Con una vivienda aislada y acondicionada térmicamente, tenemos garantizados no sólo el ahorro en calefacción en invierno, sino también el ahorro de aire acondicionado en verano. Para un uso racional del aire acondicionado recomendamos:
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Evitar abrir puertas y ventanas para ventilar y hacer que todo el aire de renovación pase a través del aparato de aire acondicionado. |
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Evitar que los electrodomésticos que generan calor se encuentren en las habitaciones refrigeradas. |
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Evitar que el termostato esté próximo a focos de calor como bombillas, radiación solar, … |
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Instalar los acondicionadores de aire en las fachadas norte o en patios sombríos. |
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Colocar persianas o toldos para evitar la radiación solar directa sobre los aparatos acondicionadores. Asimismo, colocados en las ventanas, evitan la penetración de la radiación solar, pudiéndose reducir las radiaciones solares entre un 50% y un 80% dependiendo de la orientación. |
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Limpiar, una vez al mes como mínimo, el filtro del aparato de aire acondicionado, así como revisar que no posea pérdidas de líquido refrigerante. |
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No regular la temperatura del termostato a una temperatura excesivamente baja. La temperatura ideal es de 25ºC con un grado de humedad del 50% aproximadamente, a medida que aumenta la humedad será necesario reducir la temperatura para poseer la misma sensación térmica. Por cada grado menos que programe aumentará el consumo energético entre un 5 y un 10%. |
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Apague el aparato de aire acondicionado unos minutos antes de irse a la cama, la sensación térmica perdurará durante un tiempo por la inercia térmica del ambiente y no consumirá energía.
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