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Una cosa es la fantasía y otra la realidad.
Helen Kaplan decía que el sexo se compone de fricción y fantasía, con lo cual dejaba claro la gran importancia que le otorgaba a esta.
Tener fantasías sexuales compartidas puede ser una fuente de excitación e intimidad importante.
Llevar las fantasías al plano de la realidad es algo que hay que poder evaluar muy bien, porque la diferencia es grande.
considero que cuando hay una práctica consentida dentro de una pareja, es decir cuando ninguno le impone al otro algo que hacer, decir o pensar, no podemos hablar de alteración psicológica estrictamente.
Cada pareja encuentra su propio modo de estimulación. Lo bueno es que sea una búsqueda conjunta donde ambos puedan decidir y aportar.
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