***Inuyasha y Kagome***

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ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA
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tamara
 
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  no lo encuentro 01/Febrero/2011 - 20:55

esta buenisimo    pero no puedo encontrar el capitulo 4

por fis que alguien me diga en donde esta

 plisssssss

xau un  cuidense...

Ingrid
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 30/Noviembre/2010 - 22:51

Ingrid
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 30/Noviembre/2010 - 22:50

me gusto mucho sabes, y ps soy nueva y no se como buscar los demas capitulos, me puedes ayudar... quiero seguir leyendo tu historia...
daniela
 
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  estoy triste 10/Febrero/2008 - 23:52

inuyasha es la mejor serie y aparte tiene de todo estoy muy desepcionada por que no estan  los ultimos episodios si inuyasha se quedo con kikio o kagome
aome-chan
 
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  hace mas capitulos 31/Octubre/2007 - 20:17

porfa hace mas capitulos siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

carolina
 
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  q mal q kitaron a inuyasha 12/Octubre/2007 - 18:09

Hola! a mi me encataria y estaria muy agradecida si pusieran otra vez a inuyasha yo amo esa serie y de verdad me desepcione mucho al no saber q pasaba al final si tubieron hijos u otra cosa me puse  muy mal weno..(k) xau espero q me ayuden no c hbalen con los de cartoonnetwork y con los creadores de inuyasha y q creen no c mas tem poradas plz.. chao!   gracias
pamela
 
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  inuyasha el mejor con kagome 09/Abril/2007 - 04:36

holi me gusto mucho el articulo del hijo de inuyasha y kagome  es fasinante y lindo. 

un  choo

BiBIaNa
 
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  conocer 02/Febrero/2007 - 21:34

estoym   muy  congfundoda  quisiera saber el verdadero  fianl de inuyasha ....silo busco y no lo logro encontrar  perooo si alguie lo sabe  por fa escribanme  .... gracias
yamirelis
 
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  Re: Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 22/Enero/2007 - 22:14

hola miren su hijito me parecio muy lindo y yo quiera tener 19 hijos con el me encanta
Elizabeth v.a.
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 06/Septiembre/2006 - 00:11

azu  me parecio muy bonitoy sabes quisiera k lo continues por lo k mas quierasAdemás yo no soy la unica ay un monton k quiere las continues. Porfis
fabiola
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 02/Septiembre/2006 - 21:05

a mi me encanta inuyasha pero yo quisiera saber cuando tienen a sus hijos y todo eso. lo malo es que aqui donde vivo sejaron de trasmitir la seri a medias se me hizo muy mala onda por que me encantaba la serie

bueno....besos.....by3...

 

daniela
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 30/Agosto/2006 - 03:36

para le del hijo de inuyasha:  me encanto casi me haces llorar te lo juro pero te sere sicera nao me agrada la idea de que inuyasha y aome tengan hijos ,te lodigo no es por ti sino que nada mas no me agrada la ide . pero sabes me encantaria que escribieras algoacerca de ellos dos , claro algo muy romantico, que deverdad me hagas llorar esta vesva ??? jajajajajaj bueno te dejo mi mail por si te quieres comunicar con migo va ? mi mail es : shinji-icari@hotmai.com.   buenop te esperare va . saionara atta daniela .
yuzuki_xD
 
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  Re: Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 29/Agosto/2006 - 22:06

continualo
lily@n@
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 29/Agosto/2006 - 20:23

q lindo fic
sami
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 29/Agosto/2006 - 17:40

tio t as lucio consto verygood
shiia ¡:¨*
 
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  Re: ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 29/Agosto/2006 - 06:25

váLÈ  pòL    pònèR   tóDÒs  LÒs  CÁpìTÚlòS   ÒjáLÀ  qè SÌgáS  còN tùS fìC  pùU    mè GÙlStàN  mùXÒÓ   XÁÙÙ

                1oOoOo   BÈxíTÒs                       KÀríTÒ´SssS

Kagome Higurashi1
 
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  ESPECIAL DE EL HIJO DE INUYASHA 29/Agosto/2006 - 06:06

Aquí esta el especial k me pidieron algunos espero k lo disfruten

 

 

CAPÍTULO 1:



Han pasado cinco años desde aquella batalla en la que Náraku fue derrotado por Inuyasha y sus amigos, a pesar de que la batalla no fue nada fácil salieron victoriosos. Gracias a esa derrota Miroku no tenía porque preocuparse ya más por la maldición en su mano que por tres generaciones había perseguido a su familia, ahora era más libre y feliz... aunque sus malas costumbres cada día iban en aumento. Sango con todo el dolor de su corazón no pudo impedir la inevitable muerte de su hermano menor Kohaku, aunque éste recuperó la cordura y sobre todo sus
recuerdos desde hace mucho tiempo, él no mencionó nada, ya que le convenía que Náraku creyera que aún estaba bajo su dominio, pero lo que en realidad Kohaku buscaba era el punto vulnerable de ese ser y exterminarlo por haber matado a sus seres queridos. En su agonía Kohaku le pidió a su hermana que no se preocupara ya más por su alma pues pronto se reuniría en la otra vida con su padre y sus amigos y sería feliz eternamente..., de todas formas ella no pudo contenerse y llorar por él, sabía que su alma ahora descansaba en paz y en un lugar tranquilo pero aún así no podía evitar esos momentos tristes al recordar a su familia y a sus amigos que murieron en manos de Náraku pero... conforme pasaba los años estos recuerdos eran menos frecuentes y en su corazón reinaba la esperanza de que algún día no muy lejano volvería a verlos.

El pequeño Shippou ya era todo un adolescente aunque su carisma e inocencia seguían siendo parte de su personalidad y claro no podía evitar molestar a Inuyasha de vez en cuando aunque esto trajera como consecuencia unos buenos golpes por parte de él.

Kagome ya tenía 20 años y tenía como misión proteger la valiosa “Perla de Shikón” pues le fue entregada por la misma Kikyou, ya que ella misma reconoció que ya no estaba en condiciones de protegerla y que su misión había terminado el día de su muerte hace más de 50 años. Kikyou le advirtió que esa joya sólo podría usarse con algún fin muy importante y así traer consigo la destrucción total de la misma Perla, mientras eso ocurría Kagome estaba obligada a protegerla y a dar su vida si era necesario para protegerla así con ella la dio hace muchos años.

Kagome ya era toda una mujer y ahora en lo único que podía pensar era terminar Sus estudios universitarios y proteger a toda costa su valioso tesoro... “ La Perla de Shikón”, desde el momento en que le fue entregada no la soltaba por un momento, siempre la traía alrededor de su cuello simulando un hermoso collar el cual provocaba la envidia de muchas de sus amigas... pero eso era lo que menos le importaba, el temor de que algún espíritu o alma maligna resurgiera en el presente siempre estaba latente; así que por tal motivo obligó a su querido abuelo a deshacerse de todas esas reliquias “que por años habían pertenecido y protegido a los Higurashi”; obviamente esto no le causo ninguna gracia al abuelo pero al final accedió, ya que reconoció que su nieta ahora cargaba con una misión importante y eso era más valioso que todas las demás cosas que habitaban en su templo.

La Universidad no estaba siendo nada fácil en la vida de Kagome, cada día estaba más histérica y al punto del colapso nervioso (según la opinión de sus amigos), su tiempo era absorbido a la totalidad y pocas veces visitaba la Época Antigua; lo que traía como consecuencia interminables peleas con Inuyasha por ocupar su tiempo en esas tonterías llamadas “estudios”, pero todos sabían muy bien que ella ya no podía permanecer tanto tiempo en esa época porque era vulnerable a una infinidad de ataques por parte de seres y monstruos malignos que ambicionaban el poder de “ La Perla de Shikón”, así que Inuyasha no tenía más remedio que pasar la mayor parte del tiempo cuidando a Kagome y por supuesto La Perla. Esto no era muy agradable para Kagome pues tenía que andar de niñera con Inuyasha para que no fuera descubierto por sus imprudencias y evitar algún tipo de caos en la ciudad por ser diferente a los demás en todos los aspectos.

-Kagome... --dijo Inuyasha una tarde cuando Kagome se tiró fatigada y harta a la cama- ... ¿Cuándo terminarás esos estudios?

-Ya te lo dicho mil veces... --contestó Kagome con algo de desesperación-...aún me faltan 3 años más y quizás después me ponga a trabajar y seguir estudiando hasta donde mi cuerpo lo resista...

-Pero... --dijo Inuyasha--... ¿Para qué quieres trabajar?, puedes ir a mi época y yo te cuidaré y no te faltará comida ni refugio, puedes vivir con Kaede a ella le encantaría... –seguía diciendo Inuyasha un tanto tímido por lo que acaba de proponerle a Kagome, de todas formas una expresión de ternura se reflejó en el rostro de Kagome al escuchar esas palabras...

-Inuyasha te agradezco que te preocupes tanto por mi, pero... no toda mi vida voy a depender de ti o de alguien más, tengo que hacerlo por mi cuenta, además estoy haciendo algo que me encanta y aunque quisiera no podría, --dijo Kagome con algo de melancolía al ver que su vida había cambiado totalmente cuando se convirtió en la protectora de La Perla-- ...sabes que La Perla no está segura en tu época, está más segura aquí y sería muy irresponsable de mi parte entregarles en bandeja de plata este tesoro a un ser maligno, sería perseguida el resto de mi vida por esos seres, la verdad es que mi vida ha sido un calvario desde que me la entregaron... ya no soy tan feliz como antes... –dijo Kagome con suma tristeza-- ...ahora comprendo perfectamente a Kikyou, al momento de que alguien se convierte en el protector de esta Perla dejas de ser humano totalmente y no puedes malgastar el tiempo en cosas que no son útiles, debes dejar aún lado tus sentimientos, ni siquiera puedes pensar en los propios amigos... –en ese instante Kagome se dio cuenta de que había metido la pata y pudo ver la expresión de tristeza de Inuyasha-- ¡Perdón!, no quise decirlo...no fue intencional....soy una tonta discúlpame...

Pero ya no podía evitarlo, había revivido esos recuerdos en Inuyasha, sabía muy bien que la vida que han llevado juntos era muy similar a la de Kikyou e Inuyasha hace más de cincuenta años, y lo peor de todo es que Inuyasha sabía muy bien que esa devoción por proteger La Perla era la causante de que el no fuera feliz con la mujer que el amaba, recordaba amargamente como sus sentimientos fueron pisoteados y sobre todo su corazón.

Hubo un momento de silencio hasta que Inuyasha habló....

-No te preocupes tal parece que mi misión en este mundo es cuidar y vigilar a las protectoras de esa joya, ya me estoy acostumbrando, en fin... ¿Qué vamos a cenar hoy?... –dijo Inuyasha cambiando el tema y aparte porque ya tenía hambre

Durante los siguientes días esa plática pasaba en todo momento en la mente de Kagome...

-¿En verdad su vida estaba convirtiéndose en la de Kikyou?, ¿Y porque Inuyasha ya se había “acostumbrado” a esa vida de protector? --pensaba Kagome mientras se dirigía a su clase.

Los días pasaron, las vacaciones de verano se acercaron y Kagome esperaba con ansia esos días de tranquilidad, sin deberes y sobre todo... olvidar un poco los estudios.

-Oye Inuyasha ¿Qué te parece si pasamos las vacaciones de verano en la Época Antigua? --decía Kagome mientras ella e Inuyasha se encontraban sentados una mañana en la base del Árbol Sagrado que tantos recuerdos les traían a los dos...

-¡Estás loca!... –exclamó Inuyasha como si Kagome acabara de decir algún tipo de blasfemia-- ...tú misma lo has dicho... –continuó diciendo Inuyasha-- ...sería irresponsable de tu parte ir a ese lugar donde La Perla no es nada segura y además...

-¡AHHHH, ya entendí, te preocupa más esa Perla que yo!, ¡Creí que mi salud te preocupaba, pero veo que no! --dijo Kagome bastante enfadada.

-¿Tu salud?, pero si estas bien, bueno... algo flaca pero nada mas, nada que una buena comida no pueda resolver...

-¿Qué has dicho? ¿Flaca? yo estoy perfectamente, lo que necesito es paz y tranquilidad, olvidarme del bullicio de la ciudad, necesito calmar mis nervios...

-¡Ja! --expresó Inuyasha casi similar a un ladrido-- no se de que te preocupas por tu humor, desde que te conozco siempre has tenido un pésimo humor, ya deberías acostumbrarte, no tienes remedio, las mujeres con un genio como el tuyo son así hasta el final de sus días y además...

-¡Inu… ya… sha! --en ese momento una expresión de terror se reflejó en el rostro de Inuyasha--...oye Kagome no pongas esa carita..., no te enojes..., sólo dije la verdad no se porque te molestas... –Inuyasha trataba de disculparse cuanto antes, pero ya era demasiado tarde ya que con sus últimas palabras había provocado una vez más la ira de Kagome...

-¡Abajo!, ¡Abajo!, ¡Abajo!, ¡Abajo!, ¡Abajo!, ¡Abajo!, ¡Abajo! –gritó fúrica Kagome

Por obvias razones Inuyasha dejó marcado un gran agujero en el suelo, inmortalizando de esa forma otro recuerdo más en el Árbol Sagrado, Kagome se dirigió furiosa a su casa y en todo el día Inuyasha no la volvió a ver pues se había encerrado en su recamara a “estudiar” pero en realidad estaba acostada recordando lo libre y feliz que era antes de que cumpliera sus quince años y sobre todo... lo feliz que solía ser antes de conocer a Inuyasha, ya que había perdido toda esperanza de que algún día su amor fuera correspondido..., porque estaba segura de que Inuyasha jamás se olvidaría de Kikyou para fijarse en ella..., y a medida que los días, los meses y los años pasaban Kagome se aseguraba más de que su deseo jamás se cumpliría... porque Inuyasha nunca había vuelto a dar alguna señal de atracción y mucho menos algo de cariño hacia ella, simplemente lo que él le brindaba era su amistad y su protección por sobre todas las cosas, pero ella no podía conformarse con eso...; en ese momento unas lágrimas resbalaron de sus mejillas y una gran tristeza invadió su corazón, al instante tocaron la puerta.

-Adelante --contestó ella mientras se secaba las lágrimas del rostro.

-¿Sigues enojada? --preguntó Inuyasha con algo de timidez y remordimiento...

-No ya no, pasa... --dijo ella cambiando el tono triste de su voz a uno ofendido y orgulloso.

-¿Porqué lloras?, ¿Te duele algo? ¿Te sientes mal? --dijo él tratando de hacer plática y así romper ese ambiente tan denso y de algún modo recompensar el mal rato que le hizo pasar a Kagome por su maldita costumbre de no pensar las cosas antes de decirlas.

-Por nada…, estoy bien no te preocupes... --contestó ella tratando de reflejar una sonrisa algo fingida...

-Oye pensé en lo que me dijiste y la verdad yo también quiero pasar un rato allá, extraño mucho ese lugar, no es que me desagrade estar contigo pero tu mundo es bastante tenso, hay mucho ruido, mucha gente y todo esta lleno de esas cosas de colores que se mueven rápidamente....

-Ya te dije que se llaman automóviles --dijo Kagome como quien trata de explicarle esas cosas a un niño de primaria.

-Bueno lo que sea…, el caso es que no nos haría mal unas vacaciones –dijo Inuyasha.

-¡Gracias Inuyasha!, de vez en cuando eres comprensivo --dijo Kagome con bastante alegría y felicidad, ya que con esa noticia olvidó por un momento su gran tristeza.

-Ya te dije que no es nada...--contestó él, e inmediatamente su rostro enrojeció.

-Buen chico --dijo Kagome mientras le acariciaba la cabeza a Inuyasha.

-¡Ya te dije que no soy tu mascota! –le gritó Inuyasha avergonzado y algo molesto.

-Como digas... –respondió Kagome con una gran sonrisa en el rostro

Siguieron platicando de las muchas cosas que harían en cuanto llegaran a la Época Antigua hasta que Kagome miro el reloj y se dio cuenta que ya era de madrugada.

-Inuyasha será mejor que nos vayamos a dormir, tenemos que levantarnos temprano para ir de compras y prepararnos para el viaje --dijo Kagome al momento de que un prologado bostezo salía de su boca y sus ojos casi se cerraban por completo.

-Tienes razón... --contestó Inuyasha, se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta, para después dirigirse a la recámara de Souta, pues la familia de Kagome en vista de que la estancia de Inuyasha sería prolongada le habían otorgado una cama en la recámara de Souta al cual no le molestaba compartir en lo más mínimo su habitación con su amigo con orejas de perro, debido a que Kagome se negaba a compartir su recámara con Inuyasha, ya que él la interrumpía en sus estudios cuando ella tenía que desvelarse y por supuesto le impedía concentrarse.

-¿Porqué no duermes hoy aquí? --le dijo ella al momento de que se metía a su cama.

-¿Estás segura?--dijo él algo extrañado.

-Claro que estoy segura, no hay problema ya te lo dije... –dijo Kagome con total despreocupación y singular alegría.

Kagome apagó la luz y su habitación sólo quedó iluminada por la luz de la luna, Inuyasha se sentó en el piso como era de costumbre y entonces...

-¿No te incomoda estar ahí? --preguntó Kagome.

-No, estoy bien, tú sólo duerme… --contestó Inuyasha, que en realidad ya no encontraba el piso tan cómodo como antes pues se había acostumbrado a su suave colchón.

-Ven... --y ella se hizo a un lado para que Inuyasha se acostará en su cama.

-Pero...--decía Inuyasha un tanto tímido.

-Ándale ¿Qué puede pasar? --dijo ella—…es obvio que ya no puedes dormir en el pido como antes.

Kagome se sentía un tanto extraña por aquella proposición y no sabía la razón de haber dicho tal cosa, pero en verdad deseaba estar a lado de Inuyasha aunque sólo fuera por es anoche y también porque tenía mucho miedo de volver a soñar lo mismo de siempre…

 

 

CAPÍTULO 2:



La noche era tranquila y sólo se escuchaba el suave viento que rozaba las hojas de los árboles. Los dos durmieron juntos hasta que a la mañana siguiente fueron despertados por la alarma del reloj que Kagome tenía sobre su buró. Inuyasha sobresaltado por el ruido, se levantó de un brindo y de un golpe acabó con el despertador..., al instante Kagome despertó sobresaltada por el escándalo sucedido, pero al ver la escena sólo se limitó a decir...

-¿Qué haces Inuyasha? –decía Kagome un tanto adormilada y frotándose los ojos con las manos--… ¿Qué te pasa...?, ¡¡¡¡rompiste mi reloj!!!!!!! –Kagome reaccionó algunos segundos después al darse cuenta de lo ocurrido..., ahora si estaba molesta.

-Es que... yo... esa cosa me espantó... y... pensé que era un monstruo... y le pegue... --dijo Inuyasha tratando de reponerse del susto.

-¡Ay Inuyasha, es sólo un reloj!, de hecho... no es el primero que rompes...—dijo Kagome con reproche, resignada a la pérdida total de su preciado reloj--... ¿qué te puede hacer?... –continuó diciendo Kagome--...lo que pasa es que ya estás paranoico...--volvió a decir Kagome mientas se levantaba de su cama y se estiraba un poco.

-¿Paranoico? ...tú tienes la culpa por tener esa cosa... y no avisarme que grita cuando uno duerme --contestó Inuyasha enfadado.

-¡Por favor no seas tonto! los relojes no gritan, ese ruido se llama alarma y sirve para despertar a la personas a una hora determinada ¿entendiste?...

Estas palabras las dijo Kagome bastante harta de enseñarle cosas tan simples a una mente tan bloqueada... y para Inuyasha no era nada agradable que le hiciera eso, pues le recordaba a su querido hermanito cuando éste disfrutaba diciéndole lo ignorante y tonto que era.

-¿Qué pasa aquí? --la mamá de Kagome ya había entrado a la habitación al igual que Souta y el abuelo, pues los gritos y el ruido los habían despertado...

-¿Ta... tan… te... em... prano y pele... ando? --dijo Souta al emitir un sonoro bostezo.

-No pasa nada mamá es que Inuyasha se espantó con el despertador y lo rompió --dijo Kagome un poco mas tranquila.

-No te preocupes Inuyasha ya te acostumbrarás, después le compraré uno nuevo a Kagome –decía la madre de Kagome como si nada.

Inuyasha ya estaba algo avergonzado por esa escena tan embarazosa y quería salir corriendo cuanto antes de ahí y lo peor fue cuando...

-¡¡¡Oigan durmieron juntos!!!! --esto lo dijo Souta gritando para que todo el vecindario lo escuchara--... ¿Pues que hicieron? Inuyasha…, tú y Kago... --al instante Kagome le tapo la boca y lo sacó de la habitación deseando en ese momento mandar a su querido hermano dos metros bajo tierra...

-Kagome..., Inuyasha... no se preocupen, quiten esas caras... –dijo la mamá de Kagome al ver que los dos estaban bastante colorados --prepararé el desayuno y después saldremos a pasear un rato ¿Qué les parece? --la madre de Kagome dijo estas palabras como si nunca hubiera pasado nada...

-Bueno mamá.... es que... la verdad teníamos planeado ir de compras...porque Inuyasha y yo nos vamos una temporada a la Época Antigua --dijo Kagome arrastrando las palabras y aparentando tranquilidad, pues todavía se sentía avergonzada por lo que su hermano estuvo a punto de decir...

-OH, entiendo…, muy bien, si es así prepararé algunas cosas para que se las lleves a tus demás amigos --dicho esto la madre de Kagome salió de la habitación y se dirigió a la cocina.

-Será mejor que me meta a bañar –dijo Kagome un tanto apurada.

Kagome se dirigió al cuarto de baño con su bata y su tolla en la mano, aún se sentí un tanto avergonzada de lo que su hermano había dicho, pero no podía negar que había dormido tranquilamente y sin terribles pesadillas…

Inuyasha también salió de la habitación en dirección hacia la cocina y cuando se encontraba bajando las escaleras... escuchó gritar a Kagome en el baño y sin pensarlo dos veces corrió hacia el baño. Al entrar al cuarto, vio a Kagome semidesnuda; de inmediato Kagome tomo lo primero que encontró para taparse y poder gritar aún más fuerte que antes...

-¡¡¡Abajo!!! ¡¡¡Abajo!!! ¡¡¡Abajo!!! ¡¡¡Abajo!!! ¡¡¡Abajo!!!.

Y de tantos golpes en el piso Inuyasha terminó en la planta baja. Al escuchar el estruendo provocado por Inuyasha todos corrieron para ver que le pasaba a Kagome.

-Hermana... ¿qué pasó? --dijo Souta sofocado y asustado al entrar al baño.

-¿Hija que tienes?, ¿Te lastimaste?, ¿Por qué estas temblando...?, ¿Qué paso? –le preguntó su madre bastante angustiada y asustada.

-Mamá ¡¡¡Es Náraku!!! Es él ¿no lo ves? --y sin que nadie se diera cuenta Inuyasha ya estaba junto a ellos empuñando fuertemente a Colmillo de Acero.

-¿Dónde está? ¿Dónde? –preguntó Inuyasha con desesperación, su rostro reflejaba miedo y desconcierto...

-¡Ahí! ¡Es esa araña, mátala!, ¡mátala! –Gritaba Kagome desesperada y con los ojos desorbitados

Todos voltearon y en efecto había una araña muy extraña en la pared de la tina de baño similar a la que tenía Náraku en su espalda, pero... ésta era más pequeña, y para horror de Inuyasha tenía el mismo olor de Náraku... aunque más ligero. Sin dudarlo un instante Inuyasha la mató con su espada y una vez habiendo terminado con ella se dirigió a Kagome muy asustado...

-Inu...ya…sha --Kagome arrastraba las palabras llenas de temor, los dos se quedaron pensando y en realidad pensaban lo mismo, esa araña era idéntica a la marca de Náraku pero...

-Kagome hija ¿qué pasa? --la madre de Kagome estaba aterrada y no era la única, todos lo estaban al ver el comportamiento tan extraño de Inuyasha y Kagome.

Aún así los más horrorizados eran sin suda alguna Inuyasha y Kagome porque sabían de sobra lo que significaba y representaba aquella araña...

-Debe ser una coincidencia, hay muchas arañas en este mundo… –dijo Inuyasha tratando de tranquilizarse, pero ni él mismo creyó estas palabras.

-No lo es, en mi vida había visto una araña así Inuyasha, no trates de engañarte, era Náraku --dijo Kagome.

Todos estaban consternados y más la familia de Kagome pues como era lógico ellos no entendían la escena que acababan de presenciar y mucho menos la conducta de Inuyasha y Kagome, ya que sólo ellos dos conocían en carne propia lo terrible y maligno que era Náraku.

Anteriormente Náraku había simulado su propia muerte y engañado a todos de que su alma descansaba por fin en el infierno. Pero la sola idea de pensar en un regresó de Náraku en el presente, provocaba miedo y escalofríos en Inuyasha y Kagome, pues sabían muy bien que en la Época Actual no existe arma o hechizo alguno que fuera capaz de exterminar a Náraku, significaría el fin del mundo, ya que los humanos de esta época eran mucho más débiles que hace 500 años. Ninguno de ellos tenían la experiencia para en exterminar monstruos, es más..., jamás habían visto uno, por lo tanto el llegar a esta conclusión hizo que Kagome se pusiera más nerviosa que de costumbre.

Kagome regresó a su habitación para vestirse después de eso no dejaba de tocar a cada instante La Perla, muy nerviosa preocupada la tomaba y frotaba en sus manos como si tuviera la sensación de que Náraku apareciera de repente para arrebatársela...

El peor sueño de Kagome parecía cumplirse, ya que años atrás el temor de que Náraku apareciera en la Época Actual y matara a su familia, siempre estuvo presente.

Inuyasha ya había vuelto a la habitación de ella después de lo sucedido. Kagome se encargó de explicarles mas o menos quién era Náraku a su familia, pero procuró evitar algunos detalles para no alarmar a su familia y que estallaran en pánico, sólo les dijo que era un monstruo que por mucho tiempo los estuvo persiguiendo, pero que al final lo exterminaron y que la aparición de la araña había provocado revivir todos esos recuerdos..., pero que no se preocuparan pues Inuyasha ya había terminado totalmente con él. Asombrosamente su familia creyó todo lo que Kagome les contó aunque no sonara nada coherente ¿o será que sólo fingieron creerse ese cuento para no preocupar más a Kagome?

-Kagome tranquilízate no vas a arreglar nada si sigues dando vueltas por toda la habitación --le dijo Inuyasha que se encontraba sentado en la cama de Kagome. Inuyasha trataba de pensar en lo sucedido pero al parecer su mente estaba en blanco, y más si ella se la pasaba yendo de aquí para allá... --será mejor que vaya a ver Miroku y a los demás para ver que noticias me tienen –decía Inuyasha seriamente.

-¡No!, Inuyasha por favor no... --gritó Kagome-- no me dejes... eres el único que puede ayudarme a defender a mi familia, por favor no te vayas, tengo mucho miedo... --en ese momento Kagome se abalanzó sobre Inuyasha y lo abrazó tan fuerte como sus fuerzas lo permitieron, como si temiera que Inuyasha jamás volvería.

Inuyasha algo extrañado sólo se limitó a corresponder el abrazo de Kagome.

-¿Porqué actúas así?... –le preguntó él, era la primera vez que veía y sentía el miedo que Kagome reflejaba--...tú siempre has sido valiente ¿porqué ahora te comportas así?... --dijo Inuyasha tratando a Kagome como a una niña que le da miedo la oscuridad--...no va a pasar nada, no me tardaré, es sólo un momento, por favor mantén la calma, eres muy fuerte, no te dejes vencer...

En ese Kagome comenzó a llorar y resbalarse en el cuerpo de Inuyasha hasta que terminó sentada de rodillas en el piso.

-Oye será mejor que me digas que te pasa o no podré ayudarte... --le dijo Inuyasha preocupado al verla así, se sentó en el suelo y la volvió a abrazar y espero a que Kagome se tranquilizara... ,fue entonces cuando ella comenzó a hablar...

-Durante muchos años y en especial después de la muerte de Náraku mi peor pesadilla ha sido que Náraku regresara a esta época y matara a mi familia… --Kagome decía estas palabras con mucho esfuerzo, como si estuviera diciendo un secreto o algo prohibido-- ...desde hace cinco años todas las noches es lo mismo, el mismo sueño, el mismo final, las mismas muertes...--al decir esto Kagome se tapó con las manos la cara y comenzó a mover la cabeza de un lado a otro, en eso Inuyasha la tomó de los hombros y la miró fijamente.

-Oye me estás asustando… --decía Inuyasha que no comprendía ese comportamiento tan extraño.

Kagome retiró sus manos de su rostro lleno de lágrimas y volvió a hablar…

-¿Sabes por qué te mandé a dormir a la habitación de mi hermano?

-Porque no te dejaba concentrarte en tus estudios..., según tú siempre te interrumpía –contestó Inuyasha bastante extrañado por la pregunta.

-Eso era mentira Inuyasha...–-dijo Kagome-- la verdad... --volvió a decir ella-- no quería que supieras como me ponía después de ese sueño.

Al oír esto Inuyasha cayó en la cuenta, ya tiempo atrás el había sido testigo en varias ocasiones de que Kagome gritaba en sueños y mientras él trataba de despertarla ella repetía continuamente: “¡no lo hagas!, ¡haré lo que quieras! pero a ellos déjalos”. Pero cuando Kagome despertaba e Inuyasha le preguntaba que había soñado ella siempre contestaba que había soñado que la expulsaban de la escuela o que había reprobado un examen y el maestro la regañaba frente a todos.

-Pero ¿por qué no me lo dijiste? --le reclamó él.

-Porque no quería preocuparte... --contestó ella-- ...sabía que te pondrías así, de modo que preferí mentirte... —dijo Kagome con algo de remordimiento-- ...así es como he vivido todos estos años... –volvió a decir Kagome— ...siempre angustiada, temiendo a todo lo que me rodea... he tratado de distraerme y olvidar mis miedos por medio del estudio pero la verdad... –Kagome tragó saliva-- ...últimamente ha sido demasiado difícil, por eso es que quería irme, para descansar y relajar mi mente, porque ya casi no duermo, como tú dijiste estoy adelgazando porque no como y casi no duermo.

Inuyasha trató de dibujar una sonrisa para tratar de darle ánimos a Kagome pero de inmediato la borró, como si fuera un pecado reírse en un momento así...

-Pero la noche pasada dormiste muy bien, yo no escuche ningún grito, estabas muy tranquila --dijo Inuyasha tratando de animarla.

-Lo sé... –contestó Kagome--...y eso fue porque me sentía protegida y segura contigo a mi lado --dijo Kagome algo tímida—...por primera vez en cinco años.... –continuó diciendo ella--...fue la primera noche en que pude dormir tranquilamente...

El rostro de Inuyasha se enrojeció y trató de mirar a otro lado pues no se resistía a estrecharla contra su pecho y besarla, optó mejor por pararse de frente a la ventana y observar a través de ella, se dio cuenta que después de una posible tragedia... el paisaje era hermoso, pues era una mañana muy fresca y tranquila ya que pocas veces existían esos instantes tan bellos en la Época Actual. Mas sin en cambio Kagome hubiera preferido que él la abrazara, quería sentir su calor y seguridad en sus brazos, su corazón lo pedía a gritos pero se dio cuenta que ese no era el momento para una escena romántica.

Momentos después Inuyasha tomó la decisión de ir a la Época Antigua pese a los ruegos de Kagome...

-Kagome tengo que ir, que tal si Sango y los demás están en apuros, sólo será por poco tiempo..., no va a pasarme nada, tranquilízate confía en mí, te prometo que estaré de vuelta muy pronto –le decía Inuyasha tratando de que sus palabras reconfortaran en algo a su amiga.

Al escuchar esto Kagome accedió, con esas palabras una esperanza albergaba en su corazón, pues tenía la certeza de que él regresaría y que no la abandonaría como en su sueño... y es que Kagome no terminó de darle los detalles de su sueño a Inuyasha y sólo se limitó a contarle lo más importante...el regreso de Náraku.

En ese sueño que por tanto tiempo la atormentaba noche tras noche pudo notar que al principio se tornaba borroso y confuso, pero conforme pasaban los días, meses y los años se hacía más nítido y comprensible, ella podía observar a su madre y abuelo muertos al pie del Árbol Sagrado y una risa diabólica se hacia notar en toda su casa, era Náraku, había regresado y quería vengarse... Kagome e Inuyasha trataban de acabar con él...pero... sin que ellos se dieran cuenta Náraku había atrapado de la cintura con uno de sus brazos putrefactos y mal olientes a el hermano de Kagome o al menos eso creía ella, ya que no podía distinguirle el rostro entre las sombras, pero era evidente que Náraku tenía prisionero aun niño pequeño que le pedía ayuda a Kagome y al instante Inuyasha también era atrapado por Náraku tomándolo totalmente desprevenido, ella podía observar que Náraku disfrutaba ver cómo Kagome se hundía en la desesperación y le rogaba que los dejara tranquilos...

-“¡No lo hagas!, ¡Haré lo que quieras! pero a ellos déjalos” --le rogaba Kagome a Náraku para que dejara de torturarlos, pero entre más le suplicaba la risa malvada y diabólica de Náraku resonaba con más intensidad que antes...y ahí es donde terminaba siempre su sueño...

Mientras Kagome observaba como Inuyasha desaparecía del fondo del pozo pensaba en su sueño y que no debía prestarle la menor atención, era sólo un sueño... se repetía ella y al mismo tiempo se sentía tonta al pensar que ahora tenía el don de los sueños proféticos...

-¡Qué tonterías! –murmuró Kagome al momento en que se daba la vuelta para dirigirse a su casa y no volver a pensar en ese estúpido sueño.

Inuyasha llegó a la Época Antigua y de inmediato se dirigió a la cabaña de Kaede donde a los lejos se escuchaba un gran alboroto y pensó lo peor, pero al llegar se encontró con que la gente de la aldea luchaba contra un monstruo y pudo ver que Sango y Miroku peleaban contra él pero sin mucho éxito... así que tomó a Colmillo de Acero y sin previo aviso acabó con él en un segundo. Todos estaban asombrados ante la aparición tan repentina de Inuyasha, pero estaban muy contentos de que Inuyasha acabara con ese animalejo roñoso.

-Que egoísta eres Inuyasha… ---escuchó reclamar a Sango mientras se sacudía el polvo de su ropa—…nos pones en ridículo frente a todos —continuó diciendo ella con una gran sonrisa al ver a su amigo después de tanto tiempo.

-¡Inuyasha que gusto verte!, pero no te hubieras molestado estábamos a punto de acabar con ese monstruo –le dijo Miroku y por lo que pudo observar Inuyasha, Miroku estaba muy fatigado.

-A mi también me da gusto verlos… --dijo Inuyasha rápidamente y llegar pronto al grano de su repentina visita--…sólo vine a preguntarles algo y pedirles un favor –Inuyasha pudo notar la cara de confusión de sus amigos.

-¿Qué es lo que pasa Inuyasha? –dijo Sango que ya se encontraba a su lado junto con su hermosa gatita Kirara, tan tranquilas como siempre, como si nada hubiera pasado.

-Hablaré rápido y no me interrumpan porque tengo que estar con Kagome cuanto antes --les advirtió Inuyasha.

Sango y Miroku intercambiaron miradas de desconcierto pero dejaron que Inuyasha les explicara lo que había sucedido hace apenas unas cuantas horas. Mientras les explicaba, Miroku no pudo evitar mirarse su mano derecha una y otra vez tratando de buscar algún rastro de aquella maldición... pero era evidente que no había nada y Sango a medida que escuchaba a Inuyasha se asombraba cada vez más ahogando repentinamente unos cuantos gritos. Cuando Inuyasha terminó de relatarles todo lo sucedido pudo ver que los rostros de Sango y Miroku se veían preocupados y alarmados pues ellos sabían muy bien que un posible regreso de Náraku en la Época de Kagome significaba el fin del mundo, ya que los humanos de aquel lugar eran demasiado débiles y para Náraku sería pan comido destruir aquel mundo con tan sólo levantar un dedo.

-Y la señorita Kagome ¿como está? --preguntó Miroku.

-Pues imagínate...--contestó Inuyasha-- ...sólo les quiero pedir que vayan al lugar donde luchamos con Náraku y si ven algo sospechoso por favor avísenme... –seguía diciendo Inuyasha rápidamente-- ...regresaré mañana al medio día, los veré en el pozo, convenceré a Kagome de que venga conmigo.

Se despidieron e inmediatamente Sango y Miroku se dirigieron a aquél lugar montados en Kirara, e Inuyasha se dirigió al pozo para reunirse con Kagome.

Cuando Inuyasha llegó, Kagome lo recibió con tal entusiasmo que Inuyasha se olvidó por unos instantes de que tenía algo de que preocuparse. Él le explicó todo lo que había pasado y que habían quedado de acuerdo en verse mañana en el pozo, Kagome accedió a ir con Inuyasha pues tenía muchos deseos de ver a sus amigos.

Todos comieron muy tranquilos tratando de evitar recordar lo sucedido, Inuyasha, Kagome y Souta se pusieron a jugar con los videos juegos y algunos juegos de mesa. Al final del día terminaron un tanto agotados y la madre de Kagome los mandó a dormir...

-Oye mamá ¿no hay problema si Inuyasha duerme en mi habitación de ahora en adelante? --preguntó Kagome a su madre con algo de timidez.

-Claro que no hija, es tu novio, es lógico que te sientas segura a su lado y más con lo que pasó --le dijo su madre como si eso fuera lo más normal del mundo.

Kagome no trató de desmentir a su madre respecto a eso de “novio”, en otras circunstancias hubiera hecho lo imposible por desmentirla pero... no tenía ganas... su mente estaba ocupada en otras cosas y no quería desperdiciar su tiempo en algo tan insignificante...

Cuando entró a su habitación Inuyasha ya estaba ahí jugando en el piso con Puyo un curioso y latoso gato que llevaba viviendo con los Higurashi mucho tiempo... pero el instante en que Kagome abrió la puerta el gato salió disparado hacia la salida dejando solo y tirado en el piso a Inuyasha.

-¿Cuándo será el día en que dejes de molestar al gato? –le reclamó Kagome harta de que Inuyasha se la pasara torturando al pobre minino con sus “cariños”.

-Ese gato me ama no puede vivir sin mi –contestó Inuyasha sin prestar atención a los reclamos de su amiga.

-Será mejor que nos acostemos, tengo mucho sueño -dijo Kagome con voz cansada.

Apagaron las luces y se acostaron, pero ninguno de los dos podía dormir, en eso Kagome se dio media vuelta, no pudo resistirse y abrazó a Inuyasha, ya que él estaba de espaldas hacia ella. Al momento de sentir la mano de Kagome sobre su cuerpo Inuyasha dirigió su mano dándole unas leves y tiernas palmaditas a la mano de ella...

-Gracias Inuyasha, por darme ánimos y dejar que mis miedos no se apoderen de mí –decía Kagome en su mente y lo abrazó con más fuerza.

En ese momento él se dio media vuelta y por un momento se contemplaron el uno al otro hasta que poco a poco se fueron acercando, estaban nerviosos los dos tenían muchas ganas de besarse pero la timidez fue mayor que ellos y sólo se abrazaron fuertemente hasta que los dos quedaron profundamente dormidos. Y así durmieron la mayor parte de la noche hasta que...

-¡Déjalos, a ellos no!, ¡te doy La Perla pero no les hagas daño!, ¡a mi es a la que quieres no los mates...!

-¡¡¡Kagome!!! ¡¡¡Despierta!!!, ¡¡¡Kagome despierta!!! --gritaba Inuyasha— pero cuando intentó tocar a Kagome ella le dio un golpe en la cara con tal fuerza que lo derribó de espaldas.

Ella no despertaba, parecía que hacia un enorme esfuerzo por despertar pero no podía, daba la impresión de que estaba poseída, pues no permitía que Inuyasha la tocara y seguía diciendo las mismas palabras... --¡déjalos, a ellos no!, ¡te doy La Perla pero no les hagas daño!, ¡a mi es a la que quieres no los mates...!

Inuyasha estaba desesperado no podía despertarla y lo único que se lo ocurrió fue...

¡¡Plaf!! Inuyasha le dio una cachetada a Kagome para hacerla reaccionar y para su fortuna resultó. Kagome reaccionó y abrió los ojos, su mirada parecía perdida y apenas podía hablar, estaba bañada en sudor frío.

-¿Qué pasó? –dijo Kagome al ver la cara de Inuyasha llena de miedo.

-Estabas soñando y gritabas –-decía el muy rápido-- y...no reaccionabas y luego yo...--entonces la estrechó fuertemente contra su pecho-- ¡perdóname!, no quise hacerlo... pero me asusté y no sabía que hacer para que despertaras, por favor perdóname no quise pegarte —Inuyasha se disculpaba una y otra vez pues ni el mismo podía creer lo que había hecho, jamás pensó que se traería a pegarla a una mujer.

-¿Pegarme? --preguntó ella con asombro.

-¿Qué no te acuerdas? estabas como loca... gritando y pegando y no despertabas por eso te pegue para reaccionaras… –decía él bastante confundido al ver que Kagome ni siquiera se había dado cuenta de lo que acababa de suceder.

La luz de la luna menguante iluminaba la habitación y se podía escuchar el roce del viento en las copas de los árboles, la noche era muy tranquila igual que la anterior. Kagome se sentía extraña ¿cómo era posible que un sueño bloqueara su mente al grado de no poder reaccionar más que con golpes?, ¿a ese grado había llegado? pensaba ella preocupada por lo que había sucedido.

-¿Siempre olvidas lo que sueñas? –-preguntó Inuyasha.

-¡No! --respondió ofendida-- lo que sueño lo recuerdo perfectamente –decía ella-- lo que pasa es que hasta hoy me di cuenta de lo que soy capaz de hacer cuando no puedo despertar –esto último lo dijo asombrada de lo que había hecho.

-¿Pero porqué no querías despertar? --preguntó él.

–No lo sé --decía ella mientras pensaba...-- cada vez que sueño me cuesta más trabajo despertarme, pero ya estoy harta, ¡olvidaré ese maldito sueño!, ¡me está matando! –dijo Kagome de mal humor...

-Pero...--intervino Inuyasha-- a los sueños no los puedes controlar, es imposible y....

-¡No me importa! --dijo Kagome desesperada y de muy mal humor, se metió de nuevo a su cama dándole la espalda Inuyasha pues estaba harta de que no la comprendiera.

Él se quedó paralizado al ver el repentino cambio de humor de Kagome pero no dijo nada más. El resto de la noche se la pasó sentado en el piso reflexionando y por lo que pudo notar Kagome dormía profundamente, le daba la impresión de que, lo que ella le había dicho era cierto y podía controlar ese sueño que tanto la atormentaba.

Ya en la mañana Inuyasha y Kagome desayunaron muy poco y los dos se veían muy cansados sobre todo Kagome, pero por lo que todos notaron se veía más fuerte y decidida que de costumbre por lo tanto Inuyasha trató de no mencionarle ninguna palabra de lo sucedido la noche pasada para no mortificarla más de lo que ya estaba.

Inuyasha y Kagome se dirigieron hacia la Época Antigua para reunirse con sus amigos y escuchar las noticias que tenían. Al llegar, sus amigos los recibieron con mucha alegría pues tenían mucho tiempo de no verlos y varias cosas que contar.

-Kagome ¿estás bien? Te noto extraña... tienes muy mal aspecto... --le dijo Sango.

-No es nada, no te preocupes sólo tuve una mala noche eso es todo --respondió Kagome con una gran sonrisa muy fingida en el rostro.

-Pues bien fuimos al lugar donde nos mandaste Inuyasha... –decía Miroku abordando el tema que tanto les preocupaba-- ...e incluso hablamos con personas de los alrededores y nos dijeron que todo estaba muy normal y que nada extraño había sucedido... --dijo Miroku en un tono total de despreocupación (muy normal en él...).

-Oiga excelencia no se comporte así, esto es algo serio ¿no se da cuenta? No sea tan irresponsable –le reclamó Sango algo molesta.

-Mi querida Sango... --la interrumpió Miroku-- ...no pasa nada porque si así fuera ya me hubiera dado cuenta -inmediatamente se tocó su mano derecha, que años atrás llevaba una terrible maldición que podía acabar con su vida si Náraku no era destruido cuanto antes.

-No te confíes Miroku... --le dijo Inuyasha--...ya una vez Náraku nos engañó de esa manera por si ya lo habías olvidado...

-Al parecer nunca llegaremos a ninguna conclusión... -dijo Kagome tratando de dar por terminada esa conversación sobre Náraku ya que por el momento no quería saber de él.

-Pero...—dijo Inuyasha sorprendido por la contestación de Kagome--...Kagome esto es importante, no es cualquier cosa...

-Lo se, pero con lo que Sango y el monje Miroku nos han dicho...volvemos a estar en las mismas, recuerda que Náraku disfrutaba jugando a las escondidas con nosotros –dijo Kagome algo triste por no tener más noticias sobre su enemigo.

-Creo que la señorita Kagome tiene razón Inuyasha –dijo Miroku con su mismo tono de despreocupación.

-Me sorprende lo conformistas que se están volviendo –dijo Inuyasha molesto y dándoles las espalda.

-Si tienes algún otro plan...dilo... –dijo Kagome mirando fijamente la espalda de Inuyasha, por lo que ella pudo darse cuenta Inuyasha no tenía nada planeado.

-Kagome tiene razón... –dijo Sango—...si Náraku apareciera de nuevo… –continuaba diciendo ella—…se posesionaría de alguien como es su costumbre, sólo es cosa de esperar... –decía Sango con algo de tristeza en sus ojos al recordar como su hermano Kohaku se había convertido en un títere de Náraku para hacerlos caer en sus sucias trampas, a ella y a sus amigos.

Ninguno de los cuatro habló en mucho tiempo, al parecer todos tenían la mente en blanco, salvo Miroku que estaba tumbado boca arriba sobre el pasto fresco mirando el hermoso cielo azul, como si esperara encontrar en las nubes alguna forma femenina que fuera de su total agrado... hasta que de repente Sango se levantó y dijo:

-¿Qué les perece si vamos a la aldea?

Y sin dudarlo un segundo más los demás la siguieron, pues a algunos de ellos y en especial a Inuyasha el estómago ya les pedía algo que poder digerir. Al llegar a la aldea se encontraron con Shippou y Kaede...

-¡Kagome! ¡Inuyasha! –gritaba Shippou emocionado por la llegada de sus amigos.

-¡Shippou que gusto de verte! --dijo Kagome con bastante alegría --¿me extrañaste?--preguntó ella.

-¡Mucho!, la verdad esta aldea no es la misma sin ti, todos te extrañamos –decía Shippou bastante emocionado.

-¿Y yo qué enano? ¿No me extrañaste? --preguntó Inuyasha pretendiendo que Shippou le contestara de la misma manera que le contestó a Kagome pero...

-Pues la verdad...--pensaba Shippou-- creo que no..., mi vida es muy tranquila cuando tú no estás presente... --¡Plaf!--... ¿Inuyasha porqué me pegas? –le reclamó Shippou mientras se frotaba la cabeza pues como era lógico se había hecho acreedor a un merecido golpe por parte de Inuyasha.

-¡Por tonto! –le dijo Inuyasha despectivamente cerrando sus ojos y adoptando su manera de “ofendido”.

-Inuyasha --dijo Kagome seria, e Inuyasha esperaba que de un momento a otro le gritara ¡Abajo! por pegarle a Shippou injustamente, pero ella sólo se limitó a decir--...déjalo, ya sabes que no lo dice en serio, sólo lo hace para molestarte.

Un alivio total invadió a Inuyasha, pues al parecer Kagome ya no estaba interesada en castigarlo por sus arranques de ira.

Ya en la cabaña de Kaede todos se sentaron a saborear las delicias que ella hacía en cuanto a comida se refería y al poco rato comenzaron a contar sus aventuras...

-La verdad después de que he sido liberado de esa maldición... --decía Miroku con orgullo y superioridad--... ahora soy más libre y no tengo otra misión más que cuidar de hermosas mujeres que anden penando en el mundo en busca de ayuda y consuelo.

–Excelencia... es usted una vergüenza --le decía Sango en un tomo molesto y sobre todo celoso, muy normal en ella, cuando Miroku solía hacer sus “obras de caridad” en las mujeres- ...sus malos hábitos son peor cada día... me da lástima... –continuaba diciendo Sango seriamente.

-Mi bella Sango no tienes de que preocuparte... –le dijo Miroku al momento en que tomaba las manos de Sango mirándola con ese brillo angelical que tanto la hacia enrojecer--...tú sabes que eres la única mujer en mi vida y...—seguía diciendo Miroku, y como era lógico ante tal escena Miroku no pudo evitar dirigir su mano a ese lugar que tantas cachetadas y golpes le habían traído.

Como era lógico rostro de Sango dejó ese aire de timidez por uno enrojecido y de furia total descontrolada, para propinarle una merecida cachetada a Miroku, a los pocos segundos una marca roja en forma de mano femenina apareció en la mejilla de Miroku...

-Tonto...-murmuró Shippou negando con su cabeza al momento en que seguía disfrutando de su deliciosa comida...

-¿Hasta cuándo seguirán así? –se preguntaba Kagome en su mente al ver la escena de sus dos amigos---...después de tantos años ya es hora de que aclararan sus verdaderos sentimientos –seguía diciéndose ella misma, pero de inmediato recordó que ella era la menos indicada para decir eso puesto que ella no lo hacía... y en ese momento dirigió su mirada a Inuyasha imaginando que ellos algún día estarían juntos...

-¿Qué tanto me miras? --le reclamó de inmediato Inuyasha y de inmediato la ilusión de Kagome se desvaneció.

–No tiene remedio... es un tonto –pensaba ella al decepcionarse de que Inuyasha acabara en un segundo con su hermosa ilusión

-¡Dime qué estabas pensando! –le decía Inuyasha, ya que al joven le molestaba demasiado que alguien lo mirara con “lástima” y más si era Kagome.

–¡Yo no estoy pensando en nada!, mucho menos en alguien como tú..., prefiero ocupar mi mente en cosas útiles que perder mi tiempo con alguien tan primitivo como tú... –dijo Kagome de manera ofendida, clara y decidida.

-Soy... una pérdida de tiempo... –dijo Inuyasha con tristeza y desilusión adoptando una cara de total decepción.

-¿Y ahora qué tienes? ¿Por qué esa cara? –le preguntaba Kagome ingenuamente.

-Creo que fue por lo que le dijiste Kagome –le decía Kaede.

-¿Y qué dije de malo? --preguntó Kagome algo confundida...

-¡Ay los adultos! ¿Por qué pierden su tiempo en tonterías? --exclamaba Shippou al ver que sus compañeros no habían cambiado en absoluto, pero... por un lado se alegraba de que aún así siguieran tan unidos como antes.

Después de que todos hubieran terminado de comer Kagome se dedicó a poner al tanto de lo sucedido a Kaede y Shippou, ya que ella y los demás habían acordado no mencionar nada de lo sucedido para no preocuparlos.

-No te preocupes Kagome… -decía Shippou--...sí Náraku regresa estaremos listos para enfrentarlo... ahora que he crecido, me he vuelto más valiente y hábil en las peleas... –seguía diciendo Shippou de una manera orgullosa y heroica ante la mirada de dulzura que Kagome le dirigía.

-¡Ja! --exclamó Inuyasha--…eso quisiera verlo, me muero de ganas de ver tu cara de miedo al ver de nuevo a Náraku.

-¿Estás seguro...? -decía Shippou con una mirada intrigante-- ...porque la verdad me imagino tu cara de miedo cuando viste a esa arañita en la casa de Kagome –decía Shippou burlándose una vez más de su amigo...

-¡¡Enano!! ¡Plaf! –un fuerte golpe resonó en la cabeza de Shippou.

-¡Inuyasha ¿porqué me pegas?! --le reclamaba Shippou con lágrimas en los ojos.

-Porque sólo dices tonterías –contestó Inuyasha de mal humor

-Inuyasha... ¡Abajo! –exclamó Kagome en un tono demasiado tranquilo.

¡Ayyyy Kagome... niña malcriada, me las pagarás! –le reclamaba él mientras se levantaba del piso algo adolorido.

–Inuyasha... -volvió a decir Kagome, y de inmediato Inuyasha se tapó las orejas creyendo que lo volverían a mandar de nuevo al suelo.

–Será mejor que nos vayamos, está por anochecer... --dijo Kagome mientras se levantaba del piso bastante satisfecha de estar con sus amigos y sobre todo de la comida. Inuyasha con cara de alivio se dispuso a seguir a Kagome rumbo la pozo.

Todos se encaminaron en dirección al pozo, contentos, satisfechos de convivir una hermosa tarde unos con otros.

-Kagome ¿cuándo volverán? --le preguntaba Shippou con aire triste al ver que sus amigos tenían que irse.

-Aún no lo sé... -contestó ella--...pero espero que sea pronto, porque los extraño mucho, lo más probable es que Inuyasha venga más seguido que yo...--esto último Kagome lo dijo con un leve tono de tristeza.

-No te preocupes Shippou... –le decía Inuyasha casi en un murmullo para que Kagome no escuchara--...nos veremos más seguido tú y yo –lleno de satisfacción Inuyasha se trepó en el pozo y pudo notar el rostro de terror que había dejado en Shippou con sus palabras, obviamente esto lo alegró más todavía...

Kagome se despidió de sus amigos tristemente, como si fuera la última vez que los vería... pero de solo pensarlo se reía ella misma, porque sabía que muy pronto volvería a ver a sus amigos.

-¡No se preocupen los esperaremos con los brazos abiertos! --gritaba Miroku mientras Kagome e Inuyasha saltaban por el pozo de vuelta a la Época Actual.

 

CAPÍTULO 3:



Al llegar a la Época Actual Inuyasha y Kagome se veían bastante contentos y satisfechos de haber pasado un día sensacional en compañía de sus amigos, lejos..., muy lejos de la ciudad. Cuando llegaron a la casa la madre de Kagome los recibió como de costumbre, con una sonrisa radiante en el rostro, llena de tranquilidad y paz. Al poco rato de su estancia la madre de Kagome le pidió un favor a su hija... que fuera de compras porque necesitaba algunas cosas para la casa...

-¡Pero mamá!... --le reclamaba Kagome algo berrinchuda--...ya es tarde y además hoy es noche de Luna Nueva ¿no lo recuerdas?

-Lo sé hija –decía su madre muy pacíficamente--...pero tu abuelo no se siente bien y tu hermano no está y yo...

-¿Souta no está? --preguntó Kagome.

-No hija, no está, fue a la casa de un amigo y regresará hasta mañana- dijo su madre.

-¿Pero por qué él si tiene derecho a divertirse y yo no? ---reclamó Kagome bastante molesta.

-Hija, por favor... --le suplicó su madre.

-Esta bien... qué remedio... no tengo otra opción... --decía Kagome al ver que había perdido la batalla--... ¡Vamos Inuyasha! --le gritó Kagome desde la cocina ya que el se encontraba en la sala molestando a Puyo como de costumbre.

-¿A dónde? --preguntó él sin dejar de molestar al gato.

-De compras... --respondió Kagome mientras caminaba rumbo a la puerta.

-¡Ah, hija se me olvidaba! --le gritó su madre a Kagome mientras sacaba más dinero de su bolso, diciéndole algo a Kagome en secreto para que Inuyasha no escuchara.

Ya en el súper y habiendo comprado lo que necesitaban Kagome se dirigió hacia una tienda de ropa.

-¿Vas a comprar ropa?... pero si ya tienes mucha... --decía Inuyasha que se encontraba bastante cargado de cosas del Súper Mercado.

–No es para mi... -respondió Kagome--...es para ti...

-¿Para mi? --preguntó Inuyasha bastante extrañado.

-Sí, para ti, ya es tiempo de que uses ropa adecuada para esta época y dejes de llamar la atención con tu vestimenta tan extraña... --le decía Kagome.

-¡Ja! Yo no necesito eso y no me importa lo que los demás piensen de mi --le decía él con un aire bastante ofendido.

-¡Uyyyy, eres insoportable Inuyasha!... --le reclamaba Kagome--...ya estoy harta de que no pueda caminar tranquilamente por las calles cuando voy contigo...

-¿Qué quieres decir? --preguntó Inuyasha.

-Que cuando vamos juntos la gente murmura y se ríe por tu forma de vestir y eso no me gusta --respondió Kagome que ya se encontraba en la puerta de la tienda y la gente los miraba a ambos por su extraño comportamiento.

-¿Y eso que me importa? Sabes que jamás me desprenderé de estas prendas –decía Inuyasha firme en su decisión.

-Si no lo haces, no tendré más remedio que pronunciar varias veces aquella palabrita que tanto te agrada escuchar –dijo Kagome amenazadoramente.

-Hazlo, para que hagas el ridículo enfrente de todos, total a ti es a la que te importa lo que los demás piensen de ti –decía Inuyasha burlonamente.

-Muy bien si así lo prefieres… sólo te recuerdo que en donde estás parado es pavimento y supongo que eso debe doler diez veces más que el suelo de la Época Antigua –decía Kagome con burla y satisfacción.

Kagome había dado en el blanco porque Inuyasha se quedó pensando en lo fuerte que se sentiría ser mandado “Abajo” en un suelo hecho de piedra, y también sabía que ella no se conformaría con decir esa palabra una sola vez, sino varias y la verdad prefería ser atacado por su propio Viento Cortante que por los golpes provocados por el conjuro del rosario que traía alrededor de su cuello.

– ¡Esta bien!, pero te advierto que si esa ropa no es cómoda jamás me la pondré, aunque todo el mundo se ría de ti... o me mandes al suelo como es tu costumbre --contestó Inuyasha de mala gana, con total resignación y sacrificio.

-¡Gracias Inuyasha!, muy bien, será mejor que entremos de una vez porque falta poco para que oscurezca –dijo Kagome que tomó la mano de Inuyasha para obligarlo a entrar a la tienda, en eso Inuyasha miró hacia el horizonte y observó que el atardecer comenzaba a perderse entre las montañas y que en algunos minutos oscurecería.

Kagome se divertía de lo lindo cada vez que Inuyasha salía del vestidor con alguna prenda mal puesta...

-No Inuyasha... -decía ella riéndose-- el cinturón no va así...

Inuyasha se había amarrado el cinturón de una manera que parecía como si hubiera tratado de hacer un nudo y moño alrededor de su cintura

-Haber deja te explico como se hace...--le decía Kagome encantada de poner en práctica en alguien ese buen gusto por la moda que tanto la caracterizaba.

-Vaya que te diviertes ¿verdad? --le reclamaba Inuyasha bastante aburrido y con algo de vergüenza al ver cómo las personas de alrededor se les quedaban mirando como bichos extraños--... ¿Y esto no te da pena?... --volvió a reclamar él.

-Ay no te preocupes... --dijo Kagome satisfecha de ver a Inuyasha vestido como “gente decente”--....listo, ya está..., ahora mírate al espejo... --le ordenó Kagome pues no cabía en si de la emoción de haber sido la autora de una obra de arte maravillosa.

Inuyasha se miró al espejo y un muchacho alto y bien parecido le regresaba la mirada.

-¿Esto soy yo?...--dijo él con asombro y repugnancia al mirar su reflejo en el espejo.

-¡Pues claro!, ¿quién más? --contestó ella maravillada, sin tomar en cuenta el tono de repugnancia de su amigo.

Inuyasha siguió mirándose una y otra vez al espejo, como si tratara de convencerse de que tuvo el valor de cometer tal atrocidad... pero de repente volvió a meterse tan rápido como pudo al vestidor...

-¿Qué pasa Inuyasha, no te gustó? --dijo Kagome preocupada.

-No es eso...--respondió él mientras volvía a salir del vestidor-–...sólo me metí para que nadie viera mi trasformación y... ¿qué tienes?

Kagome estaba perpleja al ver a Inuyasha trasformado en humano, su larga cabellera negra lo hacía verse más atractivo que de costumbre...

-¡Hey!, niña, despierta...--volvió a decir él.

-Perdón es que... nada, olvídalo... –dijo Kagome sonrojada evitando mirar a Inuyasha para no enrojecer más--...bueno hay que irnos...--dijo ella, quien esperaba que Inuyasha no se diera cuenta de la causa de su trance momentáneo.

Pagaron en la caja, recogieron en paquetería las cosas que llevaban y salieron como si nada de la tienda de ropa, aunque Kagome aún seguía nerviosa. Inuyasha salió de la tienda vestido con un pantalón de mezclilla color café oscuro, una camisa negra de algodón muy ligera y unos relucientes zapatos color negro.

-Me siento extraño, jamás había usado algo así --le decía Inuyasha a Kagome mientras caminaban rumbo a la casa.

-Ya te acostumbrarás... --decía ella que no podía evitar mirarlo de vez en cuando de reojo.

-Me cuesta mucho caminar con estas cosas...—decía Inuyasha quejándose de sus zapatos ya que era la primera vez que los usaba y se sentía muy incómodo.

-Se llaman zapatos y son muy cómodos...—decía Kagome con la vista fija al frente para no mirarlo.

Los dos seguían caminando como si nada hasta que al momento de doblar la esquina en una calle...

¡Kagome!, ¡Kagome!.... se escucharon gritos lejanos que la llamaban y cuando ella dio la vuelta pudo observar a dos de sus mejores amigas de la secundaria corriendo hacia ella con singular alegría, eran Yuca y Ayumi. Kagome corrió para reunirse con ellas dejando a Inuyasha cargando todas las cosas.

-¡Muchachas ¿cómo han estado?!-- dijo Kagome bastante contenta.

-Yo muy bien --dijo Ayumi.

-De maravilla diría yo –contestó Yuca.

-¿Y tu? --preguntaron las dos al unísono.

-Pues bien... --decía Kagome--...no negaré que la Universidad se ha vuelto bastante pesada pero me encuentro bien.

-¿Y tu salud?, ¿qué pasó con esas extrañas enfermedades? –preguntó Ayumi preocupada por la salud de su amiga.

-La verdad... --Kagome no sabía que decir-- ...piensa, piensa, piensa --repetía Kagome en su mente-- ...ya estoy mejor, me he recuperado casi a la totalidad... -dijo ella con una sonrisa bastante fingida-- ...¿y ha ustedes cómo les ha ido?-- preguntó Kagome a sus amigas cambiando totalmente el tema de sus “enfermedades”.

-Oye Kagome... --dijo Yuca-- ¿quién es ese chico que te acompaña...? --inmediatamente Kagome se quedó helada y no sabía que decir...

–Es bastante atractivo... --continuó diciendo Ayumi--... ¿es tu novio? --preguntó su amiga, y al oír esto Kagome se puso mucho más nerviosa y al no poder decir nada se quedó callada.

-¡¿En verdad es tu novio?! -intervino Yuca.

-Oye Kagome, a ese muchacho ya lo he visto… --decía Ayumi pensativamente.

Años atrás las amigas de Kagome habían tenido la oportunidad de conocer al supuesto novio de Kagome. Ellas tenían entendido que era un sujeto de lo peor, porque era agresivo, posesivo, celoso y rebelde, pero cuando lo conocieron frente a frente, no se parecía en nada a lo que Kagome les había contado, era un chico atractivo, eso no podían negarlo, también era muy tranquilo y amable, todo lo opuesto a lo que su amiga les había contado sobre él.

-Se parece mucho a tu novio de la secundaria… el que tenía un nombre muy raro… --decía Yuca tratando de recordar el nombre de aquel muchacho.

-No, no, no ¿cómo creen?... –contestó Kagome--...es sólo un amigo de la Universidad –mintió Kagome ya que fue lo primero que se le vino a la mente.

-¿Estás segura? –preguntó Yuca no muy convencida.

-¡Por supuesto! –dijo Kagome con una gran sonrisa fingida.

-Kagome tiene razón, aquel muchacho tenía ojos claros y su pelo era de color claro, y este muchacho tiene más rasgos de nosotros –decía Ayumi, que tenía la falsa idea de que Inuyasha era extranjero por su color de pelo y ojos, y el joven que estaban mirando tenía la apariencia de un japonés.

-Yo tengo mis dudas… –decía Yuca inconforme.

-Pues preséntanoslo... –volvió a decir Ayumi llena de emoción.

-¿Qué?... oh si... claro se los… presentaré... --dijo Kagome resignada al ver que ya no podía seguir dando tantas largas..., lo único “bueno”, pensaba ella es que él era completamente humano en ese momento, y no un mitad bestia.

Kagome se acercó a Inuyasha y le susurró algunas palabras….

-Por favor no digas tu nombre y diles que eres un amigo de la escuela, por favor.

-¿Qué? –dijo Inuyasha confundido por la petición tan extraña de Kagome.

-Por favor di cualquier nombre menos el tuyo –le volvió a rogar ella.

Inuyasha no estaba de acuerdo en lo que Kagome le proponía, ¿por qué tenía que mentir enfrente de esas jovencitas si ya lo conocían?

-Quiero presentarte a mis amigas... -dijo Kagome algo nerviosa y rogando e implorando que él no metiera la pata y le siguiera la corriente.

Inuyasha no dijo nada cuando se encontraba ya de frente con aquellas jovencitas…

-Saluda... --dijo Kagome entre dientes al ver que Inuyasha se quedó mirando a sus dos amigas sin decir nada.

-Eh...hola... --dijo él titubeando y con total inseguridad, ya que no estaba acostumbrado a ese tipo de modales, Kagome al ver las caras de desconcierto de sus amigas se adelantó a decir:

-Lo que pasa es que no es de aquí...viene de muy lejos y aún no entiende bien nuestro idioma... –mintió Kagome tratando de salvar la escena, pues Inuyasha era bastante descortés con sus amigas. Afortunadamente él no dijo nada más y tomó una actitud como si no supiera lo que acaba de decir Kagome ¿o en verdad no entendía?...

-No te preocupes Kagome, lo entendemos muy bien –contestó Ayumi.

-¿Y cómo te llamas? –preguntó Yuca que aún no se quitaba esa espinita de que el antiguo novio de Kagome y el joven que estaba mirando eran la misma persona.

-Me llamo… --dijo Inuyasha con titubeo, ya que ningún otro nombre se le venía a la mente hasta que pensó en su amigo Miroku pero ya era demasiado tarde porque Kagome se le adelantó…

-Se llama Kouga… --contestó Kagome pues fue el primer nombre que se le ocurrió.

A Inuyasha casi le da el infarto al escuchar ese nombre, ¿Cómo era posible que Kagome se atreviera a ponerle ese nombre?, tantos nombres que existían y sólo a ella se le ocurrió nombrarlo de esa manera, hubiera preferido mil veces que lo llamaran Sesshomaru y no Kouga.

-Mucho gusto Kouga yo me llamo Ayumi… –decía lo jovencita extendiéndole la mano.

-Y yo Yuca… --al escuchar un nombre diferente por fin se dio por vencida ya que era evidente que no era el ex-novio de Kagome

Inuyasha aunque bastante molesto las saludo con tranquilidad y cortesía, ya que ellas no tenían la culpa de lo que Kagome acababa de decir.

-Oye Kagome... ¿él no tiene hermanos? –preguntó Yuca emocionada.

-Pues... uno,...es mayor que él... creo... –si a eso se le puede llamar hermano..., pensaba Kagome al recordar a Sesshomaru, y en ese momento Inuyasha soltó una leve risita, y por lo que pudo deducir Kagome, Inuyasha se estaba imaginando a su querido hermanito fraternizando con humanos y sobre todo con mujeres.

-Que no meta la pata... –rogaba Kagome en su mente.

-¿Y es más guapo que él? –decía su amiga.

-¿Eh? –exclamó Kagome, ya que nunca se había puesto a pensar en quien de los dos era más guapo—…la verdad no lo se..., no lo conozco...—volvió a mentir Kagome--...lo que pasa es que ellos viven muy lejos de aquí... —dijo Kagome esperanzada de que su amiga se lo creyera, y para su fortuna así fue.

-Que lástima... –dijo decepcionada Yuca.

-Oye Kagome... ¿y que pasó con aquel chico? --preguntó Ayumi.

-¿Cuál chico? -- preguntó Kagome extrañada por la pregunta.

-Ese chico que decías que era celoso, rebelde y posesivo –confirmó Yuca.

-No se porque decías eso Kagome si cuando lo conocimos fue muy amabl

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