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"Lo más importante de un discurso son sus silencios", decía Ortega y Gasset... de la misma manera, un apache podía caminar durante toda una jornada con el propósito de visitar un antiguo amigo para, después, no cruzar una sola palabra con él... extraña coincidencia entre el filósofo castellano y un aguerrido indio americano...
¿será que el silencio es tan bello que envilece a quién lo quiebra?, ¿o será, quizás, más prudente plantar en él la palabra y esperar a que germine alimentandose de tan sin igual abono?...
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