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Ayer estuve cenando en OAN THONG y la verdad es que hicieron gala de su propio nombre (envuelto en oro), tanto en la comida como en la bebida.
Pero también quiero resaltar la amabilidad de Paul, que ha apostado por esta iniciativa y gracias a él hemos pedido saborear mejor la comida tailandesa y disfrutar de su hospitalidad.
Recomiendo los langostinos crudos, exquisitos!!!!
Paul, tal y como te prometimos ayer, volveremos.
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