La vida que nos engulle muchas veces
alguna
todas
rompiendonos los huesos del alma...
Me agrado el poema, sobremanera. Te felicito por el arte y sentimiento...
Decía José Ingenieros, dice...que jamas se debe dejar apagar la flama de un sueño...pues esta nose prende nunca más...
Placer leerte.
Gracias por compartir de una vez y por muchos años, tu voz poética con los internautas de todo el mundo. Gracias por estar...Bienvenido.Un abrazo. José Dimitri.
Cuando veo mi sombra, sospecho que ella
Tan disuelta y bella,
observa mi forma.
Tal vez en esta suerte de visión espejada, no menos exacta y dudosa al espejo ella que es mía, no sin brutal perplejo, descubre el tamaño de la forma, el color y su cara. Ella es tan mía como lo soy yo de ella, yo observo mi ausencia en la oscura mancha que siempre atrapada al rigor de las luces me sigue pisando mis propias pisadas, camina mis pasos y se extiende sobre otra superficie, en plano bidimensional. No es menos el goce que goza ella cuando a las estrella me acuesto en la arena, pues no desaparece entre mi espalda y la arena, sino que se adentra y sombra y hombre surgen y la dualidad se disgrega. El mundo de las sombras es otra fantasía, mi mundo investiga sobre origen y dimensiones, el suyo tan simple como perfecto descubre que su oscura existencia es tan solo consecuencia del brillo y las luces. Y no es su cruz, sino su alegría, pues de mi depende que siga con vida, y no sea una mancha ennegrecida que no mancha nada porque esa mancha se escapa donde escapa mi cuerpo. En su bidimensional y en su mundo bicolor se entreteje una historia tan rica y amarga, tan real y utópica, tan feliz y desdichada como la mía propia. Ambos dejamos el mismo recuerdo para nuestros iguales. Pues ella ha besado los labios de la sombra de las mujeres que yo he besado. Tan solo con ello y con todo ello demuestro que mi sombra guarda otro recuerdo muy similar al mío y sería idéntico si ella no careciese de colores, si no careciese de otra dimensión… si acaso tuviese mi sombra esto último que expongo seguramente la sombra sería yo.
La primera vez que vi un juguete,
Supe que era un juguete.
La primera vez que vi el dinero,
Creí que era un juguete.
La primera vez que vi el mundo,
Pensé que era un juguete.
¡Qué ganas de jugar tenían esos ojos!
¿Por qué ya no las tiene?
Estoy inmóvil, estático
Soy la marioneta congelada
De esa otra marioneta alada
Que controla el universo.
¿A que juegas, dios o suerte?
Desconocida razón de lo existente
Mística absoluta e intrigante
Que se devela en la muerte.
¿Acaso existe tu razón de ser?
¿O la razón de no existir, es?
En el círculo infinito de la nada
Algo le debe tu razón a la mía.
Yo soy tu dios, rígido bruñido del séptimo día,
Soy la eterna suerte, que crea mundos diferentes
Absurdos mundos oníricos, tan iguales a este
Que proyectan la creación hacia su involuntario sinfín.
Somos marionetas controladas
(Desconocida razón de la existencia)
¿A que juegas ahora marioneta?
No tú, sino esa que juega con los planetas.
Gotas de agua derriten la luna
En un ritual poco desesperado
La madre es quien lo acalla y acuna
Bajo el ojo claro del cielo empañado.
Los vidrios también empañan el aire
Húmeda sustancia que alimenta el fuego
Que chisporrotea, que clama y arde
Y de azul y amarillo tiñen el madero.
Junto al reflejo de cada gota
La lluvia por el humo se esparce
Haciéndose barrilete y nube rota
Se vuela, se escapa y se deshace.
Y vuelve a llover otro madero
Que alzó su vuelo y se precipita,
Es otro distinto al que fue el primero,
Los dos fueron fuego y agua bendita.
Las fuentes de papel, antiguas tintas
Sangre azul sin tronos de oros
Que atesoraron ningún tesoro
Más que la idea por ellos escrita.
A esos caudillos sin armadura
Que dispararon letras de hierro
Libres ermitas de un pueblo nuevo
De la esperanza de la ventura.
A la memoria de nuestro olvido
Por el tamaño que estos merecen
En las futuras cunas se mecen
Los que recuerden a los soldados.
Suelto o atado por mil cadenas
No habrá veneno que contamine
Lo que en nuestras neuronas vive
Como una reina en panal de abejas.
Tuya tu influencia y tu grandeza
De ideales de libertad y norma
Cruel aspereza que toma forma
Hasta lograr su plena entereza.
Índigo ser de tierras cualquiera
Venas caducas y voz eterna
De las máximas alturas aun legas
La existencia de una raza sola.
Naturaleza indómita y bendita
Vagabundeante por los tiempos
Entre los perdonados por tus lamentos
Están los héroes, soldados de tinta.
Mirada esquiva, perfil pensante
Lejano amigo, loco amador
Muerte diste a dios, al creedor
Semblante fijo, alemán errante.
Un genio mesías imaginario
Habló como hablan los reales:
“Que en las mentes crezcan rosales
Y las creencias y dogmas al obituario”.
Has desterrado el hombre maquina
Que en su metafísica ignorancia
Por puro temor o por vagancia
Se entrega a una legión divina.
Cruel para muchos, bendita espina
Que solo arde cuando desaparece
Como el sueño que se desvanece
En la vigilia del que lo sublima.
Adiós amigo, creencia carente
Quizás en tu razón haya un error
Pues ese algo tuyo, tu soñador
No merece acabarse en tu muerte.
Bienvenida noche,
Cálida noche de estrellas oscuras que lanzan miradas hacia la gente.
Noche de estrellas fugaces, estrellas que caen, que mueren y nacen.
Noche tímida y sospechosa, noche silenciosa.
Jungla de constelaciones, mar cósmico, sueño volátil.
Noche de maullos y contactos perrunos en los tejados, de baladas de grillos.
Noche súbita desvelada, en tu calma hay poesía, en los poetas hay noches.
He visto un océano ausente Laberíntico sendero sin faros
Disonante corriente austera Sin brújulas, y sin planos
De espuma de sales y espera Juego con el esquivo mago
Que el horizonte, serpiente El juego de sus vacíos arcanos.
Se guarda en su gran esfera Oh, leyes del buen manzanal
Como un sinfín de escaleras Yo soy la victima acechada
Que se multiplica y desaparece. Tu, dulce tentación enroscada
Que me seduces y me destierras.
Océano es lo que no termina
A los ojos del que buscaCon su más profusa astucia
El final de la realidad mundana.
Los días se pasan eternos, son un río
Lo que hice o no hice, lo que fuese
Nada lo detiene, lento se va y desaparece
Por el horizonte caudaloso del olvido.
Es extraño el parecido del cielo de hoy,
Y del ayer, del manto celeste que confunde
Y en ese engaño divino que me infunde
La certeza de que alguna vez fui lo que no soy.
Pienso en los versos que nunca escribió
Ese poeta que jamás podré volver a ser
El lírico babilónico, el ingeniero de babel
El gregario ensimismado en lo que no vivió.
¿Seré quien debiera ser? ¿O soy nada? (me pregunto)
En incontables palabras y silencios que elevo
Con mis sicarios titubeos al blanco cuervo
Quien esconde sus manos y lanza pedradas.
Si fuese inexorablemente quien debía ser
No distingo si soy quien debiera o soy nada
Y si no soy quien debía ser y soy nada
Como saber quien es ese que debía ser.
Pasión terrenal, son cruces de madera
Collares de un pobre dios encarnizado
Quien por sus verbos fue crucificado
En favor de la fe a una cobarde espera.
Coronas y espinas del rey del tiempo
Sujetan mi alma con cadenas de acero,
Sesgo carcelero con ruido de llaveros
De la jaula del cuervo que ansía mi cuerpo.
Inextricable túnel, carretera obligada
De brazos abiertos a todos los muertos
Que acuna eternamente futuros ciertos
De vidas que ascienden a ser olvidadas.
Tiempo y muerte, análogo mago
Que trazan las fosas de cada destino
Acecha o espera, en algún camino
La sentencia de algún otro esclavo.
Tiempo es el nombre que toma la sed
Que todo lo bebe al infinito abandono
Y muerte es su fiel y verdadero trono
En que rige el latir de nuestro frágil ser.
Asoma febo al horizonte
Iluminando mi alma vergel
La que muriendo volvió a nacer
Del polvo y el tiempo distante.
Los nidos en donde mis aves
(Aves son sueños que anido)
Se nutren y vuelan conmigo
Y me anido en mi sueño, soy ave.
Pasiones de esta grandeza
Reviven las flores marchitas
Todo rocío es agua bendita
Que perdona, y da fortaleza
Yo, que ya ni yo soy porque soy todo
He creado el sinfín, la eternidad
Yo que me quise escapar en verdad
Acabe atrapado en lo perpetuo.
Tu mundo es mi parte, y es lodo
Es lágrima que derramo lentamente
En el aburrimiento que eternamente
Tendré que falseármelo apasionado.
Yo soy culpable de la infelicidad
Y más aun lo soy por mi desdicha
La tuya es suerte mortal y nada
La mía, una inmortalidad desesperada.
Quise morir superhombre osado
Ojalá mi dios escuche lo que has dicho
Supongo que él tambien cava su nicho
Para jamás poder ser enterrado.
Cuando deje de escribir
Cuando pierda este sueño
Mi pasión no tendrá dueño.
Mi brújula habrá mutado
De horizonte y destino
A ser solo aquel latido
De los relojes y su tiempo.
Bello y puro, brote de luz de las tinieblas
Canto digno y verdadero que emerge
De la profundidad del gran pecho de la vida.
Diluvio y sol, renacer de la Tierra
Alto cielo de palomas de azul cristal
Estrellas perpetuas que se fugan al deseo
De lo que cre fue la esperanza de otro tiempo.
Gota de rocío y miel, todo es como debe ser.
Largos campos de hierba sin fronteras
Son galopadas por caballos sin herradura
La muerte es pura, y la pureza es natural
Como los ríos que bajan a besar el mar.
Una flor es todas las flores a la misma vez
Y la abeja jamás sesgará su amor por ellas
Si la reina lo permite todas podrán amarse
De lo contrario solo les bastará con soñarla
Ese bullicio extraño el que oído cuestiona
Es el sonido de la aurora y el sonido existencial
Es la voz de cada especie, cada especie tiene su voz
Para hacerse entender, y saberse escuchar.
Cada semilla es diferente y vale lo mismo que todas
Cada una es una vida, una historia y otra vida
Que a la infinita secuencia es sumisa
Cuando la tierra es vientre de cada una de ellas.
La arquitectura del hormero es comparable a la hormiga
Mas el hornero solo lo hace para sus crías
Otra ciencia es la que tienen los humanos
Pero ninguna es mas perfecta que la del maquillaje.
Que le imprime la supervivencia a tantas especies
Y que se basa en el arte de mimetizarse con el paisaje.
Eso es saber adonde es que se pertenece
Pues colorido es el ave de los coloridos trópicos
Y blanco es el oso de la zona polar
Y Gris es la especie de los desiertos meridionales
Si los hombres se mimetizaran con su lugar
El de los tiempos atrás hubiese tenido
El opaco color del cemento y del metal
Menos mal que ya no es así y anaranjada es su piel.
Menos mal que las junglas geométricas acabaron
Y la especie volvió con las demás
Dejando en el olvido su infame superioridad
Y yendo a encontrarse con la voluntad natural.
(Esta es la historia)
Sagrada o diabólica reminiscencia
Que ante la presencia de un eterno ahora
Se acobarda e implora (cual dogma o creencia)
Que los cardos y rocas se vuelvan fresas.
Jamás sabrás del futuro, bacilo del tiempo
Ese otro par tuyo, tu antagonismo
El gran eufemismo de todo lo eterno
Que aun late en el soñador y su desierto.
Todos los presentes son uno mismo
Inscriptos en enciclopedias y atlas,
Mares inciertos que pugnan su acierto
Cual ciencia del fuego sobre las aguas.
Dulce o amargo, real o ilusorio
Presente perpetuo a ti me confiero,
Pues en presente nazco y en presente muero
Aunque los verbos conjuguen mi agravio.
Bello arte el tuyo, señor de óleo y pincel
Que inventas un ocaso que jamás existió
Donde una mujer mira lo que nunca vio
Rendida al gran astro que baña sus pies.
Bello arte de dios es plasmar con sabia
Añoranza la savia eterna de una suave flor
Que bebe continuamente el idéntico calor
Del sol de otro mundo que nunca cambia.
¿Cual habrá sido (imagino) el primer trazado,
La mujer o la flor, cual tuvo ese honor
De inmortalizarse primera. ¿Habrá sido la flor,
La mujer? ¿O la más simple de las dos?
¿Qué hará mover tu imaginación alada?
Sospecho a una musa con pétalos y piel Que como el suave trinar de un cascabel
Suena imperativa y obliga a ser creada.
¿Acaso eres tu ese dios que eterniza la ilusión
Que convierte en verdad tu mentira? (o la mía)
¿O eres instrumento de eso que tanto admiras?
De ese otro dios mortal que es la imaginación.
Me basta solo con saber
Cosa que no puedo reprochar
El mañana volver a despertar
Con los sueños del ayer.
Ya nada me sorprende como antes
Quién sabe que ha pasado con mis ojos
Que solo atinan a ver poco despojos
De verdaderos escritores y pensantes.
Ahora cargo con mi sombra y mi locura.
Mi sombra es la huella de la muerte
Que bajo mis pies a pleno sol me miente
Ocultándose en mi parte mas oscura.
Y mi locura es el olvido del ahora
Y del tiempo y un reloj que llora
A esa reina verde que ilumina la aurora
Cuerpo y alma, a su ocaso ella me implora.
Ayer no pude existir
Soy causa del elixir
Creación de un dios
Soy su capricho, eso soy.
Y mañana dejaré este ser
Para volver a no existir.
¿Cómo entonces puedo decir
Que hubo una vez que yo existí?