SANTA LEOCADIA

Foro de opinión sobre el pueblo de Santa Leocadia (El Bierzo)

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Con la Iglesia hemos topado
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Tal Cual
 
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  Re: Re: Con la Iglesia hemos topado 01/Abril/2008 - 19:05

Tal Cual
 
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  Lo importante es participar 01/Abril/2008 - 19:05

Hoy es de esos días que a uno le agradan cuando consultando la página de Santa Leocadia descubre que hay tres nuevas personas que se suman a las que veníamos denunciando ciertas carencias desde hace algún tiempo; la verdad es que todos podemos observar que la iglesia se agrieta y se acabará cayendo, todos vemos que hay escasez de agua, que tenemos un vertedero...etc.etc. pero es una labor de todos contribuir para mejorar nuestros pueblos, porque si esperamos que nos los arreglen los politiquillos de turno nos podemos sentar o incluso tumbar. A ellos sólo les interesa las obras faraónicas como la autovía que es donde sacan tajada. Espero que nos animemos todos y hagamos oir nuestras quejas y nuestras críticas
Luis A.
 
Mensajes: 1
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  Re: Con la Iglesia hemos topado 01/Abril/2008 - 12:44

También opino que es justo que el señor obispo emplee parte o todo de la venta de la casa el cura en arreglar la iglesia, que está que se cae la pobre. Que para hacer una iglesia nueva en la Rosaleda bien que tiene.

El Duende
 
Mensajes: 10
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  Con la Iglesia hemos topado 26/Marzo/2008 - 17:08

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.
Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.
Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.
Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

Acabo de leer en esta página que la casa del cura de Santa Leocadia ha sido vendida a un vecino del pueblo, y si el trato se cerró por los 30.000 euros que pedían pienso que lo mínimo que tienen que hacer las autoridades eclesiásticas es dedicar parte al menos de ese dinero para arreglar la iglesia del pueblo que está en un estado bastante ruinoso, e incluso si sobrase algo lo emplearan en la de Matarrosa que tampoco le vendría mal.

Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.

 

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Alguien me puede acusar por meterme donde no me llaman, pero creo que estoy en mi perfecto derecho de opinar, puesto que no es una venta entre particulares, sino de una comunidad a un particular y para bien o para mal la palabra comunidad quiere decir que pertenece a todos.

Antaño, casi siempre con donaciones de los pueblos, las casas parroquiales o casas del cura ocupaban siempre los mejores solares y eran los edificios más cuidados y funcionales, a lo que también contribuían los vecinos, y si en el caso como este que nos ocupamos disponen además de una huerta que se la daban trabajada y  abonada es lo más rentable e placentero que se puede esperar. Ahora, quizás porque tampoco hay demasiados curas nadie se preocupa de su mantenimiento, ni del de la propia iglesia, y no sólo me refiero al culto, que se limita a dos veces al año, sino a que no se caigan las paredes y se vayan tapando las gotera, pero es mucho más fácil y lucrativo convertir el patrimonio de todos en dinero para unos pocos.

Por éstas y otras razones creo que esos beneficios deberían revertir en el pueblo, pues no me parece bien que del trabajo y del esfuerzo de los demás se beneficie siempre el más poderoso, máxime cuando son ellos los que deberían dar ejemplo de justicia e igualdad, porque ahora con lo de los nuevos “pecados”  considero que el ser rico no significa ser pecador, sino el modo en que se consigue la riqueza.


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