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cuelga tus relatos... y amplia la bibliteca...
La oveja negra (Castri)
Los Sres. Calamidad eran un perfecto matrimonio, groseramente adinerado y bien avenido cuya única preocupación era evitar q la maledicencia de la gente arruinara su buen nombre... en el orden material lo tenían todo y su dicha sólo se vería completa con el alumbramiento de un vástago q nunca llegaba... una vez resignados a su suerte, decidieron adoptar un niño de unos 10 años lo suficientemente deficiente para poder entenderse con él sin demasiados problemas y a su vez lograr estremecer los corazones de sus vecinos... la idea fue un éxito...allí donde iban exhibían al niño retrasado al q todo el mundo colmaba de atenciones...la imagen del matrimonio ganó enteros a medida q la noticia se extendía entre su círculo de amistades... incluso les regañaban cuando aparecían en las fiestas sin el menor, q al parecer se había ganado los corazones de todo el mundo...un día, en una de las fiestas, el niño se entretuvo jugando en la mesa de billar americano q había en uno de los salones...la mujer del anfitrión se apercibió del detalle y observó q el retrasado tenía una gracia natural q merecía educarse y se lo contó al matrimonio Calamidad... así fue como el niño empezó sus clases, teniendo a su disposición a los mejores maestros del mundo... el niño, q se llamaba así "el niño", fue cumpliendo años y con ellos aumentando su habilidad en el juego hasta el punto de convertirse en un avezado jugador...de hecho todos sus profesores se negaron, con excusas, a seguir enseñándole dado q su maestría superaba la propia, lo q les resultaba del todo inaceptable... ante dicha situación los padres organizaron partidas de billar en su casa con el fin de enfrentar a su niño contra cualquier jugador q quisiera medir su habilidad contra la del retrasado pero nadie se presentaba y eso q aumentaron el premio hasta cantidades desorbitantes... la gente empezó a dejar correr el murmullo de q nadie iba xq les parecía una grosería exhibir de modo tan circense al pobre niño deficiente, y el matrimonio Calamidad empezó a dejar de ser invitado a las fiestas de antaño... y a las pocas q aún les invitaban, dejaron tb pronto de hacerlo dado q el matrimonio se ponía muy pesado intentando q dejaran al niño demostrar su talento natural para con ese juego de mesa... El Sr. Calamidad, quiso poner fin a las habladurías q manchaban su hasta entonces inmaculado honor e intentó matricular a su niño en un torneo público de billar, lo q le fue imposible, ya q los patrocinadores sabían de antemano q ningún jugador profesional se apuntaría si lo hacía el niño deficiente, con lo q la familia Calamidad se vio resignada a enclaustrarse en su hogar con su superdotado retrasado... se hizo eco de la noticia una revista especializada en billar, q puso verde al matrimonio acusándoles de exhibir al niño como a un mono de feria... los meses pasaban y el sentimiento de apestados creció entre el matrimonio...un viejo amigo abogado de la familia les aconsejó q se deshicieran del niño y así procedieron encomendándole los trámites de devolución al citado abogado, q en un par de meses consiguió anular la adopción y cerrar el asunto a satisfacción de los Sres. Calamidad... con el tiempo, las invitaciones fueron llegando de nuevo y al cabo de un año nadie recordaba absolutamente nada... incluso la Sra. Calamidad consiguió dar a luz a un varón q con el paso de los años llegó a ser un importante jugador de billar americano, muy cotizado y especialmente querido y requerido en las entrañables fiestas de los amigos de la familia...
Jas…el loco (Castri)
Esta es la historia de Jas, un hombre q siendo en la mayoría de los casos encantador, fallaba sin embargo y de forma estrepitosa, en las situaciones más transcendentales de la vida... dada la afabilidad de su carácter y su fascinante conversación tenía muchos amigos q siempre le estabamos invitando a toda clase de acontecimientos...cuando éstos eran festivos nuestro hombre empatizaba sin problema alguno con su entorno pero cuando los encuentros se producían por culpa de alguna desgracia, Jas irritaba sobremanera a los demás con su particular posición vital...recuerdo aquella ocasión en q enterramos a Eva, una beata gran amiga de la familia, y Jas exhibió una alegría insultante y del todo incompatible con el dolor q profesábamos los demás... incluso llegó a proponer brindar por su defunción, como si estuviésemos celebrando algo bueno o merecedor de alguna dicha...mientras nosotros sentíamos la pérdida de un ser querido (y me consta q él tb quería mucho a la difunta), Jas envidiaba la suerte del q se nos había ido...pero lo q peor llevábamos es sentir como él, en el fondo, nos reprobaba, con su actitud, lo q él entendía el egoísmo de la nuestra... evidentemente ya nunca más nadie le invitó a dar el último adiós a un ser amado... pero le seguimos disfrutando en muchos otros quehaceres de la vida...
Jas no sólo era rarito ante la muerte si no tb en aquellas otras situaciones en q la vida muestra todo su esplendor y fuerza como en el amor... no se le conoció nunca una relación de pareja estable y mira q tenía éxito con las mujeres...en cualquier caso su fracaso no obedecía a problemas de fidelidad, todo lo contrario, cuando estaba con una chica sólo tenía ojos para ella...más bien el mal estaba en q Jas era incapaz de sentir los celos y ya podía ponerle a prueba su pareja yéndose a cenar con menganito o de viaje de trabajo con fulanito, o pasarse el día hablando maravillas de cualquier tipo q Jas no mostraba más emoción q la felicidad de ver feliz a su pareja compartiendo con él sus vivencias... x supuesto las chicas terminaban dejándole xq entendían q alguien q está enamorado necesariamente debe temer perder a su amada y no lanzarla a los brazos de otros... obviamente nadie quería estar con un monstruo insensible, incapaz de poder hacerle sentir a una mujer el ser querida... el ser poseída...el ser sólo suya...
Continuará....
La verdad postuma (Castri)
Veritas era un hombre q tenía un enorme problema y es q le era del todo imposible mentir...cualquier pregunta era respondida con el corazón, aunque con la respuesta rompiera el corazón del prójimo...esa autenticidad tan radical tb se extendía en el plano de las emociones, mostrando, sin reservas y en cada momento, el sentimiento q le animaba el alma ...tan conocida era su desmedida inclinación x la verdad q nadie ya se le acercaba, salvo aquéllos q lo hacían x incredulidad o x desconocimiento... en realidad las únicas conversaciones q no acababan con algún irritante desaire eran las q mantenía tan sólo con los niños y con su amigo Col, un sujeto al q conoció hace poco y q al contrario q él, era incapaz de decir la verdad si no le convenía... Col era lo q podríamos llamar un maestro de la diplomacia, con un don de gentes cautivador donde los halla... ambos se hicieron inseparables y combinaron sus talentos para hacer sus vidas algo más agradables...Col conseguía alejar a los pesados y plastas valiéndose de los impertinentes comentarios de su amigo y éste conseguía q el otro maquillara sus inevitables groserías con los colores más cálidos posibles... no obstante, la relación terminó x truncarse ya q Col se enamoró de una mujer tan bella como tonta y la objetividad de juicio de su amigo se le antojó, de pronto, demasiado incómoda de soportar... ante tal desoladora situación Veritas decidió buscar amistades en otros ambientes donde su carácter tuviese más oportunidades de encajar, pero en todos le fue imposible integrarse ... a los intelectuales les irritaba q no les dieran la razón... los filósofos, en especial los sofistas, veían en Veritas a un farsante, ya q de ser cierta esa postura vital, q rechazaba en su vida toda falacia, debería mostrarse tal cual es ante los ojos de los demás y no esconder su cuerpo bajo ropajes (salvo para calentarse), ni ahuyentar el olor de uno con perfumes y colonias, ni obviamente debería recatarse aguantándose la expulsión ruidosa por la boca y el ano de gases estomacales... y aún tuvo menos aceptación entre los artistas, lo q era de prever pues son gente con el ego desbordado... incluso lo intentó con los curas, pero éstos resultaron ser los más orgullosos e intolerantes de todos... ya no sabía q hacer, sólo le quedaba recluirse en su soledad o cambiar pero esto último en verdad q le era imposible...en su forzado encierro Veritas se entretuvo tocando un instrumento de viento, q él mismo se hizo, y con el tiempo, consiguió componer una melodía en la q expresaba todo el dolor y el resentimiento q sentía por la hipocresía del mundo...grabó su composición y de forma anónima la envió a una productora discográfica y ese mismo día se dio muerte... la melodía fue un éxito completo... en poco tiempo se escuchó en todas las cadenas y televisiones del mundo...intelectuasles, filósofos, artistas, curas... todo tipo de gentes se deleitaban, felices, con la composición anónima, dejándose estremecer en lo más hondo de sus corazones por ese canto triste y melancólico q a todos arrebataba sin remedio hasta la última nota...
Sin título I y II(Soli)
El arqueo de sus cejas era señal inequívoca de que un nuevo día había visto la luz, brillante, cegadora, espesa, la luz, la que le esta vedada, sus poderes eran insuficientes contra él, nunca la añoró, tan sólo el roce caliente sobre las mejillas, ninguna otra señal indicaba su presencia, sin embargo la quería, la imaginaba, la sentía cubierta de mil matices, sombras, claros, por fin una inmensa sonrisa, es feliz bajo la colcha permanente, como esos sábados de niños que ocultan su felicidad en la oscuridad de sus lechos, ahí, donde el mundo son ellos, sus juegos, sus risas, donde no hay peligros, ni enemigos, una matinal de sábado infantil eterna.
Pero un brillante cirujano había realizado el milagro, por primera vez abría los ojos y no pudo sonreir, ante él una habitación vacía de hospital, por primera vez lloró, no había nadie, por primera vez vio la soledad.
Maldijo al cirujano, se maldijo a si mismo por haber consentido aquella operación, había contribuido, sin saberlo, en la destrucción de su mundo, donde se sentía protegido, carente de gestos, de ausencias, de recuerdos, maldijo la luz, esa señora indiscreta que pone al descubierto..., desconchones en la pared, polvo en los cristales, sus manos, no le gustaban sus manos, nadie estaba allí para tomarlas y ocultar su fealdad, estaban separadas, una frente a otra, sin hablarse, refunfuñando cada una en su soledad, vio como se llenaban de ira y sintió como le reprochaban haber roto su intimidad, no pudo reaccionar, se abalanzaron sobre su rostro...
Cuando despertó era de noche, café con leche y galletas como desayuno, ya no había desconchones, ni polvo en los cristales, sus manos yacían tranquilas sumidas en un profundo sueño, los ojos no se abrieron, tras el último sorbo esbozó su mejor sonrisa...
La lluvia (Gemma)
Hace tres días que llueve casi continuamente. Imagino las gotas de lluvia, en la ventana, surcando intrincados y sinuosos caminos, serpenteando sobre la superficie del frío cristal, amándose y formando riachuelos delicados que descienden y se funden en un gran océano. Las oigo golpear el cajetín de la persiana, rítmicas y constantes, a mi lado, casi puedo rozarlas.
A lo lejos, el grueso de la tormenta, el chaparrón, litros y litros de agua cayendo que mecen mi sueño y arrullan mi alma. Su sonido me reconforta, me da paz.
La huelo, me llega su aroma, su perfume me envuelve: aire fresco, tierra mojada, campo, olor a lluvia.
A través de mis párpados cerrados, mis pupilas aún sensibles, perciben la luz de los rayos y me preparo para el estrépito, el crujido, se diría que el cielo se rasga con cada estruendo y sin embargo es mi ánimo el que se desgarra con cada trueno.
Me gustaría poder ver las gotas de agua deslizándose por el cristal de la ventana, levantar mi cuerpo de esta maldita cama, asomarme, empaparme el rostro y deslumbrarme con cada rayo que cruza el cielo. No puedo, apenas tengo fuerzas para levantar los párpados, cuanto menos para girar la cabeza.
María está al llegar, siempre puntual, ni un minuto de retraso en estas dos semanas, viene antes de que las auxiliares entren a limpiarme, me lava ella, con sus pequeñas y delicadas manos, dulce, tierna, amorosa. Ya oigo sus pasos.
-“Buenos días, amor mio” – me da un beso en los labios, otro en la frente, como todos los días desde hace 60 años. Hago un esfuerzo y abro los ojos, nos miramos, una lágrima resbala por mi mejilla, la recoge con sus ahora delgados labios y me aprieta la mano dulcemente. Quisiera decirle tantas cosas… y se las digo, no con mi voz, no puedo hablar, se las digo desde el corazón y ella me escucha, no con sus oidos, me escucha con su corazón:
- Ya falta poco, María, ya falta poco…
Una lágrima aparece en sus preciosos ojos.
La carretera (Gemma)
- Quien me mandaría a mí haberme metido por esta maldita carretera a esas horas!! Curvas, curvas y más curvas durante 15 interminables Km. Noche de Fin de año, noche cerrada, luna nueva, ni una sola estrella que iluminara levemente el cielo. Avanzando por el túnel de luz que dibujaban los faros de mi Renault Clio, por el retrovisor el abismo, la nada, el negro más intenso que había visto en mi vida. Ya podía llevar la calefacción a tope, ya, seguía estando helada, más por el miedo que me embargaba que por la temperatura del interior del vehículo.
Apenas unos cientos de metros recorridos y el miedo se convirtió en pánico, subí el volumen del CD, Estopa cantando “No quiero verla más”… Sólo faltaba eso!, había visto el video de la canción. Van en coche por una carretera oscura y se les aparece la típica chica muerta con camisón blanco, la mortaja supongo, para prevenirles del peligro de la curva en la que ella se mató. Me fui poniendo nerviosa, miraba insistentemente por el retrovisor, seguía sin venir nadie, creo que la borrachera se me había pasado de golpe. Miré y miré mil veces hacia atrás, y fue entonces cuando la vi, sí, de veras que la vi, rubia, pálida con unas ojeras oscurísimas y vestida con una especie de túnica blanca. Me giré, estaba allí sentada, en el asiento trasero de mi coche, mirándome con sus ojos infinitamente tristes. Sus mortecinos labios se abrieron y tan sólo oí “cuidado en la próxima curva”…. Reaccioné, miré de nuevo hacia la carretera justo cuando mi coche se empotró contra el quitamiendos. Tuve el tiempo justo para abrir la puerta y saltar. Mi reloj se paró con el golpe, supongo, sigue marcando las 5:30h, llevo desde entonces sentada en la cuneta esperando que alguien parase para llevarme a casa. Menos mal que has pasado tú, no se si hubiera aguantado mucho tiempo más sin volverme loca. Gracias por parar y recogerme –
- Tranquila, no hay de qué dar las gracias, hoy por ti, mañana por mí – le dije mientras vi cómo sacaba una pequeña cajita del bolso que llevaba en el regazo. La miré de reojo, se daba polvos de color en las mejillas y pensé que buena falta le hacía, tenía el rostro ceniciento, posiblemente por el frío y el miedo que había pasado
- Perdona, pero hay alguna cosa que no entiendo, o es que no te he escuchado bien – le dije, de nuevo atento a la carretera - ¿ Has dicho que tuviste el accidente a las 5:30 y que llevas mucho tiempo esperando? ¿ Fin de año? Ahora son las 5:29 y estamos a 4 de Marzo… debes estar confundida por el golpe.- y acabada la frase la miré esperando su reacción.… rubia, pálida con unas ojeras oscurísimas y vestida con una mortaja blanca…..
- “Cuidado en la próxima curva” – es todo lo que me dijo y me tragué el quitamiedos.
Siempre (Churri)
La mañana soleada le hizo presentir que sería un buen día. Siempre dormía con la persiana abierta para que la luz del sol la despertara antes que el despertador. En seguida se levantó y se metió en la ducha. Estaba pletórica aunque no sabía muy bien porque. No tendría porque ser un día especial.
Se tomó su café bien cargado acompañado de un cigarro, como siempre.
En el ascensor se encontró con el vecino de arriba, ese que siempre hablaba con ella mirando el escote. Ese día no le molestó.
Cogió su coche y salió del garaje con la parsimonia de siempre. En el semáforo la espera el chiquillo de siempre con el periódico preparado. Siempre se lo metía en el coche y al final de la semana ella le pagaba ofreciéndole siempre una propina que él siempre rechazaba pero al final siempre aceptaba.
Aparcó delante de la oficina en su reservado y entró en la oficina donde la esperaba otro día igual que el anterior. Se preguntaba porqué era feliz si todo era como siempre, no había ningún motivo para la felicidad. Sólo que, todo lo que había pasado la noche anterior, todas las horrendas novedades que había vivido, habían sido sólo un sueño, y la felicidad estaba precisamente en que todo estaba como siempre.
El Gnomo (Churri)
Acababan de comprar una casita de campo a unos 20 kilómetros de la cuidad. Era su ilusión desde que había nacido su pequeño, darle un jardín para jugar. Pero al "pequeño" no le había hecho mucha gracia. A pesar de que seguía yendo al mismo colegio el chaval echaba de menos su vida anterior, que discurría del cole al piso y del piso al cole. Por las tardes se aburría soberanamente, ni la PS2 le hacía ya gracia, demasiadas horas. La madre insitía en que saliese a jugar a la pelota con los chicos del pueblo, cogiese la bicicleta y todas esas cosas que hacen los niños en el campo. Pero él no quería, no quería conocer a nadie nuevo, le bastaban sus antiguos amigos y pensaba que no podía haber nadie mejor que ellos.
Se pasaba las horas postrado en el jardín, pensando porqué le había tocado a él y porqué nadie le había preguntado antes de mudarse.
Una tarde, después de hacer los deberes y chatear un poco con sus amigos, salió al jardín con el perro. Éste se puso muy nervioso y empezó a dar saltos y retorcerse por el suelo como un poseso. Intentó sujetarlo por el collar pero el animal estaba tan asustado que a pesar de su ridículo tamaño, lo rompió como si fuese de papel. El niño se asustó muchísimo pero el perro de pronto se relajó y se acostó y empezó a olisquear una seta. El niño se acercó pensando que quizás algún insecto habría picado al perrito, o que la seta era alucinógena pero cuál fue su sorpresa cuando al agacharse para analizarla oyó una voz que le decía:
- ¡Cuidado, estoy aquí! ¡No me pises!
Miró a sus pies pero no vio nada salvo un insecto rojo corrienndo; por un momento pensó que podría haber sido el bichito pero en seguida se dio cuenta de la estupidez.
Quiso meter de nuevo al perro en la casa pero éste seguía olisqueando la seta. El chico se cansó y arrancó la seta. Cogió al perro y lo obligó a meterse en casa.
Al día siguiente por la mañana, sacó al perro a pasear y de nuevo escenita pero en otra seta. Al agacharse vio que algo se movía y corrió a casa a buscar una lupa. Por el camino iba pensando que se había vuelto loco, que los aires campestres le habían afectado al cerebro, que nadie había debajo de la seta. Pero en el fondo sabía que sus ojos no le habían engañado y que había un gnomo bajo la seta.
Cuando volvió, se encontró al extraño habitante charlando con el perro. El chico se convenció de que estaba loco. Su perro hablando, y con un gnomo. No sabía qué parte de la historia era más increíble.
El gnomo le dijo que se acababa de mudar gracias a que el día anterior le había destrozado su casa recién construida con las primeras lluvias del otoño. Pero que no se lo tendría en cuenta si a partir de ese día volvía a creer en los seres del bosque que de pequeño lo acompañaban en sus paseos por el pueblo con el abuelo.
Decidió no contárselo a nadie pero según pasaba el día cada vez le resultaba más difícil mantener el secreto y se lo contó a su madre que con una enorme sonrisa en la cara lo acompañó a la seta. El gnomo y su mamá le contaron que siempre habían vivido juntos, cuando su madre era niña en el pueblo y después de casada en el geranio que su madre nunca le dejaba regar.
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