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El sentido común nos sugiere que Entropía es algo negativo. Baches en una carretera, ruido en una señal.Si analizamos la realidad vemos que hay una inversión de términos y valores. La gente se comporta a veces de manera inversa a lo que dictan la razón y los sentimientos. No lo hace por gusto, el aspecto intrínseco del trabajo y del gobierno la lleva a actuar de esa manera. Se cree que así se paga algo, el costo de algo. Y dicen “está trabajando en la tenebra” o sencillamente nadie habla de ello. Pero en términos de entropía el costo es más alto que el precio. Pongamos como condición para que la gente se case y se reproduzca la aceptación de la filosofía de la entropía, es decir de la inversión de términos y valores. Con ello viene la aceptación del gobierno y del aspecto intrínseco del trabajo.
Para resguardar la entropía necesitarías una entidad dedicada a velar por ella, que niegue al hombre el uso de la razón (antientropía) y fomente la sumisión a un dirigismo experto en la misma, fomente la sumisión a la aleatoriedad: básicamente sedimentación y un patrón de delación.Vista la entropía como una negatividad de la que no están exentos ni el gobierno ni la naturaleza del trabajo, la disminución de la misma cambiaría los términos en los que vivimos, traería bienestar y progreso. Pero los esfuerzos del hombre no tienden a la disminución de la entropía, y con ello de la miseria, la ignorancia, la mortandad y la guerra. Esta parece estar en equilibrio. Las mayorías votan a favor de ella. La puesta en práctica de su filosofía trae dinero a cambio, es “trabajo”. Sin embargo la palabra entropìa es tabú, como “condicionamiento social”, “forzar”, “matrimonio arreglado”, son palabras o frases hechas que nunca decimos, que nunca escuchamos, pero nos servirían para entender mejor la realidad.
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