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Este asalto a la citada prisión, lo efectuó el estado peruano en la persona de su presidente Alberto Fujimori, en el año 1,992.
No es cierto que el asalto se debiera a que los presos se amotinaran: no hubo ningún amotinamiento: las fuerzas del orden, mandadas por Fujimori, asaltaron la prisión en altas horas de la noche, por sorpresa, mientras los presos estaban durmiendo. Bombardearon la prisión desde el aire con cohetes, mientras unos francotiradores les disparabana los presos con obvios fines de exterminio.
Finalmente estas fuerzas del orden les ordenaron a los sobrevivientes a que salgan a rendirse: en respuesta a esta artera invitación, los presos, creyendo en la sinceridad de la misma, salieron, cogidos de la mano, entonando el himno "La internacional" (estaban los "abogados democráticos" Jovanka Pardavé,Tito Valle Travesaño, la directora de "El diario" Janet Talavera, entre otros). Fue entonces cuando los asaltantes empuñando sus metralletas, les dispararon sus ráfagas, acabando con ellos.
El estado peruano, y toda su prensa adicta y servil, mintieron ante la comunidad internacional: no solamente malinformaron diciendo que las víctimas eran "terroristas que se habían amotinado"; no solamente ocultaron en siete idiomas este ametrallamiento traicionero y cobarde de los presos que salieron cantando La internacional, sino que además, exculparon al estado peruano por la autoría de este bárbaro genocidio.
Prueba de que fue el estado peruano el responsable de este bárbaro genocidio es, que años después, el estado peruano por ley o Decreto Supremo, decretó la AMNISTÍA solamente para los militares y policías que habían participado en crímenes de lesa humanidad, precisamente desde que empezara este terrorismo de estado allá por los años '80.
Es así cómo el estado en Perú, limpia y maquilla su imagen ante la comunidad internacional, mintiendo, valiéndose de su prensa adicta y de sus embajadores ante los organismos internacionales.
Véase archivo adjunto.
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