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Hola, Antonio,
He de decir que no sé muy bien cómo he de entender tu mensaje. Algún que otro detalle en él me desconcierta, lo confieso.
Así, por ejemplo, dices desear lo mejor para tu hija. Nada me permite dudar que así sea, pero no puedo evitar preguntarme qué te impulsó a calificar de EXCESIVO tu sentimiento de culpa. Porque, imagino que lo sabes, ello significa que tu hija no es, a tu entender, merecedora de que tú te sientas tan culpable. ¿Entonces?
Del mismo modo, cuando hablas de la madre de la criatura, dices no haber contraído matrimonio con ella, por ser ella 9 años mayor que tú. Entonces, ella 35, tú 26, la niñita 5. Mi pregunta es: Si fueras TÚ el que tuviera 35 años y ELLA la de los 26, ¿seguirías opinando que nada de matrimonio a causa de la diferencia de edad? Ignoro tu respuesta, pero te adelanto la mía: lo dudo.
Que esa Señorita y tú decidiérais estar juntos, es algo que sólo a vosotros incumbe; que decidiérais traer a esa niñita a este mundo, es una vez más algo de vuestra única incumbencia, pero cuando fallásteis, fue a la hora de educarla. Y ese fallo vuestro, ¿quién lo está sufriendo? Vuestra hija. Ella y sólo ella.
Porque vosotros, su madre y tú, le hicisteis ver a una pareja, sus padres, que mantenían una relación aparentemente constante, la llevasteis de vacaciones, a casa de los abuelos, etc.; es decir, creasteis para ella una especie de entorno familiar que en nada se ajustaba a la realidad. Y la niñita creció en ese ambiente, creyendo a pies juntillas en ese mundo que sus padres le presentaban, hasta que, de repente, papá decide que ha llegado la hora de buscarse otra relación, con lo cual el mundo de su niña se hace trizas.
¿Acaso no tiene papá pleno derecho a hacer de su vida lo que guste? Por supuesto que sí!!! Pero ANTES de hacerlo, como padre amante y protector que afirma ser, sin duda se asegurará de no lastimar a quienes realmente le importan. Dime, papá, ¿lo hiciste? Es obvio que no, o tu hijita no lloraría como lo hace. ¿Acaso crees que tu hija te quiere ver infeliz? Desengáñate; nada hace más feliz a un hijo que ver dichoso a su padre (o madre), pero lo que tu hija estaba en derecho de esperar de ti, era que le explicaras largo y tendido la situación, que le presentaras la realidad como es, no como ella creía que era. Sin embargo, no lo hiciste. ¿Qué pensaste? ¿Que era demasiado chiquita? ¿Que no notaría los cambios en la situación familiar entre tú y su madre? ¿Que no comprendería que algo estaba mal, y que lloraría en consecuencia? ¿Crees que no te echa de menos?
Tú puedes hacer de tu vida lo que te plazca, nadie se opondrá a ello; pero, por favor, protege a quienes has traído a este mundo, evita hacerles daño gratuitamente, háblales, explícales las cosas, pues los niños son capaces de entender muchísimas más cosas que las que la gente se cree. Pero, eso sí, hay que hablar con ellos; no tratarlos como si fueran muñecos de adorno.
Ya sabes lo que tienes que hacer.
Nikos.
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