|
Cuento medieval segunda parte.
En el reino de PG el caos y los nervios se empezaron a apoderar de los caballeros, llegaban tiempos de batallas nacionales y regionales.
El caballero de la rosa en la mano más preocupado de cumplir las órdenes palaciegas de señores de más altos reinos, intentaba preparar su batalla, con su guardia de honor, sabiendo que dentro de ella tenía una rebelión, por las distintas órdenes recibidas de otros reinos además de las suyas propias. El nene mas leal de la guardia del caballero de la rosa en la mano, se sentía decepcionado no sabía muchas veces que pensar al observar, los aferres que tenia el caballero de la rosa en la mano con el mayor de los caballeros. Estos irritaban, tanto a la clase burguesa como a la plebe, sin percatarse este que el puñal, del caballero mayor cada vez lo tenía mas cerca de su espalda.
El caballero mayor, se sentía jovial y rejuvenecido, en ocasiones se creía un dios, sus planes no eran mas, que llegar lo mas alto posible en las próximas batallas para asegurarse un buen botín de por vida. Sus movimientos con el caballero de la rosa en la mano eran premeditados, hasta el punto de comprometer a algunos de los sirvientes del castillo para que cargasen con sus culpas. La honradez, la honestidad y el honor quedaron aparcados para los planes del caballero mayor. Su objetivo no era mejorar su reino, su objetivo, eran seguir sentado en su trono o en otros mayores, la ambición y la codicia se habían a apoderado de él como un mal hechizo.
El caballero de los borregos también se disponía como el resto de los caballeros para la batalla, pero sabia que tenia pocas opciones en sus reino, estaba cansado aturdido por que no sabia con claridad, lo que pensaba hacer el caballero mayor. odia evitar intentaba dar una sensación de tranquilidad, cuando realmente le asustaban los movimientos que estaba haciendo el caballero mayor, ya en una ocasión este le dejo sin presentes cuando iba a la feria de otro reino, y tubo que ir mendigando a burgueses y a plebeyos para poder llevar presentes.
El caballero de la gaviota blanca, de igual forma que el resto de los caballeros, se disponía para la batalla, con las fuerzas muy mermadas, dentro de su guardia tenia traidores, que les gustaba más las bolsas de oro, que hacer realmente su labor. Un paje le advirtió, pero el caballero pensaba que la palma que no daban dátiles, al menos sombra daba. Su guardia esperaba que reaccionara, que presentara una táctica digna de su pasado. Pero su agotamiento, y el ver como el caballero de la rosa en la mano no quería reunirse con el mientras este se reunía con el caballero mayor, al tiempo que sentía como su reino se iba consumiendo, como iba poco a poco ardiendo lentamente, al haberse agotado la mayoría de los recursos del reino. Entro en una espiral de silencio, de terror, de tinieblas, que muchas veces no distinguía en su guardia y su guarida.
La plebe y los burgueses estaban cansados de la demagogia de los caballeros, y de las falacias de los juglares locales, que solo narraban las historias que a los caballeros interesaba, para así poder asistir a sus fiestas privadas, para no ser encarcelados como en la época del caballero vallejo.
La plebe estaba harta del silencio de los caballeros, muchos nos reuníamos cerca del rió en la posada del labrador. Intentando comprender como nuestros caballeros eran capaces de despilfarrar el oro. Como lo único que pretendían era contentar a algunos burgueses y reyes de otros reinos, mientras día a día, la decepción, el pesimismo, la ira, el odio, iba floreciendo dentro de la plebe.
Estaba apunto de producirse una revuelta, los guardias del reino, los criados del castillo, los maeses, y demás eruditos, del reino ya no podían mas, estaban cansados de tantas mentiras de tanta hipocresía. Que decidieron hablar con el caballero mayor y su guardia personal, pero este desencuentro hizo ver al caballero mayor que su sillón en peligro podía estar.
Al tiempo, las criadas de los frailes sabiendo ya su destino de pena capital, pudieron contactar con juglares de otros reinos, con juglares menos afines a estos caballeros, para narrar y contar por que las iban a decapitar. Creando esto un estado aun mayor incertidumbre dentro del caballero mayor.
Espero que os haya gustado mi cuento, dentro de poco más.
La Conciencia de Puente Genil
|