Secuelas de la denuncia y parcial contramarcha de la Agencia
Informamos a los co-listeros que como secuela de las denuncias públicas formuladas en Pol-Cien, las autoridades de la Agencia (ANPCYT) habrían procedido a un tácito reconocimiento de culpa y a una parcial contramarcha en su discrecional repartija de prebendas disfrazadas de subsidios, pero que no alcanza para amortiguar el creciente desprestigio de su Presidente Lino Barañao y de sus superiores el Ministro Filmus y el Secretario Del Bono.
Este persuasivo escarmiento se comprueba cruzando el Listado de la Convocatoria-2005 con la previa lista de postulantes de proyectos en evaluación. Practicando ese cruce se constata la novedad que hoy, después de haberse formulado las denuncias correspondientes, una quincena de Investigadores-Funcionarios –los cuales unos se habrían candidateado a puestos académico electivos seducidos por el señuelo de un subsidio de la Agencia y otros se habrían dejado embriagar con el abuso de poder-- han sido purgados sin pena ni gloria del registro oficial de beneficiarios. Esta elocuente liquidación de postulantes, a un promedio de $200.000 pesos por cabeza (que son diez veces el subsidio destinado a los Investigadores jóvenes y el equivalente a siete años de salario acumulado como Investigador del CONICET), daría como resultado que se le ha ahorrado al fisco la suma de tres millones de pesos o la friolera de un millón de dólares.
Pese a esta purga, aún restan una multitud de funcionarios en puestos académicos (como el caso del Consejero de Exactas Juan Pablo Paz-UBA-Los Alamos) que a despecho de las denuncias que los incriminaban en forma personal se los ha obcecadamente subsidiado. Los funcionarios purgados del llamado --cuya presencia en la Convocatoria2005 habría violado principios de incompatibilidad insoslayable, constitutivos de una violencia simbólica ilegítima que atenta contra el principio de igualdad y contra las libertades de pensamiento y de cátedra-- serían los siguientes postulantes (acompañados entre paréntesis por su respectiva numeración codificada):
a) la integrante del Directorio del CONICET y Consejera Superior de la UNQ Noemí Girbal de Blacha (32.396) quien ya había recibido en 2002 la suma de $210.000 así como otros subsidios del propio CONICET a las revistas donde publica su clientela académica cautiva;
b) el Secretario de CyT de Exactas de la UNR Roberto Aquilano (32.441);
c) el Decano de Exactas de la UNMdP Gustavo Daleo (34.878);
d) la Secretaria de Investigaciones de la UNMdP Virginia Manzini o Mancini (32.345);
e) la Vice-Decana de Filosofía y Letras de la UBA Graciela Ferraro (38.219);
f) la Vice-Decana de Farmacia de la UNL Yolanda Bolzón de Lombardo (38.157);
g) el integrante de la Comisión Técnica Asesora No5 de la UBA Jorge A. Sarquis (38.291);
h) el Asesor de la SECYT Mario Albornoz (33851), ex secretario de CyT de Shuberoff, que para rechazar su proyecto se alegó una incompatibilidad “por suma de proyectos de un integrante del GR”;
i) los integrantes de la Comisión de Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera del CONICET Ana Lia Artabe (32.323) y Alicia Ronco (38.350);
j) y los Coordinadores de Area del ANPCYT Luis Gugliotta (38.158), Miguel Angel Sosa Escudero (33.383), Marta Mudry (38.001), Alberto Vargas (32.438) y Alcira Batlle (32.642), estos dos últimos reincidentes pues en el 2001 habían recibido la suma de $84.000 y $150.000 respectivamente.
También fue excluido de la Convocatoria-2005 el bioquímico Ricardo Duffard (32.221), marido de la bioquímica Ana María Evangelista de Duffard, quien en el 2004 había sido agraciada con un subsidio de $258.333.
Los co-listeros de Pol-Cien tienen el derecho a conocer con detalle ¿porque razón estos Funcionarios-Investigadores --que se habían postulado en la Convocatoria-2005-- no figuran ahora en la lista de los beneficiados, y si en consecuencia han apelado dicho rechazo? Se los rechazó ¿porqué alguien los evaluó negativamente? ¿porqué tomaron conciencia de la incompatibilidad existente y con ese motivo se vieron compelidos a renunciar al subsidio? o ¿porqué alguien decidió dar marcha atrás debido a la avalancha de denuncias sobre aprobaciones fraudulentas y procedió de oficio?
Fuente Documental
La lista de proyectos PICT 2005 financiados con sus montos respectivos http://www.agencia.secyt.gov.ar/convocatorias/convocatorias_foncyt_pict2005_abt.php
Convocatoria-2005-Lista de Postulantes
http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/TIPO_A_Y_B.pdf
La Red Mafiosa en la Ciencia y la Universidad Argentina
por Eduardo R. Saguier Investigador Independiente del CONICET Email: saguiere@ssdnet.com.ar
Indice
I.- Introducción II.- La Agencia y la complicidad de sus Coordinadores de Área III.- El Conicet y la complicidad de sus Comisiones Asesoras IV.- Las Universidades Nacionales y la complicidad de sus Secretarías de Ciencia y Técnica V.- Conclusiones
I.- Introducción
El origen de la Agencia Nacional para la Promoción Científico-Tecnológica, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación, supuestamente obedeció a la necesidad de crear un sistema de financiamiento de la ciencia independiente de la institución del beneficiado y de paso despojar al CONICET de los fondos con que subsidiaba a sus propios Investigadores de Carrera, so pretexto de que no podía ser Juez y Parte Interesada en la distribución de dichos subsidios.
Pero con el correr de una sola década, lo que comenzó como un sano objetivo de independencia y equilibrio académico terminó paradójicamente en las antípodas, pues en los hechos la Agencia, el CONICET, las Secretarías de Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales, la CONEAU y la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación tergiversaron sus principios originarios fusionando íntima e ilegalmente sus mutuos intereses.
Los Coordinadores de Área de la Agencia, cuya responsabilidad es la de asignar los evaluadores de cada proyecto (de identidad confidencial), son designados por el Directorio de la Agencia. Estos Coordinadores de Área, preceden, acompañan o sobrevienen a los subsidios otorgados a sí mismos, lo que configura claramente el ilícito de colusión de intereses.
Más aún, la Agencia subsidia a ciertos y determinados Investigadores del CONICET y en reciprocidad el Directorio del CONICET los designa en sus múltiples Comisiones y mediante su propia Junta de Calificaciones los asciende en la carrera científica. Este plan tampoco hubiera sido posible sin el acompañamiento de numerosas autoridades, entre las cuales se encuentran todo el staff de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación así como todos los funcionarios de las Secretarías de Ciencia y Técnica de las diferentes Universidades Nacionales, las cuales han tenido mediante las categorizaciones de los denominados Incentivos parte intrínseca en dicho plan.
Estas reciprocidades son producto de códigos, privilegios y prerrogativas no escritas, mediante las cuales se incluye a los eventuales aliados, se utiliza a los auténticamente prestigiosos para infiltrar a los inescrupulosos y mediocres, y se excluye con medidas punitivas (rechazo de Informes, congelamiento de ascensos, etc.) a los desafectos o a aquellos elementos considerados como peligrosos, porque pueden llegar a socabar el plan mafioso. Con estos códigos no hay forma de arrepentirse, ni de denunciar nunca a sus colegas. La denuncia como la delación equivalen al ninguneo y el castigo.
En un principio, el monto de los subsidios comenzó con cifras de cinco dígitos, y más luego alcanzaron los seis dígitos. Por otro lado, en un comienzo el número de Áreas temáticas fue razonable pero con el correr del tiempo se fueron multiplicando vertiginosamente. La fusión de estos organismos de ciencia y técnica y la gestación de numerosos nichos de poder académico alcanzó entonces su éxtasis y su fruto ha concluido por fragmentar las filas de los científicos e inducir una suerte de paz de los sepulcros.
Debemos señalar que esta investigación pudo ser hecha merced a la insistencia en la Lista Electrónica Pol-Cien para que se exhibiera la información oculta en el sitio electrónico de la SECyT, que es falto de total transparencia y cuyo ocultamiento pareciera ser hecho exprofeso. Los cruces entre los diferentes listados fueron hechos a mano, sin software alguno y utilizando sólo la memoria humana, por lo que es muy probable que se hayan escapado muchas otras correlaciones, especialmente la de aquellos que portan apellidos patronímicos (Pérez, Rodríguez, González, Fernández, etc.)
II.- La Agencia y la complicidad de sus Coordinadores de Área
En la Agencia Nacional para la Promoción Científico-Tecnológica, dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (SECYT), presidida por el Dr. Lino Barañao, los Coordinadores de Área Jorge Jorrat, Marcelo Cabada, Eduardo Arzt, y Jaime Cerda, se habrían adjudicado a sí mismos sendos subsidios.
En efecto, en la Convocatoria-2004, el Coordinador del Área de Ciencias Humanas y Sociales Dr. Jorge Jorrat recibió la suma de $209.000; y en la Convocatoria-2003, el Coordinador del Área de Ciencias Médicas Dr. Eduardo Arzt recibió la suma de $210.000; el Coordinador del Área de Ciencias Biológicas Dr. Marcelo Cabada recibió la suma de $210.000, y el Coordinador del Área de Tecnología Química Dr. Jaime Cerda también la suma de $210.000. Y en la Convocatoria-2002, en una sospechosa operación les fue adjudicada igual suma a los que al año siguiente fueron los Coordinadores de las Áreas de Tecnología Informática Dr. Marcelo Frías, de Tecnología de Alimentos María Cristina Añón, y de Economía y Derecho Dr. Luis Beccaria.
Asimismo, a los miembros del Directorio del CONICET Faustino Siñeriz, Carlos Rapela y Dra. Noemí Girbal de Blacha les fue asignada a cada uno en la Convocatoria-2002 la suma de $210.000; y a la Dra. Girbal en la Convocatoria-2005 una suma indeterminada bajo el Código 32.396. Y al Asesor de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación y Director del Observatorio Científico-Tecnológico Dr. Mario Albornoz le fue adjudicada en la Convocatoria-2003 la suma de $128.000, y en la Convocatoria-2005 una suma indeterminada bajo el Código 33.851.
A los Coordinadores de Área, que han sido denunciados al comienzo de este escrito, debemos agregar los Coordinadores siguientes:
1) En la Convocatoria-2005 les fue adjudicado subsidios por diferentes montos a los Coordinadores de Área Marcelo Cabada, Juan José Cazzulo, Eduardo Arzt, Alcira Batlle, Juan José Poderoso, Horacio Corti, Alberto Vargas, Luis Gugliotta, y Ana María Antón.
2) En la Convocatoria-2004 les fue adjudicado subsidios por diferentes montos a los Coordinadores de Área Eduardo Cánepa, Mirta Quattrochio, Juan Pablo Paz, Rodolfo Sánchez, Damián Zanetti, Juan Jose Poderoso, Amelia Rubiolo y Verónica Bucala.
3) En la Convocatoria-2003 les fue adjudicado subsidios por diferentes montos a los Coordinadores de Área Carlos A. Balseiro, Juan José Cazzulo, Horacio Corti, Roberto Rossi, Carlos Lanusse, Isidoro Schalamuk, y Ricardo Carelli
4) En la Convocatoria-2002 les fue adjudicado subsidios por diferentes montos a los Coordinadores de Área Gustavo Politis, Luis Alberto Beaugé, Roberto Salvarezza, Ricardo Astini, Beatriz Coira, Hermenegildo Ceccatto, Carlos Gigolo, Luis Mroginski, Maria Cristina Anón, Luis Beccaria y Marcelo Frías.
5) En la Convocatoria-2000/2001 les fue adjudicado diferentes subsidios por diferentes montos a los Coordinadores de Área Eduardo Cánepa, Juan José Cazzulo, Marcelo Cabada, Rodolfo Sánchez, Damián Ravetta, Gustavo Corach, Juan Pablo Paz, Juan José Poderoso, Alcira Batlle, Beatriz Coira, Walter Helbling, Ana María Parma, Alberto Escande, Amelia Rubiolo, Alberto Vargas, Francisco Felipe Garcés, y el actual Presidente de la Agencia Lino Barañao.
En efecto, en la Convocatoria-2005, les fue adjudicado a los Coordinadores del Área de Ciencias Biológicas Marcelo Cabada y Juan José Cazzulo montos indeterminados bajo los códigos 31.660 y 38211; a los de Ciencias Médicas Eduardo Arzt, Alcira Batlle, Juan José Poderoso cifras indeterminadas bajo los códigos 31.541, 32642, y 34.785; al de Ciencias Químicas Horacio Corti una cifra indeterminada bajo el código 32.916; al de Tecnología Energética Alberto Vargas una cifra indeterminada bajo el código 32.438; al de Tecnología Química Luis Gugliotta una cifra indeterminada bajo el código 38.158; y al de Ciencias Biológicas de Organismos Ana María Antón un monto indefinido bajo el código 34.901.
En la Convocatoria-2004, le fue adjudicado al Coordinador del Área de Ciencias Biológicas Dr. Eduardo Cánepa un subsidio por $280.000; al de Ciencia de la Tierra Mirta Quattrochio $223.000; a los de Ciencias Fisico-Matemáticas Juan Pablo Paz $271.000, Rodolfo Sánchez $200.000; y Damián Zanetti $202.000; al de Ciencias Médicas Juan José Poderoso $279.000; al de Ciencia de la Tierra Rodolfo Sánchez $78.802; al de Tecnología de Alimentos Amelia Rubiolo $280.000; y al de Tecnología Química Verónica Bucala $248.000.
En la Convocatoria-2003, le fue adjudicado al Coordinador del Área de Ciencias Matemáticas Carlos A. Balseiro $210.000; al de Ciencias Biológicas Juan José Cazzulo $210.000; a los de Ciencias Químicas Horacio Corti $209.000 y Roberto Rossi $210.000; al de Tecnología Pecuaria Carlos Lanusse $210.000; al de Tecnología Energética Isidoro Schalamuk $206.000; y al de Tecnología Informática Ricardo Carelli $256.000. A propósito, el Coordinador Roberto Rossi, aquí mencionado, sería el mismo que figura en La Nación del viernes 1º de diciembre como habiendo recibido el Premio Sadoski-Bernardo Houssay.
En la Convocatoria-2002, le fue adjudicada al Coordinador de Ciencias Humanas Gustavo Politis $200.000; al de Ciencias Médicas Luis Alberto Beaugé $210.000; al de Ciencias Químicas Roberto Salvarezza $193.000; a los de Ciencias de la Tierra Ricardo Astini $210.000 y Beatriz Coira 204.000; al de Ciencias Físico-Matemáticas Hermenegildo Ceccatto $200.000; al de Tecnología Química Carlos Gigoló $85.000; al de Tecnología Agraria Luis Mroginski $163.000; a la de Tecnología de Alimentos María Cristina Anon $209.000; al de Economía y Derecho Luis Beccaria $121.000; y al de Tecnología Informática Marcelo Frías $206.000.
En la Convocatoria-2000/2001, le fue adjudicada a los Coordinadores del Área de Ciencias Biológicas Eduardo Cánepa $130.000; Juan José Cazzulo $140.000; y Marcelo Cabada $90.000; a los de Tecnología Agraria Rodolfo Sánchez $84.000 y Damián Ravetta $140.000 (este último colaborador del Ing. Víctor Kopp, Director del Área Técnica de Gestión de Subsidios); a los de Ciencias Físico-Matemáticas Gustavo Corach $105.000 y Juan Pablo Paz $90.000; al de Ciencias Médicas Juan José Poderoso $105.000; a la de Ciencias Químicas Alcira Batlle $150.000; al de Ciencias de la Tierra Beatriz Coira $120.000; al de Ciencias Biológicas de Organismos Walter Helbling $130.000; al de Tecnología Pecuaria Ana María Parma $100.000; al de Tecnología Agraria Alberto Escande $105.000; al de Tecnología de Alimentos Amelia Rubiolo $150.000; y a los de Tecnología Energética Alberto Vargas $84.000 y Francisco Felipe Garcés $72.000. En esta última Convocatoria 2000/2001 le fue adjudicada al Prof. Lino Barañao la suma de $140.000; al ex Presidente del CONICET y actual Director General del FONCYT Armando Bertranou $75.000; y a los Decanos Alberto Boveris y Héctor Trinchero $170.000 a cada uno. En la Convocatoria-2005 registra su aparición el ex Secretario de Ciencia y Técnica del Menemismo Juan Carlos del Bello bajo el código 35.196, y la Secretaria de Educación de la Provincia de Buenos Aires Adriana Puiggrós con un monto indefinido bajo el código 38.346. También registra un subsidio el recientemente ascendido a la máxima categoría de Investigador Superior del CONICET Martín Isturiz con una suma indefinida bajo el código 38.197
III.- El Conicet y la complicidad de sus Comisiones Asesoras
La presencia de los miembros del Directorio del CONICET Faustino Siñeriz, Carlos Rapela y Noemí Girbal de Blacha entre los integrantes de la Cadena de la Felicidad de la Ciencia Argentina ha confirmado la sospecha de la existencia de una íntima reciprocidad entre la Agencia y el CONICET. Cruzando la actual lista de integrantes de las Comisiones Asesoras del CONICET, correspondiente al año 2006, con las Listas de los beneficiados por la Agencia-SEPCyT durante el último quinquenio ha dado como resultado casi un centenar de correlaciones, las que eventualmente revelarían la identidad de los integrantes de ese falso Parnaso en que se ha convertido la Cadena de la Felicidad aquí denunciada.
Entre los integrantes de la Comisión Asesora de Ciencias Médicas, los que recibieron subsidios en el año 2000/2001 fueron Aldo Mottino con la suma de $105.000; Carlos José Pirola con la suma de $120.000; Oscar Bottasso con un total de $92.000; y Héctor Targovink con el monto de $105.000; en el año 2002 fueron Patricia Elizalde con la suma de $210.000; Ana María Franchi con la suma de $210.000, y la Alicia Belgorosky con la suma de $210.000; en el año 2003, Hugo Daniel Luján recibió la suma de $210.000, y Osvaldo Uchitel la suma de $200.000; en el año 2004 los que recibieron fueron Rodolfo Campos la suma de $279.000; Jorge Geffner la suma de $174.000; María Ángela Lazzari la suma de $280.000; Alicia Mattiazzi la suma de $251.000; Héctor Targovnik volvió a recibir otro monto de $252.000; y Mario G. Murer la suma de $195.000. En este último caso, habría que aclarar que el Dr. Murer había ya recibido en el año 2002 la suma de $110.334. Y en el año 2005, los que recibieron fueron Claudia Capurro una suma bajo el código 32.130; Osvaldo Podhajcer un monto bajo el código 38.011; y otra vez Osvaldo Uchitel una suma desconocida.
Entre los integrantes de la Comisión de Biología Alfredo Juan Castro Vázquez recibió en 2002 la suma de $147.000; y en el año 2005 Miguel Angel Sosa Escudero recibió una suma indefinida bajo el código 33.383; y Marta Dolores Mudry un monto bajo el código 38.001.
Entre los miembros de la Comisión de Química, en el año 2000/2001 María Rita Micaela Hoyos de Rossi recibió un total de $140.000; Manuel López Teijelo la suma de $94.000; y Carlos Previtali un total de $105.000; en el año 2002 el Coordinador Gerardo Burton recibió la suma de $202.000; en el año 2004 los que recibieron fueron Edgardo Durantini la suma de $203.000; Luis Dante Martínez el monto de $160.000; y José Carmelo Pedregosa la suma de $267.000. Y en el año 2005, Carlos M. Previtali volvió a recibir un monto indeterminado bajo el código 32.351. Entre los integrantes de la Comisión de Bioquímica, en el año 2004, la Coordinadora Beatriz Caputto recibió la suma de $280.000; José Luis Bocco recibió $279.000; Horacio Garda recibió la suma de $270.000; Fernando Goldbaum el monto de $280.000; y María Isabel Colombo recibió la suma de $276.000. En este último caso, habría que aclarar que la Dra. Colombo había ya recibido en el año 2002 un monto de $196.771.
Entre los miembros de la Comisión de Matemáticas y Computación Juan Santos recibió en 2002 la suma de $205.000; y Graciela Boente Boente recibió en 2004 la suma de $177.000. Entre los miembros de la Comisión de Física, Ricardo Piegaia recibió en 2002 la suma de $171.249; y en el 2005 recibieron Jorge Fernández Niello una suma indefinida bajo el código 32.757; y Patricia Levstein otro monto desconocido bajo el código 33.623. Entre los integrantes de la Comisión de Astronomía, su Coordinador Pablo J. Mauas recibió en 2005 una suma indeterminada bajo el código 32.408. Entre los integrantes de la Comisión de Ciencias Exactas y Naturales Gerardo Perillo quien desempeña a su vez el cargo de Coordinador de la Comisión de Ciencias de la Tierra, recibió en 2004 la suma de $272.000.
Entre los miembros de la Comisión de Ciencias Agrarias, en el año 2002 Roberto Lecuona recibió la suma de $175.000; y en el año 2003 Sofía Chulze recibió un total de $210.000. Entre los integrantes de la Comisión de Veterinaria, en 2000/2001 Osvaldo Rossetti recibió la suma de $75.000; y en 2002 Enrique Portianski recibió un total de $197.000. Entre los miembros de la Comisión de Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera, en 2000/2001 Analía Artabe recibió $75.000; Sergio Matheos la suma de $85.000; y Alejandro Tosselli la suma de $150.000; en 2002 Carlos Cingolani recibió la suma de $188.167; en 2004 Susana Bischoff recibió un total de $220.000; y en el 2005 los que recibieron fueron nuevamente Analía Artabe una suma bajo el código 32.323; y Alicia Ronco un monto bajo el código 38.350.
Entre los integrantes de la Comisión Asesora de Ingeniería Civil, Mecánica y Eléctrica, el Ing. Guillermo Kaufman recibió en 2005 una suma bajo el código 38.168. Entre los miembros de la Comisión Asesora de Ingeniería y Procesos Industriales y Biotecnológicos en 2000/2001 José Bandoni recibió la suma de $120.000.
Entre los integrantes de la Comisión de Ciencias Humanas, María Isabel Santa Cruz recibió en 2005 una suma bajo el código 38.227. Entre los miembros de la Comisión de Arquitectura en 2000/2001 Beatriz Cuenya recibió la suma de $60.000. Entre los integrantes de la Comisión de Historia y Antropología en 2000/2001 Cristina Bellelli recibió la suma de $92.000.
También han sido beneficiados con subsidios los integrantes de las Comisiones Asesoras Pablo Penchaszadeh, Alfredo Bolsi y Guillermo Mengoni Goñalons. También se registra este fenómeno: en la Universidad de Córdoba con los Investigadores Dora Celton y César Tcach; en la Universidad de Cuyo con el biólogo Alfredo Castro Vázquez; y en la Universidad Nacional del Sur con el tecnólogo químico José Alberto Bandoni, quien integra la Comisión Asesora de Ingeniería de Procesos Industriales y Biotecnología.
Entre los miembros de la Comisión Asesora Interdisciplinaria Especial Ad-Hoc de la Gran Área de Ciencias Agrarias, Noemí Walsoe de Reca recibió en el año 2003 una indefinida suma de dinero; y en la de Ciencias Biológicas Stella González Cappa recibió un monto indeterminado, Ricardo Farías $210.000 en 2003, y Rodolfo Ugalde que a su vez desempeña el cargo de Coordinador de la Comisión de Veterinaria y fue Director del Consejo de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires recibió $210.000 en 2003 y $275.000 en 2004.
Entre los integrantes del Comité Asesor del Núcleo Básico de Revistas Científicas les fue adjudicado a Alfredo Bolsi $30.000 en 2000/01, a Dora Barrancos $208.000 en 2004, a Alejandro Rofman $135.000 en 2004, a Marcelo Cavarozzi $204.000 en 2004 y una cifra indeterminada a Stella González Cappa.
Entre los integrantes de la Comisión Ad-Hoc-Recursos correspondiente a las Ciencias Sociales le fue adjudicada a Ana María Lorandi en 2003 la suma de $72.969 y a Víctor Tau Anzoátegui $50.000 en 2000/2001 y un total de $95.000 en 2003. Entre los integrantes de la Comisión Ad-Hoc de Materiales, Roberto Salvarezza recibió en 2002 la suma de $193.000.
Y finalmente, entre los miembros del Comité Nacional de Ética en Ciencia y Tecnología de la SECYT Stella M. González Cappa, Alberto R. Kornblihtt, Armando Parodi y Otilia Vainstok recibieron jugosos subsidios. La Dra. González Cappa lleva acumulados desde 1998 tres diferentes subsidios de tres dígitos cada uno. ¿Sus otros miembros Roberto Fernánez Prini, Samuel Finkielman, Noé Jitrik, Ernesto E. Maqueda, Fernando O. Ulloa y Aída Kemelmajer de Carlucci tendrán algo para opinar respecto a la Cadena de la Felicidad recientemente descubierta bajo sus narices? ¿Ninguno de estos científicos expertos en temas de ética sospechó ninguna anormalidad?
IV.- Las Universidades Nacionales y la complicidad de sus Secretarías de Ciencia y Técnica
Habíamos descubierto que los Coordinadores de la Agencia -elegidos por el Directorio para seleccionar los evaluadores de cada Proyecto-- también fueron simultánea o en forma diferida beneficiarios de subsidios. Más luego hallamos que la Agencia subsidia a ciertos y determinados Investigadores del CONICET y en reciprocidad el Directorio del CONICET los designa en sus múltiples Comisiones y mediante su propia Junta de Calificaciones los asciende en la carrera científica. Y hoy venimos a descubrir que esta suerte de asociación ilícita no habría sido tampoco posible sin la sociedad de las Secretarías de Ciencia y Técnica de las diferentes Facultades y/o Universidades Nacionales, las cuales han tenido merced a los Bancos de Evaluadores de la Secretaría de Políticas Universitarias y de la CONEAU -que establecen cual si fueran juntas de calificación categorizaciones y puntajes a nivel individual e institucional-- parte intrínseca en la eventual asociación ilícita y en sus derivaciones penales, en cuanto a apoderamiento fraudulento, usufructo patrimonial del cargo y enriquecimiento ilícito.
Entre las funciones y responsabilidades de los Secretarios de Ciencia y Técnica de las Facultades y/o Universidades Nacionales, la tercera pata del trípode burocrático sobre el cual estaría montada la red que domina la producción del conocimiento científico en Argentina, está la de hacer el seguimiento de los Proyectos de Investigación financiados por organismos nacionales, provinciales y/o universitarios, así como la de administrar las Rendiciones de Cuentas de los gastos practicados por los Responsables de los Proyectos financiados.
Los funcionarios que deben otorgar subsidios a otros y que por el contrario se lo otorgan a sí mismos o a terceros que son afines por amistad o parentesco habrían incurrido en varios delitos: en primer lugar en negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública; en segundo lugar en la construcción de una red ilegal de apoderamiento fraudulento de las estructuras de decisión de las universidades (Rectorados, Decanatos y Secretarías de Investigación), y de las instituciones de dominación académica (CIN, CONEAU, CONICET, ANPCYT), estas últimas alimentadas con los Bancos de Evaluadores provistos por aquellas; en tercer lugar se habrían convertido en partícipes de una asociación ilícita agravada en razón del cargo detentado; en cuarto lugar habrían incurrido en lo que se conoce como usufructo patrimonial del cargo; y en última instancia en enriquecimiento ilícito.
Estas conductas alcanzan a los mismos socios del silencio, que son los que medran compartiendo subsidios y proyectos (conductas tipificadas en los artículos 248, 256, 260, 261 y 210 del Código Penal), por cuanto la obligación del funcionario académico es otorgar subsidios a los que lo peticionan y no incurrir en incompatibilidades manifiestas otorgándoselo a sí mismo o a sus socios o amigos. Por cierto, para que la indagación de la existencia de una asociación ilícita fuera más plenamente acreditada se debería requerir la información relativa a los parentescos carnales y políticos, que como cualquier fiscal federal conoce son en el interior del país -por razones demográficas-una realidad más intensa y palpable que en la capital de la república.
Todo esta descomposición moral comenzó escalonadamente primero en la década del 80 con los concursos, siguió luego en la década del 90 y merced al Pacto de Olivos con los denominados incentivos a la investigación, y culminó más luego con los subsidios y la creación de la Agencia. El propio mecanismo de los incentivos se inició en forma amplia, y progresivamente se fue restringiendo primero a los que contaban con dedicación exclusiva, luego a los que fueren profesores titulares regulares, y así sucesivamente hasta reducir el número de los beneficiarios a un cenáculo cada vez más reducido. Pero lo más grave de todo no es la nómina de los que se beneficiaron, sino el tipo de saber que han legitimado como conocimiento de excelencia.
En cuanto al contralor de la gestión administrativa, tenemos que las Universidades Nacionales practican distintos criterios para ejecutar la función de auditoria, con muy diversos grados de rigor y transparencia, pues que se sepa no han descubierto hasta hoy ningún caso de apoderamiento fraudulento y/o enriquecimiento ilícito. Algunas Universidades han unificado esta responsabilidad en una Secretaría u organismo centralizado y otras lo han diversificado en tantas Secretarías como Facultades existen en sus organigramas. Para el caso, tenemos que la Universidad Nacional de Tucumán tiene desde hace un tiempo al frente de su Secretaría de Ciencia y Técnica al historiador Daniel Campi, el mismo a quien la Agencia financió en el 2002 con un subsidio de $135.938. En la Universidad Nacional de Córdoba, la Secretaría de Ciencia y Técnica estuvo cubierta por Alberto Edel León quien recibió sendos subsidios en 2003 y 2005, y en la actualidad figura a la cabeza el químico Héctor Rubinstein, el mismo que fue financiado en el período anterior de 2005 con un subsidio cuyo monto aún sigue indeterminado. En la misma universidad, la Secretaria Académica de Exactas Sonia Colantonio en 2002 recibió $97.821; y el Director del Programa de Doctorado en Ingeniería Oscar A. Anunziata recibió un PICT en 2003. En la Universidad Nacional de Rosario, el Secretario de Ciencia y Técnica de la Facultad de Ciencias Exactas Roberto Aquilano se benefició en 2005 con un subsidio de monto indeterminado. En la misma universidad, el Secretario de Ciencia y Técnica de la Facultad de Medicina Oscar Bottasso se benefició en 2004 con un subsidio de $213.125. En la Universidad Nacional de Córdoba, el Decano de Ciencias Químicas Gerardo Fidelio recibió en el 2001 la suma de $134.000. Y en la Universidad Nacional del Litoral, la Vice-Decana de la Facultad de Farmacia Yolanda Bolzón de Lombardo se benefició en 2005 con otro subsidio de suma indefinida.
En la provincia de Buenos Aires, los actos cuestionados tampoco escasearon. En la Universidad Nacional del Sur, el actual Secretario de Ciencia y Técnica Osvaldo Agamennoni recibió en 2003 la suma de $147.727. En la Universidad Nacional de Mar del Plata, el Decano de Ciencias Exactas Gustavo Daleo y la Secretaria de Investigaciones Virginia Manzini recibieron en 2005 sendas sumas de monto indeterminado. En la Universidad Nacional de San Martín, el Director de la Escuela de Política Marcelo Cavarozzi se benefició en 2004 con un subsidio de $204.529; y el Secretario de Investigación Diego Hurtado de Mendoza fue financiado en 2004 con un subsidio de $71.279. Y en la Universidad Nacional de Quilmes tenemos el caso de un Consejero Departamental el biólogo Pablo Ghiringhelli, quien obtuvo en el 2005 un subsidio de la Agencia por un monto indefinido de pesos; y el de un biólogo Mario R. Ermácora, que fue subsidiado reiteradamente en dos períodos consecutivos, el del 2004 y el del 2005.
En el caso de la UBA, tenemos que algunos de los integrantes de la media docena de Comisiones Técnicas Asesoras (CTA) --que tienen como función prestar asesoramiento en las tareas de evaluación de las distintas actividades de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA-- serían también hipotéticamente parte necesaria de la red denunciada. Entre los beneficiarios de los subsidios por cifras aún no divulgadas, repartidos por la Agencia en el 2005, se encuentran los siguientes Investigadores: el miembro de la CTA No.1, de las Ciencias de la Salud Humana Rodolfo Rothlin; el integrante de la CTA No.3 de Ingeniería, Ciencias Ambientales y Habitat Juan Manuel Borthagaray (quien a su vez suma otro subsidio del 2002 de $210.000); los miembros de la CTA No.4, de Ciencias Básicas y Biológicas Alicia Godeas (PICT-2003 de $208.980) y Juan Pablo Rossi (quien a su vez suma otro subsidio del 2002 de $206.250); los miembros de la CTA No.5, de Ingeniería, Ciencias del Ambiente y Habitat Guillermo Artana y Jorge Alberto Sarquis; y los integrantes de la CTA No.6 de Ciencias Agropecuarias y Salud Animal: Ana Pilosof, Jorge Casal, Alejandro Mentaberry, Angel Chiesa (suma otro subsidio del 2002 de $203.708) y Alicia Fernández Cirelli, ex Secretaria de Ciencia y Técnica del Rectorado durante el Shuberofismo. Por último, faltaría contrastar las listas de beneficiarios de subsidios con los anteriores integrantes de estas mismas Comisiones Técnicas Asesoras, que por cierto no están exhibidos en la web, seguramente dados de baja para no dejar rastros de sus reiterados ilícitos.
En cuanto a las Secretarías de Ciencia y Técnica de cada Facultad de la UBA, tenemos que en la Facultad de Odontología, el Secretario de Ciencia y Técnica Enri Santiago Borda -integrante del CTA No.1-- ganó en el 2005 otro PICT de monto desconocido. En la de Farmacia y Bioquímica el Secretario de CyT Daniel Turyn ganó en 2004 un subsidio por $212.925. Y en la de Medicina, en la actual Comisión de Investigación de dicha Facultad el Dr. Daniel Sordelli ganó en el 2002 un subsidio por $210.000. Asimismo, en la UBA hemos encontrado entre los beneficiados por la Agencia al Decano de Filosofía y Letras Héctor Trinchero con $170.000, al Decano de Farmacia Alberto Boveris con $140.000, a la Vice-Decana de Farmacia Graciela Ferraro con una suma indeterminada, al Vice-Decano de Medicina Ricardo Gelpi con un subsidio en 2002 de $161.812; y a un ex Decano de Sociales Fortunato Mallimacci con $362.186 en 2004. Entre el staff de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación nos tropezamos con el nunca tan bien recordado Hugo Levato, el mismo que aseguraba durante el Proceso y desde USA lo bien exonerados que estaban los Investigadores que más luego "desaparecieron". En efecto, en el 2004 Hugo Levato levantó en la Agencia un subsidio por la suma de $231.422. Y en el caso de la CONEAU, dos miembros de su Directorio, el sociólogo y ex funcionario de la Universidad Nacional de Quilmes Ernesto Villanueva, y el sociólogo Carlos Pedro Krotsch recibieron de la Agencia respectivamente en 2002 y 2005 la suma de $155.354 y de un monto desconocido.
También contamos con los extraños casos de aquellos Investigadores que aparecen financiados duplicadamente, es decir con subsidios otorgados a la misma persona y/o su homónima, en dos proyectos correspondientes a unidades académicas distintas. Este ha sido el caso en la Universidad Nacional del Centro del Investigador Alberto Parma, quien aparece con un subsidio otorgado en el 2005 en el Área de las Ciencias Médicas, y otro tanto en el mismo período en el Área de la Tecnología Pecuaria. El del Investigador Jorge Calvo, de la Universidad La Patagonia, y simultáneamente miembro de la Junta de Calificaciones del CONICET, quien aparece subsidiado en el mismo período del 2005 en dos Proyectos distintos, uno en el Área de las Ciencias de la Tierra y el otro en el Área de las Ciencias Biológicas de Organismos. Y el del Investigador Emilio Malchiodi de la UBA, quien figura subsidiado en el Área de las Ciencias Biológicas y también en el Área de las Ciencias Médicas..
Para el caso de la Universidad Nacional de Rosario contamos con el muy particular ejemplo de un matrimonio cuyos integrantes tuvieron ambos la felicidad de que la ANPCYT les financiara sendos proyectos, tanto el del marido, el biólogo Ricardo Duffard, en el 2005; como el de su esposa la tecnóloga del medio ambiente Ana María Evangelista de Duffard, con un monto de $258.333 devengado en el 2004, que sumados ambos dan en la unidad familiar más de medio millón de pesos en un par de años.
Por último, la cuarta pata de la mesa sobre la cual está mal servida la ciencia argentina sería la Secretaría de Políticas Universitarias y la CONEAU, ambas dependientes del Ministerio de Educación de la Nación, instituciones destinadas a categorizar a los denominados docentes investigadores y a los programas de las instituciones de docencia superior. Ambas instituciones se han prestado hasta el presente, a través de las supuestas categorizaciones y puntajes, a toda suerte de manipulaciones y conspiraciones, de la cual están privilegiadamente exentos quienes son docentes de universidades o investigadores correspondientes al ámbito privado. Es decir, los miembros de instituciones o universidades privadas están excepcionalmente dispensados de tener que pasar por las horcas caudinas y kafkianas de una inmensa burocracia estatal.
V.- Conclusiones
Para completar esta investigación faltaría conseguir la Lista de Subsidios del corriente año 2006 y cruzar la Lista de Subsidios de la Agencia con las Listas de las Comisiones Asesoras del CONICET correspondientes a los años 2000/2001, 2002, 2003 y 2004, y así poder comprender el cuadro de gerenciamiento de la red denunciada. Asimismo, quedaría por cruzar esta información con las Listas de Ascensos practicados por la Junta de Calificaciones del CONICET, y con las Listas de los categorizados para los Incentivos producidas por las diferentes Universidades Nacionales. Cabe agregar que la metodología es la misma que se inauguró en los Premios Bernardo Houssay, que se repartieron en 1987, y que se denunciaron en su oportunidad con nombres y apellidos, y donde uno de sus organizadores integra la actual Junta de Calificaciones del CONICET. En todos estos Listados llaman la atención más de una docena de repeticiones, como ser las de Eduardo Cánepa, Rodolfo Sánchez, Juan José Poderoso, Héctor Targovnik, Mario G. Murer, Osvaldo Uchitel, Mario Albornoz, Víctor Tau Anzoátegui, Carlos M. Previtali, Analía Artabe, María Isabel Colombo, Beatriz Coira y Amelia Rubiolo, quienes aparecen como beneficiarios en repetidas Convocatorias. El de Poderoso parece ser el más llamativo pues también registra un tercer subsidio en el 2005.
Las preguntas que caben formularse son de orden jurídico y moral: ¿los actos académicos administrados por estos Coordinadores cuentan con validez moral y legal? ¿estamos o no frente a un caso criminal, y en tal eventualidad corresponde o no efectuar una denuncia judicial? ¿De tratarse de un delito los actos de los imputados deberían ser reconsiderados y en ese caso deberían o no restituir los dineros recibidos? ¿Qué pasa con los numerosos proyectos que fueron rechazados y cuyos evaluadores fueron designados por los Coordinadores aquí denunciados? y ¿que responsabilidad les cabría en este entuerto a los Presidentes del ANPCYT y del CONICET Lino Barañao y Eduardo Charreau y a sus directos superiores Tulio Del Bono y Daniel Filmus?.
Toda esta investigación lleva al viejo enigma socrático sobre si es acaso posible democratizar una mafia, que impida los abusos de poder y las repeticiones dolosas de las prebendas racionadas, o por el contrario ello es una tarea imposible. Por lo pronto, se debería considerar las ventajas y menores riesgos de error de premiar obras consumadas sobre la de subsidiar obras proyectadas cuyos eventuales beneficiados deben ser previamente categorizados por una burocracia estatal contaminada.
Finalmente, debemos concluir que la lucha contra la corrupción en el campo de la ciencia sólo puede tener éxito desde la instancia política, y que ninguna esperanza puede cifrarse en la judicialización de la misma. Es entonces la política la que --en el marco de los derechos y garantías democráticos- debe producir el saneamiento moral y el cambio estructural.
Fuente Documental
Convocatoria-2000-2004 http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/foncyt_convocatorias_anteriores_pict .php
Convocatoria-2005 http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/TIPO_A_Y_B.p df
Proyectos No Admitidos en 2004 http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/pict2004_no_ admis.pdf
Proyectos No Admitidos en 2003 http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/pict2003_no_ admis.pdf
El Centro de Estudiantes de la Licenciatura en Comercio Exterior UNNE
Entre los numerosos mensajes que se recibe cotidianamente a través del Sitio este es uno de ello que te damos a conocer a continuación, para lo cual se solicito autorización previa al Autor que es Investigador del CONICET para publicar el contenido y la misma fue autorizada y queremos saber que opinan del texto los alumnos, profesores y demás visitante de nuestro sitio.
Memoria de una Universidad extinguida
Un pescador de cabotaje descubre flotando en un camalote un pergamino con la Memoria de una Universidad extinguida (sátira criolla donde toda semejanza con alguna realidad próxima y local es pura reincidencia)
Desde que finalizó la ocupación militar, en la comarca Cromañón del país del Curro y la Patota, más precisamente en la Universidad Nacional Trucha (UNT), el poder y el conocimiento se hallan inextricablemente amalgamados, y los egresados que han sido partidarios de la secta política Montesca van y vienen como funcionarios públicos nacionales y provinciales. Pero está claro que se trata solo de una pequeña parte de esta macabra corruptela cuya hipocresía es preciso desenmascarar, ya que tanto la facción Montesca de la comarca, como las facciones Montescas y Capuletas que se pudieron haber engendrado en otras comarcas, han colonizado todas las Universidades convirtiéndolas en apeaderos locales, que operan como asilo para políticos varios en desgracia, despojándolas así de su autonomía académica y de su condición de instituciones nacionales.
Hay en este momento en el Parlamento del país del Curro y la Patota numerosos proyectos para crear universidades, uno de ellos se trata de la Universidad Meridional de Cromañón, desprendiendo para ello la Facultad de Manufacturas Rústicas de la Universidad Trucha. Entrevistado el senador Capi Arcadich, oriundo de Cromañón, y autor de la iniciativa, dijo por TV, que los Montescos nunca lo invitan a la Universidad Trucha, por lo que decidió como revancha tener su propia universidad para desarrollar su vocación intelectual y docente, tanto para sí mismo como para el Partido Capuleto.
La corrupción política
Con la caída de la dictadura y el advenimiento de la democracia el candidato a gobernador fue Esculapio, un trepanador de la Facultad de Eutanasia, de filiación Montesca. Pero al perder las elecciones, lo designaron interventor en la Universidad. Sus discípulos inmediatos y que además son sus correligionarios lo secundaron, y para ello fueron ubicados como interventores en otras facultades y secretarías del rectorado
Dos años más tarde, finalizada la intervención, el trepanador Esculapio ganó las elecciones para rector, y se quedó hasta el año en que cayó el Muro de Berlín. Pero existe en la Universidad un acuerdo fundacional por el cual el rector debe ser en cada turno, originario de cada una de las dos jurisdicciones geográficas en que está repartida la Universidad Trucha, la Trasplatina y la Cisplatina. De modo que un nuevo turno no fue posible, y se ubicó como rector a un anodino Montesco de una facultad que está ubicada en el impenetrable interior Trasplatino de Cromañón.
Terminado el mandato, cuatro años después, en la calesita de la Universidad Trucha vuelve el turno de Esculapio, el viejo trepanador, acompañado de sus discípulos. El más idóneo de todos ellos, tanto profesional como políticamente, fallece en forma no anunciada, de modo que el candidato a sucederlo es un trepanador molar de filiación Montesca, que también ha sido uno de sus discípulos en la misma especialidad. Los demás especialistas son más pusilánimes o tienen muchos clientes en su profesión, y se reservan como playa de maniobras la propia facultad. El candidato trepanador molar se llama Adolfo “Hipócrates” Tower y pertenece a la banda Cisplatina de Cromañón.
En el contexto político de Cisplatina, el Tata Corleone, que es un político aventurero y mafioso, comienza a armar su partido para desplazar a la vieja rosca facciosa a la cual él mismo había pertenecido. Ni Montescos ni Capuletos tienen que ver en este juego, que esta vez se libra sólo entre los partidos locales, propios de Cromañón, aunque Corleone, les pirateará punteros para su propio movimiento.
Hipócrates se quedará entonces en la universidad por dos períodos, hasta el mismo año que estalló el papismo neoliberal, lo cual provocó ciertas protestas del lado Trasplatino, las que son acalladas reciprocidades mediante. Su delfín es un encofrador Montesco, que lo secunda como secretario académico apelado Calícrates del Val. Inesperadamente Calícrates pierde el concurso de su cátedra, pero el consejo directivo de la Facultad invierte el resultado del jurado, y lo designa profesor titular. En la Universidad Trucha, en casi todas sus doce Facultades, y también en la demás universidades del país del Curro y la Patota, los decanos elegidos por las mayorías electorales habían sido también decanos durante las últimas dictaduras. Inauditamente, con esas mayorías se fueron modificando los reglamentos de concursos, habilitando en ellos a los Consejos Directivos para impugnar los resultados de los mismos, con lo cual se viola abiertamente la independencia del poder jurisdiccional.
En oportunidad en que el trepanador bucal Hipócrates oficiaba de rector y harta la población de los desaguisados de Corleone, Cisplatina fue intervenida, y es entonces que llega de una docta metrópoli el Interventor Amadeo y varios centenares de sus ex funcionarios comarcales. Se dice que esta migración salvó la universidad de la que era oriundo el propio Interventor, por cuanto de lo contrario este séquito hubiese quedado acampando en ella, con consecuencias imprevisibles para la ciencia y cultura mediterráneas.
Aparentemente, el Interventor Amadeo había convencido a Montescos y Capuletos de que debían coaligarse si pretendían ser gobierno, y en consecuencia se armó una suerte de Contubernio que ganó las elecciones antes que estallara el Papismo Neoliberal, siendo los Montescos mayoría en el gobierno, además de ocupar la gobernación misma. El trepanador dental Hipócrates interrumpió entonces su mandato meses antes de finalizar, para asumir como Ministro de Educación, cargo que obtuvo merced a la ayuda propiciada desde el INSUNNE vía la Fundación de la Universidad Trucha. Se producen en aquella oportunidad diversos interinatos, y luego de ellos, el encofrador Calícrates es electo rector. Su cargo de secretario académico es ocupado por Dioscórides, un sangrador de la Facultad de Eutanasia, siempre del partido Montesco
A poco andar, Hipócrates abandonó el ministerio, pues los maestros que están muy agremiados y cuentan con una acendrada conciencia corporativa son más difíciles de disciplinar que los profesores universitarios, y se fue como vicepresidente a la CONPRESI (Comisión Nacional de Prebendas y Sinecuras), una repartición nacional encargada de acreditar títulos y seminarios, y donde reina la paz de los sepulcros. Aprovechando el nuevo destino también se agenció el cargo de evaluador en la Comisión de Taumaturgia del Consejo Nacional de Supercherías y Cacheos (CONSUCA), desde donde pese a los esfuerzos del Dr. Garrahan se siguen cultivando en medio de un gran sigilo nuevas crotoxinas.
Dioscórides, el sangrador de la Facultad de Eutanasia, que fungía de secretario académico, lo reemplazó como ministro, y a su vez es sustituido en su cargo por otro colega de la misma especialidad. Un miembro de la Intervención, que es oriundo de la docta comarca del Interventor sostiene que todo este circular orden sucesorio, entre dinástico e incestuoso, tenía un origen colonial y monárquico pues procedía de Salamanca donde había estudiado un tal Belgrano y fue orquestado mientras gobernó el Interventor Amadeo. Dicho sea de paso, este Interventor falleció de un ataque cardíaco con motivo de la insurrección popular que aconteció en Bizancio, la capital del país del Curro y la Patota.
Cinco años más tarde, Calícrates fue reelecto, pero de nuevo ocurren traumáticas tensiones, pues se dice que como Hipócrates se había quedado dos períodos ahora le toca también a Calícrates otros dos turnos. Hipócrates vuelve sorpresivamente de Bizancio, y corre el rumor que ha vuelto para asumir el rectorado. Pero no ocurrió así. Sólo asumió como decano en la Facultad de su especialidad en forma un tanto virtual, ya que siguió cobrando y detentando su cargo en la CONPRESI.
Mientras tanto, en la facultad del Foro Letrado, el profesor Ulpiano Barba había planificado el secuestro del hijo del Ministro de Eugenesia del gobierno de Corleone, prófugo desde 1999 en una comarca vecina por haberse alzado con la millonaria caja de los dineros reservados. Ahora, con motivo de su participación en dicha desaparición Ulpiano purga sus delitos en una cárcel VIP. El propio superior tribunal de justicia de Cisplatina, en tiempos que gobernaba en el país de la Patota un sultán, debió haber sido intervenido, pues cuando el padre del presidente de dicho Tribunal asesinó a su amante en una calle céntrica, no estuvo más que unos breves minutos detenido. Pese a que el Colegio de Letrados armó un gran escándalo, nada sucedió.
El Rectorado pasó entonces de la eutanasia al encofrado sin que por ello se interrumpiera la continuidad de los jugosos negocios. Calícrates, el actual Rector, ex Decano de Cal y Encofrado, fue sucedido en el cargo de decano por un constructor apelado Cirenaico, ex Intendente de Trasplatina durante la última dictadura y por tanto responsable de la masacre de Margarita Belén. Bajo la cobertura de Cirenaico opera el tristemente célebre Néstor, alias Apolodoro, subsecretario de Desarrollo Social de Trasplatina. Como Rector, Calícrates fue electo por obra y gracia del lobby montado tanto por la Directora de un Fondo Nacional para la construcción de viviendas (FOPAR), enriquecida merced al simultáneo trabajo de su corralón de materiales, como por el Secretario de Turismo de Trasplatina que había sido presidente de un centro de estudiantes, y por el jefe de campaña del Gobernador de Trasplatina. Dentro de lo legal del último reglamento de concursos Calícrates pudo ganar el cargo d! e Profesor Titular recién en el Consejo Directivo de su Facultad, ya que la mayoría del Jurado señaló que el mérito correspondía a su oponente. Por tanto, digamos que el cargo que perdió en el concurso de oposición lo ganó en el Consejo Directivo por amplia mayoría, pues votó a su favor toda la secta estudiantil del Partido Montesco y los docentes de la última dictadura.
A su vez, Calícrates es secundado por un individuo apelado Tripa Golda, ex colaborador del Intendente de Cisplatina, quien maneja la caja y toma todas las decisiones desde una UETGDS (Unidad Ejecutiva de Transferencia y Gestión para el Desarrollo Sustentable), entre ellas la administración de un Proyecto de Incubadora de Empresas. La recaudación de dicha caja es lavada en una Fundación de la Universidad Trucha, gerenciada por un sujeto conocido como Sergio Shylock, quien desde la misma dictamina las categorizaciones por las cuales los profesores cobran los incentivos, así como administra una Banelco con la cual regimenta la clientela académica y desde donde también pretende manipular los Comedores Estudiantiles. Para esas lucrativas faenas, en una universidad que tiene sus bibliotecas, talleres y boticas saqueadas, montó un edificio propio, fuera de la sede del Rectorado, en una coqueta mansión ubicada en la esquina de Santa Restauración y Día de la Independencia. A propósit! o de estas carencias, la enorme biblioteca del historiador santafesino José Luis Busaniche, de miles de volúmenes encajonados, fue a parar --adquisición mediante del Fondo Nacional de las Artes y gestión del goyense Luis Sosías Dalmau-- a los sótanos del Rectorado de la Universidad Trucha, y durante la dictadura militar fue ominosamente dada de baja y yace hasta hoy desaparecida, sin que haya mediado sumario alguno.
El año pasado se habían convocado nuevas elecciones en la comarca. El Ministro de Educación Dioscórides, ex secretario académico de la Universidad, se había presentado como candidato a Intendente, contra Carmella, la esposa del Tata Corleone (el político aventurero y mafioso), ya que la Intendencia es el único reducto que le quedaba. Pocos días antes de la elección, casi la totalidad del Consejo Superior de la Universidad Trucha publicó una solicitada apoyando al albéitar Dioscórides como candidato a Intendente, donde se ponderaba su idoneidad, capacidad de trabajo y diligencia con la fauna silvestre. Luego, en esa Intendencia se concertó un suculento negociado con el fastuoso Casino, ubicado en un populoso barrio de Cisplatina.
La corrupción económica
En cuanto a la corrupción económica, habría que investigar a la propia Facultad de Eutanasia, la principal facultad de la Universidad Trucha. Ya para la década del 80 la sobreoferta de profesionales en Eutanasia creó gran escasez de trabajo, y el secretario académico de la misma, el inmolador de lactantes Samuel Serapión, que nunca fue de filiación Montesca, se dio cuenta que había una veta sin explotar entre los tanatólogos sin empleo para adquirir un título adicional que les permitiría una mejor opción en el mercado laboral, en tanto fuere barato y no implicara demasiado tiempo obtenerlo.
Lanzó entonces Serapión, a fines de los 80, cursos masivos para formarse en taumaturgia. Una clase por mes, por una cuota de cien pesos mensuales, que brindaba al cabo de un par de años un titulo de taumaturgo. Los demás profesores cuyos bufetes también estaban con problemas económicos siguen dicho ejemplo, y para mediados de los 90, la Facultad de Eutanasia de la Universidad Trucha lidera los postgrados en el país de la Patota y el Curro, una veintena de carreras de especialista, con más de un millar de tanatólogos. Un lobotomista, socio de Serapión, dirige él sólo diez de estos postgrados
Tal boom económico, que ya lleva una década, lo catapultó a Serapión como decano, en coalición con los profesores Montescos, pero más bien con la secta partidaria que hegemoniza el claustro estudiantil, y que lleva como enseña un pendón de color amoratado. Cuatro años después es reelecto, y estos estudiantes amoratados hacen carreras rápidas, dos de ellos en pocos años son profesores, uno acompañando a Serapión como secretario académico.
En esos tiempos, con motivo de la catastrófica metamorfosis política ocurrida en el país del Curro, que llamativamente había coincidido con la caída del Muro de Berlín, los profesores Montescos fueron perdiendo relevancia política. Pero aprovechando la nueva era que se abría, de apertura infinita, Serapión comenzó a fatigar el planeta suscribiendo convenios, propios de un mercantilismo de boticario, tal como lo practicaba desde hacía un tiempo una comarca vecina de mayoría Capuleta que culminó hace poco en un escándalo de ribetes internacionales. El rector Hipócrates Tower fue invitado a todos estos viajes que fueron costeados con retenciones sobre los postgrados. Pero al asomar la CONPRESI, los postgrados fueron sometidos a evaluación, y al no prever el Rector y el Decano la problemática situación, con las necesarias contraprestaciones y reciprocidades, ninguno de ellos quedó en pie. A partir de entonces no se hicieron más postgrados, y ahora todos son cursos sin diploma fi! nal.
En ese interín comenzaron a aparecer facultades de Eutanasia privadas, y los especialistas en eutanasia preocupados por la intensa demanda del mercado presionaron por la implan
Editado por: Centro de Estudiantes LCE -UNNE- (04/Enero/2007 - 23:01)
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