio le enfermaba. Había ocasiones en las que le daban deseos que hacer algo al respecto, pero no podía. Dejar a Pansy? Ni loco, él la quería como novia, y la quería como futura esposa. Nadie mejor que ella para esos títulos. Entonces qué? Qué hacer para desquitarse de su padre una vez más y burlarse de él al mismo tiempo.
El rostro de Hermione apareció ante sus ojos en aquel instante.
Claro, era perfecto. Acostarse con Granger, una sangre sucia sería el perfecto golpe hacia el ego de su padre. A Lucius no le molestaba el que su hijo tuviera amantes, pero seguro le fastidiaría, le enfermaría, que su amante fuera precisamente una sangre sucia amiga de Harry Potter.
*Resultaste aún más útil de lo que esperaba, Granger* pensó.
Igual pensaba usarla un tiempo más, tenía que admitir que después de todo era algo nuevo y fuera de la rutina tirarse a una Gryffindor sabelotodo y virgen. Fue en ese instante, cuando los pensamientos parecieron tomar forma dentro de su cabeza cuando se levantó y notó que era la una de la madrugada.
Hermione aún no había llegado.
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  Re: Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El amor entre Hermione y Malfoy 17/Enero/2007 - 18:53

11Draco se despertó con el cuerpo de Pansy sobre él. Se restregó los ojos con ambas manos y la movió a un lado lentamente. Se acercó a su oído para susurrarle:
- Ya despierta, tenemos que ir a clases.
Pansy bostezó mientras se estiraba en la cama.
- Vaya que estuviste muy bien anoche Draco..- dijo Pansy.
- Yo siempre estoy más que bien y lo sabes.- aclaró el rubio.
- Sí pero anoche fue aún mejor.
La rubia se levantó desnuda y se colocó la ropa que estaba regada por el suelo para poder ir a su habitación.
- Nos vemos en el gran comedor.

Draco se metió al baño, recordó que tenía entrenamiento de Quittich. Ese año iba a derrotar a Potter fuera

 

Hermione estaba sentada en la mesa de Gryffindor. A su lado estaba Parvati y Lavander, quienes conversaban animadamente. Ginny estaba al frente peleando con Ron y Harry quienes habían estado hablando con Dean sobre sus estrategias para el próximo partido de Quittich. Cualquiera que se hubiera fijado en la castaña hubiera notado lo extraño que era que no provara bocado alguno y permaneciera absorta en un libro viejo de la biblioteca.
Hermione había decidido leer más sobre la edad moderna, ya que ya casi se estaban adentrando en ella, y seguro le serviría leer datos importantes.
“Los Gohts eran criaturas temibles. Crecieron y se formaron bajo la tierra, por medio de túneles en los cuales crearon ciudades subterráneas. Al vivir en tales condiciones sus aspectos físicos se volvieron toscos y robustos, transformándose en bestias rudas y violentas. Comenzaron a salir de a tierra para asentarse en las afueras, y para ello atacaron tierras mágicas, lo que se convirtió en una guerra sin fin entre magos y Gohts. Masacres fueron los resultados de estas batallas.”
*Entonces sí son muy peligrosos.* pensó la castaña. Volteando la página encontró otra de las criaturas que invadían el mundo mágico por aquellos tiempos.
“Los vampiros en aquella época eran una de la razas más rechazadas. La sociedad mágica no tenía aceptación ante estos seres así que fueron exiliados al mundo muggle, donde se alimentaron y reproducieron inimaginablemente. Pronto éstos se dividieron en clanes, y formando un complot regresaron al mundo mágico, uniéndose a los Gohts en su batalla contra los magos.”
*Esto aún no sucede, pero pronto seguramente sucederá.* pensó Hermione.
- Quieres comer un poco aunque sea?- dijo Ron. – Aliméntate mujer!
Hermione iba a replicar, pero Harry tomó el libro arrebatándoselo de las manos. Lo cerró y miró la pasta desdeñosamente.
- Hermione, creo que te has leído millones de libros como éste, después de comer podrás aburrirte todo lo que quieras acabando con los libros de la biblioteca.- dijo el chico con cabello negro azabache mientras la miraba con sus suspicacez ojos verdes.
Hermione entornó los ojos y comenzó a desayunar, mas pronto toda su atención se enfocó en una sola persona que acababa de ingresar al gran comedor.

Draco entró con Zabini y se sentaron ambos en la mesa de Slytherin. Hablaban sobre el entrenamiento que tendrian aquella misma tarde. El rubio ni se percató de la mirada de la castaña y seguía absorto en su conversación. Hermione sintió que la rabia la invadía.
*Es un estúpido. Ni siquiera se ha acercado para explicar su ausencia la noche anterior. Aunque no necesita explicar, yo ya la sé. Es un irresponsable.* pensó.
- Hermione, crees que me puedas ayudar a estudiar para pociones? Es que..estoy mal, y Snape quién sabe qué me hará si me sale mal de nuevo..- dijo Neville tembloroso.
Hermione le sonrió.
- Claro Neville, hoy en la tarde te parece bien?
- Gracias, de verdad.
La castaña volteó sonriendo y sus ojos se chocaron con los grises provenientes de la mesa de Slytherin. Fue como si le hubieran extraído el aliento de repente. Un choque de electricidad recorrió todo su cuerpo mientras la sonrisa se iba desvaneciendo de su rostro. Podía sentir su corazón latiendo a velocidades inverosímiles. El rubio tenía la mirada fija sobre ella, y no parecía queder ceder. Hermione desvió la mirada y se incluyó en la conversación de Parvati y Lavander. Draco se exasperó.
*Quién se cree que es esa sangre sucia?* pensó. Nadie le cortaba la mirada a él, y ella no iba a ser la primera en hacerlo.



Las clases transcurrieron normalmente. Hermione se preocupó por prestar especial atención en cada una de ellas. Bastante desatenta había estado los últimos días. Resultó perfecto y entendió absolutamente todo. Los hechizos le salieron excelentemente y para las próximas lecciones estaba segura solo necesitaba repasar un poco y estaría lista. Al sonar el timbre que daba término a las jornada Harry y Ron se la llevaron para que observara el entrenamiento.
- Pero aunque sea déjenme ir a la sala común a dejar mis cosas no?- dijo Hermione.
- Está bien señorita..pero regresas rápido o Ron y yo te haremos cosquillas.- dijo Harry.
Hermione rió sarcásticamente y caminó hacia su sala común. Dentro estaban Lavander, Parvati y Ginn y que también se disponían a salir.
- Vamos a ver el entrenamiento.- dijo Ginny.
- Sí ya voy, solo voy a dejar esto en mi cuarto.- dijo la castaña

Al bajar las escaleras sus amigas ya se habían ido. Tal vez ver el entrenamiento la distraería un poco de todos sus problemas que ahora tenían un solo nombre y apellido: Draco Malfoy. Debía haber estado loca cuando dejó que aquello sucediera, ahora estaba metida hasta el cuello en una situación más que incómoda.

Al llegar al campo pudo ver al equipo en medio de la cancha, pero parecían estar inmersos en una discusión bastante grande. Hermione corrió y al ver el color verde del uniforme de Quittich entre los rojos de Gryffindor lo comprendió todo. Estaban los dos bandos, Slytherin a un lado y Gryffindor en el otro. Dos chicos en representación de las casa enemigas discutían: Harry y Draco.
- Snape nos dio permiso, así que Potter entrena otro día.- dijo Draco.
- No! Estamos hartos de todos ustedes y sus autorizaciones de Snape. rEservamos esta cancha mucho tiempo antes!- dijo Harry.
- Ya oyeron lárgense.- dijo Angelina.
- No nos iremos, y ya que este es un país libre, entrenaremos en la otra mitad de la cancha.- dijo Draco sonriendo triunfante.
- No podemos entrenar en solo una mitad!- dijo Harry.
- Pues tendrán que hacerlo Gryffindors,- dijo Spencer. – Porque estamos en igual de condiciones, ustedes con su reservación, y nosotros con el permiso de Snape.
Los Slytherins se repartieron por la cancha mientras reían burlándose de los otros.
- Malditos!! Te juro que un día de estos voy a matarlos uno a uno hasta que no quede ninguno de su maldita raza!!- dijo Ron reventando de rabia.
- Vámonos, entrenaremos en cuanto ellos desocupen la cancha.- dijo Angelina.
- ¿Qué?!- dijo Harry. – Y dejarles la cancha así como así?!
- Mira Harry, a mí también me revienta la rabia, pero no podemos perder tiempo con estupideces. Sabes que es imposible entrenar bien en la mitad de la cancha. Mejor dejémoslos que hagan lo que quieran ahora, ya veremos cuando los derrotemos en el partido.- dijo Angelina, y como capitana había dicho. Todos desalojaron en lugar.

- No es justo, Malfoy y sus amigos son unos hijos de p..- dijo Parvati. – Pero ya verán, ya verán.

Hermione prefirió no decir nada, aunque la rabia la consumía por dentro. Miró el reloj: era hora de ayudar a Neville.


La biblioteca estaba casi vacía, los únicos que la ocupaban eran unos niños de primer año y Hermione y Neville que se encontraban sentados en una mesa alejados de todo. La castaña pasó un dedo por las estanterías en busca del libro perfecto y lo sacó. Se sentó nuevamente en la mesa mientras el chico molía unos ingredientes.
- Mira, dice que ahora lo que debes hacer es agregar el ajo y el polvo de pie.- dijo Hermione algo asqueada por los ingredientes. – Pero hazlo en pequeña cantidad, recuerda que cuando una poción tiene muchos ingredientes debes poner poco de cada uno, y viceversa.
- Claro.- dijo poniendo todo su esfuerzo en la poción. Luego la revolvió con una pipeta y obtuvo el color que esperaba. – Creo que me salió!!!
Hermione sonrió ante el logro de su amigo. Neville parecía más que emocionado al ver que por fin había hecho algo bien en aquella materia.
La sangre de la castaña se heló cuando a lo lejos distinguió el color verde del uniforme de Quittich de Slytherin. Draco Malfoy había entrado.
*Tranquila, por favor tranquila.* pensó. Pero aquello fue imposible, y peor aún cuando el chico fijó sus ojos en ella y caminó hacia la mesa donde se encontraba.

Neville pegó un gritito cuando vio al rubio frente a la mesa. Miró a Hermione y luego fijó sus ojos despectivamente en el otro chico.
- Dile que se vaya.- dijo Draco.
- Estoy ocupada.- dijo Hermione.
- No me interesa. Dile que se vaya.
Hermione tomó aire, por la mirada del chico entendió que no era hora de desafiarlo. No le hubiera importado en lo más mínimo de no ser que vio el temor en el rostro de Neville, y mejor era no involucrarlo.
- Vete Neville, sigue practicando.- dijo Hermione dedicándole una sonrisa. El chico no se movió. – Ve tranquilo, estaré bien. No me asustan las serpientes.- dijo mirando despectivamente a Draco.
Neville se levantó y como un ratón asustado salió de la biblioteca. Hermione cerró con fuerza el libro que tenía entre sus manos y se levantó dirigiéndose a la estantería para colocarlo donde debía estar.
- Así que dando clases extras a gente sin remedio. Creo que deberías dedicarte a eso de ayudar a gente necesitada no Granger? Te queda bien.- dijo burlándose. Pero Hermione no estaba para sus burlas.
- No sé qué es lo que quieres Malfoy, pero sea lo que sea no me interesa. Lo único que tenemos en común es que debemos intentar salvarnos la vida retrocediendo en el tiempo, y ni siquiera eres capaz de hacer eso correctamente.
- Yo creo que tenemos más en común no crees Granger?- dijo Draco acercándose a ella y susurrándole en el oído. – Por ejemplo, que nos acostamos juntos no te suena?
- No quiero hablar de eso.- dijo Hermione colocando el libro en su lugar. – Lo único que te digo es que no voy a morir por tus irresponsabilidades.
- Hasta qué hora me esperaste Granger? Me pareció divertido dejarte aquí sola.
- No te importa Malfoy. Ahora que tal si mejor te cuento lo que averigüé ayer.
Draco levantó una ceja.
- Fuiste sola?
- Claro. O pensaste que me quedaría esperándote toda la noche.- dijo Hermione caminando hacia la otra estantería. Draco la tomó por el brazo y la atrajo hacia él hundiéndose en sus ojos marrones.
- Él dijo que era peligroso..no se suponía que debías ir sin mí.
- Yo no le tengo miedo al pasado.- dijo Hermione. – Y menos cuando se trata de salvar mi vida Malfoy.
- Eres la persona más necia que conozco.- dijo el rubio.
- Y tú la más detestable.- dijo Hermione soltándose de él.
- No me decías eso ayer cuando te hacía mía.- dijo Draco.
- A qué quieres jugar Malfoy?- dijo Hermione. – Dime, porque no te logro entender.
El rubio no dijo nada, solo se limitó a observarla detenidamente. No comprendía por qué usaba la falda tan larga teniendo piernas tan perfectas, aquello solo ocultaba la belleza de éstas. Miró su blusa, perfectamente abrochada hasta el último de los botones, también ocultando sus senos, y las pecas de su pecho y hombros. Se sintió importante al saber que solo él conocía aquellas cualidades, solo él conocía su belleza. Claro que nunca le diría que realmente había cosas de ella que no eran nada desagradables; era mejor que siguiera pensando que era completamente insignificante.
La castaña dio un respingo.
- No me gusta que me dejen hablando sola Malfoy, sino me quieres responder, entonces siéntate y escucha lo que tengo que contarte.
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-Pero por qué?!- dijo Ginny enfadada. – No es tu problema con quien ando o no!
- Sí que lo es! Soy tu hermano mayor!! Y ese tipo no te conviene y ya.!- dijo Ron.
Harry observaba la pelea sentado en un mueble de la sala común mientras sonreía.
- Thomas me conviene y además yo lo decidí así por qué tienes que entrometerte!?
- Mira Ginny, es así de simple; te prohibo que lo veas y se acabó!- dijo Ron.
- Te odio!- gritó Ginny mientras corría subiendo las escaleras.
Harry hizo todo por borrar la sonrisa de satisfacción de su rostro.
- Hiciste bien, ya sabes como es Thomas mejor que no esté con ella.
- Sí lo sé.- dijo Ron . – Jugamos ajedrez?

Ginny lanzaba cosas por toda su habitación mientras Parvati y Lavander agarraban en el aire las cosas que lanzaba para que no se rompieran.
- Ginny tranquila!- dijo Lavander. – vasa romperlo todo!
- Maldito Ron por qué siempre tiene que meterse en mi vida!! Yo no lo hago con la suya!! Cuando salió con esa tipa de Ravenclaw a mí no me gustó pero no le dije nada!
- Por último, quién dice que debes hacerle caso a lo que él diga! Sigue viendo a Thomas y se acabó!- dijo Parvati.
- Es que no lo conoces! Seguramente va a hablar y amenazará a Thomas, lo conozco bien!- Ginny se dejó caer en la cama ya cansada de lanzar cosas. Ante aquello Parvati y Lavander casi lloran de la alegría; por un momento pensaron que no quedaría nada de la habitación.

No sabía si realmente le afectaba no ver a Thomas. Era cierto, él era lindo y popular, e inteligente también. De cualquier forma no era a él a quien ella siempre había querido secretamente. Harry seguía siendo su ídolo y su amor platónico a la vez, porque sabía que era imposible que sucediera algo entre los dos por múltiples razones. Igual, Thomas estaba bien! Por qué Ron tenía que espantarlo??
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Hermione le relataba detalladamente lo que había ocurrido en su regreso al pasado. Draco casi no prestaba atención a lo que decía, estaba aburrido, pero entre tanto, se había dado cuenta que la voz de la castaña era bastante seductora. Después de notar aquello fijó sus ojos grises en las estanterías llenas de libros. Aquel era el lugar donde la castaña se escondía, era increíble como una persona elude sus problemas enfrascándose en libros.
*Así que eres toda una Gryffindor Granger, no le temes ni al pasado ni al presente ni al futuro; pero le temes a tus propias debilidades* pensó.

-Y bueno, de ahí William me regresó. Pero aún no entiendo muy bien por qué Xavier no le dijo a Carmen que era millonario, si se lo hubiera dicho ella no lo hubiera dejado.
- Se trata de orgullo Granger, Xavier va a hacerle pagar la humillación.- dijo Draco comprendiendo perfectamente. – Te gusta hablar verdad?
- Solo cuando es necesario…- dijo tomando un color rosa. Ya sabía que hablaba bastante y había veces que no podía parar, pero nunca antes el chico había notado aquel defecto.
- Hablas más que cien Pansys juntas.- dijo Draco.
El solo nombre de la morena exasperó a Hermione.
- No me compares con tu novia si?- dijo molesta levantándose de la mesa.
- Es verdad, no hay comparación entre ustedes dos.- dijo Draco. Había llegado la hora de fastidiarla un poco. – Y yo más que nadie lo sé, no lo crees Granger?
- Mira Malfoy, quiero que te quede bien claro algo, y eso es que lo que pasó entre nosotros tuvo una razón que tu jamás comprenderías, pero esa no fue precisamente el que me gustaras ni mucho menos. Y dudo que yo te guste a ti.
- Por qué buscas tantos “por qués” a las cosas. Ahora si me preguntas, acostarme con una sangre sucia y encima virgen, fue algo nuevo.
- Me imagino.- dijo Hermione, e inmediatamente contra atacó. – Pero creo que ambos deberíamos olvidarlo, digo no, porque sino podría ocurrir otro incidente dentro de tu sala común, y esta vez no serían simples bichos.
Draco borró la sonrisa de su cara incrédulo ¿Realmente la estúpida lo estaba amenazando? No sabía en lo que se acababa de meter.
- No te atrevas a amenazarme, tan solo eres una insignificante sangre sucia.- dijo Draco. Aquellas palabras nunca le habían dolido tanto a Hermione como ahora. No sabía por qué, pero por primera vez habían llegado profundamente dentro de ella.
- No te atrevas tú a decir lo que sucedió entre nosotros a alguien, porque yo no respondo.- dijo Hermione. Draco sonrió maliciosamente, ahora comprendía el temor de la castaña.
El rubio caminó alrededor de ella observándola. Ella permanecía quieta, ya sin verlo porque se había colocado detrás de ella. Tembló al sentir las manos de Draco rodear su cintura por detrás y pegarla a él. Sintió la respiración del chico sobre su oreja, rozando sus labios en ella, quemándola. Quiso soltarse pero era imposible. El rubio bajó poco a poco hasta su cuello, donde se hundió aspirando su aroma. Hermione se estremeció, el rubio sonrió.
- Así que después de todo no te soy tan indeferente no Granger?
- No te confundas, lo que siento es asco.
- Ya lo veremos.- dijo Draco mientras la volteaba y la pegaba contra la pared. No la dejó reaccionar, simplemente la besó.

Hermione tembló completamente mientras un calor insoportable invadió todo su cuerpo. La lengua de Draco penetró en su boca furiosamente. Sintió que le arrancaba el aire poco a poco. Trató de soltarse, no quería que él notara que le gustaba el hecho de que la besara, pero no pudo. Sus lenguas pronto se encontraron, ella ya no podía resistirse más a lo inevitable y él lo sabía. El rubio mordió con fuerza el labio de la castaña sacándole un gemido; le había resultado imposible no morderlo. Hermione se odió por no haber reprimido el sonido. Las manos de Draco cobraron vida de repente y comenzaron a tocar el cuerpo de la castaña, ese mismo que no hacía mucho había marcado como suyo. Hermione quería pararlo con todas su fuerzas, pero por otro lado, no podía detenerlo porque había una parte de ella que quería que él siguiera. Hubieran continuado de no ser que se escuchó el ruido de alguien ingresando a la biblioteca, lo que los hizo separarse.
Draco la tomó del brazo y la empujó contra sí tras una estantería de libros.
- Déjame salir!- dijo Hermione tratando de soltarse. Nunca había sentido tantas ganas de salir de aquel lugar como ahora.
- Quieres que grite y que quien sea que haya entrado te vea conmigo??
Draco soltó a la castaña bruscamente. Hermione le dirigió una última mirada mientras corría hacia la salida.
Una vez afuera se pegó contra la pared y cerró los ojos. Aún podía sentir todo su cuerpo temblar ante las caricias del rubio. Aquello estaba mal, muy mal.
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  Re: Re: Re: Re: Re: FanFic: El amor entre Hermione y Malfoy 16/Enero/2007 - 17:23

10 Hermione despertó en su habitación, acostada en su cama como cualquier día común y corriente. Pero no era un día, sino una noche. Miró por la ventana la oscuridad de ésta y luego al reloj que marcaban las siete.