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Situación: Estoy empezando una relación, ella 42 años, yo 64, culturalmente del mismo nivel, estratos sociales medios altos, ambos divorciados por largo tiempo, ella educa por su cuenta hijas mayores de 19 y 18 años, una ya muy independiente y la otra no tanto, maneja una situación económica muy ajustada, algo vulnerable.
Hemos sostenido dos encuentros íntimos y observo un preocupante, o por lo menos desconcertante comportamiento sexual. Le gusta el cunnilingus, le encanta ser masturbada manualmente, frotada con mucha fortaleza y con mucha rapidez, lo cual me produce cansancio en mi mano y hombro. Cuando intento penetrarla, ofrece total resistencia a la adopción de posturas diferentes al misionero. Además, una posición del misionero muy rígida, en la que no permite que le abra o levante las piernas, lo que dificulta mucho la penetración. En otras palabras, se satisface y no colabora con mi satisfacción. He intentado que asuma otras posiciones y me dice que no le gusta.
¿Qué puede estar sucediendo en este caso? ¿Existe alguna disfunción? ¿El disfuncional soy yo?
Advierto, que soy un hombre maduro pero muy vigoroso y sano, mantengo largas erecciones, me encanta complacer los gustos y deseos de mi pareja pero en este caso estoy sorprendido y preocupado porque empiezo a amar a esta persona, y no solo por lo sexual, pero esto me tiene triste y preocupado. Gracias por su atención, quedo a la espera de sus amables respuestas.
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