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Atardecer Cap 7 por Paula
Llegamos al lugar donde los habíamos dejado, estaban abrazados, no nos vieron llegar.
-Hola, ya estamos aquí!
Se giraron bruscamente, pero sonrieron al comprobar que éramos nosotros.
Lo primero que hice fue intercambiar una mirada con Tom. Le estaba tan agradecida... Ya se lo diría mañana en la playa.
-Hola! Por fin llegáis!
-No empecemos...-dijo Bill
Almudena miró su reloj, eran las 4 de la madrugada:
-No creéis que es un poco tarde? No lo digo por nosotros sino por tus padres, Paula.
-Si, es verdad, no creo que les guste que lleguemos cuando estén desayunando.
-Os acompañamos
-Ok!
Intentamos que se nos pasara el tiempo junto a ellos lo más lento posible, pero no pudo ser. Chipiona era demasiado pequeña para que eso ocurriera… Al llegar a la urbanización nos fuimos cada uno por un lado. Bill y yo nos sentamos en los escalones que daban a un bloque de pisos, abrazados, sin hablar...
-Bill, te puedo preguntar algo? Es muy tonto pero necesito saberlo.
-Claro, lo que quieras
-Por qué lo hiciste?
-Hacer el qué?
-Ya lo sabes...- le miré a los ojos.
Lo pilló al vuelo:
-Bueno, tu sabías que a mi me gustaba Almudena, tan solo por la primera impresión. Realmente no la conocía, siempre estaba con Tom.
Además cuando te dije tan fríamente que no sentía nada por ti, lo aceptaste tan bien... conservabas tu sonrisa aunque estabas destrozada, casi a punto de echarte a llorar de nuevo. Nunca había conocido a nadie como tú, eres...especial. Fuiste capaz de confiar en un chico al que no conocías de nada y contarle tus más mínimos pensamientos.
-Tengo que corregir eso, pero es que, no se... sentía que en ti si podía confiar, era como si te conociese desde hace mucho...-en cierto modo era verdad.
No me dio tiempo de hablar más, Bill se lanzó a mis labios como si no pudiese aguantar más. En ese momento solo éramos él y yo, sin ninguna interrupción.
-Te quiero- me dijo Bill al separarnos.
Parte 2 por Almudena
Mientras que Bill y Paula se fueron para unos escalones, Tom y yo nos quedamos al lado del portal de nuestro bloque. Tom me tenía cogida por la cintura y aprisionada contra la pared, le abracé y apoyé mi cabeza contra su pecho, me encantaba sentir como su corazón palpitaba rítmicamente. Levanté la mirada para encontrarme con sus imponentes ojos, los cuales me miraban tan dulcemente... Hasta ese momento desconocía que existiera una mirada como aquella. Como se puede tener esa mirada tan... tan... perfecta! Puso sus manos cuidadosamente en mi cuello, para después irlas deslizando hacia arriba a la vez que me acercaba a él. Cuando nuestros labios se rozaron sentí un leve y agradable cosquilleo en estos, cerré los ojos y noté como ese inocente beso se iba volviendo poco a poco más salvaje y profundo, notaba como llegaba a cada hueco inexplorado de mi boca delicadamente, pero los dos sabíamos que aun no debía ir a más ese beso, por lo tanto nos fuimos separando lentamente:
-Me tendría que ir ya- Le dije tan suavemente que solo lo podría oír él
-No, por favor quédate conmigo.
-No sabes cuanto me gustaría, pero no puedo Tom... ya es muy tarde
-Joooooo – me dijo, poniendo cara de pucheritos.
-Jaja, venga ya Tom si mañana nos volveremos a ver, verdad?
-Claro que sí princesa
-No tardes mucho en subir - era Paula que al parecer ya había terminado de hablar con Bill
-Si, no te preocupes, ahora voy- Ella subió y yo me dispuse a despedirme de Tom- Bueno, entonces hasta mañana.
Nos dimos otro de nuestros largos besos y me fui hacia la puerta, cuando noté que Tom me había agarrado el brazo:
-Qué pasa?
-No lo sé
-Tom, estás bien?- no tenía buen aspecto y me acerqué un poco más a él.
-Sí, estoy bien no te preocupes
-Deberías acostarte ya, no tienes buena cara
-Sí, va a ser lo mejor, seguro que se me pasa enseguida
-Te quiero...- le susurré al oído haciendo que se le pusiera la piel de gallina.
-Y yo a ti- le di un pequeño beso en la mejilla y me fui para el piso, hacía un rato que había visto a Paula subir, pero seguro que me estaría esperando al lado de la puerta.
Subí sin hacer mucho ruido, ya que los vecinos estarían durmiendo. Y tal como esperaba allí estaba ella sentada con cara de felicidad al lado de la puerta, seguro que estaba pensando en “su querido Bill”. Abrimos la puerta cuidadosamente para que sus padres no se despertaran si es que se habían dormido, estando ya dentro fuimos al salón y para nuestro alivio no había nadie, se habrían acostado hace mucho. Nos fuimos a nuestra habitación, de la que Paula había “desterrado” a su hermana pequeña para podernos quedar las dos juntas. Ya nos habíamos cambiado, y mientras mi amiga se desmaquillaba yo fui a acostarme, no llevaba maquillaje, me gustaba como era al natural y si a alguien no le gustaba, que no me mirase.
Al rato escuché como se abría la puerta, seguramente sería Paula, y sin darle más importancia caí en un profundo sueño.
A la mañana siguiente nos levantamos tarde:
-AAAH!! Paula despierta! Son las doce menos cuarto!!
-Eh? JOO déjame dormir un poco más- dicho eso se dio la vuelta para seguir durmiendo, pero dos segundos más tarde se levantó de la cama exaltada- COMO!!!!!
Desayunamos tan rápido que casi nos atragantamos, y en unos cinco minutos ya estábamos llegando a la playa. Colocamos nuestra sombrilla y extendimos las toallas en la arena. Nos resultó raro que los chicos no estuvieran allí ya que habíamos quedado a las 11 en punto. Paula estaba de los nervios dando vueltas de un lado para otro, al contrario que yo, que me tumbé en la toalla y me puse a tomar el sol, seguramente se habrían quedado dormidos también:
-Pero dónde se habrán metido?! Seguro que les ha pasado algo, porque no es normal que se retrasen tanto...- esa era Paula con uno de sus típicos ataques de nervios.
-No te preocupes seguro que están bien, sabiendo como son ellos fijo que aun están durmiendo.
-Pues pudiera ser...- gracias a su negatividad no se le había pasado esa idea por la cabeza- Bueno, entonces voy a llamar a Bill
-Pobrecillo y si lo despiertas?
-Pues ya va siendo hora de que se levante que son casi la una.
Buscó en la agenda el número de Bill, pero claro, el número que ella tenía en la memoria de su móvil no era el de Bill, sino el de “Gustav” y no se dio cuenta:
-No me lo puedo creer! No tengo el número de Bill!!!!
-Bueno pues nada que se le va a hacer, ya llamarán ellos cuando puedan. Venga, relájate y disfruta - De repente las nubes cubrieron el sol, y se levantó un viento desagradable.
-Yaa claaroo, se ha puesto el día como para relajarse y disfrutar…Parece que nos vamos a tener que ir
-Bueno, vale, pero no te pongas así
-De acuerdo, ya me tranquilizo-dijo respirando hondo. En el fondo la comprendía. Quería demasiado a Bill…
Recogimos nuestras cosas y nos apresuramos en llegar al piso para descargarlo todo. Después fui a dar una vuelta, pero justo cuando estaba rozando el pomo:
-Adónde vas Almudena?- Paula me había pillado...
-Eeeemmm, estoooo...Me apetece dar una vuelta
-Te importa que vaya contigo?
-Jeje, claro que no. – Pero Paula no era tonta, y se dio cuenta de que le mentía.
-Bueno, mejor me quedo en casa que hace bastante mal tiempo-“GRACIAS!!!” pensaba yo.
-Entonces, hasta luego- me despedí de ella con una sonrisa y me dirigí al paseo marítimo.
En realidad me apetecía estar sola, viendo como llegaban las olas hasta la orilla, mientras se oían de fondo los ruidosos truenos. Aunque no lo pareciera si me preocupaba la ausencia de los chicos, pero Paula se pondría más de los nervios si le decía todas las ideas que se me pasaban por la cabeza. Me senté en uno de los bancos que había en el paseo y allí me quedé observando el agitado mar. Al rato me fui, se acercaba la hora de comer y había olvidado coger las llaves. Mientras me dirigía tranquilamente hacia el piso empezó a chispear “Será mejor que aligere el paso, no vaya a ser que...” en ese momento empezó a llover más fuerte “...llueva más...”Corría empapada por las calles de Chipiona hasta que por fin llegué al portal, me exprimí los pantalones y el chaleco antes de entrar. Llegué a la puerta y le di al timbre, Paula fue quien abrió la puerta y al verme empapada le dio un ataque de risa incontrolable:
- Paula de que te ríes tanto?
-Lo siento, lo siento, no lo he podido evitar, ha sido la impresión.-me respondió entre risas.
Entré sin echarle mucha cuenta, porque lo que realmente me apetecía era darme una ducha de agua caliente.
Normalmente almorzábamos sobre las tres, así que todavía me daba tiempo de darme un largo baño con sales, en vez de una ducha. Puse la bañera a llenarse mientras yo me iba quitando la ropa empapada. Me sumergí tímidamente en la perfumada agua, y allí me lleve como media hora.
El día fue avanzando, y con ello nuestra preocupación. Llegó la noche, y aunque no estábamos cansadas nos acostamos temprano para que llegara el día siguiente lo antes posible y así poder volver a verlos, o al menos eso esperaba.
Viernes, por fin había transcurrido por completo el espantoso jueves en el que se me había privado de su rostro, de sus manos, de sus ojos, de sus caricias...Me levanté muy animada, deseando estar en la playa al fin junto a él, no podía soportar un segundo más sin siquiera verle de lejos.
Llegamos a la playa demasiado temprano esta vez, pero estábamos tan impacientes, que no podíamos esperar más encerradas en el piso. Esperamos, esperamos, y esperamos, ellos no aparecían. Poco a poco nuestras esperanzas se iban desvaneciendo y yo no podía seguir escondiéndome tras mi máscara de “no pasa nada, todo va bien”:
- Almudena, no van a venir, deberíamos irnos.
- NO! – grité histérica con lágrimas en los ojos – Lo siento, esperemos un poco más...tan solo...un poco más.
- De acuerdo esperaremos – ella sabía por lo que estaba pasando, de hecho, lo había pasado el día anterior – tranquila, no debemos ser negativas, verdad?
- Claro – le intenté sonreír, pero mi estado de ánimo no me lo permitía.
- Almu, vámonos a casa, hace frío y parece que volverá a llover, por favor, es insoportable ver lo vacía que está la playa sin ellos.
- Sí, llevas razón- Recogimos las cosas y nos fuimos al piso.
No nos apetecía hacer nada, ni siquiera comer, pasamos el día encerradas en nuestro cuarto totalmente a oscuras y escuchando uno tras otro los discos de Tokio Hotel. El día se nos pasó tan lentamente, que daba la sensación de que el tiempo se hubiera parado queriendo para hacernos sufrir más. Entonces caí en la cuenta, habíamos sido tan solo una distracción para ellos, no iban a volver, parecía imposible pero era tan obvio... me sentía una estúpida al creer que por un segundo les habíamos llegado a gustar.
Al día siguiente no tenía ganas de salir de la cama, pero al no haber cenado la noche anterior, evidentemente tenía hambre. Vi que Paula ya se había levantado y me dirigí al comedor:
-Buenos días Almuuuuu!!! Que tal estás?? – Que energía tenía ésta chica por la mañana...Era extraño, ya que desde pequeña a tenido muy mal despertar. Seguramente escondía sus sentimientos para no hacer la agonía más dolorosa.
-Pues... HAMBRIENTA! – Hoy me supieron las tostadas mejor que nunca, quizás fuera por el hambre o quizás por el aire alegre que se respiraba gracias a Paula.
De repente el móvil de Paula empezó a sonar, era la canción de spring nicht la que se escuchaba, los pocos recuerdos que tenía estando con ellos pasaron por mi mente y empezaron a caerme tímidas lágrimas de los ojos que competían por ver cual caía antes...
Atardecer cap8 por Paula
Hacía 3 días que los chicos no venían. Intenté que todo pasara con normalidad porque sabía que no iban a volver. Era demasiado doloroso como para seguir pensando en ello. El primer día me derrumbé pero me prometí a mi misma que no lo haría más. Había sido demasiado bonito, como un sueño hecho realidad del que me había despertado, todo volvería a ser como antes. Aun no comprendía porqué nos habían revelado quiénes eran en realidad. Hubiese sido mejor que desaparecieran siendo “Gustav” y “David”. Nos habríamos recuperado con más facilidad.
Todos esos besos... habían sido una mentira, que creí con facilidad...
El móvil sonó, cortando el hilo de mis pensamientos. Era la canción spring nicht. Antes de cogerlo, Almudena se puso a llorar:
-Hola?
-Hallo? Eres Paula?
-Sí, soy yo-era una voz que no conocía, me hablaba en inglés. No sabía hablarlo perfectamente pero nos entendimos bastante bien- quién lo pregunta?
-Soy Gustav, el verdadero Gustav.
Al escuchar ese nombre, todos los recuerdos de los últimos días vinieron a mi mente en un segundo. Sin querer estaba llorando, casi ni se me entendía:
-Ho...hola...- tartamudeaba sin poderlo evitar
-Tranquilízate vale? Hemos intentado llamaros pero no nos ha sido posible contactar. No hay apenas cobertura en el hospital.
Casi se me cae el móvil al suelo al oír lo que había dicho.
-Hospital!? Qué ha pasado?
-No te preocupes, no les ha ocurrido nada. Aunque de Andreas no se podría decir lo mismo...
-Qué le ha pasado?-repetí
Recordé lo mucho que querían los gemelos a Andreas, era casi lo más importante para ellos
-Uff, fue muy duro al principio, estábamos tan tranquilos, cuando de repente se cayó al suelo. Le llevamos corriendo al hospital y hasta ahora. Le han estado haciendo muchas pruebas y parece que esta mejor.
-Ya, pero me quieres decir de una vez lo que tiene??-Ya me estaba poniendo nerviosa, tan grave era?
-Tiene...leucemia-dijo abatido
Leucemia... lo mismo que tuvo mi abuela antes de morir. No podía ocasionarme más repulsión tal enfermedad. Y el pobre Andreas la tenía...
-Paula? Hola?
-Si, estoy aquí. Pero me has dicho que está mejor verdad?
-Si, lo detectaron a tiempo
-Y...
-Te paso con alguien que tiene muchas ganas de hablar contigo-me interrumpió
Esperé:
Hola-me dijo la voz de Bill desde el otro lado de la línea
Solo me salió un simple “hola“
-Te he echado muchísimo de menos!- parecía feliz de hablar conmigo. ¿Cómo había sido capaz de pensar que se había olvidado de mí? “Bueno, tenía todas las papeletas para que fuera verdad. Ellos son ricos, famosos y se pueden permitir hacerle daño a la gente, no les importaría’’
-Yo a ti también, no sabes cuanto...
-Debes de haber estado muy mal
-Me conoces estupendamente
-Es normal, soy tu novio
Que bien sonaba cuando lo decía él!! Pero también sonaba raro...
-Ya te has asignado el título?-le dije para hacerle rabiar-y sin pedida ni nada, que bonito por tu parte.
Solo habían pasado unos días pero era como si nos conociésemos de todo la vida. Se lo había contado todo.
-Es que acaso no lo soy?- le había molestado el comentario.
-Era una bromaaa, por supuesto que lo eres.
Solo por escuchar su preciosa voz podría hacer cualquier cosa.
-Bueno, como va Andreas? Gustav me lo ha contado todo.
-Pues bien, es increíble, lo médicos dicen que se recuperará muy pronto. La otra noche, cuando llamaron, no dudamos en ir. Es nuestro mejor amigo y la enfermedad es grave.
-Te comprendo, no hace falta que des más explicaciones. Yo hubiera hecho lo mismo con Almudena. Vais a volver no?- la idea de una negativa me quemaba.
-Claro! Estaremos allí en un par de días
-Se me van a hacer eternos, pero merece la pena.
-Si...-dijo de manera misteriosa, como si estuviese ocultando algo.
-Qué estás tramando?
-Em, nada, nada solo estaba pensando.
-Mmmm, bueno, te creo. Por cierto, se me acaba de ocurrir una idea genial. Está Tom por ahí?
-Si, claro tiene muchas ganas de hablar con Almudena. Thomas!-gritó. “A mí no me llames eso’’,se escuchó de fondo, seguido de un “AUU’’ por parte de Bill.
-Hola! Como estás?
-Hola Tom! Muy bien!-le dije simplemente- Escucha, se me ha ocurrido una idea que seguro que te gustará.
Le conté mi plan. Consistía en que no le diríamos a Almudena que iban a venir los chicos, para que Tom la pudiese sorprender.
-Bueno, pásame con ella no??- estaba impaciente.
-Claro, claro.
Parte 2 por Almudena.
Paula me pasó el móvil:
-Hay alguien que necesita hablar contigo
-...?-no sabía que decir, me limité a coger el teléfono y escuchar algo
-Princesa?- realmente era ÉL?
-T-Tom?
-Sí Almu, soy yo, no sabes cuanto te echo de menos.
-Tom, que ha pasado? Por qué desaparecisteis? Pensaba que...
-Lo sé, te prometo que hemos intentado contactar con vosotras pero no os localizamos.
-Bueno, en parte es culpa mía, necesitaba estar aislada y apagué el móvil. Y qué ha pasado?
-Es algo complicado, Andreas está hospitalizado
-Como?! Es muy grave??
-Si, pero no. Tiene leucemia –en ese momento me acordé de Paula, me había contado lo de su abuela...- Pero lo cogieron a tiempo y se recuperará pronto.
-Menos mal. Y cuándo vas a volver? Necesito verte, asegurarme de que todo es real, y que no ha sido un delirio producido por el calor.
-Jaja!!Princesita, te aseguro de que es totalmente real, pero...
-Pero, que? Que ocurre?
-Aun no podemos regresar.
-Entonces...No vas a volver?
-Por supuesto que voy a volver! Pero puede que tardemos un mes o quizás más.
-Un...mes...-Mi mundo se venía abajo, para entonces no estaríamos en Chipiona!! – Claro, lo entiendo.
-De verdad que lo siento, pero no tengo opción. Recuerda que te quiero, es más te amo, por favor no lo olvides. Si pudiera hacer algo para venir lo antes posible te aseguro que lo haré.
-Yo también te quiero. No te olvidaré.
-Me tengo que ir. Hablaremos pronto...
-Sí, ya hablaremos- casi no se escuchó, ya que una oleada de sentimientos me invadía por completo y me impedía subir el tono. El saber que tardarían tanto en volver me deprimía, pero se pasaba un poco al sentir que nos seguían queriendo, que se acordaban de nosotras. Me sorprendió que Paula estuviera tan feliz, por lo que deduje que no se lo habían dicho y preferí no hacerlo yo tampoco, no fuera que le diera uno de sus bajones. Por la noche Paula me dijo que me tenía que levantar temprano, porque había planeado irnos a Cádiz. Al día siguiente:
-LEVANTA!!! – que ruido más espantoso! Con las ganas de dormir que tenía...- Como no te despiertes te quedas en tierra.
-Oh, es cierto...Cádiz...
-Venga! Que tenemos arrasar con las tiendas!!!
-Ya vooooy.- me levanté sin ganas me vestí, desayunamos...la monotonía de siempre, pero esta vez lo siguiente fue ir a la parada del autobús.
Nada más llegar fuimos al centro, donde suponíamos que estarían las mejores tiendas. PRIMERA PARADA:“El corte inglés’’ Apenas había nada interesante por lo que apenas nos compramos un par de zapatos y algunas camisetas. SEGUNDA PARDA:“Pimkie’’ Aunque la tienda no era muy grande casi toda la ropa nos gustaba, y entre probadores y perchas nos pasamos casi todo el tiempo allí, hasta que se nos acabó el presupuesto para ropa. Fuimos a comer a un chino, sobre las cuatro entramos en el cine que había en un gran centro comercial. La película acabó a las 6:30. Después nos sentamos en la heladería que había al lado y conversamos mientras comíamos helado de chocolate:
-Hablaste con Tom?
-Sí, realmente lo necesitaba –No dije nada más
-Y qué paso?
-Pues, me explicó lo de Andreas – me acordé de el “discurso” que me había dicho Tom sobre sus sentimientos y me ruboricé un poco, pero desgraciadamente se dio cuenta.
-Y...Nada más?? – me miraba sonriendo
-Eh? Pues no, nada más...-me intenté hacer la sueca
-Ya. Claro. Si yo no es por no creerte... pero tu cara me dice lo contrario.
-AYYYH!! Es que es tan mono!!!! – No pude aguantar más y lo solté. Ella se empezó a reír.
-Anda hija, que vaya prontos más raros tienes.
-Es que, no sabes lo que me dijo, y lo más importante COMO lo dijo...- mi corazón latía tan rápido al recordar esas palabras, que parecía que estaba a mi lado susurrándomelas al oído.- AH! Y tu que tal con Bill?
-Jeje, muy bien, le piqué un par de veces, me encanta escucharle “enfadado”
Al terminar en la heladería nos fuimos ya a la estación, nos dolían los pies y las bolsas pesaban. Nada más llegar lo primero que hicimos fue quitarnos los malditos tacones y colgar la ropa en el armario.
A Gema, la hermana de Paula, se le ocurrió que podíamos ver una película:
-Oye! Tengo una idea!!
-Gema, qué te pasa ahora...?
-Pues que podríamos alquilar una película para verla esta noche
-Pues no es mala idea, que te parece Paula?
-Sí, estaría bien, pero alquila la peli tú Gema que me duelen los pies
-Bueeeno, pero luego no te quejes
-Vale, vale. Escoge bien eh? Preferiblemente una romántica, que me encantan.
Gema no quería enseñarnos que película había alquilado, a mi realmente tampoco me importaba mucho, pero Paula se llevó toda la cena amenazándola con “matar” a la DS. Ante tal amenaza tuvo que confesar, adoraba el cacharro ese:
-NOOOOOO!!!!! MI DS NOOOO!!!!
-Pues dime cual es la película, o este chisme va a hacer un crucero submarino por la piscina con viaje en avión desde la azotea incluido.- Paula daba miedo con esa cara de sádica.
-De acuerdo, muy bien, pero no la mates. La película es “El orfanato”
-COMO!!!! Pero no te dije que alquilases una romántica?!!? Lo que le iba a hacer a la maquinita no es comparable con lo que te voy a hacer a ti!!!-rectifico, esta cara si que daba miedo.
-Bueno, da igual hace tiempo que quería ver esa película, y no hay nada mejor que una peli de miedo por la noche.
-Ya, claro, lo que tú digas, ahora ponte de su parte...
Daba auténtico miedo, o eso decían Paula y Gema que estaban agarradas cada una a un brazo mío, entonces llegó esa parte, el momento en el que se ve a la vieja en la calle y de repente la atropella un camión, justo entonces las dos pegaron un grito descomunal casi dejándome sorda, mientras que yo me empecé a reír. Las dos me miraron extrañadas y yo no podía parar de reírme.
Al terminar nos fuimos a dormir, Paula no me dejaba descansar porque estaba pendiente de todas y cada una de las sombras y ruiditos que le parecían extraños. En el pasillo se encendió una luz y una sombra se acercaba cuidadosamente: -eeeh, Almudena, mira eso- me decía muy bajito
-que te pasa.-Por dios que sueño tenía eran ya las cuatro de la mañana y seguía sin dejarme dormir la muy paranoica.
-tss, no te duermas por favor!!
-Ains, que es lo que hay en el pasillo?- de repente “la sombra” llego hasta nuestra puerta, y no era más que su hermana. Pero Paula no se fijo y casi le da algo.
-AAAAAH!!!
-Paula, me puedo quedar a dormir con vosotras?
-GEMA! NO ME PEGUES ESTOS SUSTOS QUE ME VA A DAR UN ATAUQUE AL CORAZÓN!
-Sí Gema, pero por favor, necesito dormir – me daba igual que se quedara o no, pero a este paso al día siguiente tendría unas ojeras vampíricas.
-QUE?! Bueno, venga vente aquí conmigo.
La noche pasó, pero también la mañana, nos levantamos como a las 5 de la tarde. Lo tarde que nos dormimos más lo cansadas que estábamos dieron como resultado más de 12 horas de sueño. Y nos despertamos con la preciosa canción “spring nicht” que sonaba en el móvil de Paula:
-Si? Ah! Como estás? Muy bien, si. Claro. Perfecto. Hasta luego! – Y eso fue todo lo que pude oír:
-Almudena tengo que irme, no te muevas de aquí.
-Claro, puedo preguntar el motivo?
-Nop – pues vaya, y encima con exigencias.
Se vistió, comió algo, que no se podía llamar ni desayuno, ni almuerzo, ni nada, como mucho merienda teniendo en cuenta la hora que era. Y en dos minutos ya no estaba. Yo me lo tomé con más calma, fui a comer, me di una relajante ducha y finalmente me vestí. Decidí estrenar algo de la ropa que habíamos comprado el día anterior: Me puse una falda negra tableada que llegaba unos 10 cm por encima de la rodilla y una camiseta de tirantas roja de licra. El pelo preferí dejármelo suelto con la raya a la izq. En cambio hoy me pinté la línea de los ojos, tan solo para probar.
Al rato, ya sin saber que hacer, harta de estar dando vueltas de un lado para otro me salí al balcón y me apoyé en la barandilla: “Tom, no sabes cuanto te echo de menos... Y pensar que aun falta tanto para poder volver a verte...Encima Paula se ha ido dejándome aquí abandonada, aburrida y sin saber que hacer, a parte, me ha “prohibido” que me vaya, por lo tanto ni siquiera puedo ir a dar una vuelta...Ojalá estuvieras aquí, justo a mi lado, susurrándome al oído como tu sabes que me gusta...” Cerré los ojos y noté la brisa acariciarme el rostro con ese familiar olor a verano. Pero algo, mejor dicho, alguien me interrumpió en mis pensamientos, unas cálidas manos me rodearon la cintura a la vez que me susurraba al oído “Hola, princesa”.
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