FAMILIARES DE ADICTOS AL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS

La adicción se va generando poco a poco,durante un largo tiempo, día a día los familiares se acostumbran a las crisis producidas por el abuso del alcohol o la droga y así se comienza a aceptar la adicción como una parte normal de la vida, el problema se convierte en el centro de la familia. Por eso nos referimos a la adicción como una.... "ENFERMEDAD FAMILIAR

FAMILIARES DE ADICTOS AL ALCOHOL Y OTRAS DROGAS
EL SINDROME DE LA BORRACHERA SECA
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Jn.-
 
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  Re: Re: alcoholico seco 23/Abril/2011 - 19:32

Estimado Toño,

Por lo que leo en tu comentario entiendo que sugieres que un alcohólico acuda a grupos de "4 y 5 pasos" en lugar de Al-Anon, y si es así permíteme hacer una aclaración: Al-Anon es para familiares y amigos íntimos de alcohólicos no para alcohólicos. Eso por una parte y por otra, hay que recordar que las cosas ya están escritas y la experiencia de miles y millones de personas recuperadas no puede ignorarse cuando pensamos en ayuda para el alcohólico, es decir para ellos no existe ayuda más adecuada y efectiva que los Grupos de AA. Ciertamente, hoy en día hay muchas agrupaciones de "ayuda mutua", pero ninguna con la claridad de la hermandad de AA, podrá haber muchas peliculas pero la original deja atrás a todas aquellas que intentan igualarla. Siendo que ya todo está listo para aprovecharlo, para estudiarlo y practicarlo, para que buscarle tres pies a la gallina. Saludos.

toño
 
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  Re: alcoholico seco 23/Abril/2011 - 19:07

efectivamente necesita ayuda pero necesita pedirla el pero como todo buen alcholico nuestras vidas se vuelven ingobernables ante el alchol, y cualquier situacion buscando siempre justificar nuestros defectos y que mejor que con los mas debiles hay grupos al anon para familiares alcholicos te pueden ayudar pero yo suguiero busques un grupo de autoayuda de 4 y5 paso cuidate y que dios los ayude
Surk Deher
 
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  EL SINDROME DE LA BORRACHERA SECA 09/Abril/2011 - 21:45

buena nota grax
enrique
 
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  Re: EL SINDROME DE LA BORRACHERA SECA 06/Abril/2011 - 05:49

 hola  le eche un vistaso  alo que es la borrachera seca y es una relidad  a pesar  de no ingerir alcohol  las actitudes son de un  borracho  muy bueno  gracias  por  ese tipo de comentarios

saludos

 

claudia
 
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  alcoholico seco 17/Noviembre/2010 - 23:52

mi esposo viene de una familia con padre alcoholico y el tomo por mucho tiempo, antes de casarnos, nunca lo he visto completamente borracho, pero tenemos muchos problemas,  y ahora que vi este articulo quisiera saber si este puede ser el problema de mi esposo y que necesito hacer, el no se hace responsable de sus actos, siempre me culpa, no se responsabiliza en la relacion es como un fantasma, muy irritable y nunca podemos tener una conversacion sana sin que piense que lo juzgo o que lo critico.  me podria ayudar?
EUGENIA
 
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  EL SINDROME DE LA BORRACHERA SECA 02/Diciembre/2006 - 22:09

El Síndrome de la Borrachera Seca
Dr. José Antonio Elizondo López

 

Muchos alcohólicos en recuperación no llevan bien su programa y sufren frecuentemente recaídas emocionales que les impiden obtener la sobriedad.

El síndrome de la borrachera seca constituye un estado patológico de la conducta, en el que frecuentemente cae el alcohólico en recuperación que se conforma exclusivamente con dejar de beber, pero sin promover cambios en las demás áreas de su vida.
El proceso de rehabilitación del alcohólico que ha determinado dejar de beber es, ciertamente, un proceso que implica autodisciplina, tolerancia, paciencia y constancia para llegar a la meta, todo ello dentro de un marco de humildad, buena voluntad y mente receptiva para cumplir con el programa terapéutico de recuperación (grupos de autoayuda y psicoterapia profesional), dejándose ayudar por otros que pueden hacerlo (psicoterapeuta y compañeros de AA).

 

Cuando una persona decide dejar de beber tiene que alcanzar dos metas: primero, la abstinencia; después, la sobriedad. Es mucho más fácil el paso del alcoholismo activo a la abstinencia que el de la abstinencia a la sobriedad.

 

La abstinencia es sólo el primer paso de quien ha decidido rehabilitarse, pero la verdadera meta es la sobriedad.

 

Tal vez muchos aún confunden cuál es la diferencia entre abstinencia y sobriedad. Abstinencia es simplemente dejar de beber, pero sin lograr un verdadero cambio en todos aquellos defectos de carácter y viejos moldes que habían determinado una vida ingobernable, mientras que sobriedad implica no sólo dejar de beber, sino experimentar gradualmente un profundo cambio en todos aquellos aspectos negativos de la personalidad.

 

Muchos alcohólicos en recuperación no llevan bien su programa y sufren frecuentemente recaídas emocionales que les impiden obtener la sobriedad.
Estas recaídas emocionales constituyen un conjunto de síntomas que provocan un estado de malestar e infelicidad en el alcohólico no activo, lo que se conoce con el nombre de “Síndrome de la borrachera seca”: A este estado del alcohólico no activo se le denomina “borrachera seca” porque quien la padece exhibe todo los trastornos típicos de una vida ingobernable, a pesar de que se está absteniendo de beber.

 


Este Síndrome se puede reconocer por la presencia de ocho síntomas característicos, que son los siguientes:

 

1. Tendencia a la exageración
2. Conducta infantil
3. Insatisfacción persistente
4. Negación de su realidad no alcohólica
5. Racionalización de sus problema neuróticos
6. Persistencia de los problemas familiares
7. Conducta inapropiada en su grupo de A.A.
8. Angustia y depresión recurrentes

 

A continuación explicaremos cada uno de ellos.

 

1. TENDENCIA A LA EXAGERACIÓN. Aquel que sufre de una borrachera seca tiende a pasar de un extremo al otro. Manifiesta incapacidad para mantenerse en el justo medio. Si antes se sentía culpable y autodevaluado por su alcoholismo activo, ahora tiende a “inflar” sus propias capacidades, inteligencia y criterio. Se siente dueño de la verdad y piensa que tiene derecho de decir a todo el mundo lo que debe hacer y qué es lo que está bien y está mal. Se vuelve muy rígido y estricto para juzgar a los demás, cayendo con frecuencia en el defecto de “ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el suyo”. Tienden a vivir por encima de su presupuesto y continúa siendo fanfarrón y presumido, como cuando se emborrachaba.
Se torna impaciente y no tolera la frustración. Si la satisfacción buscada no llega con la suficiente rapidez, reacciona indignándose o deprimiéndose. Esto lo convierte en una persona irritable e impaciente. Siguen siendo soberbios, egoístas, dependientes e inmaduros, pero no lo aceptan.

 

2. CONDUCTA INFANTIL. Aunque ya no beben, muchos alcohólicos continúan siendo unos niños en muchos aspectos. Con facilidad se aburren, se distraen o se desorganizan. Son inconsistentes: nunca terminan lo que empiezan. Permanecen atados a sus dependencias emocionales de toda la vida y continúan esperando que otros les resuelvan sus problemas. Siguen siendo superficiales y tienen mucha dificultad para tener relaciones profundas, consistentes y de respeto mutuo con otras personas. No están capacitados para apreciar los aspectos de la vida de los que disfrutan las personas maduras. Son sentimentaloides, hipersensibles y frecuentemente reaccionan en forma de caprichos.

 

3. INSATISFACCIÓN PERSISTENTE. El alcohólico no activo con borrachera seca se siente permanentemente incómodo consigo mismo, pero no sabe por qué. No tiene capacidad de autoanalizar sus propios conflictos, es decir, carece de una percepción interior personal. Hay una atmósfera persistente de amargura en todo lo que lo rodea y todos los malestares de su vida pasada revolotean en su derredor continuamente. Esto da lugar a que por un lado esté continuamente anclado en el pasado y, por otro, se esté futurizando sistemáticamente, experimentando temor y pesimismo por el futuro. Tiene un persistente sentimiento de culpabilidad y nunca llega a reconciliarse consigo mismo. Lo anterior da lugar a que sea un individuo negativo y con una gran inclinación a criticarlo todo. Le cuesta trabajo adaptarse a los demás y tiene conflictos frecuentes con sus compañeros de grupo, amigos o familiares, a los que frecuentemente hostiliza, llegando inclusive a herirlos con sus actitudes. Es el típico AA que añora con mucha frecuencia sus épocas de alcohólico activo y que no se siente feliz a pesar de haber dejado de beber.

 

4. NEGACIÓN DE SU REALIDAD NO ALCOHÓLICA. A pesar de que este tipo de alcohólicos ya aceptaron su alcoholismo y su determinación de dejar de beber, no se “han rendido” a sus otros defectos de carácter. Siguen siendo soberbios, egoístas, dependientes e inmaduros, pero no lo aceptan. Se autoengañan constantemente y todo lo malo que les ha ocurrido se lo achacan al alcohol, pero jamás a las tendencias neuróticas de su personalidad. Para ellos, lo único importante es dejar de beber y piensan que gracias a la abstinencia han logrado la perfección. Generalmente nunca han trabajado seriamente en el cuarto y quinto pasos del programa. Existe una gran diferencia entre lo que sus compañeros de grupo opinan de ellos y lo que ellos piensan de sí mismos. No toleran la crítica de los demás y generalmente tienden a cambiar frecuentemente de grupo “para no ser descubiertos”. Muchos de ellos se refugian en el servicio o en la tribuna y hablan más de otros o de la teoría del programa que sobre ellos mismos. En este tipo de alcohólicos, tanto los familiares cuanto los amigos cercanos, aprecian que la abstinencia no ha sido suficiente para producir un verdadero cambio en ellos.

 

“Realmente no soy tan distinto de los demás”

 

5. RACIONALIZACIÓN DE SUS PROBLEMAS NEURÓTICOS. Así como antes trataba de justificar su forma ingobernable de beber mediante varios pretextos, ahora intenta justificar sus tendencias neuróticas mediante otros pretextos igualmente infantiles y absurdos. Una forma muy frecuente de racionalizar es criticando a los otros. Aunque no niega sus propias faltas, intenta ocultarlas a la atención de los demás, catalogando con mucho detalle los errores de su familia, amigos, patrón, médico, compañeros de grupo o de cualquier persona, sobre todo aquella investida de autoridad. Realmente no está muy interesado en cambiar, sino más bien trata de decirse a sí mismo: “Realmente no soy tan distinto de los demás”. Continúa echando la culpa a todos los otros de sus propios fracasos o errores. Siempre encuentra un argumento muy convincente para no asistir a la junta de AA. Este tipo de individuos son reacios a asistir a consulta espiritual con un sacerdote o a un tratamiento psicoterapéutico con un psiquiatra, racionalizando mucho sobre la ignorancia de los sacerdotes y los psiquiatras sobre problemas de alcoholismo, pero lo que ocurre en realidad es que tienen mucho temor a que alguien los ponga en evidencia ante sí mismos. Como consecuencia de esta ceguera emocional sobre sus propio defectos de carácter, se comportan muy sumisos, es decir, aceptan la crítica y hablan muy detalladamente de sus defectos personales, pero son incapaces de traducir sus palabras en actos, o sea, que sus hechos no son nunca iguales a sus promesas. Son también muy comodinos hacia cambios drásticos que impliquen sacrificio y renunciamiento, lo que se traduce en una gran resistencia a la superación.

 

6. PERSISTENCIA DE LOS PROBLEMAS FAMILIARES. Es muy típico en el alcohólico “seco”, que a pesar de que no ha bebido, continúa teniendo los mismos problemas con su familia como cuando era bebedor problema. Continúa estando ausente de su casa la mayor parte del tiempo, su esposa e hijos siguen sin sentir su respaldo moral, no hay restablecimiento de la comunicación en la familia, persisten los resentimientos mutuos y las discusiones y los pleitos siguen siendo exactamente iguales que cuando bebía. Frecuentemente persisten los problemas de celos o de infidelidad a pesar de varios años de abstinencia. La mala relación con los hijos, los padres o los hermanos suele ser característica en estos casos. En muchos alcohólicos persiste la dependencia hacia la madre, la esposa o algún miembro de la familia, y encontramos la misma tendencia de antes de beber: atenerse a esperar que los demás resuelvan sus problemas. En muchos casos, la separación o el divorcio después de haberse incorporado a los grupos de AA, fueron el resultado de que la esposa no advirtió en su cónyuge ningún cambio positivo hacia la familia, a pesar de la abstinencia.

 

7. CONDUCTA INAPROPIADA EN EL GRUPO DE AA. Este es un síntoma típico de la borrachera seca. El alcohólico “seco” empieza a hacer un mal uso de los grupos de AA, olvidándose de los objetivos del programa y sin aplicar las tradiciones. Las manifestaciones de conducta inapropiada más frecuentes son:

 

a) Critica demasiado a los compañeros que usan la tribuna, a los servidores y a todos en general.
b) Llega tarde al grupo y se interesa más por la política, los “chismes” o las relaciones sociales.

 

c) Utiliza los grupos para conseguir trabajo, hacer negocios personales o para seducir a los miembros del sexo opuesto.

 

d) No guarda la discreción debida fuera del grupo, y comenta o critica lo dicho en tribuna por algún compañero o inclusive no respeta el anonimato.

 

e) Se enferma de “tribunitis” o utiliza la tribuna para crear polémicas o criticar compañeros.

 

f) Se aleja progresivamente de los grupos de AA convirtiéndose en el mayor crítico del programa, al confundir los principios con los personas.

 


8. ANGUSTIA Y DEPRESIÓN RECURRENTES. El alcohólico “seco”, lejos de experimentar un bienestar progresivo al dejar de beber, continuará cayendo cíclicamente en crisis de angustia y depresión. Se siente inquieto, irritable, no está a gusto en ningún lugar, tiene insomnio, temores imprecisos, molestias orgánicas como sudor de manos, dolor de cabeza, sensación de opresión en el pecho, sensación de “vacío” en el estómago, dolor de espalda, mala digestión. A veces se torna muy violento y arrebatado. No se concentra bien. Se siente triste, autodevaluado, sin esperanza, culpable de algo, resentido, sin ganas de trabajar, pesimista y en ocasiones hasta contempla la posibilidad de un suicidio.

 

Este tipo de alcohólicos cae fácilmente en la automedicación de tranquilizantes para poder dormir o en ocasiones cae en otros tipos de farmacodependencia como la mariguana, las anfetaminas o los barbitúricos. Cuando busca la ayuda de un psiquiatra espera la rápida solución de sus problemas mediante medicamentos, y no el someterse a una psicoterapia a largo plazo. Suele ver muchos médicos y con ninguno sigue un tratamiento consistente. Toma muchos medicamentos y ninguno llega a aliviarlo satisfactoriamente.

 

Diremos, finalmente, que el alcohólico que padece una borrachera seca vive una existencia empobrecida. Experimenta limitaciones agudas para crecer, para madurar y para beneficiarse de las oportunidades que le brinda la vida. Su vida es un sistema cerrado y sus actitudes y conducta son estereotipadas, repetitivas y predecibles. Sus opciones son pocas y estériles.
La posibilidad de una recaída en el alcohólico “seco” es diez veces mayor que en el verdaderamente sobrio. En la mayor parte de las veces, el Síndrome de la borrachera seca sólo refleja la presencia de una neurosis o un grave trastorno de personalidad, que amerita la ayuda médico-psiquiátrica concomitantemente con el programa de Alcohólicos Anónimos. *
www.revistaadicciones.com.mx

 

Boletín 002 Revista de las Adicciones
Patrones en el beber que pueden predecir
violencia mas adelante en el
Matrimonio

Por Hong Mautz.

 

Julio 14 (CBS Health Watch) Los patrones de uso de alcohol en forma temprana del matrimonio pueden predecir violencia posteriormente, de acuerdo a un nuevo estudio.
Los investigadores dicen que la relación exacta entre el uso de alcohol y la agresión marital ha sido poco clara. Pero por primera vez, investigadores han visto ahora, a los patrones de uso de alcohol entre las parejas de recien casados y han encontrado que puede predecir violencia marital en el futuro cercano. Los investigadores han encontrado también, que diferentes patrones de consumo de alcohol por el esposo y la esposa pueden ser una fuente adicional al conflicto.

 

“La discrepancia en los patrones de consumo de alcohol de el esposo y la esposa, fue predicitivo para la mayor violencia”, dice el Dr. Brian Quigley, uno de los principales autores e investigadores en el Instituto de Investigación en las Adicciones en la Universidad Estatal de Nueva York en Buffalo. “Específicamente cuando el esposo es un bebedor fuerte y la esposa no lo es, estas parejas tienen mayor posibilidad de tener violencia en el segundo o tercer año del matrimonio”.

 

Los investigadores examinaron a 400 parejas de recién casados en la población general. A pesar de tratar de controlar factores de riesgo en las parejas como estatus social y económico, antecedentes raciales y educacionales, así como la edad, los investigadores encontraron que los patrones de uso de alcohol son un factor de riesgo, que se presenta mas tarde en el matrimonio.

 

“El estudio nos ayuda a identificar un posible mecanismo por el cual el alcohol juega un papel en la violencia marital”, dice Quigley. Los investigadores encontraron que las parejas que no han experimentado violencia física en el primer año de matrimonio, debido a la forma de consumo de alcohol de sus esposos, pero que han intercambiado agresión verbal, tienen mayor tendencia a tornarse parejas violentas, mas tarde.

 

“El uso de alcohol no es una simple reacción a la violencia, es un predictivo para violencia posterior. Esto parece ser que juega un papel en el desarrollo de violencia” dice Quigley.

 

Otros expertos dicen que los hallazgos ofrecen otra pieza de evidencia en el rompecabezas que ha estado tomando forma, en las últimas dos décadas - el abuso de alcohol impacta un matrimonio de varias maneras y puede contribuir a la violencia. Esto lo hace de dos maneras. Primero, puede interferir con el funcionamiento de la pareja que abusa del alcohol, y segundo puede “alimentar” mayores discusiones.

 

“Nuestra sociedad tiende a escusar la violencia de las personas cuando se encuentran intoxicadas” dice la Dra. Sheila Blume, psiquiatra y profesora de psiquiatría clínica en la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook. “Aun estamos lejanos de dar una atención apropiada a los problemas de abuso de alcohol. Tendemos a reservar las intervenciones y tratamiento de cualquier tipo, solamente a los problemas mas severos. Para el tiempo que las personas han llegado a un extremo, sus familias estan en ruinas”.

 

Blume dice que la importancia del estudio, es el de ver en la población general y tratar de encontrar la relación entre alcohol y violencia familar, antes de que las cosas lleguen a un extremo. “Existe un tremendo patrón de abuso de alcohol en adultos jóvenes que es culturalmente sancionado”, dice Blume. “Necesitamos ver a los patrones de uso de alcohol en forma mas temprana, antes de que sean considerados clínicamente alcoholismo”.

 

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