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Loony
 
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  CÓMO QUEBRAR EL ESPÍRITU DE PASIVIDAD PARTE 1 19/Agosto/2009 - 12:59

 

El Espíritu de Dios no desea que meramente toleremos la opresión; desea que la conquistemos.  Dios no nos ha llamado a la pasividad;  ¡ nos ha llamado a la guerra !.  Nos ha ungido con el poder de su Santo Espíritu, y Jesús nos ha dado su autoridad sobre todo poder del enemigo  (Lucas 10:19). Esta autoridad no es sólo para estar en guardia, ni para hacer maniobras defensivas.  El Espíritu Santo desea que, al seguir a Cristo, también presentemos batalla al enemigo.

 

Cuando David canta en el Salmo 18 que, bajo la unción de Dios, puede entesar con sus brazos el arco de bronce, también declara:  “Perseguí a mis enemigos, y los alcancé, y no volví hasta acabarlos” (v.37).  Es necesario aclarar que David era primeramente un adorador de Dios.  Él no perseguía a sus enemigos sin antes perseguir a Dios y su presencia.  Pero cuando el Señor lo guiaba a la batalla, derrotaba por completo a sus oponentes.

 

O perseguimos a nuestros enemigos o ellos nos perseguirán a nosotros. Debemos desarrollar una actitud como la de Cristo en contra de la maldad. Él vino para “deshacer las obras del diablo” 1 Juan 3:8. La Biblia dice:“Los que amáis a Jehová, aborreced el mal ”  Salmo 97:10.

 

El Espíritu Santo busca decisión en nosotros para que, al igual que David, persigamos a nuestros enemigos hasta que sean consumidos. De hecho, es esta actitud agresiva de corazón la que hace que crezcamos en madurez a la imagen de Cristo. Jesús pudo vivir con y perdonar los errores de los hombres, pero nunca permitió que un espíritu maligno tomase control sobre Él. Él era agresivo contra sus enemigos espirituales. No hay terrero neutral aquí. No hay lugar para un espíritu pasivo en el ejército de Dios.

 

Ataque y contraataque

 

Veamos el ejemplo clásico de nuestra necesidad de actuar agresivamente contra nuestro enemigo: la batalla en nuestra mente.  Si te sientes permanentemente frustrado por el temor, la autocompasión, el enojo, los pensamientos inmorales o la lujuria, sabrás que esos pensamientos y sentimientos no se irán por sí solos. Tu mente debe ser renovada a través del arrepentimiento y el conocimiento de La Palabra de Dios.

 

Y si existe alguna actividad de un mal espíritu que se aprovecha de tu naturaleza pecaminosa, ese enemigo debe ser confrontado en el nombre de Jesús.  Si peleas contra el temor, la lujuria, el enojo y otra clase de pecado, tú te encuentras en una guerra por tu alma.

 

Algunos dirán:“Yo no tengo ningún problema con un mal espíritu; mi batalla es con el pecado”. Eso es correcto, pero si te has arrepentido varias veces sobre lo mismo, y todavía no puedes encontrar libertad, quizá el tema es una combinación de pecado y la manipulación que el diablo hace sobre ese pecado. El poder verdadero que yace detrás de esa falla frecuente, puede ser de índole demoníaca.

 

Ahora suponga que usted se dirige a ese espíritu diabólico y usa su autoridad para liberarse del espíritu maligno.  ¿Será el final de su lucha contra ese pecado en particular, o la fortaleza de poder que lo acompaña?  No, no lo será.  Aún si usted se arrepiente genuinamente y encuentra la libertad espiritual de la opresión demoníaca, el enemigo tratará de volver a entrar en su vida.  Recuerde la advertencia de Jesús: “ Cuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla.  Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí ”  Mateo 12:43-44.

 

Jesús explica que aún si usted tuvo una liberación verdadera por la mano de Dios, llegará el momento en que un “espíritu inmundo” intentará regresar a la casa “de donde salió”. La  “casa” a la que quiere entrar es su antigua morada, la cual fue creada en su alma por sus pensamientos carnales. Jesús advierte que si el espíritu inmundo regresa y encuentra el alma desocupada, viene con  “otros siete espíritus peores que él ”  Mateo 12:45.

 

¿Puedes ver la progresión de este contraataque?  Primero el enemigo se infiltrará en su mente, buscando plantar un pensamiento o sembrar una idea en tu alma. Luego intentará regar esa semilla con las correspondientes tentaciones.

 

Si queremos ganar la batalla en la mente debemos capturar esos pensamientos invasivos desde el primer momento. Debemos estar vigilantes para reconocer y conquistar la opresión antes de que nos lleve nuevamente hacia el pecado. Tan pronto como discernimos que esos pensamientos no proceden de Dios, debemos volvernos y tomar autoridad sobre ellos. No debemos dejarlos habitar en nuestra mente ni siquiera por un momento. Si no usamos nuestra autoridad, si los dejamos entrar, esa semilla crecerá y el enemigo luego intentará una nueva invasión a gran escala.  Jesús dice que “el postrer estado de aquel hombre viene a ser peor que el primero”   Mateo 12:45.

 

Con todo esto debemos entender que debemos ser agresivos en nuestras oraciones.  Satanás atacará y contraatacará. Para ganar, además de todo lo que debemos hacer, debemos guardar nuestros corazones y mentes. Para hacerlo, debemos ejercer nuestra autoridad espiritual agresivamente.

 

 

 

Loony
 
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  DONDE CADA ORACIÓN ES RESPONDIDA 12/Agosto/2009 - 13:26

No debiéramos asumir que simplemente por ser cristianos hemos aprendido los secretos de morar en Cristo. Jesús dijo: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis y os será hecho” Juan 15:7. Morar en Él es vivir en una fusión con sus deseos. Es haber encontrado la presencia de Dios y no existe ninguna barrera entre nosotros y Él.

 

Considerando la magnitud de las promesas de Dios, es realmente una desgracia que la mayoría de nosotros no tengamos más que unos pocos minutos de oración cada día y uno o dos servicios en la iglesia cada semana.

 

La presencia de Dios no es sólo un lugar donde visitar a Dios sino un lugar donde morar con Dios, Su presencia no es meramente nuestro refugio cuando tenemos problemas; es nuestra habitación permanente. Cuando habitamos en Cristo, igual que como Él y El Padre son uno, de la misma forma llegamos nosotros a ser uno con Él. Es Su vida, Su virtud, Su sabiduría y Su Espíritu lo que nos sustenta. Llegamos a ser incapaces de vivir sin Él. Igual que la relación del Hijo con El Padre, así nosotros no hacemos nada por nuestra propia iniciativa a no ser que sea algo que vemos hacer a Él. Jesús es nuestra primera elección, no nuestro último recurso.

 

Para aquellos que hemos entrado en la presencia de Dios, nuestras preguntas no son acerca de las doctrinas o de pronunciar la oración correcta en el altar. Hemos encontrado a aquel que es nuestra razón para vivir. Somos impulsados y guiados por Su voz, rendidos y dependientes de Su amor. Él dice: “Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto” Cantares 2:14.

 

Esta comunión de corazón entre Cristo y Su novia es una fortaleza. Es el refugio  del dolor y las distracciones de la vida. Allí Él nos dice qué orar, allí nuestras súplicas son respondidas. Nuestras oraciones son dulces para Él a pesar de nuestros defectos y las debilidades de nuestras oraciones; a pesar de nuestra soledad, cuando le buscamos Él derrama Su amor en nosotros.

 

En el seno de Cristo

¿Qué somos nosotros para Jesús? ¿Nos ha dado la vida sólo para probar sus habilidades como Creador? No. Existimos para el cumplimiento de Su amor. " …como había amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin” Juan 13:1.

 

Tú eres amado por El Señor. Él te aprecia. Jesús personalmente murió por cada uno de nosotros; Él ora al Padre por nosotros por nombre. Tú dices: “Pero yo estoy lleno de temores, luchando con fallas.” Pero Él dice: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado” Juan 17:24.

 

Cristo nos aprecia porque somos un regalo del Padre a Él. Jesús sabe que el Padre sólo da buenos regalos. Santiago 1:17. Sí, somos imperfectos, pero Cristo nos ve en nuestra perfección final. Él nos recibe con gozo viendo lo que va a suceder al final.

            ¿Y qué clase de regalo somos nosotros? ¿Somos una recompensa, o tal vez un desafío? No. Somos Su novia. La mirada de nuestros ojos hace latir más fuerte Su corazón. Cantares 4:9. Y es aquí, en el amor que compartimos con Jesús, que estamos seguros en la presencia de Dios.

 

 

Loony
 
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  SI, ¡PUEDES CAMBIAR! 07/Agosto/2009 - 00:46

 

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron;

he aquí todas son hechas nuevas”  2 Corintios 5:17

 

Al aconsejar personas, casi siempre surge una pregunta común: ¿crees que realmente pueda cambiar? A menudo lo que dicen es: “Sí, creo que puedo cambiar.  Pero no quiero tener esperanzas otra vez y verlas aplastadas.  Quiero cambiar, pero me da miedo intentarlo”.

 

¿ Por qué a las personas les asusta el cambio? ¿Por qué les da miedo intentarlo?

 

Primero, hay cierta “estabilidad” al vivir sin cambiar aun con tus dolores y problemas.  Existe una comodidad extraña en lo familiar, aunque sea doloroso.  Cuando haces un cambio, rompes con tu estabilidad.  Por ejemplo, ¿por qué algunas mujeres se casan con hombres iguales a sus críticos y abusivos padres?  Porque es lo que mejor conocen.  Se sienten cómodas.

Pero el cambio es parte de la vida.  Es inevitable.  Tu enemigo no es el cambio en sí, sino el no creer en la posibilidad de que suceda.

Otros temen cambiar porque lo ven como el reconocimiento de un error.  Para poder cambiar tienen que confesar ante ellos mismos, y quizá ante otras personas: “La forma en que he estado viviendo es incorrecta”.  Odian confesar que están equivocados.

Pero realmente es un signo de madurez reconocer que quieres que tu vida sea diferente.  Cambiar significa que deseas que el presente sea diferente al pasado, que te estás preparando para el futuro, que te estás adaptando a nuevas situaciones y que deseas crecer.  Hoy puedes convertirte en una persona del mañana en vez de una del ayer.  Esa es una perspectiva madura sobre la vida de quien reconoce que ha sido elegido para tener una vida de bendición.

 

ESCUCHATE HABLAR

 

Al crecer y buscar el cambio, puede ser que necesites modificar ciertas actitudes negativas, así como formas de hablarte a ti mismo y adoptar otras que te ayudarán a aproximarte al reto de cambiar desde una posición  firme.  A continuación algunos ejemplos de frases que pueden tratar de deslizarte y dañar tu compromiso a cambiar:

 

“No puedo...” “Eso es un problema” “Nunca...” “¿Por qué la vida es así?” “Si tan sólo...”

“La vida es una gran lucha” “Qué haré?”

 

Estas son “frases víctimas”.  Al utilizar frases como estas, refuerzas el control que los problemas o las heridas tienen sobre tu vida.  Cada vez que piensas o dices alguna de estas frases, subconscientemente comienzas a creerlas y a hacerla realidad.  A la larga te haces creer que ellas representan la verdad, de modo que te conviertes en víctima de tus creencias. 

Consideremos lo que sucede cuando cambias “frases víctimas” por palabras que expresan mejor tu posición que Dios te ha dado.

 

“No puedo” ¿Cuántas veces al día dices estas palabras? ¿Las has contado? ¿Te das cuenta de que son inspiradas por algún tipo de incredulidad, temor o falta de fe? Piénsalo.  Estos tres factores a menudo nos impiden avanzar en nuestra vida.

Qué debemos declarar? (Fil 4:13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.) (Josué 19 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.) 

“Eso es un problema”. En algunas ocasiones en vez de decir “Eso es un problema”, decimos “El es un problema” o “Ella es un problema”.  Los que ven las complicaciones de la vida como problemas o cargas están sumergidos en temor y en desesperanza.  Pero con cada obstáculo viene una oportunidad de crecer y aprender, si mantienes la actitud correcta.

Qué debemos declarar? (Rom 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.) 

“Nunca...” Esta “frase víctima” es el ancla del estancamiento en tu vida.  Es el signo del rendimiento incondicional a lo que existe o ha existido en tu vida.  No te da a ti ni a Dios una oportunidad.  En su lugar di “Nunca había considerado eso antes” o “No lo he intentado, pero estoy ansioso de hacerlo”, y abrir la puerta al crecimiento personal y espiritual.

Qué debemos declarar? (Rom 8:37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.) (Hebreos 12:1-2a Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe) 

“¿Por qué la vida es así?” Esta es una respuesta normal a los profundos dolores y sobresaltos repentinos de la vida.  Algunas personas experimentan dolor y decepción una vez tras otra en su vida.  Otros experimentan un gran contratiempo y deciden permanecer en sus paralizantes consecuencias sin recuperarse.

Qué debemos declarar? (Juan 16:33 Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.)

“Si tan sólo...” Esta frase nos hace personas del ayer prisioneras de sueños perdidos.  La escuchamos constantemente a personas en consejería que están estancados en sueños o en esperanzas no realizados.  Se mantienen a sí mismos embotellados con sus “si tan sólo”.

Qué debemos declarar?

“La vida es una gran lucha” Esta frase víctima refuerza las dificultades de la vida.  Las luchas pueden y deben ser cambiadas en aventuras.  Sí, tomará trabajo, pero habrá bendición.

Qué debemos declarar? (Josué 1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.)  

“¿Qué haré?” Esta pregunta es un grito de desesperación acompañado de temor al futuro y a lo desconocido.  En su lugar di: “No sé lo que puedo hacer en este momento, pero sé que puedo arreglármelas.  Gracias Señor porque no tengo que enfrentar esto yo solo (Dios esta con nosotros).  Puedo aprender y convertirme en una persona diferente”.  Recuerda las estimulantes palabras en Filipenses 4:13 : “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Mateo 28:20b “y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.”  

 

JESUCRISTO, EL AGENTE DEL CAMBIO

 

El cambio es posible cuando tenemos nuestra esperanza en Dios.  ¿Por qué? Porque la fe es una vida de cambio interno y continuo que nos afecta exteriormente.  Permitirle a Dios que cambie nuestro interior es el punto de inicio. (Apoc 3:20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.) Pablo escribió:”Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19.  Debemos permitir que Jesús viva en y a través de nosotros.  Cuando te aferres al hecho de que Cristo está trabajando dentro de ti, tu esperanza renacerá por los cambios que deseas hacer.

Debemos vestirnos del nuevo hombre desde adentro.  Podemos vestirnos del nuevo hombre por que Dios ha puesto entre nosotros a Jesucristo.

Permitamos que Dios obre dentro de nosotros.  Esto significa que debemos darle acceso a esos asuntos “imposibles” de nuestras vidas que necesitan ser cambiados.

¿Cuál puerta en tu vida tienes que abrir hoy para permitir que Dios obre?

¿De qué forma puedes ser nuevo hoy?

¿Cómo reconocer mis errores y decidir pedir perdón?

¿Cómo puede renovarse, tu mente, tu interior, y la influencia de las experiencias pasadas?

¿Cómo puedo mejorar mi vida el día de hoy?

Loony
 
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  PREPARÁNDONOS PARA CONQUISTAR 25/Julio/2009 - 05:50

El deseo del Señor es que siempre podamos vivir en victoria sobre el pecado, las circunstancias, el enemigo y aún sobre las pruebas.

Es fácil ceder ante la presión de las dificultades y darnos por vencidos, pero en este estudio veremos la importancia de mantenernos firmes en las pruebas y que hacer para mantenernos firmes en las dificultades y contra los ataques del enemigo.

 

Leer 2 Crónicas 31:21 – 32:23

“En todo cuanto emprendió (el Rey Exequias) en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado. 

SENAQUERIB INVADE A JUDÁ 

Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas. Viendo, pues, Ezequías la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén, Tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes, para cegar las fuentes de agua que estaban fuera de la ciudad; y ellos le apoyaron.  Entonces se reunió mucho pueblo, y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corría por a traves del territorio, diciendo: ¿Por qué han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan?  Después con ánimo resuelto edificó Ezequías todos los muros caídos, e hizo alzar las torres, y otro muro por fuera: fortificó además a Milo en la ciudad de David, e hizo también muchas espadas y escudos.  Y puso capitanes de guerra sobre el pueblo, y los hizo reunir en la plaza de la puerta de la ciudad, y habló al corazón de ellos, diciendo:  Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene; porque más hay con nosotros que con él.  Con él es el brazo de carne, mas con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos, y pelear nuestras batallas. Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Ezequías rey de Judá.  Después de esto Senaquerib rey de los asirios, mientras sitiaba a Laquis con todas sus fuerzas, envió sus siervos a Jerusalén para decir a Ezequías rey de Judá, y a todos los de Judá que estaban en Jerusalén :  Así ha dicho Senaquerib rey de los asirios: ¿En quién confiáis vosotros al resistir el sitio en Jerusalén?  ¿No os engaña Ezequías para entregaros a muerte, a hambre, y a sed, al decir: Jehová nuestro Dios nos librará de la mano del rey de Asiria?  ¿No es Ezequías el mismo que ha quitado sus lugares altos y sus altares, y ha dicho a Judá y a Jerusalén : Delante de este solo altar adoraréis, y sobre él quemaréis incienso?  ¿No habéis sabido lo que yo y mis padres hemos hecho a todos los pueblos de la tierra? ¿Pudieron los dioses de las naciones de esas tierras librar su tierra de mi mano?  ¿Qué dios hubo de entre todos los dioses de aquellas naciones que destruyeron mis padres, que pudiese salvar a su pueblo de mis manos? ¿Cómo podrá vuestro Dios libraros de mi mano?  Ahora, pues, no os engañe Ezequías, ni os persuada de ese modo, ni le creáis; que si ningún dios de todas aquellas naciones y reinos pudo librar a su pueblo de mis manos, y de las manos de mis padres, ¿cuánto menos vuestro Dios os podrá librar de mi mano?  Y otras cosas más hablaron sus siervos contra Jehová Dios, y contra su siervo Ezequías.  Además de esto escribió cartas en que blasfemaba contra Jehová el Dios de Israel, y hablaba contra él, diciendo: Como los dioses de las naciones de los países no pudieron librar su pueblo de mis manos, tampoco el Dios de Ezequías librará al suyo de mis manos.  Y clamaron a gran voz en judaico al pueblo de Jerusalén  que estaba sobre los muros, para espantarles y atemorizarles, a fin de poder tomar la ciudad.  Y hablaron contra el Dios de Jerusalén , como contra los dioses de los pueblos de la tierra, que son obra de manos de hombres. 

JEHOVÁ LIBRA A EZEQUÍAS 

Mas el rey Ezequías, y el profeta Isaías hijo de Amoz, oraron por esto, y clamaron al cielo.  Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria. Este se volvió por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus propios hijos.  Así salvó Jehová a Ezequías y a los moradores de Jerusalén  de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo de todos lados.  Y muchos trajeron a Jerusalén ofrenda a Jehová, y ricos presentes a Ezequías rey de Judá; y fue muy engrandecido delante de todas las naciones después de esto.“

Cómo debemos prepararnos para las dificultades?

 

  1. DEBEMOS BUSCAR AL SEÑOR DE TODO CORAZÓN

“En todo cuanto emprendió en el servicio de la casa de Dios, de acuerdo con la ley y los mandamientos, buscó a su Dios, lo hizo de todo corazón, y fue prosperado” (2 Cro 31:21)

La única forma de mantenernos firmes de las batallas es buscando al Señor y hacerlo de todo corazón.  El es quien nos hace estar firmes, El es quien nos da la fuerza para vivir y quien levanta nuestra cabeza delante de nuestros enemigos.  Es imposible vivir una vida victoriosa separados del Señor.  Dios quiere que vengamos a El cada día con fidelidad, para recibir de Su mano la victoria.  “Bendito sea Jehová, mi roca, quien adiestra mis manos para la batalla, y mis dedos para la guerra”  Salmo 144:1

 

  1. ESTAR CONSIENTES DE QUE LA BATALLA ESPIRITUAL ES REAL

“Después de estas cosas y de esta fidelidad, vino Senaquerib rey de los asirios e invadió a Judá, y acampó contra las ciudades fortificadas, con la intención de conquistarlas.  Viendo, pues, Exequias la venida de Senaquerib, y su intención de combatir a Jerusalén” (2 Cro 32:1-2)

No debemos negar que hay una batalla espiritual contra nosotros, más bien debemos reconocer de donde vienen muchos de los ataques contra nosotros, y seguir la estrategia que Dios nos da para pelear contra nuestro enemigo.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”  Santiago 4:7

 

  1. BUSCAR EL CONSEJO DE LA PALABRA DE DIOS

“Tuvo consejo con sus príncipes y con sus hombres valientes” (2 Cro 32:3)

Debemos buscar primeramente el consejo que Dios nos da en Su Palabra y también de aquellas personas que con la sabiduría de Dios pueden ayudarnos a discernir y enfrentar las situaciones.

 

  1. QUITAR TODAS LAS COSAS DE LAS CUALES EL ENEMIGO PUEDE APROVECHARSE

“Entonces se reunió mucho pueblo y cegaron todas las fuentes, y el arroyo que corría a través del territorio, diciendo:  porque han de hallar los reyes de Asiria muchas aguas cuando vengan”  (2 Cro 32:4)

No hay que darle facilidades al enemigo, hay que arreglar las cosas que puede usar en nuestra contra Efesios 4:27 “ni deis lugar al diablo.”  Tito 2:6-8 “Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes;  presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. “

 

  1. RESTAURAR LAS COSAS QUE ESTAN CAIDAS

“Después con ánimo resuelto, edificó Exequias todos los muros caídos”.  (2 Cro 32:5)

Debemos restaurar todas las cosas que están caídas en nuestras vidas, buscar la Palabra de Dios, la oración, relaciones rotas, etc.  Nuestro Dios es un Dios de restauración.

 

  1. REFORZAR LA PROTECCIÓN ESPIRITUAL

“y exequias hizo alzar las torres, y otro muro por fuera; fortificó además a Milo en la ciudad de David, y también hizo muchas espadas y escudos  (2 Cro 32:5)

Encuentros diarios con la Palabra de Dios nos hacen fuertes

Exequias reforzó y puso doble muro sobre la ciudad, así debemos proteger, levantar muros y dobles muros alrededor de nuestra vida.  La oración nunca esta de más.  Exequias hizo espadas y escudos.  La espada representa la Palabra de Dios, por lo cual debemos ser fuertes en ella y el escudo representa la Fe que debemos fortalecer en el Señor.

 

  1. DEBEMOS ESFORZARNOS Y ANIMARNOS

Hay que levantar el ánimo con palabras de verdad.

Esforzaos y animaos; no temáis, ni tengáis miedo del rey de Asiria, ni de toda la multitud que con él viene porque más hay con nosotros que con él.  Con él está el brazo de carne, más con nosotros está Jehová nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas.

Y el pueblo tuvo confianza en las palabras de Exequias rey de Judá” (2 Cro 32:7-8)

“Porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él” Isaías 59:19

 

 

  1. NO ESCUCHAR LA VOZ DEL ENEMIGO SINO LA DE DIOS

(2 Cro 32:9-19)

Una de las estrategias del diablo para derrotarnos es: que pongamos atención a lo que él nos esta hablando y no a lo que el Señor nos dice.  Eso es una trampa en la que muchos caen, y al escuchar al enemigo siempre caeremos en temor y confusión.  Por eso, es de suma importancia que aprendamos a escuchar la voz de nuestro Dios, que siempre nos da seguridad y paz, debemos hacernos fuertes en Su Palabra y no poner atención a las mentiras de Satanás.

 

  1. GOZARNOS EN SU SALVACIÓN

Nuestro Dios es un Dios Salvador y cuando confiamos en El nunca nos defrauda, y mueve su poderoso brazo para obrar a nuestro favor.  El Señor usa diferentes métodos para ayudarnos, a veces envía ángeles, en otras ocasiones usa personas, pero siempre nos da respuesta cuando clamamos a El.

“Mas el rey Exequias y el profeta Isaías hijo de Amoz oraron por esto, y clamaron al cielo.  Y Jehová envió un ángel, el cual destruyó a todo valiente y esforzado, y a los jefes y capitanes en el campamento del rey de Asiria.  Este se volvió, por tanto, avergonzado a su tierra; y entrando en el templo de su dios, allí lo mataron a espada sus propios hijos.  Así salvó Jehová a Exequias y a los moradores de Jerusalén de las manos de Senaquerib rey de Asiria, y de las manos de todos; y les dio reposo por todos lados  (2 Cro 32:20-22)

 

Este es un tiempo para levantarnos y conquistar lo que Dios nos ha entregado, esfuérzate y levántate en el nombre del Señor, porque tu Dios está contigo para ayudarte y pelear tus batallas.

Editado por: patricia (25/Julio/2009 - 05:52)
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  UN CORAZÓN PERDONADOR 18/Julio/2009 - 04:41

En los últimos tiempos habrá dos diferentes tipos de personas en el mundo: aquellos cuyos corazones están agitados con amargura, resentimiento y odio, y aquellos cuyo amor realmente ha aumentado y están experimentando el poder del Reino de Dios. Jesús nos predijo estas condiciones en Mateo. “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán… y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” Mateo 24:10,12. Pero luego agrega: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” Mateo 24:14.

           

¿Qué es este “Evangelio del Reino”? Es toda la verdad que Jesús vino a traernos, no sólo la que nos salva de nuestros pecados sino también la que nos crea a Su imagen. Es el Evangelio completo con todos sus requerimientos y recompensas: el precio completo por el poder completo. Es la perla más gloriosa que el hombre puede poseer, la presencia de Dios revelada en nuestro interior y a través nuestro.

 

            De este modo, si llegamos a este gran amor estaremos forzados a elegir entre la misericordia y la falta de perdón. Si no caminamos en una actitud de perdón, nos convertiremos ciertamente en presa de un espíritu amargado. Si el plan de Dios es permitir a la maldad y a la santidad crecer simultáneamente hasta la completa madurez, entonces debemos guardar nuestros corazones de antemano, de reaccionar en amargura y con falta de perdón. El aumento de la anarquía nos dará la ocasión para perder el amor.

           

Más aún, para sobrevivir en este mundo cruel con frecuencia perdemos nuestra capacidad de amar. No podemos elegir no perdonar y también caminar en el poder del Reino de Dios. Dios quiere que seamos gente cuyo amor crece en ardor, no en frialdad.

           

Jesús no dijo que debíamos confiar en nuestros enemigos, sino que debíamos amarlos. Te preguntarás: “¿Por qué?” Una de la razones por las que Dios permite las dificultades es para probarnos. Él quiere ver si nuestro cristianismo es meramente una búsqueda intelectual, o si el seguirlo es verdaderamente la pasión más grande de nuestros corazones. De este modo, nos dice: “Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen…” Mateo 5:44.  Algunos de nosotros hemos pasado  por el rechazo y la traición, pero El Señor dice que no fallamos. Hemos seguido amando. Aunque hemos pasado por grandes dolores, hemos perdonado a aquellos que nos han lastimado. Pasamos la prueba.

           

Algunos de nosotros todavía tenemos ciertas personas en nuestras vidas a quienes no hemos perdonado y no amamos. Tal vez estás en lo correcto, no merecen tu perdón. Pero, de lo que no te das cuenta es de las consecuencias de tu enojo.

           

Mientras te niegues a perdonarlos, una parte tuya está atrapada en el pasado donde continuamente te es recordado tu dolor. ¡Hasta la estación del año en el calendario en la que fuiste lastimado estimula la depresión y el resentimiento! Mientras no perdones no estarás completamente libre para continuar con tu vida.

           

            Hay un sola forma en la que podemos tener verdadero compañerismo con Dios y ésta está en el “aquí y ahora”. Pero cuando tu mente esta anclada en la falta de perdón, no estás ni en el “aquí” ni en el “ahora”.

           

Cuando vives en el pasado estás desconectado de Dios. Lo que ellos te hicieron está terminado, está hecho, ya paso. No tiene ninguna existencia real o vida por sí mismo, excepto en tu mente.

           

Allí en tu interior, el conflicto continua vivo, y mientras viva, estarás siendo lastimado por él. La persona que te hirió puede estar muerta hace mucho tiempo, no puede ser culpada, ¡porque tú eres el que mantiene las heridas vivas!

           

No sólo se afecta la calidad de la vida espiritual, sino que también tu ser físico paga el precio. Mientras sigas llevando la carga de lo que alguien te hizo, cada vez que piensas acerca de esa persona los ácidos de tu estómago se agitan y tu ansiedad aumenta. Tu cuerpo está continuamente puesto bajo estrés.

           

Si no perdonas a aquellos que te han lastimado, perderás una medida de tu capacidad de amar. ¡Ya sea que merezcan o no el perdón, mereces una mejor vida! Y Dios quiere darte una vida mejor. Pero no puedes disfrutar la vida abundante mientras cargas la falta de perdón, porque estás esposado a algo que te lastima, y tu propia falta de perdón te tortura.

           

¿Cómo salir de esa prisión? ¿Cómo encontrar la protección de Dios para tu alma? Dios te llama a perdonar. Debes de ver las manos de Dios alcanzándote en medio de tu dolor. Él quiere redimir ese conflicto usando esa adversidad específica para perfeccionar tu carácter. Será esta situación la que utilizará para hacerte como Cristo.

           

Cada vez que dices: “Padre, elijo amar, elijo el perdón; elijo olvidar y no mantener la amargura y la falta de perdón hacia esa persona”, estás tomando la naturaleza de Cristo. ¡Regocíjate! ¡Jesús está tomando tu corazón! Estás entrando en el perdón que Él quiere que des.

 

Loony
 
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  PODER PARA HACERLE FRENTE AL FUTURO 18/Junio/2009 - 02:50

“Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.” Lc. 24:13-14

 

            Esta es la historia de dos de los seguidores de Jesús que iban huyendo de lo que había acontecido en Jerusalén. Para ellos, esa semana había comenzado muy bien, ya que un domingo antes al entrar Jesús a la ciudad, todo el pueblo se desbordó para aclamarlo como su Rey que había de venir.

Tal vez nunca se había visto una oportunidad tan buena para Jesús y sus seguidores, pero al transcurrir la semana, cada día las cosas se iban poniendo peor, hasta que llegó el día terrible en que crucificaron a Jesús. Todos sus planes, sueños y esperanzas para el futuro empezaron a morir también, a pesar de que habían oído que Jesús había resucitado y estaba vivo.

Cuando estamos mal enfocados en el futuro, perdemos la visión en nuestra vida; veamos tres maneras equivocadas de enfrentar el futuro:

 

1.- Vivimos en lo que pudiera haber sido pero no es.

 

“Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” Lucas 24:21

            Cuando vemos el panorama del futuro sin el poder de la resurrección, vemos la vida como pudo haber sido, y no fue. Observemos lo que sucedió con los seguidores de Jesús, ellos decían: “¡Esperábamos! ¡Él era! ¡Él que había! Pero todo terminó, ¡Él está muerto! Ellos estaban sin esperanza porque estaban viviendo antes de la resurrección de Jesús, por eso estaban desalentados, sin ánimo de nada, con todos sus sueños y planes deshechos.

 

2.- El temor al futuro muchas veces nos impide ver todo lo que está por delante.

 

“E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.” Lucas 24:14-16

            En ese día los seguidores de Jesús, no podían ver ni el presente ni el futuro. Dice en estos versículos que sus ojos estaban velados, ya que su mirada y su enfoque estaban en el pasado. Aunque el mismo Jesús se acercó para hablar con ellos, ni siquiera lo reconocieron. Cuando alguien vive sin el poder de la resurrección, la falta de esperanza no le permite ver más allá.

 

3.- Vivimos como perdedores.

 

“Y les dijo: ¿qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?” Lucas 24:17

            Dice la Palabra que el Señor les pregunta: “¿Por qué están tristes?” Tenían algo en su rostro que no era felicidad, y mucha gente vive hoy así sin Cristo. Viven con su semblante triste y sin esperanza, ya que viven con el Cristo que está muerto. Todo se ha acabado para ellos; cuando en realidad Cristo estaba vivo y así fue a pesar de que ellos habían seguido a Jesús mucho tiempo.

 

 

 

 

 

VIVIENDO EN EL PODER DE LA RESURRECCIÓN

1.- El poder de la resurrección nos da un nuevo principio.

“Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abierto los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.”

Lucas 24:30-31

            Cuando aceptamos al Cristo resucitado y creemos que Él se levantó de los muertos, recibimos un nuevo principio. A partir de eso nosotros podemos abrir los ojos. Cuando lo recibimos en nuestras vidas, nuestros ojos son abiertos, así como los discípulos. ¿Qué es lo que nos está empañando la vista para ver una nueva oportunidad?

 

2.- El poder de la resurrección nos ha dado un nuevo principio.

“Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente...” Lucas 24:33-34

            Ahora vemos a unos discípulos diferentes después que reconocieron a Cristo, porque fueron abiertos sus ojos. Ellos salieron de Jerusalén desanimados, pero ahora que sabían que Cristo estaba vivo, volvieron a la ciudad con un nuevo propósito. Ahora ellos querían hablar y compartir a otros lo que habían escuchado y visto, su vida ahora tenía futuro.

            De igual manera, cuando vivimos en el poder de la resurrección, en el Cristo resucitado, tendremos vida nueva con un nuevo propósito, no solamente hoy, sino siempre. Podremos contar lo que Jesús ha hecho en nuestra vida, no una religión, sino una relación personal con el Cristo vivo.

            Tal vez nos encontremos como los discípulos cuando salieron de Jerusalén, desanimados y tristes. Pero si tomamos del pan de vida que es Cristo, nuestros ojos serán alumbrados y experimentaremos una nueva vida con un nuevo propósito. Jesús fue la razón del gozo, la paz y la alegría de ellos. Muchas personas piensan que lo pueden lograr sin la ayuda de Dios. Dicen que pueden cambiar si así lo quisieran, que pueden dejar esto o lo otro, que pueden salir de vicios, que pueden restaurar su vida sin la ayuda de Dios, ven la tormenta y aun no se doblegan. ¡Cristo es la única solución!

 

3.- El poder de la resurrección nos da un nuevo privilegio.

            El poder de la resurrección nos da un nuevo privilegio para vivir como vencedores. Cristo venció la muerte, estamos en el lado del ganador, nuestro futuro está seguro en Cristo. Cuando el diablo pensó que todo se había acabado, Cristo ganó la victoria. Por eso el apóstol Pablo escribió lo siguiente en        1 Corintios 15:55,57:

“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

            ¿A qué le tememos en el futuro? Tal vez sea a la muerte, ya que pensamos que es el único enemigo que no podremos vencer, pero Cristo lo hizo por nosotros. El poder de la resurrección nos hace vencedores aún sobre la muerte.

            Si la vida parece que nos ha tratado con dureza, y no tenemos esperanza, no tenemos paz, no tenemos gozo y mucho menos fe para el futuro, hay buenas noticias, ya que a través de Cristo Jesús podemos tener un nuevo principio, un nuevo propósito y un nuevo privilegio. Este es el mensaje que Dios tiene para nosotros hoy.

Podemos empezar hoy, nunca es demasiado tarde para empezar. Si estamos en el lado vencedor nuestro futuro estará seguro en Cristo.

 

CONCLUSIÓN:

            ¿Qué vamos a hacer con este estudio? Tenemos que entender que Dios nos ama tanto, que dio a su Hijo para que muriera en la cruz, pagando por nuestros pecados. Pero Él resucitó, es tiempo de invitarlo a entrar en nuestras vidas, así como los discípulos de la historia le invitaron a quedarse con ellos, y cenemos con Él como ellos también lo hicieron.

            ¿Por qué Jesús se acercó a estos dos hombres rumbo a Emaús? Porque Él deseaba cambiar el dolor de ellos por gozo y su depresión en esperanza, y Él desea lo mismo para nosotros a través del poder de la resurrección. Al hacer esto nuestros ojos serán iluminados y podremos ver que tenemos el poder para vencer el futuro.

Loony
 
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  PODER PARA HACERLE FRENTE AL ORGULLO 09/Junio/2009 - 05:04

“El amor no es jactancioso, no se envanece...” 1 Corintios 13:4b

 

            El orgullo ha destruido familias enteras, matrimonios, amistades, todo por mantener una posición de perfección o por mantener lo que se piensa que está bien. Podemos decir con seguridad que solamente hay dos cosas que destruyen las relaciones de forma permanente: el orgullo y el egoísmo.

            Veamos dos cosas importantes acerca del orgullo:

 

1.- LO QUE EL ORGULLO HACE A LAS RELACIONES:

“Ciertamente la soberbia concebirá contienda; mas con los avisados está la sabiduría:” Prov. 13:10

            El orgullo es una fuerza destructiva en las relaciones. A continuación vamos a ver cuatro cosas que el orgullo causa, para que podamos comprender que el ser orgullosos no es algo de lo cual podamos vanagloriarnos.

 

a.- Produce malos entendidos:

            La persona que tiene problemas con el orgullo piensa que lo sabe todo, que siempre tiene la razón, que nunca se equivoca. Piensa que nadie puede enseñarle nada, y como consecuencia de esto nunca escucha a nadie. Su orgullo le lleva a suponer que todo lo sabe. Saca sus propias conclusiones y como resultado tenemos malos entendidos.

            El orgullo nos puede cegar y no nos deja ver que somos seres imperfectos. Por supuesto, toda la gente que nos rodea está equivocada y todo esto nos lleva a malos entendidos con las personas que nos rodean.

 

b.- Provoca argumentos:

“No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.” Gal. 5:26

            Cuando la persona está llena de orgullo, solamente le conduce a discutir y a no entrar en razón. Siempre tendrá algo que argumentar para no reconocer que está equivocado. Cuenta una pequeña historia de un hombre muy orgulloso que viajaba en avión, una aeromoza se le acercó para pedirle de favor que se abrochara el cinturón de seguridad, a lo que él le contesto de una forma muy arrogante: “Superman nunca se abrocha el cinturón”. La azafata le contestó con inteligencia: “Superman tampoco necesita aviones”. En definitiva, tuvo que abrocharse el cinturón.

            Así somos muchas veces, nuestro orgullo nos hace argumentar con todas las personas, aun en contra de la razón. Siempre tenemos una salida para todo y esto ocasiona irritación y problemas con otras personas.

 

c.- Evita la intimidad.

            Nunca podemos acercarnos a las personas orgullosas, ellos ponen un muro de separación frente a todos los que les rodean, paredes que no permiten que nadie se acerque. Por eso evitan tener intimidad con las personas, poniendo una máscara de arrogancia, pensando que si los conocen bien perderán su imagen de perfección. El orgullo es un pecado y mientras permitamos que continúe en nuestra vida, no podremos andar en luz.

 

d.- Pospone la reconciliación.

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.” Proverbios 28:13

            A veces debido a nuestro carácter, hemos cometido errores, que nos han llevado a tener serios problemas. No obstante, todo se solucionaría si reconociéramos que nos equivocamos. Realmente es una tristeza que solo por nuestro orgullo nos mantengamos ahí, y evitemos que pueda haber una reconciliación con las personas a quien hemos lastimado u ofendido.

            Hay dos palabras claves aquí, confesar y apartarse, El que se niega a confesar y apartarse de sus pecados y de su orgullo no prosperará, solamente retardará la reconciliación ya sea con Dios o con los hombres.

 

2.- EL ANTÍDOTO PARA EL ORGULLO.

 

a.- Aceptar mi humanidad.

            Debemos reconocer que no somos perfectos, y que estamos en proceso y que Dios todavía está trabajando en nosotros y que aún tenemos faltas.

“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura...” Rom. 12:3

            En otras palabras, debemos vernos como Dios nos ve, como un ser imperfecto, y no debemos tener un concepto más alto del que debemos tener. Nuestro problema es que no queremos reconocer que somos humanos, que Dios todavía esta trabajando en nosotros y la primera solución para vencer nuestro problema con el ego es aceptar nuestra humanidad.

 

b.-Reconocer la gracia de Dios en nuestra vida.

            ¿Qué significa esto? Simple y sencillamente que no seríamos ni tendríamos nada sino fuera de Dios, ya que todo lo que somos y lo que tenemos le pertenece a Él.

“Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.” Santiago 1:17

            Todo lo que tenemos lo hemos recibido de Dios. Meditemos un poco, ¿qué tenemos que hayamos logrado por nuestros propios esfuerzos? Si somos sinceros, debemos reconocer que si fuera por nosotros mismos no seríamos ni tendríamos nada. El trabajo que tenemos, así como la familia que tenemos, nuestra vida, etc. Todo proviene de Dios.

            El segundo paso para vencer nuestro ego es reconocer la gracia de Dios en nuestra vida, y que no tenemos nada por nosotros mismo. Demos al Señor siempre la honra y el reconocimiento que el merece.

 

c.- Experimentar el amor incondicional de Dios.

            ¿De qué manera el amor puede ser un antídoto para el orgullo? Una persona orgullosa, no puede dar amor y al contrario lo único que sale a relucir es un corazón con un vacío tan grande dentro de si. Por eso cuando alguien recibe del amor del Padre y puede reflejarlo, no hay cabida para el orgullo.

“A fin de que...seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos, cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.” Efesios 3:18-19

            Dios quiere que entendamos, sintamos y experimentemos su amor incondicional, aunque no alcancemos a comprenderlo. Por eso debemos quitarnos el ego, ya que solamente destruye nuestras vidas y la de las personas que nos rodean. Nuestro orgullo no nos lleva a ningún lugar, en cambio la humildad nos lleva por caminos de bendición.

La Palabra de Dios nos enseña que el que se humilla será enaltecido pero el que se exalta será humillado. Esa es la base de la vida cristiana. Solo cuando experimentamos el amor de Dios en nuestras vidas somos verdaderamente libres del orgullo, ese orgullo que tal vez ha hecho que perdamos nuestra relación con nuestra familia o con nuestros amigos.

Hemos cometido muchos errores por ser orgullosos, ahora dejemos que el amor sea más grande que nuestro egoísmo. Dios quiere tratar con nuestros corazones quiere que en su amor venzamos el orgullo. Solo el amor de Dios puede restaurar aquellas heridas que el orgullo ha causado. Solamente así tendremos el poder para hacerle frente al orgullo.

Loony
 
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  PODER PARA HACERLE FRENTE A LAS TORMENTAS 05/Junio/2009 - 05:08

            Todos en alguna ocasión hemos pasado por algunas tormentas en nuestra vida de una manera o de otra. Estas son causadas por diferentes factores. En ocasiones son provocadas por situaciones difíciles, por otras personas y otras veces, por uno mismo. Sin embargo, también hay algunas que Dios las permite. Aunque vienen de diferentes fuentes, todas ellas tienen un propósito para nuestra vida. En general, todas estas tormentas nos revelan cinco realidades.

 

1.- La naturaleza de nuestra fe.

            La tormenta tiene la tendencia de revelarme la naturaleza de mi fe, qué tan confiado estoy, qué tanto creo en lo que Dios dice en Su Palabra. Muchas veces hemos recitado Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Sin embargo, es en estos momentos cuando en realidad podemos demostrar cómo andamos en nuestra fe, al actuar de acuerdo a lo que decimos que creemos.

 

2.- La fuerza de nuestro compromiso.

            Las tormentas nos revelan qué tanto amamos a Dios. ¿En realidad le amamos tanto como decimos?. Es muy fácil cantar “te amo Señor, no importa lo que pueda venir” cuando no hay tormentas; pero cuando vienen, es el momento de demostrar si realmente nos hemos comprometido con Dios.

 

3.- El nivel de nuestra madurez.

            La tormenta no nos hace maduros, simplemente revela nuestro nivel de madurez. La manera de desarrollarnos y crecer en madurez es decidiendo correctamente en las tormentas, al enfrentarlas en nuestro diario vivir. ¿Qué tipo de fe estamos desarrollando? Es precisamente en el momento de la tormenta cuando se revela la madurez que hemos adquirido al crecer en el Señor.

 

4.- Lo saludable de nuestras actitudes.

            ¿Qué tan saludable son nuestras actitudes para con Dios? Muchas veces pensamos que es el deseo de Dios que estemos en el polvo, y no es así. Es cierto que Él nos creo del polvo de la tierra, pero para sacarnos, y no para mantenernos allí.

 

5.- La medida de nuestra disposición para ser enseñados.

            ¿Qué es lo que aprendemos cuando llegan las tormentas a nuestra vida? ¿Estamos entendiendo el mensaje de Dios para nuestra vida? Es muy importante que en medio de las tormentas mantengamos un corazón humilde y sencillo dispuestos a ser enseñados por otros que tal vez hayan pasado por lo mismo que nosotros.

 

TRES OBSERVACIONES IMPORTANTES SOBRE LAS TORMENTAS.

1.- Todos pasamos por tormentas.

            Aunque tal vez no queramos aceptarlo, todos hemos vivido o estamos viviendo alguna tormenta. Veamos qué dice 1 Pedro 4:12: “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese”.

 

 

 

 

2.- Algunas tormentas vienen porque estamos fuera de la voluntad de Dios.

            Un ejemplo muy claro de esto fue Jonás. Podemos ver tormentas en su vida porque desobedeció a Dios. Si observamos el libro del profeta Jonás, veremos como experimentó un descenso importante, primero dice que descendió a Jope, luego descendió a la parte más baja del barco, después lo echaron al fondo del mar, y  por último en el vientre de un pez. Así también sucede en nuestra vida, cuando al igual que Jonás consideramos que nuestras decisiones son más importantes que las de Dios, las tormentas en nuestra vida nos llevarán cada vez más abajo.

 

3.- Las tormentas de Dios siempre nos llevarán a subir un peldaño más de bendición.

            El hecho de que estemos haciendo la voluntad de Dios no nos asegura que no  tendremos tormentas. La gran diferencia es que las tormentas que Dios pone en nuestras vidas siempre nos llevarán a una confianza mayor en Él y seguro que Dios estará trabajando en áreas que aún no hemos vencido.

            Los discípulos en la barca son un buen ejemplo de esto. ¿Quién los mandó al otro lado del río? ¿quién les dijo que se adelantarán? Por supuesto, fue el Señor, ellos estaban haciendo Su voluntad, fueron en obediencia a Él. Por lo tanto, aquella tormenta que pasaron fue por obedecerle. Otros ejemplos de esto son Abraham, Job, José, etc. Si el hacer la voluntad de Dios no nos exime de pasar por las tormentas, entonces la pregunta sería: ¿Cómo podemos sentir a Dios en medio de la tormenta?

 

VICTORIA EN MEDIO DE LAS TORMENTAS MÁS FUERTES DE NUESTRA VIDA.

1.- Creer que Dios tiene en mente nuestro bienestar.

“Antes, porque os he dicho estas cosas, tristeza ha llenado vuestro corazón. Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya.” Mateo 14:6-7a

            Realmente los discípulos tenían razones para estar tristes. El Señor acababa de decirles que se iría, que los expulsarían de las sinagogas por seguirle y aun los matarían por causa de su nombre. Sin embargo, Él trata de hacerles entender que tiene algo mejor en mente para ellos. Aun cuando viniera la tormenta, realmente les convendría, ya que habría algo mejor después de esto.

 

2.- El envía al Espíritu Santo a que nos consuele.

“Porque si no me fuere, el Consolador no vendrá a vosotros; más si me fuere os lo enviaré.”

Mateo 14:7

            En otras palabras, les estaba diciendo: Ustedes van a tener al Espíritu Santo para que les ayude en medio de la tormenta. Cuando permitimos que la guía y dirección del Espíritu Santo nos lleve a toda verdad, que nos revele que debemos cambiar en nuestra vida, eso traerá gloria y gozo al nombre del Señor.

 

3.- El nos da la suficiente luz para atravesar la tormenta.

            El es nuestra guía, cuando la tormenta se pone más fuerte, son los momentos más obscuros y es cuando más nos asustamos porque no vemos la salida. Pero en Su Palabra encontramos suficiente luz para cualquier tormenta. Él nos ayudará.

 

4.- Recibir el amor incondicional de Dios.

            Jesús les dijo: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.” (Juan 16:33) En la tormenta Él sigue recordándonos su amor incondicional. El quiere que nosotros recordemos en cada momento que no importa la tormenta que estemos pasando, Él nos sigue amando con un amor incondicional.

 

5.- Tomar valor de Dios para enfrentarnos a cualquier circunstancia.

            Jesús quería que ellos se armaran de valor para enfrentar las circunstancias que vendrían. Era cierto que el mundo iba a rechazar a Cristo y lo iban a crucificar, pero a pesar de todo esto, Él quería que estuvieran confiados en que Él iba a salir victorioso sobre el mundo, y así como Él pudo hacerlo, ellos también podrían hacerlo en Él. Dejemos que Jesús sea el capitán de nuestra vida en medio de la tormenta, pues solo así podremos tener el poder para vencer las tormentas.

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  La Bella y la Bestia 02/Junio/2009 - 05:56

El corazón es engañoso sobre todas las cosas e incurable.
¿Quién lo entenderá?

Jeremías 17.9

El pecado, entendido en el sentido cristiano, es el precio
que hay que pagar a través de toda la existencia.

Emil Brunner

Oh tendencia a hacer lo malo, ¿cómo te has arrastrado hasta cubrir la tierra con tu traición?

Eclesiástico 37.3

Qué habría sido de la Bestia si la Bella no hubiera aparecido?

Tú conoces la historia. Hubo un tiempo cuando su rostro era hermoso y su palacio agradable. Pero eso era antes de la maldición, antes que las sombras cayeran sobre el castillo del príncipe, antes que las sombras cayeran sobre su corazón. Y cuando esto ocurrió, él se ocultó. Se recluyó en su castillo, con su hocico reluciente, sus colmillos encorvados y un talante horrible.

Pero todo eso cambió cuando llegó la joven. Me pregunto, ¿qué habría sido de la Bestia si la Bella no hubiera aparecido?

O, ¿qué habría pasado si ella no hubiera tenido la actitud que tuvo con él? ¿Quién habría podido reprocharla? Él era… ¡una bestia! Velludo. Le corría la baba. Rugía cuando quería decir algo. Su aspecto aterrorizaba. Y ella era una belleza. Adorable. Amable. Si en el mundo dos personas correspondieran fielmente a sus nombres, estas serían la Bella y la Bestia. ¿Quién habría podido criticarla si ella no le hubiera prestado atención? Pero ella lo hizo.

Y porque la Bella amó a la Bestia, esta llegó a ser más hermosa.

La historia nos resulta familiar, no porque sea un cuento de hadas sino porque nos recuerda a nosotros mismos. Dentro de cada uno de nosotros hay una bestia.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo cuando el rostro de la humanidad era hermoso y el palacio agradable. Pero eso era antes de la maldición, antes que las sombras cayeran sobre el jardín de Adán, antes que las sombras cayeran sobre el corazón de Adán. Y a partir de la maldición, hemos sido diferentes. Bestiales. Feos. Despreciables. Cascarrabias. Hacemos las cosas que sabemos que no debemos hacer y después nos preguntamos por qué las hicimos.

La otra noche, seguramente la parte fea de mí mostró mi rostro de bestia. Me encontraba conduciendo mi vehículo por una carretera de dos carriles que estaban a punto de convertirse en uno solo. Una señora detrás de mí conducía su vehículo por el carril que continuaría. Yo estaba en el que desaparecería. Decidí que tenía que seguir delante de ella. Sin duda, mi agenda era mucho más importante que la de ella. Después de todo ¿no soy yo un hombre especial? ¿Un mensajero de amor? ¿Un embajador de paz?

Así es que aceleré.

¿Qué? Sí, ella lo hizo también. Cuando mi carril se terminó, ella estaba centímetros adelante. Refunfuñé, pero dejé que me adelantara. Mirando por sobre su hombro, ella me hizo una seña de adiós con su cara llena de risa. Grrrr.

Quise encender las luces de mi auto, pero me detuve; sin embargo, la parte siniestra de mí saltó para decirme: «¿Por qué no? ¿No has sido llamado a proyectar luz en los lugares oscuros? ¿A iluminar las sombras?»

Así es que puse las luces altas que chocaron violentamente contra su espejo retrovisor.

Ella se vengó disminuyendo la marcha. Ahora iba a la vuelta de la rueda. ¡Esta dama se las traía! No se habría apurado aunque hubiese sabido que toda la ciudad de San Antonio estaba atrasada. No pasaba de las quince millas por hora. Yo, ante esa situación, no estaba dispuesto a quitar las luces de su espejo retrovisor. Como dos burros taimados, ella se mantuvo avanzando lentamente y yo alumbrándola. Después de una serie de pensamientos que no me atrevo a expresar, el camino se amplió de nuevo de modo que empecé a tratar de pasarla. ¿Y sabes qué vino ahora? En una intersección, una luz roja nos dejó parados uno al lado del otro. Lo que ocurrió entonces contiene buenas y malas noticias. La buena es que me hizo un gesto con la mano. La mala es que mejor no trates de imaginarte en qué consistió su gesto.

Momentos después, comenzó el remordimiento. «¿Por qué habré hecho eso?» Yo soy, por naturaleza, un tipo tranquilo, pero esta vez y por quince minutos, me comporté como una bestia. Solo dos cosas me tranquilizan. Una, que no tengo la figura de un pez adherida a mi auto; y dos, que el apóstol tuvo problemas similares. «No hago lo que quiero, sino lo que no quiero, eso hago» ( Romanos 7.15 ). ¿Alguna vez se han aplicado estas palabras también a ti?

Si la respuesta es afirmativa, entonces estás en buena compañía. Pablo no es el único personaje de la Biblia que tuvo que trenzarse a golpes con la bestia que había dentro de él. Difícilmente se podría encontrar una página de la Escritura donde el animal no muestre los dientes. El rey Saúl atacando al joven David con una lanza. Siquem violando a Dina. Los hermanos de Dina (los hijos de Jacob) dando muerte a Siquem y sus amigos. Lot tratando de negociar con los hombres de Sodoma y luego huyendo apresuradamente de allí. Herodes asesinando a los niños de Belén. Otro de los Herodes dando muerte al primo de Jesús. Si a la Biblia se la conoce como el Libro de Dios, no es precisamente porque la gente que aparece en ella hayan sido unos santitos. A través de sus páginas la sangre corre tan libremente como la tinta a través de la pluma que las relata. Pero la maldad de la bestia nunca fue tan grande como el día que Cristo murió.

Los discípulos primero fueron rápidos para quedarse dormidos y luego fueron rápidos para irse.

Herodes quería montar un espectáculo.

Pilato quería quitárselo de encima.

¿Y los soldados? Querían sangre.

Así es que azotaron a Jesús. El azote legionario estaba formado por tiras de cuero con pequeñas bolas de plomo en sus puntas. Lo que se quería conseguir con eso era golpear al acusado hasta dejarlo medio muerto y luego parar. La ley permitía treinta y nueve azotes, pero casi nunca se llegaba a este número. Un centurión vigilaba la condición del preso. Cuando le soltaron las manos y se desplomó, no hay duda que Jesús estaba cerca de la muerte.

Los azotes fueron lo primero que hicieron los soldados.

La crucifixión fue lo tercero. (No, no me he saltado la segunda cosa. Volveremos a eso en un momento.) Aunque su espalda estaba completamente destrozada por los azotes, los soldados pusieron el travesaño de la cruz sobre los hombros de Jesús e iniciaron así la marcha hacia el Lugar de la Calavera donde lo ejecutaron.

No culpamos a los soldados por estas dos acciones. Después de todo, solo cumplían órdenes. Pero lo que cuesta entender es lo que hicieron mientras tanto. Esta es la descripción que hace Mateo:

Jesús fue golpeado con azotes y entregado a los soldados para que lo crucificaran. Los soldados del gobernador llevaron a Jesús al palacio del gobernador y allí se reunieron alrededor de él. Le quitaron la ropa y le pusieron una túnica roja. Usando ramas con espinas, hicieron una cruz, se la pusieron en la cabeza y le pusieron un palo en su mano derecha. Luego los soldados se inclinaron ante Jesús y se mofaron de él, diciendo: «¡Salve. Rey de los judíos!» Y lo escupieron. Luego le quitaron el palo y empezaron a golpearlo con él en la cabeza. Después que hubieron terminado de hacerlo, le sacaron la túnica y lo volvieron a vestir con su ropa. Y lo sacaron para crucificarlo ( Mateo 27.27–31 ).

La tarea de los soldados no era otra que llevar al nazareno al cerro y ejecutarlo. Pero ellos tenían otra idea. Antes de matarlo, querían divertirse un poco con él. Soldados robustos, armados y descansados formaron un círculo alrededor de un carpintero de Galilea desfalleciente y casi muerto, y se dedicaron a golpearlo.

Los azotes fueron ordenados, lo mismo que la crucifixión. ¿Pero quién podría encontrar placer en escupir a un hombre medio muerto?

Jamás un escupitajo puede herir el cuerpo. No puede. Se escupe para hacer daño en el alma, y ahí sí que es efectivo. ¿Qué era lo que los soldados estaban haciendo? ¿No se estaban elevando a expensas de otro? Se sentían grandes a través de empequeñecer a Cristo.

¿No has hecho eso tú también alguna vez? Quizás nunca hayas escupido a alguien, pero sí has hablado mal de él (o de ella). O quizás lo has calumniado. ¿Has alzado alguna vez tu mano impulsado por la ira, o quitado la vista con arrogancia? ¿Has alguna vez lanzado tus luces altas sobre el espejo retrovisor de alguien? ¿Has alguna vez hecho que alguien se sienta mal para tú sentirte bien?

Eso fue lo que los soldados hicieron a Jesús. Cuando tú y yo hacemos lo mismo, también se lo estamos haciendo a Jesús. «Te puedo asegurar que cuando lo hiciste a uno de los últimos de estos mis hermanos y hermanas, me lo estabas haciendo a mí» ( Mateo 25.40 ). Como tratamos a los demás, así tratamos a Jesús.

«No Max, no me gusta oírte decir esas cosas», protestas tú. Créeme, a mí tampoco me gusta decirlas, pero debemos enfrentar el hecho que hay algo bestial dentro de cada uno de nosotros. Alguien que nos hace hacer cosas que aun a nosotros nos sorprenden. ¿No te has sorprendido a ti mismo? ¿No te has visto reflejado en algo que has hecho y que te ha hecho preguntarte: «¿Qué hay dentro de mí?»

Para esa pregunta, la Biblia tiene una respuesta de seis letras: P-E-C-A-D-O. Hay algo malo -bestial- dentro de cada uno de nosotros. «Por naturaleza somos hijos de ira» ( Efesios 2.3 ). No es que no podamos hacer lo bueno. Lo hacemos. Lo que pasa es que no podemos dejar de hacer lo malo. En términos teológicos estamos «totalmente depravados». Aunque hechos a la imagen de Dios, hemos caído. Tenemos corrompido el corazón. El centro de nuestro ser es egoísta y perverso. David dijo: «Nací en pecado, sí, desde el momento en que mi madre me concibió» ( Salmo 51.5 ). ¿Podría alguien de nosotros decir menos que eso? Todos hemos nacido con una tendencia a pecar. La depravación es un estado universal. La Escritura lo dice claramente:

Como ovejas nos hemos extraviado; cada uno se ha ido por su propio camino ( Isaías 53.6 ).

El corazón es engañoso sobre todas las cosas, y perverso. ¿Quién podría entenderlo? ( Jeremías 17.9 )

No hay justo ni aun uno… Todos han pecado y no han alcanzado la gloria de Dios ( Romanos 3.10 , 23 ).

Es posible que alguien no esté de acuerdo con palabras tan fuertes; quizás tal persona podría mirar a su alrededor y decir: «Comparado con fulano, yo soy una persona decente». Un cerdo podría decir lo mismo. Podría mirar a sus pares y declarar: «Estoy tan limpio como cualquiera de estos». Comparado con un ser humano, sin embargo, ese cerdo necesita ayuda. Comparados con Dios, nosotros los humanos necesitamos lo mismo. La medida para la santidad no se encuentra entre los cerdos de la tierra sino en el trono del cielo. Dios mismo es la medida.

Nosotros somos unas bestias. Como el ensayista francés Michel de Montaigne dijo: «No hay hombre tan bueno que, si sometiera todos sus pensamientos y actos a las leyes, no merezca ser colgado diez veces en su vida». 1 Nuestras obras son feas. Nuestros actos son rudos. No hacemos lo que queremos, no nos gusta lo que hacemos y, lo que es peor (sí hay aun algo peor), no podemos cambiar.

Tratamos de hacerlo, ah, sí que tratamos. Pero, «¿Podría un leopardo cambiar sus manchas? De la misma manera Jerusalén, tú no puedes cambiar y ser buena porque estás acostumbrada a hacer el mal» ( Jeremías 13.23 ). El apóstol coincide con el profeta: «La mente que es según la carne es hostil a Dios; no se somete a la ley de Dios porque no puede » ( Romanos 8.7 , énfasis mío).

¿Aun disientes? ¿Aun piensas que la afirmación es demasiado violenta? Si es así, acepta este reto. Durante las siguientes veinticuatro horas trata de vivir una vida sin pecado. No te estoy pidiendo una década de santidad, ni un año, ni siquiera un mes. Solo un día. ¿Te atreves a intentarlo? ¿Podrías vivir un día sin pecar?

¿No? ¿Y una hora? ¿Estarías en condiciones de prometer que por los siguientes sesenta minutos tendrás solo pensamientos y acciones puros?

¿Sigues indeciso? ¿Y cinco minutos? Cinco minutos libres de ansiedades, de irritación, de ausencia de orgullo. ¿Qué te parece cinco minutos?

¿No? Ni yo tampoco.

Esto quiere decir que tenemos un problema: Somos pecadores, y «el salario del pecado es la muerte» ( Romanos 6.23 ).

Tenemos un problema: No somos santos, y «nadie cuya vida no sea santa verá jamás al Señor» ( Hebreos 12.14 ).

Tenemos un problema: Somos malos, y «los malos recibirán castigo» ( Proverbios 10.16 ).

¿Qué podemos hacer?

Deja que los escupitajos de los soldados simbolicen la inmundicia en nuestros corazones. Y luego observa lo que hace Jesús con nuestra inmundicia. La lleva a la cruz.

A través del profeta, él dice: «Yo no escondí mi rostro de las burlas y los escupitajos» ( Isaías 50.6 ). Mezclada con su sangre y su sudor estaba la esencia de nuestro pecado.

Dios pudo haber hecho las cosas de otra manera. Según el plan de Dios, a Jesús se le ofreció vinagre para su garganta; entonces, ¿por qué no una toalla para su rostro? Simón cargó con la cruz de Jesús, pero no limpió las mejillas de Jesús. Los ángeles estaban a tiro de oración. ¿No podían ellos limpiar los escupitajos?

Podían, pero Jesús no les dio la orden para que lo hicieran. Por alguna razón, Aquel que escogió los clavos también escogió la saliva. Además de la lanza y la esponja del hombre, soportó el escupitajo del hombre. ¿Por qué? ¿Será que él pudo ver la belleza que había en la bestia?

Pero aquí termina la comparación con la Bella y la Bestia . En la fábula, la bella besa a la bestia. En la Biblia, la Bella hace mucho más. Se hace la bestia para que esta llegue a ser la bella. Jesús cambia lugar con nosotros. Nosotros, como Adán, estábamos bajo maldición, pero Jesús «cambió lugar con nosotros y se puso a sí mismo bajo esa maldición» ( Gálatas 3.13 ).

¿Qué habría ocurrido si la Bella no hubiese venido? ¿O que no se hubiera interesado en nosotros? Habríamos permanecido siendo bestias. Pero la Bella vino, y la Bella se preocupó de nosotros.

El que estaba sin pecado tomó la forma de un pecador para que nosotros, pecadores, pudiéramos tomar la forma de un santo.

 

Loony
 
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  PODER PARA HACERLE FRENTE AL FUTURO 26/Mayo/2009 - 22:15

 

“Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.” Lc. 24:13-14

 

            Esta es la historia de dos de los seguidores de Jesús que iban huyendo de lo que había acontecido en Jerusalén. Para ellos, esa semana había comenzado muy bien, ya que un domingo antes al entrar Jesús a la ciudad, todo el pueblo se desbordó para aclamarlo como su Rey que había de venir.

Tal vez nunca se había visto una oportunidad tan buena para Jesús y sus seguidores, pero al transcurrir la semana, cada día las cosas se iban poniendo peor, hasta que llegó el día terrible en que crucificaron a Jesús. Todos sus planes, sueños y esperanzas para el futuro empezaron a morir también, a pesar de que habían oído que Jesús había resucitado y estaba vivo.

Cuando estamos mal enfocados en el futuro, perdemos la visión en nuestra vida; veamos tres maneras equivocadas de enfrentar el futuro:

 

1.- Vivimos en lo que pudiera haber sido pero no es.

 

“Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” Lucas 24:21

            Cuando vemos el panorama del futuro sin el poder de la resurrección, vemos la vida como pudo haber sido, y no fue. Observemos lo que sucedió con los seguidores de Jesús, ellos decían: “¡Esperábamos! ¡Él era! ¡Él que había! Pero todo terminó, ¡Él está muerto! Ellos estaban sin esperanza porque estaban viviendo antes de la resurrección de Jesús, por eso estaban desalentados, sin ánimo de nada, con todos sus sueños y planes deshechos.

 

2.- El temor al futuro muchas veces nos impide ver todo lo que está por delante.

 

“E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.” Lucas 24:14-16

            En ese día los seguidores de Jesús, no podían ver ni el presente ni el futuro. Dice en estos versículos que sus ojos estaban velados, ya que su mirada y su enfoque estaban en el pasado. Aunque el mismo Jesús se acercó para hablar con ellos, ni siquiera lo reconocieron. Cuando alguien vive sin el poder de la resurrección, la falta de esperanza no le permite ver más allá.

 

3.- Vivimos como perdedores.

 

“Y les dijo: ¿qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?” Lucas 24:17

            Dice la Palabra que el Señor les pregunta: “¿Por qué están tristes?” Tenían algo en su rostro que no era felicidad, y mucha gente vive hoy así sin Cristo. Viven con su semblante triste y sin esperanza, ya que viven con el Cristo que está muerto. Todo se ha acabado para ellos; cuando en realidad Cristo estaba vivo y así fue a pesar de que ellos habían seguido a Jesús mucho tiempo.

 

 

 

 

 

VIVIENDO EN EL PODER DE LA RESURRECCIÓN

1.- El poder de la resurrección nos da un nuevo principio.

“Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abierto los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.”

Lucas 24:30-31

            Cuando aceptamos al Cristo resucitado y creemos que Él se levantó de los muertos, recibimos un nuevo principio. A partir de eso nosotros podemos abrir los ojos. Cuando lo recibimos en nuestras vidas, nuestros ojos son abiertos, así como los discípulos. ¿Qué es lo que nos está empañando la vista para ver una nueva oportunidad?

 

2.- El poder de la resurrección nos ha dado un nuevo principio.

“Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente...” Lucas 24:33-34

            Ahora vemos a unos discípulos diferentes después que reconocieron a Cristo, porque fueron abiertos sus ojos. Ellos salieron de Jerusalén desanimados, pero ahora que sabían que Cristo estaba vivo, volvieron a la ciudad con un nuevo propósito. Ahora ellos querían hablar y compartir a otros lo que habían escuchado y visto, su vida ahora tenía futuro.

            De igual manera, cuando vivimos en el poder de la resurrección, en el Cristo resucitado, tendremos vida nueva con un nuevo propósito, no solamente hoy, sino siempre. Podremos contar lo que Jesús ha hecho en nuestra vida, no una religión, sino una relación personal con el Cristo vivo.

            Tal vez nos encontremos como los discípulos cuando salieron de Jerusalén, desanimados y tristes. Pero si tomamos del pan de vida que es Cristo, nuestros ojos serán alumbrados y experimentaremos una nueva vida con un nuevo propósito. Jesús fue la razón del gozo, la paz y la alegría de ellos. Muchas personas piensan que lo pueden lograr sin la ayuda de Dios. Dicen que pueden cambiar si así lo quisieran, que pueden dejar esto o lo otro, que pueden salir de vicios, que pueden restaurar su vida sin la ayuda de Dios, ven la tormenta y aun no se doblegan. ¡Cristo es la única solución!

 

3.- El poder de la resurrección nos da un nuevo privilegio.

            El poder de la resurrección nos da un nuevo privilegio para vivir como vencedores. Cristo venció la muerte, estamos en el lado del ganador, nuestro futuro está seguro en Cristo. Cuando el diablo pensó que todo se había acabado, Cristo ganó la victoria. Por eso el apóstol Pablo escribió lo siguiente en        1 Corintios 15:55,57:

“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”

            ¿A qué le tememos en el futuro? Tal vez sea a la muerte, ya que pensamos que es el único enemigo que no podremos vencer, pero Cristo lo hizo por nosotros. El poder de la resurrección nos hace vencedores aún sobre la muerte.

            Si la vida parece que nos ha tratado con dureza, y no tenemos esperanza, no tenemos paz, no tenemos gozo y mucho menos fe para el futuro, hay buenas noticias, ya que a través de Cristo Jesús podemos tener un nuevo principio, un nuevo propósito y un nuevo privilegio. Este es el mensaje que Dios tiene para nosotros hoy.

Podemos empezar hoy, nunca es demasiado tarde para empezar. Si estamos en el lado vencedor nuestro futuro estará seguro en Cristo.

 

CONCLUSIÓN:

            ¿Qué vamos a hacer con este estudio? Tenemos que entender que Dios nos ama tanto, que dio a su Hijo para que muriera en la cruz, pagando por nuestros pecados. Pero Él resucitó, es tiempo de invitarlo a entrar en nuestras vidas, así como los discípulos de la historia le invitaron a quedarse con ellos, y cenemos con Él como ellos también lo hicieron.

            ¿Por qué Jesús se acercó a estos dos hombres rumbo a Emaús? Porque Él deseaba cambiar el dolor de ellos por gozo y su depresión en esperanza, y Él desea lo mismo para nosotros a través del poder de la resurrección. Al hacer esto nuestros ojos serán iluminados y podremos ver que tenemos el poder para vencer el futuro.

 

“Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido.” Lc. 24:13-14

 

            Esta es la historia de dos de los seguidores de Jesús que iban huyendo de lo que había acontecido en Jerusalén. Para ellos, esa semana había comenzado muy bien, ya que un domingo antes al entrar Jesús a la ciudad, todo el pueblo se desbordó para aclamarlo como su Rey que había de venir.

Tal vez nunca se había visto una oportunidad tan buena para Jesús y sus seguidores, pero al transcurrir la semana, cada día las cosas se iban poniendo peor, hasta que llegó el día terrible en que crucificaron a Jesús. Todos sus planes, sueños y esperanzas para el futuro empezaron a morir también, a pesar de que habían oído que Jesús había resucitado y estaba vivo.

Cuando estamos mal enfocados en el futuro, perdemos la visión en nuestra vida; veamos tres maneras equivocadas de enfrentar el futuro:

 

1.- Vivimos en lo que pudiera haber sido pero no es.

 

“Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido.” Lucas 24:21

            Cuando vemos el panorama del futuro sin el poder de la resurrección, vemos la vida como pudo haber sido, y no fue. Observemos lo que sucedió con los seguidores de Jesús, ellos decían: “¡Esperábamos! ¡Él era! ¡Él que había! Pero todo terminó, ¡Él está muerto! Ellos estaban sin esperanza porque estaban viviendo antes de la resurrección de Jesús, por eso estaban desalentados, sin ánimo de nada, con todos sus sueños y planes deshechos.

 

2.- El temor al futuro muchas veces nos impide ver todo lo que está por delante.

 

“E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen.” Lucas 24:14-16

            En ese día los seguidores de Jesús, no podían ver ni el presente ni el futuro. Dice en estos versículos que sus ojos estaban velados, ya que su mirada y su enfoque estaban en el pasado. Aunque el mismo Jesús se acercó para hablar con ellos, ni siquiera lo reconocieron. Cuando alguien vive sin el poder de la resurrección, la falta de esperanza no le permite ver más allá.

 

3.- Vivimos como perdedores.

 

“Y les dijo: ¿qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes?” Lucas 24:17

            Dice la Palabra que el Señor les pregunta: “¿Por qué están tristes?” Tenían algo en su rostro que no era felicidad, y mucha gente vive hoy así sin Cristo. Viven con su semblante triste y sin esperanza, ya que viven con el Cristo que está muerto. Todo se ha acabado para ellos; cuando en realidad Cristo estaba vivo y así fue a pesar de que ellos habían seguido a Jesús mucho tiempo.

 

 

 

 

 

VIVIENDO EN EL PODER DE LA RESURRECCIÓN

1.- El poder de la resurrección nos da un nuevo principio.

“Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abierto los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista.”

Lucas 24:30-31

            Cuando aceptamos al Cristo resucitado y creemos que Él se levantó de los muertos, recibimos un nuevo principio. A partir de eso nosotros podemos abrir los ojos. Cuando lo recibimos en nuestras vidas, nuestros ojos son abiertos, así como los discípulos. ¿Qué es lo que nos está empañando la vista para ver una nueva oportunidad?

 

2.- El poder de la resurrección nos ha dado un nuevo principio.

“Y levantándose en la misma hora, volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente...” Lucas 24:33-34

            Ahora vemos a unos discípulos diferentes después que reconocieron a Cristo, porque fueron abiertos sus ojos. Ellos salieron de Jerusalén desanimados, pero ahora que sabían que Cristo estaba vivo, volvieron a la ciudad con un nuevo propósito. Ahora ellos que

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  NUEVOS COMIENZOS 18/Mayo/2009 - 06:07

 

Todos pasamos por etapas en nuestra vida, todos necesitamos nuevos comienzos. Casi siempre antes de comenzar algo nuevo necesitamos dejar atrás lo pasado. A veces son cosas negativas las que necesitamos dejar y que se han convertido en un lastre que no nos deja avanzar, Hebreos 12:1 “Despojándonos de todo peso y del pecado que nos asedia corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”. En otras ocasiones no son cosas malas sino buenas las que nos impiden tener nuevos comienzos, nos conformamos con los triunfos del pasado y dejamos de alcanzar las cosas nuevas que Dios tiene para nosotros.

 

¿Qué cosas necesitamos dejar atrás?

Algún tipo de relación incorrecta, algún pecado en particular que nos esta separando de Dios, cosas específicas que Dios nos ha pedido, cosas que quizá no son pecado pero tampoco nos dejan crecer espiritualmente, experiencias dolorosas, áreas de nuestro carácter que están mal, etc. Col 3:8 “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.”

 

¿Cuál es el consejo de la palabra de Dios?

Isaías 43:18-19 “No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

Filipenses 3:13-14 “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

Génesis 41:51 “Y llamó José el nombre del primogénito, Manases; porque dijo: Dios me hizo olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre.”

 

No puede haber nuevos comienzos si no dejamos lo de atrás. Muchas veces no dejamos el pasado porque nos es familiar y aunque sea difícil, doloroso o aún tormentoso, muchos prefieren eso a tener un nuevo comienzo. Hay cosas que no podemos hacer nada más por ellas y debemos dejarlas atrás para poder avanzar. Otras veces hay cosas que necesitamos arreglar antes de dejarlas atrás. ¿Estas dispuesto a dejar atrás lo que tengas que dejar para que tengas nuevos comienzos?

           

Dios siempre tiene algo nuevo para nosotros. El obra en tiempos, periodos, etapas y estaciones. Entre cada etapa hay procesos de renovación que incluyen dejar atrás, ser podados y extendernos para alcanzar lo nuevo. Algunas veces literalmente va a comenzar algo nuevo en nuestras vidas, en otras ocasiones tenemos que restaurar sobre ruinas, otras veces tendremos que volver a retomar lo que ya teníamos y continuarlo.

 

Requisitos para un nuevo comienzo:

  • Dejar atrás lo pasado
  • Haber aprendido lo que Dios quiere que aprendamos
  • Hacer lo que Dios nos pide que hagamos
  • Anhelar un nuevo comienzo
  • Contar con el respaldo de Dios antes de dar un nuevo paso.

 

Lamentaciones 3:22-23 “por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”

 

Job 14:7-9 “porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, y su tronco fuere muerto en el polvo, al percibir el agua reverdecerá, y hará copa como planta nueva.” 

 

Tenemos el ejemplo de Nabucodonosor cuando fue restaurado a su reino después de reconocer la soberanía de Dios en su vida.

 

Si podemos volver, retomar, ser restaurados y empezar nuevamente. 

 

2 Crónicas 24:4 “después de esto aconteció que Joás decidió restaurar la casa de Jehová.” Joas fue un hombre que no se conformo con su situación, sino que decidió empezar algo nuevo, todos necesitamos determinación de no quedarnos en la situación donde estamos sino tener avance, crecimiento y nuevas conquistas aunque tengamos que empezar de nuevo.

Mas vale sembrar una nueva cosecha que sentarse a llorar por la que se perdió.

 

Job 22:21-23 “Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. Toma ahora la ley de su boca, y pon sus palabras en tu corazón. Si te volvieres al Omnipotente, serás edificado; alejarás de tu tienda la aflicción.”

Analicemos el pasaje y veamos que todo requiere acción de nuestra parte antes de ver nuevas bendiciones caer sobre nosotros.

 

Apocalipsis 2:4-5 “pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.”

Cuando tenemos la actitud correcta Dios siempre esta listo para apoyar nuestra restauración y darnos nuevos comienzos.

 

Salmo 71:20 “tú, que me has hecho ver muchas angustias y males, volverás a darme vida, y de nuevo me levantarás de los abismos de la tierra.”

Isaías 40:31 “pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán..,”

Isaías 42:9 “he aquí se cumplieron las cosas primeras, y yo anuncio cosas nuevas; antes que salgan a luz, yo os las haré notorias.”

Jeremías 18:4 “y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija, según le pareció mejor hacerla.”

 

Antes de hacer algo nuevo en nosotros Dios desea que estemos preparados con una nueva actitud, disposición y mentalidad.

Quizá solíamos buscar al Señor más profundamente, o servíamos al Señor de cierta forma, tal vez amábamos más antes, quizá antes éramos más tolerantes con los demás, pero ahora debemos reconocer que necesitamos regresar a lo anterior y no quedarnos en el pasado. Empezar algo no significa siempre algo nuevo sino a veces retomar lo que hemos abandonado.

Dios desea hacer cosas nuevas en nuestra vida. Tenemos nuevas oportunidades de Dios. Cuando hemos entrado en rutina, si hemos decaído, cuando hemos perdido algunas cosas, si nos hemos desviado del camino o propósito, cuando le hemos fallado al Señor, Dios nos invita a volvernos a Él para ser restaurados. Dios promete hacer nuevas cosas si se lo permitimos y volvemos a Él.

Loony
 
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  Estudios Biblicos 18/Mayo/2009 - 06:03

Dios te bendiga,  aqui encontrarás semanalmente estudios biblicos que esperamos sea de bendición a tu vida.

 

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