San Agustín afronta el final de sus trabajos y ha cedido el relevoa la parroquia de San Lorenzo. Las actuaciones sobre los templosfernandinos han sido una constante en los últimos año
El cierre por restauración de una de las más emblemáticas iglesias fernandinas, la de San Lorenzo, impone una revisión de las actuaciones que se vienen llevando a cabo para la conservación y mantenimiento de los templos más valiosos de Córdoba desde el punto de vista histórico y artístico.
Las actuaciones sobre estas iglesias no son una novedad de nuestro tiempo. San Lorenzo, por ejemplo, ya estuvo cerrado a mediados de los años sesenta del pasado siglo, cuando se desmanteló el retablo barroco que cubría su ábside y se repusieron los artesonados de sus naves que, como en el caso de otras iglesias de este tipo, habían sido cubiertas con falsas bóvedas en la época barroca. Lo mismo puede decirse de San Pedro, que en realidad nunca ha dejado de necesitar restauraciones, entre otras cosas porque se levantó sobre un cauce de agua subterránea que no ha dejado de darle problemas; una de esas obras de cimentación, en 1575, permitió precisamente el hallazgo de las reliquias de los Santos Mártires.
Obras recientes
En los últimos años se han registrado intervenciones significativas de diverso grado en templos como --entre otros-- San Miguel, San Francisco, San Pablo, San Andrés o Santa Marina, quedando como más significativas joyas de la corona las iglesias de San Pedro y la Magdalena, a las que se sumó posteriormente la de San Agustín, que afronta en estos días el inicio de la última fase de su futura recuperación.
La complejidad técnica de trabajos de este tipo y su alto costo imponen casi siempre la necesidad de convenios entre las instituciones para poder afrontar la ejecución. En la mayor parte de los casos, se trata del Cabildo Catedral o el Obispado por la parte eclesiástica, la Junta de Andalucía como Administración pública y Cajasur como entidad financiera. En algún otro caso se ha contado con aportaciones a cuatro bandas, como la recuperación del carillón de San Pablo, un proyecto acabado en 1998 en el que participaron Cajasur, la Junta, la Diputación y el Ayuntamiento de la capital.
En esta línea de colaboración institucional se ha emprendidoprecisamente la restauración de San Lorenzo, una actuación cuyanecesidad se venía manifestando desde hace tiempo y que supone --por sucarácter emblemático-- una seria preocupación. De hecho, una breveinterrupción en los últimos días --ya subsanada-- ha traído a lamemoria casos anteriores que llegaron a ser un ejemplo de lo que no sedebe hacer con el patrimonio. Quizá convenga recordar, para curarse ensalud, que San Pedro estuvo cerrado trece años, cuando inicialmente sehabló de dieciocho meses; la Magdalena sufrió un prolongado abandono de42 años y San Agustín lleva ya casi cuatro décadas cerrado.
¿CUANTO TIEMPO LLEVA LA IGLESIA DE SANTAELLA CERRADA?
¿ES LA IGLESIA DE SANTAELLA DE TERCERA DIVISION?
¿HAY DIFERENCIAS ENTRE LOS CRISTIANOS?
DONDE ESTA LA VERDAD DE TODO ESTO.
¿DONDE ESTA LA COMISION?
¿CON UN SIMPLE FOLIO NOS QUIEREN CALLAR?
ES POLITICA. ES LAMENTABLE