Creo que es de rigor que recordemos la anécdota que elevó a Jonathan Smith, pues ése es el nombre que sus amantísimos padres le dieron, a los altares.
Cierto dia, uno de nosotros, un estudiante ejemplar, un joven atractivo cuyo nombre omitiremos ahora se dirigió al baño con objeto de llenar su botella de agua.
Cual seria su sorpresa al abrir la puerta y encontrarse, mientras ojeaba a un libro, al bueno de Jonathan poniendo un huevo sin inmutarse ni un ápice ante la presencia del visitante.
Es, por tanto, una anécdota benigna.
Es difícil el tema entre manos, analicémoslo desde una ópticafreudiana. Clamarente este hombre es un espíritu libre, vive al margende la sociedad y no se deja influir por modas perecederas o estilosmarcados por unos cuantos cantantes de mierda. Freud calificaría supersonalidad a través de algún transtorno sensitivo-neuronal (Vamos queestá el hombre como una regadera). El loco carioco es un emblema de labiblioteca, no sólo de Caja Madrid, en la Cocha Zurullo también habitay no deja indiferente a nadie. El sujeto en cuestión es un poeta, uncantante, un genio creador, un músculo pensador en su apogeo cuando sesiente frente a un ordenador y empieza a crear. Yo lo vi. Yo lo vi.Creó mientras yo miraba una obra maestra del folclore músico español:Besos de "Berano". Así es. Berano. A partir de aquí queda pocoque decir. ¿Esos pantalones vaqueros cortos? Sí. ¿Las camisetas en lasque explota su nombre artístico? Sí, pero para otro día que hoy ya esforzar demasiado. En próximas entregas me adentraré más en lapsicología de este hombre tan entrañable.
Y para el resto de gente, que se anime, que esto es gratis
Pues eso, dejad vuestras opiniones, anécdotas y pensamientos sobre esa gran figura que es el loco carioco