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En la vida hay momentos en los que resulta muy difícil,
aun practicando la virtud de la prudencia que tanto
valoraba Tomás de Aquino, permanecer impasible y
callado ante las genuinas, aunque no ingenuas palabras
que salen por la boca de algunos de nuestros
representantes políticos.
Hoy, en una de estas ocasiones fortuitas
-todo hay que decirlo- en las que me detengo a ver
y a intentar escuchar aquello que aparece en la
Televisión Local de Quintana, he tenido la desdicha
de escuchar a nuestro Sr. Alcalde
-eso sí, con voz quebrada y ronca, no sé si por las veces
que debe telefonear al Consejero de Infraestructuras
para que arreglen la carretera de Quintana a Don Benito
o por las voces que supongo daría el día en que la genuina
y, en este caso, sí ingenua pérgola del parque se hizo
añicos contra el suelo, llevándose con ella parte de éste,
parte de la pared del propio parque y parte de las
“robustas” columnas que la “sostenían”, aunque es de
agradecer a Dios que no acabase con la vida de nadie,
y es de agradecer también a nuestro Alcalde que
tampoco acabase con ninguno de los numerosos y
exuberantes árboles que embellecen y proporcionan
sombra a éste adusto jardín; mas, todo cabe, y es
posible que, estando la voz de nuestro primer edil
en perfecto estado, el sonido de nuestra Televisión
no lo estuviera-. Pero no quiero detenerme tanto
en la voz de nuestro regidor cuanto en el
contenido de sus palabras.
En medio de una de estas refriegas políticas a las que nos
tienen acostumbrados nuestros representantes
legítimamente elegidos, cosa que habría que recordarles de
vez en cuando, hizo referencia D. Juan Manzano a Cáritas.
Dijo que en esta organización de la Iglesia Católica,
en su estructura parroquial de Quintana, había desaparecido
“un millón y medio de pesetas” y se desconocía su paradero.
Dijo esto, recordemos, para defenderse de ciertas acusaciones
de la oposición vertidas en un impreso que, por cierto, me
gustaría leer. En Cáritas -dijo- se encuentra la flor y nata
del PP.
Si de algo estoy seguro, independientemente de la
ideología política de sus miembros (varios cientos de cristianos
de nuestro pueblo) o de su directiva, es de la rigurosidad con
la que se lleva a cabo la contabilidad en Cáritas.
El millón y medio de pesetas al que usted hace referencia
se ha invertido en la construcción de la actual sede de
Cáritas, situada en los terrenos parroquiales que hay detrás
de la casa del párroco. Se trata de un local con tres
habitaciones (un despacho y dos almacenes), donde se
prevé prestar asistencia a los inmigrantes y transeúntes
que llegan a nuestro pueblo, donde está almacenada ropa
para personas necesitadas, donde hay sillas de ruedas,
muletas, andadores... para personas impedidas.
Este local fue construido hace unos cuatro años e inaugurado
por el Arzobispo D. Antonio Montero.
Quizás no se había enterado el Alcalde de esto,
porque a diferencia de los políticos que ya tienen
televisiones, radios y programas de feria para autofelicitarse
y alardear de lo que hacen y construyen, y gastarse
nuestro dinero en pomposas inauguraciones, la Iglesia,
con todas sus virtudes y defectos, no gasta un solo céntimo
en hacer publicidad de lo bueno que hace y, por todos es
sabido, de airear lo malo que en ella pudiera haber
ya se encargan otros, aunque muchas veces, como vemos,
sea mentira. En aquella ocasión, quienes nos sentimos
cristianos e intentamos vivir como tales, no organizamos
ninguna caldereta, ni invitamos a bebidas y raciones a nadie,
nos limitamos a rezar junto a nuestro obispo durante unos
minutos y a dar gracias a Dios porque teníamos un local
donde atender dignamente a las personas necesitadas.
No se ha borrado de mi memoria el recuerdo de hace unos
años cuando me encontraba con un transeúnte portugués
en la puerta de la Iglesia. Era invierno, aproximadamente
las nueve de la noche. Por allí pasó el Alcalde junto a su
esposa y acto seguido, después de decirme que aquel
hombre “era el portugués, que ya le conocía y que todos los
años iba al Ayuntamiento a pedirle trabajo o ayuda”
(me extraña que no le concediera trabajo, aunque al no
estar empadronado aquí quizás ese pobre hombre no
tuviera derecho a votar en la elecciones), ordenó a un
policía local que le obligase a levantarse del suelo donde
estaba acostado porque daba muy mala imagen.
El Alcalde se fue y allí me quedé yo, sentado con ese hombre
en un banco, de allí ya no pudieron echarnos,
¡estaría bueno! Pues bien, después de recordar aquello me
hago una pregunta: si en vez de ser una persona la que
estaba acostada en la calle hubiera sido un perro cualquiera
(un galgo, por decir algo), ¿qué habría pasado?
Entonces, me pregunto: ¿en qué se diferencian los hombres
de derecha, como dice el Alcalde, que hay en Cáritas y otros
que se llaman a sí mismos de izquierdas? ¿En el sueldo?
El Alcalde debe cobrar unas 300.000 ptas.
(recién ganadas las últimas elecciones se subió el sueldo),
no creo que cobren mucho más los que conforman la
Dirección de Cáritas, en su mayoría maestros jubilados;
y el sueldo de un cura oscila ronda los 700. Entonces,
¿en el vestir, en el coche que tienen unos y otros..., en qué?
Pues quizás en algo muy sencillo: unos, con el dinero
que administran de los feligreses, atienden a los pobres y,
otros, con el dinero de todos, atienden a los galgos.
Y es que hay dos tipos de socialistas: los que sí lo son y,
aun votando al PSOE, al PP, a IU o no votando, viven como
tales y, otros, los que más presumen de serlo, viven como
quieren, por no entrar en calificativos.
Por último, recordarle al Sr. Alcalde, que incurre en un
delito de calumnia la persona que acusa a otra de
haber cometido un delito a sabiendas de que tal
acusación es falsa. El delito de calumnia se castiga con
una multa de 4 a 10 meses. Además, si la calumnia
se difunde con publicidad, es decir, por medio de
la imprenta, radio, televisión, prensa o similar, la pena
será de prisión de 6 meses a 2 años, o multa de 6 a 24
meses. En este caso también será responsable civilmente
la persona física o jurídica propietaria del
medio informativo por el que se difundiera la calumnia.
Si el responsable del delito recibió o le prometieron
alguna recompensa, además del castigo señalado,
le será impuesta la pena de inhabilitación por un tiempo
de 6 meses a 2 años.
Por esto, permítamelo Sr. Alcalde, le rogaría se
retractara públicamente de sus acusaciones.
Perdónenme todos los que leen esto y quienes puedan
sentirse aludidos. Perdón por mi ironía y por si me meto en
lo que no me llaman. Si en algo falto a la verdad les ruego
me lo hagan saber, que no tendré reparos nunca en rectificar
y en enmendar mis errores, tampoco en pedir
públicamente perdón. Pero si lo que aquí digo es verdad,
y en conciencia así lo creo, sirva siempre para el bien,
para que quienes caminan torcido se enderecen y las
injusticias no se solapen, porque como dijo un buen
hombre: “Ante las graves formas de injusticia social
y económica, así como de corrupción política que
padecen pueblos y naciones enteras, aumenta la
indignada reacción de muchísimas personas oprimidas
y humilladas en sus derechos humanos fundamentales,
y se difunde y agudiza cada vez más la necesidad de
una radical renovación personal y social capaz de
asegurar justicia, solidaridad, honestidad y transparencia”.
¡Felices fiestas!
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