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Hola les mando algo de don Miguel Brasco si quieren la nota completa http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=839262 "La invención del vino es una pista sutil de la existencia de Dios -reflexiona muy serio Miguel Brascó-. ¿Porque, qué dice la tradición? Que alguien dejó olvidado un cuenco con uvas, que pasaron los días, los frutos se descompusieron y rezumaron un líquido viscoso. Que el dueño del cuenco, cuando se percató del olvido, olió ese licor impredecible y se lo llevó a la boca. Como lo encontró bueno, decidió no sólo elaborarlo, sino hacerlo partícipe además de momentos importantes de su vida. ¿No es todo muy extraño?", continúa.
Es difícil lograr encasillar a Brascó: escritor, humorista, poeta, gourmet, artista plástico, abogado. "La gente me dice: ¡Qué bien, una personalidad renacentista! Sin embargo, no es fácil vivir así. Imagínese, soy escritor, tengo tres novelas publicadas, pero si voy a una reunión de novelistas lo primero que comentan cuando me ven llegar es: ¡Ahí viene Brascó, que es muy buen dibujante! Y si la convocatoria es de gourmets o sommeliers, la frase obligada es: Te presento a Miguel Brascó, ¡un extraordinario humorista!", apunta resignado.
"Pero volviendo al vino y a la existencia de Dios, en primer lugar el vino se produce únicamente a partir de una variedad de vid que se llama, precisamente, vitivinífera. Que no se produce en todo el mundo, sino en muy determinadas zonas del planeta. Por otra parte, si usted encuentra un cuenco con una masa putrefacta, ¿se la lleva a la boca para ver qué gusto tiene? Está bien, Dios escribe derecho con líneas torcidas, dice la Biblia. ¿Pero no es todo muy extraño? ¿Por qué haría Dios una cosa semejante? Federico Nietzsche sostenía que Dios creó al hombre (un ser consciente) para tener un testigo de su presencia, de lo contrario nadie se daría cuenta de la existencia de Dios; de allí la teoría del superhombre que enuncia en Así hablaba Zaratustra.
"Entonces, el vino aparecería como un regalo de la divinidad. Aunque no me considero un místico, sostengo que una botella de vino es un lugar tan bueno como otro cualquiera para encontrar a Dios. ¿Por qué? Antes de la invención del vino, ¿qué otra alternativa tenía el hombre para acompañar sus alimentos? ¡El agua! Un elemento generoso, abundante, cristalino, dispensador de vida, y no sé cuántas cosas más. Pero tomemos un vaso de agua y mirémoslo con más atención. El agua es amplia y generosa, entonces convoca a microorganismos indispensables para la salud, pero también a bacterias siniestras e indeseables, propagadoras de las peores enfermedades. Grandes epidemias fueron verdaderas calamidades gracias a la abnegada y generosa colaboración del agua. Es que el agua no tiene en sí misma un regulador, un componente purificador como el alcohol.
Luis Aubele
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