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Sevilla 24 de mayo de 2.006
Estimados amigos de
la Asociación.
En una reunión en el Colegio de Odontólogos sobre la biblioteca del Prado, de la que desgraciadamente nos tuvimos que ausentar antes del final, comprobamos que los asuntos que comentamos siempre entre amigos, preocupan a más personas de las que inicialmente pensamos.
Nos sentimos con una sensación de impotencia ante todos los desaguisados que observamos en la ciudad. Como algo más que ciudadanos que la usan, tenemos muchas quejas y sentimos rabia de no poder atajar tanta barbaridad.
Desde la tala de los árboles, de maravillosas jacarandas de la calle Virgen de Luján para hacer el aparcamiento subterráneo y que han acabado sustituidos por unos horrorosos maceteros; a la actual tala de los de la avenida de
la Constitución
, la Puerta de Jerez y la calle de San Fernando, ahora en verano nos daremos cuenta de su necesidad.
O el aumento de densidad edificatoria que se aplica desde hace años al barrio del Porvenir y que ha convertido en un horror la circulación por
la Avda.
de Manuel Siurot, con unos acerados ridículos y eliminación de la arboleda;
O la destrucción paulatina y la perdida de escala de
la Avda.
de
la Palmera
que empezó con las oficinas de Winterthur y el nuevo Estadio del Betis y sigue con la construcción de nuevos bloques que en cada obra destruyen la doble hilera de árboles que caracterizaba a esta magnífica avenida que teníamos.
La relación sería interminable: desde la esquina de “la botella” con el nuevo edificio del colegio de aparejadores; a la rehabilitación del pabellón del Brasil con instalaciones de
la Universidad
donde se ha eliminado gran cantidad de arbolado entre otros los que pertenecían al diseño de
la Palmera
, en aras de un aparcamiento subterráneo que lo invade todo.
No sabemos porqué los aparcamientos subterráneos no pueden tener luz natural y vegetación que lo relacione con la superficie, y se diseñan todos como un bunker totalmente independiente y separado del resto del mundo.
Alguien debería reflexionar alguna vez en Sevilla, sobre las proporciones de las calles entre las nuevas alturas y el ancho de los acerados y de las calzadas, así como en el porte de los árboles que deben acompañarles.
La construcción de la nueva biblioteca en el Prado, nos parece otra nueva barbaridad, porque es un despilfarro lo miremos por donde lo miremos. Tenemos además numerosos edificios sin uso que se pueden adaptar. Por ejemplo el de
la Audiencia
y los Juzgados en
la Pasarela
que podría quedar vacío si finalmente se construye la ciudad de Justicia. O el magnífico de
la Fundición
de San Bernardo donde sería maravilloso tener una biblioteca en ese espacio y tiene superficie suficiente para alojar además archivos, museos, etc.
No tenemos mucha fé en que la unión ciudadana sirva para algo, sobre todo por estas zonas donde intuimos que siempre toca pagar y nunca recibir.
La fuerza política del “despotismo iletrado” que tenemos es muy fuerte.
Creemos que vivimos unos momentos degenerados en la política, y habría que evolucionar para reducir la incidencia de los malos gestores en nuestras vidas.
Pero valga esta carta para desahogar algo la rabia y para aportar nuestro apoyo a todos aquellos que tengan esperanza en que algo se pueda arreglar. Agradecemos vuestra acción y lucha en buscar soluciones para estos problemas.
Un afectuoso saludo
Antonio Martín Molina y Montserrat Díaz Recasens
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