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REFLEXIONES A PARTIR DEL GENESIS
“Antes de Bereshít, no hay nada. Y todo está en Bereshít.” Bereshít, el llamado "Génesis", es el punto del tiempo en que sucede
la Creación
ex-nihilo: a partir de nada, es creado lo que hay.
Hay dos traducciones literales para "Bereshít", la primer palabra de
la Toráh. Es
igualmente válido traducirla por "en el principio", como "con el principio". En el primer caso, se nos está diciendo que al inicio de la labor, E-lokím creó los cielos y la tierra. En el segundo, que éstos fueron creados a través de que el Creador utilizara y pusiera "el principio" en acción.
En el Zohar, nos enseña inequívocamente Rabí Shim'ón Bar-Iojai que fue con
la Toráh
, el plano previo y arquetipo, que realizó Hashém
la Creación. Antes
de este inicio, sólo tenía existencia una vida espiritual e intemporal: Hashém, el origen y la potencia de todo, y Su Toráh; la pronunció, entonces, poniendo al verbo en actividad; y por fin, se entregó a la labor de Creación.
El gobierno, el dominio, la regencia, no requieren de más voluntad que aquélla de quien ejerce la fuerza, y nada que no disponga de ésta se le puede oponer. Mas la majestad exige la existencia de súbditos que la profesen. Se puede dominar todo lo que hay, mas no es posible ser "rey de nadie". El Rey, por consiguiente, necesita un mundo sobre el que reinar. Y de allí que, todo se encuentra en manos de Hashém, menos la "irAh", la numinosidad, el respeto a Su majestad, que resta librada al albedrío de los hombres.
Para la verdadera unión de todo lo posible, para que el influjo sagrado de Hashém se haga patente y luminosa realidad, es necesaria la fidelidad de los hombres. Y todo el mundo que los hombres dominarán habrá de ser programado de modo tal que la más plena realización y la grandeza, y la elevación de aún lo más bajo hasta el trono del Creador, sean posibles y aún propicias.
Nos enseña el Or HaJaím que toda
la Creación
tuvo lugar únicamente en el primer dicho (en el primer verbo) de
la Toráh
: "creó E-lokím los cielos y la tierra"; y continuó luego, durante seis días, con su formación y disposición final. En palabras del Or HaJaím: "es como un hombre que se propone construir un palacio; para empezar, prepara piedras y madera y tierra y cuanto es necesario para la obra completa; y se dedica luego a construir. Así el Creador creó todo lo necesario para el mundo con su primer verbo, y lo preparó, y todos los materiales se encontraban mezclados y desordenados. Y luego, comenzó a ordenar cada cosa dicha del modo que le correspondía, y puso todo a funcionar".
Y no sólo fue todo creado por el verbo primero, sino que en éste, todo fue simultáneo, sin antes ni después. "Iesh me Ain", existencia nueva a partir de la nada. Al punto que, como nos explica el Or HaJaím, en la palabra "shamáim" (=cielo, que se escribe con las letras shin-mem-iod-mem), la shin no precedió a la mem, ni la iod fue sucesiva a la primera mem, ni la segunda mem fue posterior a la primera, sino que todo fue un único dicho, simultáneo en su orden y en su forma, sin progresión ni sucesión en absoluto.
La Toráh
es el mapa infinito de una historia perfecta. Desde la inabarcable visión del Creador, es el plano absoluto de todo lo que debe ser, para que Su potencia de belleza completa halle oportunidad en el tiempo; para que lo más elevado y sutil se instale y se revele también en la más densa realidad. Vista desde nosotros, es el manual de instrucciones para diluir la oscuridad del mundo material que habitamos, para disolver las cáscaras ciegas del mal y dar paso a
la Luz
primigenia. Tornarnos sagrados es advenir aptos para recibir
la Luz
; para ser recibidos en el seno de la luz.
Hay una magia que realizar, y tenemos la capacidad, desde un inicio, de ejercer la profesión de magos, tal como vemos en Génesis- 1:27 que es creado Adám con el "tsélem" (la apariencia, las proporciones) y de acuerdo al "dmút" (la semejanza, la potencia en relación al mundo que habrá de gobernar) del Creador.
¿Cuál es la fórmula secreta de esta magia? Hay que tomar la materia densa y tornarla digna de la espiritualidad. Hay que conectar lo bajo y oscuro con lo alto y luminoso, para que las Alturas nos atraigan hacia sí y nos brinden cuanto se requiere para la más plena felicidad; para la más transparente; para la más evidente.
Hay un código, un manual de la magia necesaria. Un mapa que indica con qué conectarnos y de qué desconectarnos (y es que si no hubiera la oportunidad del mal, si no hubiera de qué desconectarse, seríamos autómatas sin albedrío). Hay modos de asemejarse a la luz, y vías para sumirse en la oscuridad. Hay "tikún"=enmienda y "nitúk"=desconexión, y ambas tienen las mismas letras tav-iod-kuf-nun, pero en orden diferente: la energía será la misma, pero de acuerdo a cómo la utilicemos, los resultados de nuestra acción pueden ser esencialmente distintos, y aún opuestos.
"-Si yo le diera a un general la orden de volar de flor en flor como una mariposa, o de escribir una tragedia, o de transformarse en ave marina, y el general no ejecutase la orden recibida ¿de quién sería la culpa, mía o de él? -La culpa sería de usted -le dijo el principito con firmeza. -Exactamente. Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar - continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables". EL PRINCIPITO de Saint-Exupery
En su comentario a la primer palabra de
la Toráh
, indica Rash"i en nombre de Rabí Itsják que no parecía haber necesidad de que
la Toráh
comenzase por
la Creación
, sino mucho más adelante, recién en el pasaje "Este mes, para vosotros..." (Shemót -Exodo- 12:2), donde aparece la primer mitsváh, el primer precepto: el primer estatuto de la magia concedida a los hombres. Mas no estamos llamados a ejercer a ciegas esta magia sino que, cual anunció el rey Shlomóh -Salomón-, "lo que hay es lo que habrá" (Kohelet -Eclesiastés- 1:9) y "lo que habrá, ya hubo" (id. 1:15). Conocer el inicio unitivo pauta una finalidad de reunificación; saber del origen sagrado nos indica el camino hacia lo sagrado..
Es nuestro tiempo de leer la obra. Se ha dicho que todo buen lector es un "re-escritor" de lo que lee, porque una obra adquiere vida y sentido en aquél a quien está destinada. El código en nuestras manos, es el turno de que le tornemos realidad. Por la generosidad infinita de Hashém
la Toráh
en nuestras manos, para que edifiquemos desde ella el verdadero sentido de nuestras propias vidas, y ejerzamos el camino en que confluyen la belleza y el bien para generar la más alta expresión de la felicidad.
Sea
la Voluntad
de Hashém que, en este año que acabamos de estrenar, alcancemos a percibir el resplandor de
la Verdad
, y resplandezcan en mitsvót, en acciones de justo bien y de belleza nuestros rostros, y atraiga el canto de nuestras almas al Mashíaj, muy pronto en nuestros días, Amén.
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