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intelectuales, en un sistema racional y antropocéntrico vosotros deberíais ir a la cabeza como elaboradores de proyectos y programas. como diseñadores de vida y trabajo seríais las neuronas en nuestro cerebro nacional. en un sistema aleatorio vosotros tenéis sólo una función simbólica, representativa. negado el culto a la personalidad, negado el renombre vuestra función es simplemente permanecer en la oscuridad y no entorpecer las funciones de nadie, hacer arte al margen de todo.
el condicionamiento social operante ha dicho sí a algunos de vosotros, no a estotros y ha repartido torres de marfil a domicilio, pues no es sólo el talento innato y la preparación adquirida el que os ha puesto en tales sitios, sino el color de vuestros ojos y el valor de vuestros traseros, pero sobre todo vuestra actitud condescendiente y por qué no decirlo, cómplice.
intelectuales, el avance de la razón y de la educación, la penetración de los medios inevitablemente llevarán el sistema aleatorio a un cuestionamiento sobre su verdadera esencia: el sojuzgamiento y la explotación, la carencia de lógica, la estupidez como filosofía laboral, ¿hasta qué punto son sostenibles? ¿¿es la solución matar a los disidentes?
La gente tomará conciencia poco a poco de que la voluntad de vivir en términos y condiciones de índole positiva debe encauzarse en un esfuerzo propio y sin compromisos de origen para modificar algo que nos ha hecho víctimas a todos: la renuncia al conocimiento y al control por someternos a un aparato impersonal y anónimo de procesamiento.
es el reto del presente y del futuro adecuar la vida a garantías constitucionales y derechos humanos y adquirir propiedad de nosotros mismos, abolir la esclavitud y todo pacto o convenio en detrimento de la libertad, llamar las cosas por su nombre y alcanzar mediante trabajo productivo los ideales de libertad y progreso. y en tal labor es función de los intelectuales ir a la cabeza, ejercer el uso de la razón y defenderlo, defender la educación y cuestionar todo lo que hay de cuestionable, todo lo que marcha en detrimento de nosotros mismos y de los nuestros, de la vida, del bienestar, de nuestra realización, nuestro éxito individual.
para ello es necesario declarar UNA NUEVA ERA DE LA RAZÓN, en la que enfocaremos nuestra atención y señalaremos toda negatividad que, proveniente de nuestro aparato político, jurídico y laboral nos afecte, instando a los demás a hacer lo mismo y a trabajar de conjunto en la resolución de la problemática real, la única problemática existente.
con un saludo cordial de
César Espino Barros
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