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¡Felicidades y que este nuevo año los(as) colme de bendiciones! Durante los pasados días se hizo oficial el nombramiento del nuevo Rector en propiedad, Dr. Ram Lamba. El Recinto, además del nombramiento, experimentará varios comités de consulta para las posiciones de confianza en nuestro recinto. Esperamos que el Dr. Ram Lamba, nuestro líder académico-administrativo pueda desarrollar una agenda común, la cual no beneficie a unos sectores universitarios en perjuicio de los otros. Es decir, que el Rector no sea elitista, que escuche a toda la comunidad universitaria, que promueva la democracia interna y que defienda la autonomía universitaria.
A la hora de tomar decisiones el Rector debe dialogar con la comunidad académica, para que pueda tener una visión de lo que los universitarios esperamos de nuestro Recinto. El contar con una persona que lleve únicamente su agenda sin someterla a discusión y a críticas, hará que nuestro Recinto retroceda a las peores administraciones de la UPR-Cayey. Esas administraciones en las cuales se perseguía por el solo hecho de utilizar su derecho a la libertad de expresión o por el hecho de ser una voz disidente. Lamentablemente, hace poco que sufrimos una así, la cual esperamos que no se repita en esta ni en ninguna otra administración.
El Dr. Ram Lamba tiene que comprometerse a llevar la palabra donde lleva la acción. O sea; que si se comprometió a escuchar a la comunidad universitaria, a trabajar en la democratización de los espacios de toma de decisiones de la UPR-Cayey, tiene que hacerlo. No sólo decir “sí, sí, sí” harán que nuestro recinto se convierta en uno democrático. Las acciones, los pasos que lleve a cabo y la transparencia de sus actuaciones tienen que relucir en esta próxima administración.
El Rector debe tener presente la solicitud que ha hecho constantemente la comunidad universitaria, sobre la necesidad de que los universitarios tengamos el poder de forjar nuestra agenda académica sin que la misma sea modificada por políticos que ansían entorpecer la labor de la Universidad de Puerto Rico. Por ello, la persona que ocupe el cargo de Rector tiene que estar consciente y dispuesto a defender la autonomía universitaria incluso por encima de la figura del Presidente de la Universidad de Puerto Rico, el Gobernador de Puerto Rico o cualquier politiquero de carrera de alguno de los tres partidos políticos.
Claro está, esos nuevos retos tienen que estar estrechamente ligados al cumplimiento de los acuerdos a los que han llegado las pasadas administraciones con la cúpula antidemocrática y politiquera de la Universidad de Puerto Rico; es decir la Junta de Síndicos. Nos referimos directamente a la Certificación #70 la cual impone el aumento en la matrícula. El Dr. Lamba, tiene que estar dispuesto a detener la forma en que la Junta de Síndicos, aconsejados por el Presidente, el Lcdo. Antonio García Padilla, han manipulado información pública para que el Comité para el Estudio de las Finanzas Institucionales (CEFI) de la UPR, no pudieran tener los documentos para elaborar un informe serio el cual descubriría la realidad en las finanzas de la Universidad de Puerto Rico. El utilizar el poder que le confiere el pueblo de Puerto Rico para manipular informes ha sido una de las peores acciones que ha tomado la antidemocrática Junta de Síndicos. Ante ese cuadro, nuestro líder académico, tiene que denunciar esta práctica y utilizar todo su poder para que la verdad sea revelada a la comunidad universitaria y al pueblo puertorriqueño. El plazo para el informe de las finanzas ya venció el pasado 1 de diciembre y la administración de la UPR no ha recibido un informe por que no ha brindado la información necesaria para elaborar un informe serio. Este asunto debe ser uno el cual el Rector no debe tomar como ejemplo.
Esperamos que el Rector acoja las recomendaciones que obedezcan al mejor desarrollo de una educación de excelencia y la democratización de la Universidad de Puerto Rico. De acoger las recomendaciones, estamos seguros que trabajaremos estrechamente en lo mejor para nuestro recinto.
No me puedo despedir sin agradecerle, sinceramente, a la Dra. Zoraida Porrata Doria por su labor, que a pesar de los distintos puntos de vista que tenemos, sé que ha hecho lo que entiende que es lo mejor para nuestra universidad.
Mis mejores deseos para ustedes.
Cordialmente,
Aníbal Y. López Correa
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