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  CONICET Consejo Nacional de Ciencias y Técnica Secuela de una denuncia de Red Mafiosa 22/Octubre/2006 - 01:16

Secuelas de la denuncia y parcial contramarcha de la Agencia

 

Informamos a los co-listeros que como secuela de las denuncias públicas formuladas en Pol-Cien, las autoridades de la Agencia (ANPCYT) habrían procedido a un tácito reconocimiento de culpa y a una parcial contramarcha en su discrecional repartija de prebendas disfrazadas de subsidios, pero que no alcanza para amortiguar el creciente desprestigio de su Presidente Lino Barañao y de sus superiores el Ministro Filmus y el Secretario Del Bono.

 

Este persuasivo escarmiento se comprueba cruzando el Listado de la Convocatoria-2005 con la previa lista de postulantes de proyectos en evaluación. Practicando ese cruce se constata la novedad que hoy, después de haberse formulado las denuncias correspondientes, una quincena de Investigadores-Funcionarios –los cuales unos se habrían candidateado a puestos académico electivos seducidos por el señuelo de un subsidio de la Agencia y otros se habrían dejado embriagar con el abuso de poder-- han sido purgados sin pena ni gloria del registro oficial de beneficiarios. Esta elocuente liquidación de postulantes, a un promedio de $200.000 pesos por cabeza (que son diez veces el subsidio destinado a los Investigadores jóvenes y el equivalente a siete años de salario acumulado como Investigador del CONICET), daría como resultado que se le ha ahorrado al fisco la suma de tres millones de pesos o la friolera de un millón de dólares.

 

Pese a esta purga, aún restan una multitud de funcionarios en puestos académicos (como el caso del Consejero de Exactas Juan Pablo Paz-UBA-Los Alamos) que a despecho de las denuncias que los incriminaban en forma personal se los ha obcecadamente subsidiado. Los funcionarios purgados del llamado --cuya presencia en la Convocatoria2005 habría violado principios de incompatibilidad insoslayable, constitutivos de una violencia simbólica ilegítima que atenta contra el principio de igualdad y contra las libertades de pensamiento y de cátedra-- serían los siguientes postulantes (acompañados entre paréntesis por su respectiva numeración codificada):

 

a)      la integrante del Directorio del CONICET y Consejera Superior de la UNQ Noemí Girbal de Blacha (32.396) quien ya había recibido en 2002 la suma de $210.000 así como otros subsidios del propio CONICET a las revistas donde publica su clientela académica cautiva;

b)      el Secretario de CyT de Exactas de la UNR Roberto Aquilano (32.441);

c)      el Decano de Exactas de la UNMdP Gustavo Daleo (34.878);

d)      la Secretaria de Investigaciones de la UNMdP Virginia Manzini o Mancini (32.345);

e)      la Vice-Decana de Filosofía y Letras de la UBA Graciela Ferraro (38.219);

f)        la Vice-Decana de Farmacia de la UNL Yolanda Bolzón de Lombardo (38.157);

g)      el integrante de la Comisión Técnica Asesora No5 de la UBA Jorge A. Sarquis (38.291);

h)      el Asesor de la SECYT Mario Albornoz (33851), ex secretario de CyT de Shuberoff, que para rechazar su proyecto se alegó una incompatibilidad “por suma de proyectos de un integrante del GR”;

i)        los integrantes de la Comisión de Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera del CONICET Ana Lia Artabe (32.323) y Alicia Ronco (38.350);

j)        y los Coordinadores de Area del ANPCYT Luis Gugliotta (38.158), Miguel Angel Sosa Escudero (33.383), Marta Mudry (38.001), Alberto Vargas (32.438) y Alcira Batlle (32.642), estos dos últimos reincidentes pues en el 2001 habían recibido la suma de $84.000 y $150.000 respectivamente.

 

También fue excluido de la Convocatoria-2005 el bioquímico Ricardo Duffard (32.221), marido de la bioquímica Ana María Evangelista de Duffard, quien en el 2004 había sido agraciada con un subsidio de $258.333.

 

Los co-listeros de Pol-Cien tienen el derecho a conocer con detalle ¿porque razón estos Funcionarios-Investigadores --que se habían postulado en la Convocatoria-2005-- no figuran ahora en la lista de los beneficiados, y si en consecuencia han apelado dicho rechazo? Se los rechazó ¿porqué alguien los evaluó negativamente? ¿porqué tomaron conciencia de la incompatibilidad existente y con ese motivo se vieron compelidos a renunciar al subsidio? o ¿porqué alguien decidió dar marcha atrás debido a la avalancha de denuncias sobre aprobaciones fraudulentas y procedió de oficio?

 

Fuente Documental

 

La lista de proyectos PICT 2005 financiados con sus montos respectivos
http://www.agencia.secyt.gov.ar/convocatorias/convocatorias_foncyt_pict2005_abt.php

 

Convocatoria-2005-Lista de Postulantes

http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/TIPO_A_Y_B.pdf

 

La Red Mafiosa en la Ciencia y la Universidad Argentina

por Eduardo R. Saguier
Investigador Independiente del CONICET
Email: saguiere@ssdnet.com.ar


Indice

I.- Introducción
II.- La Agencia y la complicidad de sus Coordinadores de Área
III.- El Conicet y la complicidad de sus Comisiones Asesoras
IV.- Las Universidades Nacionales y la complicidad de sus Secretarías de
Ciencia y Técnica
V.- Conclusiones

I.- Introducción

El origen de la Agencia Nacional para la Promoción Científico-Tecnológica,
dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación,
supuestamente obedeció a la necesidad de crear un sistema de financiamiento
de la ciencia independiente de la institución del beneficiado y de paso
despojar al CONICET de los fondos con que subsidiaba a sus propios
Investigadores de Carrera, so pretexto de que no podía ser Juez y Parte
Interesada en la distribución de dichos subsidios.

Pero con el correr de una sola década, lo que comenzó como un sano objetivo
de independencia y equilibrio académico terminó paradójicamente en las
antípodas, pues en los hechos la Agencia, el CONICET, las Secretarías de
Ciencia y Técnica de las Universidades Nacionales, la CONEAU y la
Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación
tergiversaron sus principios originarios fusionando íntima e ilegalmente
sus mutuos intereses.

Los Coordinadores de Área de la Agencia, cuya responsabilidad es la de
asignar los evaluadores de cada proyecto (de identidad confidencial), son
designados por el Directorio de la Agencia. Estos Coordinadores de Área,
preceden, acompañan o sobrevienen a los subsidios otorgados a sí mismos, lo
que configura claramente el ilícito de colusión de intereses.

Más aún, la Agencia subsidia a ciertos y determinados Investigadores del
CONICET y en reciprocidad el Directorio del CONICET los designa en sus
múltiples Comisiones y mediante su propia Junta de Calificaciones los
asciende en la carrera científica. Este plan tampoco hubiera sido posible
sin el acompañamiento de numerosas autoridades, entre las cuales se
encuentran todo el staff de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación
así como todos los funcionarios de las Secretarías de Ciencia y Técnica de
las diferentes Universidades Nacionales, las cuales han tenido mediante las
categorizaciones de los denominados Incentivos parte intrínseca en dicho
plan.

Estas reciprocidades son producto de códigos, privilegios y prerrogativas
no escritas, mediante las cuales se incluye a los eventuales aliados, se
utiliza a los auténticamente prestigiosos para infiltrar a los
inescrupulosos y mediocres, y se excluye con medidas punitivas (rechazo de
Informes, congelamiento de ascensos, etc.) a los desafectos o a aquellos
elementos considerados como peligrosos, porque pueden llegar a socabar el
plan mafioso. Con estos códigos no hay forma de arrepentirse, ni de
denunciar nunca a sus colegas. La denuncia como la delación equivalen al
ninguneo y el castigo.

En un principio, el monto de los subsidios comenzó con cifras de cinco
dígitos, y más luego alcanzaron los seis dígitos. Por otro lado, en un
comienzo el número de Áreas temáticas fue razonable pero con el correr del
tiempo se fueron multiplicando vertiginosamente. La fusión de estos
organismos de ciencia y técnica y la gestación de numerosos nichos de poder
académico alcanzó entonces su éxtasis y su fruto ha concluido por
fragmentar las filas de los científicos e inducir una suerte de paz de los
sepulcros.

Debemos señalar que esta investigación pudo ser hecha merced a la
insistencia en la Lista Electrónica Pol-Cien para que se exhibiera la
información oculta en el sitio electrónico de la SECyT, que es falto de
total transparencia y cuyo ocultamiento pareciera ser hecho exprofeso. Los
cruces entre los diferentes listados fueron hechos a mano, sin software
alguno y utilizando sólo la memoria humana, por lo que es muy probable que
se hayan escapado muchas otras correlaciones, especialmente la de aquellos
que portan apellidos patronímicos (Pérez, Rodríguez, González, Fernández,
etc.)


II.- La Agencia y la complicidad de sus Coordinadores de Área

En la Agencia Nacional para la Promoción Científico-Tecnológica,
dependiente de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación (SECYT),
presidida por el Dr. Lino Barañao, los Coordinadores de Área Jorge Jorrat,
Marcelo Cabada, Eduardo Arzt, y Jaime Cerda, se habrían adjudicado a sí
mismos sendos subsidios.

En efecto, en la Convocatoria-2004, el Coordinador del Área de Ciencias
Humanas y Sociales Dr. Jorge Jorrat recibió la suma de $209.000; y en la
Convocatoria-2003, el Coordinador del Área de Ciencias Médicas Dr. Eduardo
Arzt recibió la suma de $210.000; el Coordinador del Área de Ciencias
Biológicas Dr. Marcelo Cabada recibió la suma de $210.000, y el Coordinador
del Área de Tecnología Química Dr. Jaime Cerda también la suma de $210.000.
Y en la Convocatoria-2002, en una sospechosa operación les fue adjudicada
igual suma a los que al año siguiente fueron los Coordinadores de las Áreas
de Tecnología Informática Dr. Marcelo Frías, de Tecnología de Alimentos
María Cristina Añón, y de Economía y Derecho Dr. Luis Beccaria.

Asimismo, a los miembros del Directorio del CONICET Faustino Siñeriz,
Carlos Rapela y Dra. Noemí Girbal de Blacha les fue asignada a cada uno en
la Convocatoria-2002 la suma de $210.000; y a la Dra. Girbal en la
Convocatoria-2005 una suma indeterminada bajo el Código 32.396. Y al Asesor
de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Nación y Director del
Observatorio Científico-Tecnológico Dr. Mario Albornoz le fue adjudicada en
la Convocatoria-2003 la suma de $128.000, y en la Convocatoria-2005 una
suma indeterminada bajo el Código 33.851.

A los Coordinadores de Área, que han sido denunciados al comienzo de este
escrito, debemos agregar los Coordinadores siguientes:

1)      En la Convocatoria-2005 les fue adjudicado subsidios por diferentes
montos a los Coordinadores de Área Marcelo Cabada, Juan José Cazzulo,
Eduardo Arzt, Alcira Batlle, Juan José Poderoso, Horacio Corti, Alberto
Vargas, Luis Gugliotta, y Ana María Antón.

2)      En la Convocatoria-2004 les fue adjudicado subsidios por diferentes
montos a los Coordinadores de Área Eduardo Cánepa, Mirta Quattrochio, Juan
Pablo Paz, Rodolfo Sánchez, Damián Zanetti, Juan Jose Poderoso, Amelia
Rubiolo y Verónica Bucala.

3)      En la Convocatoria-2003 les fue adjudicado subsidios por diferentes
montos a los Coordinadores de Área Carlos A. Balseiro, Juan José Cazzulo,
Horacio Corti, Roberto Rossi, Carlos Lanusse, Isidoro Schalamuk, y Ricardo
Carelli

4)      En la Convocatoria-2002 les fue adjudicado subsidios por diferentes
montos a los Coordinadores de Área Gustavo Politis, Luis Alberto Beaugé,
Roberto Salvarezza, Ricardo Astini, Beatriz Coira, Hermenegildo Ceccatto,
Carlos Gigolo, Luis Mroginski, Maria Cristina Anón, Luis Beccaria y Marcelo
Frías.

5)      En la Convocatoria-2000/2001 les fue adjudicado diferentes
subsidios por diferentes montos a los Coordinadores de Área Eduardo Cánepa,
Juan José Cazzulo, Marcelo Cabada, Rodolfo Sánchez, Damián Ravetta, Gustavo
Corach, Juan Pablo Paz, Juan José Poderoso, Alcira Batlle, Beatriz Coira,
Walter Helbling, Ana María Parma, Alberto Escande, Amelia Rubiolo, Alberto
Vargas, Francisco Felipe Garcés, y el actual Presidente de la Agencia Lino
Barañao.

En efecto, en la Convocatoria-2005, les fue adjudicado a los Coordinadores
del Área de Ciencias Biológicas Marcelo Cabada y Juan José Cazzulo montos
indeterminados bajo los códigos 31.660 y 38211; a los de Ciencias Médicas
Eduardo Arzt, Alcira Batlle, Juan José Poderoso cifras indeterminadas bajo
los códigos 31.541, 32642, y 34.785; al de Ciencias Químicas Horacio Corti
una cifra indeterminada bajo el código 32.916; al de Tecnología Energética
Alberto Vargas una cifra indeterminada bajo el código 32.438; al de
Tecnología Química Luis Gugliotta una cifra indeterminada bajo el código
38.158; y al de Ciencias Biológicas de Organismos Ana María Antón un monto
indefinido bajo el código 34.901.

En la Convocatoria-2004, le fue adjudicado al Coordinador del Área de
Ciencias Biológicas Dr. Eduardo Cánepa un subsidio por $280.000; al de
Ciencia de la Tierra Mirta Quattrochio $223.000; a los de Ciencias
Fisico-Matemáticas Juan Pablo Paz $271.000, Rodolfo Sánchez $200.000; y
Damián Zanetti $202.000; al de Ciencias Médicas Juan José Poderoso
$279.000; al de Ciencia de la Tierra Rodolfo Sánchez $78.802; al de
Tecnología de Alimentos Amelia Rubiolo $280.000; y al de Tecnología Química
Verónica Bucala $248.000.

En la Convocatoria-2003, le fue adjudicado al Coordinador del Área de
Ciencias Matemáticas Carlos A. Balseiro $210.000; al de Ciencias Biológicas
Juan José Cazzulo $210.000; a los de Ciencias Químicas Horacio Corti
$209.000 y Roberto Rossi $210.000; al de Tecnología Pecuaria Carlos Lanusse
$210.000; al de Tecnología Energética Isidoro Schalamuk $206.000; y al de
Tecnología Informática Ricardo Carelli $256.000. A propósito, el
Coordinador Roberto Rossi, aquí mencionado, sería el mismo que figura en La
Nación del viernes 1º de diciembre como habiendo recibido el Premio
Sadoski-Bernardo Houssay.

En la Convocatoria-2002, le fue adjudicada al Coordinador de Ciencias
Humanas Gustavo Politis $200.000; al de Ciencias Médicas Luis Alberto
Beaugé $210.000; al de Ciencias Químicas Roberto Salvarezza $193.000; a los
de Ciencias de la Tierra Ricardo Astini $210.000 y Beatriz Coira 204.000;
al de Ciencias Físico-Matemáticas Hermenegildo Ceccatto $200.000; al de
Tecnología Química Carlos Gigoló $85.000; al de Tecnología Agraria Luis
Mroginski $163.000; a la de Tecnología de Alimentos María Cristina Anon
$209.000; al de Economía y Derecho Luis Beccaria $121.000; y al de
Tecnología Informática Marcelo Frías $206.000.

En la Convocatoria-2000/2001, le fue adjudicada a los Coordinadores del
Área de Ciencias Biológicas Eduardo Cánepa $130.000; Juan José Cazzulo
$140.000; y Marcelo Cabada $90.000; a los de Tecnología Agraria Rodolfo
Sánchez $84.000 y Damián Ravetta $140.000 (este último colaborador del Ing.
Víctor Kopp, Director del Área Técnica de Gestión de Subsidios); a los de
Ciencias Físico-Matemáticas Gustavo Corach $105.000 y Juan Pablo Paz
$90.000; al de Ciencias Médicas Juan José Poderoso $105.000; a la de
Ciencias Químicas Alcira Batlle $150.000; al de Ciencias de la Tierra
Beatriz Coira $120.000; al de Ciencias Biológicas de Organismos Walter
Helbling $130.000; al de Tecnología Pecuaria Ana María Parma $100.000; al
de Tecnología Agraria Alberto Escande $105.000; al de Tecnología de
Alimentos Amelia Rubiolo $150.000; y a los de Tecnología Energética Alberto
Vargas $84.000 y Francisco Felipe Garcés $72.000. En esta última
Convocatoria 2000/2001 le fue adjudicada al Prof. Lino Barañao la suma de
$140.000; al ex Presidente del CONICET y actual Director General del FONCYT
Armando Bertranou $75.000; y a los Decanos Alberto Boveris y Héctor
Trinchero $170.000 a cada uno. En la Convocatoria-2005 registra su
aparición el ex Secretario de Ciencia y Técnica del Menemismo Juan Carlos
del Bello bajo el código 35.196, y la Secretaria de Educación de la
Provincia de Buenos Aires Adriana Puiggrós con un monto indefinido bajo el
código 38.346. También registra un subsidio el recientemente ascendido a la
máxima categoría de Investigador Superior del CONICET Martín Isturiz con
una suma indefinida bajo el código 38.197


III.- El Conicet y la complicidad de sus Comisiones Asesoras

La presencia de los miembros del Directorio del CONICET Faustino Siñeriz,
Carlos Rapela y Noemí Girbal de Blacha entre los integrantes de la Cadena
de la Felicidad de la Ciencia Argentina ha confirmado la sospecha de la
existencia de una íntima reciprocidad entre la Agencia y el CONICET.
Cruzando la actual lista de integrantes de las Comisiones Asesoras del
CONICET, correspondiente al año 2006, con las Listas de los beneficiados
por la Agencia-SEPCyT durante el último quinquenio ha dado como resultado
casi un centenar de correlaciones, las que eventualmente revelarían la
identidad de los integrantes de ese falso Parnaso en que se ha convertido
la Cadena de la Felicidad aquí denunciada.

Entre los integrantes de la Comisión Asesora de Ciencias Médicas, los que
recibieron subsidios en el año 2000/2001 fueron Aldo Mottino con la suma de
$105.000; Carlos José Pirola con la suma de $120.000; Oscar Bottasso con un
total de $92.000; y Héctor Targovink con el monto de $105.000; en el año
2002 fueron Patricia Elizalde con la suma de $210.000; Ana María Franchi
con la suma de $210.000, y la Alicia Belgorosky con la suma de $210.000; en
el año 2003, Hugo Daniel Luján recibió la suma de $210.000, y Osvaldo
Uchitel la suma de $200.000; en el año 2004 los que recibieron fueron
Rodolfo Campos la suma de $279.000; Jorge Geffner la suma de $174.000;
María Ángela Lazzari la suma de $280.000; Alicia Mattiazzi la suma de
$251.000; Héctor Targovnik volvió a recibir otro monto de $252.000; y Mario
G. Murer la suma de $195.000. En este último caso, habría que aclarar que
el Dr. Murer había ya recibido en el año 2002 la suma de $110.334. Y en el
año 2005, los que recibieron fueron Claudia Capurro una suma bajo el código
32.130; Osvaldo Podhajcer un monto bajo el código 38.011; y otra vez
Osvaldo Uchitel una suma desconocida.

Entre los integrantes de la Comisión de Biología Alfredo Juan Castro
Vázquez recibió en 2002 la suma de $147.000; y en el año 2005 Miguel Angel
Sosa Escudero recibió una suma indefinida bajo el código 33.383; y Marta
Dolores Mudry un monto bajo el código 38.001.

Entre los miembros de la Comisión de Química, en el año 2000/2001 María
Rita Micaela Hoyos de Rossi recibió un total de $140.000; Manuel López
Teijelo la suma de $94.000; y Carlos Previtali un total de $105.000; en el
año 2002 el Coordinador Gerardo Burton recibió la suma de $202.000; en el
año 2004 los que recibieron fueron Edgardo Durantini la suma de $203.000;
Luis Dante Martínez el monto de $160.000; y José Carmelo Pedregosa la suma
de $267.000. Y en el año 2005, Carlos M. Previtali volvió a recibir un
monto indeterminado bajo el código 32.351. Entre los integrantes de la
Comisión de Bioquímica, en el año 2004, la Coordinadora Beatriz Caputto
recibió la suma de $280.000; José Luis Bocco recibió $279.000; Horacio
Garda recibió la suma de $270.000; Fernando Goldbaum el monto de $280.000;
y María Isabel Colombo recibió la suma de $276.000. En este último caso,
habría que aclarar que la Dra. Colombo había ya recibido en el año 2002 un
monto de $196.771.

Entre los miembros de la Comisión de Matemáticas y Computación Juan Santos
recibió en 2002 la suma de $205.000; y Graciela Boente Boente recibió en
2004 la suma de $177.000. Entre los miembros de la Comisión de Física,
Ricardo Piegaia recibió en 2002 la suma de $171.249; y en el 2005
recibieron Jorge Fernández Niello una suma indefinida bajo el código
32.757; y Patricia Levstein otro monto desconocido bajo el código 33.623.
Entre los integrantes de la Comisión de Astronomía, su Coordinador Pablo J.
Mauas recibió en 2005 una suma indeterminada bajo el código 32.408. Entre
los integrantes de la Comisión de Ciencias Exactas y Naturales Gerardo
Perillo quien desempeña a su vez el cargo de Coordinador de la Comisión de
Ciencias de la Tierra, recibió en 2004 la suma de $272.000.

Entre los miembros de la Comisión de Ciencias Agrarias, en el año 2002
Roberto Lecuona recibió la suma de $175.000; y en el año 2003 Sofía Chulze
recibió un total de $210.000. Entre los integrantes de la Comisión de
Veterinaria, en 2000/2001 Osvaldo Rossetti recibió la suma de $75.000; y en
2002 Enrique Portianski recibió un total de $197.000. Entre los miembros de
la Comisión de Ciencias de la Tierra, el Agua y la Atmósfera, en 2000/2001
Analía Artabe recibió $75.000; Sergio Matheos la suma de $85.000; y
Alejandro Tosselli la suma de $150.000; en 2002 Carlos Cingolani recibió la
suma de $188.167; en 2004 Susana Bischoff recibió un total de $220.000; y
en el 2005 los que recibieron fueron nuevamente Analía Artabe una suma bajo
el código 32.323; y Alicia Ronco un monto bajo el código 38.350.

Entre los integrantes de la Comisión Asesora de Ingeniería Civil, Mecánica
y Eléctrica, el Ing. Guillermo Kaufman recibió en 2005 una suma bajo el
código 38.168. Entre los miembros de la Comisión Asesora de Ingeniería y
Procesos Industriales y Biotecnológicos en 2000/2001 José Bandoni recibió
la suma de $120.000.

Entre los integrantes de la Comisión de Ciencias Humanas, María Isabel
Santa Cruz recibió en 2005 una suma bajo el código 38.227. Entre los
miembros de la Comisión de Arquitectura en 2000/2001 Beatriz Cuenya recibió
la suma de $60.000. Entre los integrantes de la Comisión de Historia y
Antropología en 2000/2001 Cristina Bellelli recibió la suma de $92.000.

También han sido beneficiados con subsidios los integrantes de las
Comisiones Asesoras Pablo Penchaszadeh, Alfredo Bolsi y Guillermo Mengoni
Goñalons. También se registra este fenómeno: en la Universidad de Córdoba
con los Investigadores Dora Celton y César Tcach; en la Universidad de Cuyo
con el biólogo Alfredo Castro Vázquez; y en la Universidad Nacional del Sur
con el tecnólogo químico José Alberto Bandoni, quien integra la Comisión
Asesora de Ingeniería de Procesos Industriales y Biotecnología.

Entre los miembros de la Comisión Asesora Interdisciplinaria Especial
Ad-Hoc de la Gran Área de Ciencias Agrarias, Noemí Walsoe de Reca recibió
en el año 2003 una indefinida suma de dinero; y en la de Ciencias
Biológicas Stella González Cappa recibió un monto indeterminado, Ricardo
Farías $210.000 en 2003, y Rodolfo Ugalde que a su vez desempeña el cargo
de Coordinador de la Comisión de Veterinaria y fue Director del Consejo de
Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires recibió
$210.000 en 2003 y $275.000 en 2004.

Entre los integrantes del Comité Asesor del Núcleo Básico de Revistas
Científicas les fue adjudicado a Alfredo Bolsi $30.000 en 2000/01, a Dora
Barrancos $208.000 en 2004, a Alejandro Rofman $135.000 en 2004, a Marcelo
Cavarozzi $204.000 en 2004 y una cifra indeterminada a Stella González
Cappa.

Entre los integrantes de la Comisión Ad-Hoc-Recursos correspondiente a las
Ciencias Sociales le fue adjudicada a Ana María Lorandi en 2003 la suma de
$72.969 y a Víctor Tau Anzoátegui $50.000 en 2000/2001 y un total de
$95.000 en 2003. Entre los integrantes de la Comisión Ad-Hoc de Materiales,
Roberto Salvarezza recibió en 2002 la suma de $193.000.

Y finalmente, entre los miembros del Comité Nacional de Ética en Ciencia y
Tecnología de la SECYT Stella M. González Cappa, Alberto R. Kornblihtt,
Armando Parodi y Otilia Vainstok recibieron jugosos subsidios. La Dra.
González Cappa lleva acumulados desde 1998 tres diferentes subsidios de
tres dígitos cada uno. ¿Sus otros miembros Roberto Fernánez Prini, Samuel
Finkielman, Noé Jitrik, Ernesto E. Maqueda, Fernando O. Ulloa y Aída
Kemelmajer de Carlucci tendrán algo para opinar respecto a la Cadena de la
Felicidad recientemente descubierta bajo sus narices? ¿Ninguno de estos
científicos expertos en temas de ética sospechó ninguna anormalidad?


IV.- Las Universidades Nacionales y la complicidad de sus Secretarías de
Ciencia y Técnica 

Habíamos descubierto que los Coordinadores de la Agencia -elegidos por el
Directorio para seleccionar los evaluadores de cada Proyecto-- también
fueron simultánea o en forma diferida beneficiarios de subsidios. Más luego
hallamos que la Agencia subsidia a ciertos y determinados Investigadores
del CONICET y en reciprocidad el Directorio del CONICET los designa en sus
múltiples Comisiones y mediante su propia Junta de Calificaciones los
asciende en la carrera científica. Y hoy venimos a descubrir que esta
suerte de asociación ilícita no habría sido tampoco posible sin la sociedad
de las Secretarías de Ciencia y Técnica de las diferentes Facultades y/o
Universidades Nacionales, las cuales han tenido merced a los Bancos de
Evaluadores de la Secretaría de Políticas Universitarias y de la CONEAU
-que establecen cual si fueran juntas de calificación categorizaciones y
puntajes a nivel individual e institucional-- parte intrínseca en la
eventual asociación ilícita y en sus derivaciones penales, en cuanto a
apoderamiento fraudulento, usufructo patrimonial del cargo y
enriquecimiento ilícito.

Entre las funciones y responsabilidades de los Secretarios de Ciencia y
Técnica de las Facultades y/o Universidades Nacionales, la tercera pata del
trípode burocrático sobre el cual estaría montada la red que domina la
producción del conocimiento científico en Argentina, está la de hacer el
seguimiento de los Proyectos de Investigación financiados por organismos
nacionales, provinciales y/o universitarios, así como la de administrar las
Rendiciones de Cuentas de los gastos practicados por los Responsables de
los Proyectos financiados.

Los funcionarios que deben otorgar subsidios a otros y que por el contrario
se lo otorgan a sí mismos o a terceros que son afines por amistad o
parentesco habrían incurrido en varios delitos: en primer lugar en
negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública; en
segundo lugar en la construcción de una red ilegal de apoderamiento
fraudulento de las estructuras de decisión de las universidades
(Rectorados, Decanatos y Secretarías de Investigación), y de las
instituciones de dominación académica (CIN, CONEAU, CONICET, ANPCYT), estas
últimas alimentadas con los Bancos de Evaluadores provistos por aquellas;
en tercer lugar se habrían convertido en partícipes de una asociación
ilícita agravada en razón del cargo detentado; en cuarto lugar habrían
incurrido en lo que se conoce como usufructo patrimonial del cargo; y en
última instancia en enriquecimiento ilícito. 

Estas conductas alcanzan a los mismos socios del silencio, que son los que
medran compartiendo subsidios y proyectos (conductas tipificadas en los
artículos 248, 256, 260, 261 y 210 del Código Penal), por cuanto la
obligación del funcionario académico es otorgar subsidios a los que lo
peticionan y no incurrir en incompatibilidades manifiestas otorgándoselo a
sí mismo o a sus socios o amigos. Por cierto, para que la indagación de la
existencia de una asociación ilícita fuera más plenamente acreditada se
debería requerir la información relativa a los parentescos carnales y
políticos, que como cualquier fiscal federal conoce son en el interior del
país -por razones demográficas-una realidad más intensa y palpable que en
la capital de la república.

Todo esta descomposición moral comenzó escalonadamente primero en la década
del 80 con los concursos, siguió luego en la década del 90 y merced al
Pacto de Olivos con los denominados incentivos a la investigación, y
culminó más luego con los subsidios y la creación de la Agencia. El propio
mecanismo de los incentivos se inició en forma amplia, y progresivamente se
fue restringiendo primero a los que contaban con dedicación exclusiva,
luego a los que fueren profesores titulares regulares, y así sucesivamente
hasta reducir el número de los beneficiarios a un cenáculo cada vez más
reducido. Pero lo más grave de todo no es la nómina de los que se
beneficiaron, sino el tipo de saber que han legitimado como conocimiento de
excelencia.

En cuanto al contralor de la gestión administrativa, tenemos que las
Universidades Nacionales practican distintos criterios para ejecutar la
función de auditoria, con muy diversos grados de rigor y transparencia,
pues que se sepa no han descubierto hasta hoy ningún caso de apoderamiento
fraudulento y/o enriquecimiento ilícito. Algunas Universidades han
unificado esta responsabilidad en una Secretaría u organismo centralizado y
otras lo han diversificado en tantas Secretarías como Facultades existen en
sus organigramas. Para el caso, tenemos que la Universidad Nacional de
Tucumán tiene desde hace un tiempo al frente de su Secretaría de Ciencia y
Técnica al historiador Daniel Campi, el mismo a quien la Agencia financió
en el 2002 con un subsidio de $135.938. En la Universidad Nacional de
Córdoba, la Secretaría de Ciencia y Técnica estuvo cubierta por Alberto
Edel León quien recibió sendos subsidios en 2003 y 2005, y en la actualidad
figura a la cabeza el químico Héctor Rubinstein, el mismo que fue
financiado en el período anterior de 2005 con un subsidio cuyo monto aún
sigue indeterminado. En la misma universidad, la Secretaria Académica de
Exactas Sonia Colantonio en 2002 recibió $97.821; y el Director del
Programa de Doctorado en Ingeniería Oscar A. Anunziata recibió un PICT en
2003. En la Universidad Nacional de Rosario, el Secretario de Ciencia y
Técnica de la Facultad de Ciencias Exactas Roberto Aquilano se benefició en
2005 con un subsidio de monto indeterminado. En la misma universidad, el
Secretario de Ciencia y Técnica de la Facultad de Medicina Oscar Bottasso
se benefició en 2004 con un subsidio de $213.125. En la Universidad
Nacional de Córdoba, el Decano de Ciencias Químicas Gerardo Fidelio recibió
en el 2001 la suma de $134.000. Y en la Universidad Nacional del Litoral,
la Vice-Decana de la Facultad de Farmacia Yolanda Bolzón de Lombardo se
benefició en 2005 con otro subsidio de suma indefinida.

En la provincia de Buenos Aires, los actos cuestionados tampoco escasearon.
En la Universidad Nacional del Sur, el actual Secretario de Ciencia y
Técnica Osvaldo Agamennoni recibió en 2003 la suma de $147.727. En la
Universidad Nacional de Mar del Plata, el Decano de Ciencias Exactas
Gustavo Daleo y la Secretaria de Investigaciones Virginia Manzini
recibieron en 2005 sendas sumas de monto indeterminado. En la Universidad
Nacional de San Martín, el Director de la Escuela de Política Marcelo
Cavarozzi se benefició en 2004 con un subsidio de $204.529; y el Secretario
de Investigación Diego Hurtado de Mendoza fue financiado en 2004 con un
subsidio de $71.279. Y en la Universidad Nacional de Quilmes tenemos el
caso de un Consejero Departamental el biólogo Pablo Ghiringhelli, quien
obtuvo en el 2005 un subsidio de la Agencia por un monto indefinido de
pesos; y el de un biólogo Mario R. Ermácora, que fue subsidiado
reiteradamente en dos períodos consecutivos, el del 2004 y el del 2005.

En el caso de la UBA, tenemos que algunos de los integrantes de la media
docena de Comisiones Técnicas Asesoras (CTA) --que tienen como función
prestar asesoramiento en las tareas de evaluación de las distintas
actividades de la Secretaría de Ciencia y Técnica de la UBA-- serían
también hipotéticamente parte necesaria de la red denunciada. Entre los
beneficiarios de los subsidios por cifras aún no divulgadas, repartidos por
la Agencia en el 2005, se encuentran los siguientes Investigadores: el
miembro de la CTA No.1, de las Ciencias de la Salud Humana Rodolfo Rothlin;
el integrante de la CTA No.3 de Ingeniería, Ciencias Ambientales y Habitat
Juan Manuel Borthagaray (quien a su vez suma otro subsidio del 2002 de
$210.000); los miembros de la CTA No.4, de Ciencias Básicas y Biológicas
Alicia Godeas (PICT-2003 de $208.980) y Juan Pablo Rossi (quien a su vez
suma otro subsidio del 2002 de $206.250); los miembros de la CTA No.5, de
Ingeniería, Ciencias del Ambiente y Habitat Guillermo Artana y Jorge
Alberto Sarquis; y los integrantes de la CTA No.6 de Ciencias Agropecuarias
y Salud Animal: Ana Pilosof, Jorge Casal, Alejandro Mentaberry, Angel
Chiesa (suma otro subsidio del 2002 de $203.708) y Alicia Fernández
Cirelli, ex Secretaria de Ciencia y Técnica del Rectorado durante el
Shuberofismo. Por último, faltaría contrastar las listas de beneficiarios
de subsidios con los anteriores integrantes de estas mismas Comisiones
Técnicas Asesoras, que por cierto no están exhibidos en la web, seguramente
dados de baja para no dejar rastros de sus reiterados ilícitos.

En cuanto a las Secretarías de Ciencia y Técnica de cada Facultad de la
UBA, tenemos que en la Facultad de Odontología, el Secretario de Ciencia y
Técnica Enri Santiago Borda -integrante del CTA No.1-- ganó en el 2005 otro
PICT de monto desconocido. En la de Farmacia y Bioquímica el Secretario de
CyT Daniel Turyn ganó en 2004 un subsidio por $212.925. Y en la de
Medicina, en la actual Comisión de Investigación de dicha Facultad el Dr.
Daniel Sordelli ganó en el 2002 un subsidio por $210.000. Asimismo, en la
UBA hemos encontrado entre los beneficiados por la Agencia al Decano de
Filosofía y Letras Héctor Trinchero con $170.000, al Decano de Farmacia
Alberto Boveris con $140.000, a la Vice-Decana de Farmacia Graciela Ferraro
con una suma indeterminada, al Vice-Decano de Medicina Ricardo Gelpi con un
subsidio en 2002 de $161.812; y a un ex Decano de Sociales Fortunato
Mallimacci con $362.186 en 2004. Entre el staff de la Secretaría de Ciencia
y Técnica de la Nación nos tropezamos con el nunca tan bien recordado Hugo
Levato, el mismo que aseguraba durante el Proceso y desde USA lo bien
exonerados que estaban los Investigadores que más luego "desaparecieron".
En efecto, en el 2004 Hugo Levato levantó en la Agencia un subsidio por la
suma de $231.422. Y en el caso de la CONEAU, dos miembros de su Directorio,
el sociólogo y ex funcionario de la Universidad Nacional de Quilmes Ernesto
Villanueva, y el sociólogo Carlos Pedro Krotsch recibieron de la Agencia
respectivamente en 2002 y 2005 la suma de $155.354 y de un monto
desconocido.

También contamos con los extraños casos de aquellos Investigadores que
aparecen financiados duplicadamente, es decir con subsidios otorgados a la
misma persona y/o su homónima, en dos proyectos correspondientes a unidades
académicas distintas. Este ha sido el caso en la Universidad Nacional del
Centro del Investigador Alberto Parma, quien aparece con un subsidio
otorgado en el 2005 en el Área de las Ciencias Médicas, y otro tanto en el
mismo período en el Área de la Tecnología Pecuaria. El del Investigador
Jorge Calvo, de la Universidad La Patagonia, y simultáneamente miembro de
la Junta de Calificaciones del CONICET, quien aparece subsidiado en el
mismo período del 2005 en dos Proyectos distintos, uno en el Área de las
Ciencias de la Tierra y el otro en el Área de las Ciencias Biológicas de
Organismos. Y el del Investigador Emilio Malchiodi de la UBA, quien figura
subsidiado en el Área de las Ciencias Biológicas y también en el Área de
las Ciencias Médicas..

Para el caso de la Universidad Nacional de Rosario contamos con el muy
particular ejemplo de un matrimonio cuyos integrantes tuvieron ambos la
felicidad de que la ANPCYT les  financiara sendos proyectos, tanto el del
marido, el biólogo Ricardo Duffard, en el 2005; como el de su esposa la
tecnóloga del medio ambiente Ana María Evangelista de Duffard, con un monto
de $258.333 devengado en el 2004, que sumados ambos dan en la unidad
familiar más de medio millón de pesos en un par de años.

Por último, la cuarta pata de la mesa sobre la cual está mal servida la
ciencia argentina sería la Secretaría de Políticas Universitarias y la
CONEAU, ambas dependientes del Ministerio de Educación de la Nación,
instituciones destinadas a categorizar a los denominados docentes
investigadores y a los programas de las instituciones de docencia superior.
Ambas instituciones se han prestado hasta el presente, a través de las
supuestas categorizaciones y puntajes, a toda suerte de manipulaciones y
conspiraciones, de la cual están privilegiadamente exentos quienes son
docentes de universidades o investigadores correspondientes al ámbito
privado. Es decir, los miembros de instituciones o universidades privadas
están excepcionalmente dispensados de tener que pasar por las horcas
caudinas y kafkianas de una inmensa burocracia estatal.


V.- Conclusiones

Para completar esta investigación faltaría conseguir la Lista de Subsidios
del corriente año 2006 y cruzar la Lista de Subsidios de la Agencia con las
Listas de las Comisiones Asesoras del CONICET correspondientes a los años
2000/2001, 2002, 2003 y 2004, y así poder comprender el cuadro de
gerenciamiento de la red denunciada. Asimismo, quedaría por cruzar esta
información con las Listas de Ascensos practicados por la Junta de
Calificaciones del CONICET, y con las Listas de los categorizados para los
Incentivos producidas por las diferentes Universidades Nacionales. Cabe
agregar que la metodología es la misma que se inauguró en los Premios
Bernardo Houssay, que se repartieron en 1987, y que se denunciaron en su
oportunidad con nombres y apellidos, y donde uno de sus organizadores
integra la actual Junta de Calificaciones del CONICET. En todos estos
Listados llaman la atención más de una docena de repeticiones, como ser las
de Eduardo Cánepa, Rodolfo Sánchez, Juan José Poderoso, Héctor Targovnik,
Mario G. Murer, Osvaldo Uchitel, Mario Albornoz, Víctor Tau Anzoátegui,
Carlos M. Previtali, Analía Artabe, María Isabel Colombo, Beatriz Coira y
Amelia Rubiolo, quienes aparecen como beneficiarios en repetidas
Convocatorias. El de Poderoso parece ser el más llamativo pues también
registra un tercer subsidio en el 2005.

Las preguntas que caben formularse son de orden jurídico y moral: ¿los
actos académicos administrados por estos Coordinadores cuentan con validez
moral y legal? ¿estamos o no frente a un caso criminal, y en tal
eventualidad corresponde o no efectuar una denuncia judicial? ¿De tratarse
de un delito los actos de los imputados deberían ser reconsiderados y en
ese caso deberían o no restituir los dineros recibidos? ¿Qué pasa con los
numerosos proyectos que fueron rechazados y cuyos evaluadores fueron
designados por los Coordinadores aquí denunciados? y ¿que responsabilidad
les cabría en este entuerto a los Presidentes del ANPCYT y del CONICET Lino
Barañao y Eduardo Charreau y a sus directos superiores Tulio Del Bono y
Daniel Filmus?.

Toda esta investigación lleva al viejo enigma socrático sobre si es acaso
posible democratizar una mafia, que impida los abusos de poder y las
repeticiones dolosas de las prebendas racionadas, o por el contrario ello
es una tarea imposible. Por lo pronto, se debería considerar las ventajas y
menores riesgos de error de premiar obras consumadas sobre la de subsidiar
obras proyectadas cuyos eventuales beneficiados deben ser previamente
categorizados por una burocracia estatal contaminada.

Finalmente, debemos concluir que la lucha contra la corrupción en el campo
de la ciencia sólo puede tener éxito desde la instancia política, y que
ninguna esperanza puede cifrarse en la judicialización de la misma. Es
entonces la política la que --en el marco de los derechos y garantías
democráticos- debe producir el saneamiento moral y el cambio estructural.



Fuente Documental

Convocatoria-2000-2004
http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/foncyt_convocatorias_anteriores_pict
.php

Convocatoria-2005
http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/TIPO_A_Y_B.p
df

Proyectos No Admitidos en 2004
http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/pict2004_no_
admis.pdf

Proyectos No Admitidos en 2003
http://www.agencia.gov.ar/convocatorias/documentosconvocatorias/pict2003_no_
admis.pdf

El Centro de Estudiantes de la Licenciatura en Comercio Exterior UNNE

Entre los numerosos mensajes que se recibe cotidianamente a través del Sitio este es uno de ello que te damos a conocer a continuación, para lo cual se solicito autorización previa al Autor que es Investigador del CONICET para publicar el contenido y la misma fue autorizada y queremos saber que opinan del texto los alumnos, profesores y demás visitante de nuestro sitio. 

Memoria de una Universidad extinguida


Un pescador de cabotaje descubre flotando en un camalote un pergamino con la Memoria de una Universidad extinguida (sátira criolla donde toda semejanza con alguna realidad próxima y local es pura reincidencia)



Desde que finalizó la ocupación militar, en la comarca Cromañón del país del Curro y la Patota, más precisamente en la Universidad Nacional Trucha (UNT), el poder y el conocimiento se hallan inextricablemente amalgamados, y los egresados que han sido partidarios de la secta política Montesca van y vienen como funcionarios públicos nacionales y provinciales. Pero está claro que se trata solo de una pequeña parte de esta macabra corruptela cuya hipocresía es preciso desenmascarar, ya que tanto la facción Montesca de la comarca, como las facciones Montescas y Capuletas que se pudieron haber engendrado en otras comarcas, han colonizado todas las Universidades convirtiéndolas en apeaderos locales, que operan como asilo para políticos varios en desgracia, despojándolas así de su autonomía académica y de su condición de instituciones nacionales.



Hay en este momento en el Parlamento del país del Curro y la Patota numerosos proyectos para crear universidades, uno de ellos se trata de la Universidad Meridional de Cromañón, desprendiendo para ello la Facultad de Manufacturas Rústicas de la Universidad Trucha. Entrevistado el senador Capi Arcadich, oriundo de Cromañón, y autor de la iniciativa, dijo por TV, que los Montescos nunca lo invitan a la Universidad Trucha, por lo que decidió como revancha tener su propia universidad para desarrollar su vocación intelectual y docente, tanto para sí mismo como para el Partido Capuleto.



La corrupción política



Con la caída de la dictadura y el advenimiento de la democracia el candidato a gobernador fue Esculapio, un trepanador de la Facultad de Eutanasia, de filiación Montesca. Pero al perder las elecciones, lo designaron interventor en la Universidad. Sus discípulos inmediatos y que además son sus correligionarios lo secundaron, y para ello fueron ubicados como interventores en otras facultades y secretarías del rectorado



Dos años más tarde, finalizada la intervención, el trepanador Esculapio ganó las elecciones para rector, y se quedó hasta el año en que cayó el Muro de Berlín. Pero existe en la Universidad un acuerdo fundacional por el cual el rector debe ser en cada turno, originario de cada una de las dos jurisdicciones geográficas en que está repartida la Universidad Trucha, la Trasplatina y la Cisplatina. De modo que un nuevo turno no fue posible, y se ubicó como rector a un anodino Montesco de una facultad que está ubicada en el impenetrable interior Trasplatino de Cromañón.



Terminado el mandato, cuatro años después, en la calesita de la Universidad Trucha vuelve el turno de Esculapio, el viejo trepanador, acompañado de sus discípulos. El más idóneo de todos ellos, tanto profesional como políticamente, fallece en forma no anunciada, de modo que el candidato a sucederlo es un trepanador molar de filiación Montesca, que también ha sido uno de sus discípulos en la misma especialidad. Los demás especialistas son más pusilánimes o tienen muchos clientes en su profesión, y se reservan como playa de maniobras la propia facultad. El candidato trepanador molar se llama Adolfo “Hipócrates” Tower y pertenece a la banda Cisplatina de Cromañón.



En el contexto político de Cisplatina, el Tata Corleone, que es un político aventurero y mafioso, comienza a armar su partido para desplazar a la vieja rosca facciosa a la cual él mismo había pertenecido. Ni Montescos ni Capuletos tienen que ver en este juego, que esta vez se libra sólo entre los partidos locales, propios de Cromañón, aunque Corleone, les pirateará punteros para su propio movimiento.



Hipócrates se quedará entonces en la universidad por dos períodos, hasta el mismo año que estalló el papismo neoliberal, lo cual provocó ciertas protestas del lado Trasplatino, las que son acalladas reciprocidades mediante. Su delfín es un encofrador Montesco, que lo secunda como secretario académico apelado Calícrates del Val. Inesperadamente Calícrates pierde el concurso de su cátedra, pero el consejo directivo de la Facultad invierte el resultado del jurado, y lo designa profesor titular. En la Universidad Trucha, en casi todas sus doce Facultades, y también en la demás universidades del país del Curro y la Patota, los decanos elegidos por las mayorías electorales habían sido también decanos durante las últimas dictaduras. Inauditamente, con esas mayorías se fueron modificando los reglamentos de concursos, habilitando en ellos a los Consejos Directivos para impugnar los resultados de los mismos, con lo cual se viola abiertamente la independencia del poder jurisdiccional.



En oportunidad en que el trepanador bucal Hipócrates oficiaba de rector y harta la población de los desaguisados de Corleone, Cisplatina fue intervenida, y es entonces que llega de una docta metrópoli el Interventor Amadeo y varios centenares de sus ex funcionarios comarcales. Se dice que esta migración salvó la universidad de la que era oriundo el propio Interventor, por cuanto de lo contrario este séquito hubiese quedado acampando en ella, con consecuencias imprevisibles para la ciencia y cultura mediterráneas.



Aparentemente, el Interventor Amadeo había convencido a Montescos y Capuletos de que debían coaligarse si pretendían ser gobierno, y en consecuencia se armó una suerte de Contubernio que ganó las elecciones antes que estallara el Papismo Neoliberal, siendo los Montescos mayoría en el gobierno, además de ocupar la gobernación misma. El trepanador dental Hipócrates interrumpió entonces su mandato meses antes de finalizar, para asumir como Ministro de Educación, cargo que obtuvo merced a la ayuda propiciada desde el INSUNNE vía la Fundación de la Universidad Trucha. Se producen en aquella oportunidad diversos interinatos, y luego de ellos, el encofrador Calícrates es electo rector. Su cargo de secretario académico es ocupado por Dioscórides, un sangrador de la Facultad de Eutanasia, siempre del partido Montesco



A poco andar, Hipócrates abandonó el ministerio, pues los maestros que están muy agremiados y cuentan con una acendrada conciencia corporativa son más difíciles de disciplinar que los profesores universitarios, y se fue como vicepresidente a la CONPRESI (Comisión Nacional de Prebendas y Sinecuras), una repartición nacional encargada de acreditar títulos y seminarios, y donde reina la paz de los sepulcros. Aprovechando el nuevo destino también se agenció el cargo de evaluador en la Comisión de Taumaturgia del Consejo Nacional de Supercherías y Cacheos (CONSUCA), desde donde pese a los esfuerzos del Dr. Garrahan se siguen cultivando en medio de un gran sigilo nuevas crotoxinas.



Dioscórides, el sangrador de la Facultad de Eutanasia, que fungía de secretario académico, lo reemplazó como ministro, y a su vez es sustituido en su cargo por otro colega de la misma especialidad. Un miembro de la Intervención, que es oriundo de la docta comarca del Interventor sostiene que todo este circular orden sucesorio, entre dinástico e incestuoso, tenía un origen colonial y monárquico pues procedía de Salamanca donde había estudiado un tal Belgrano y fue orquestado mientras gobernó el Interventor Amadeo. Dicho sea de paso, este Interventor falleció de un ataque cardíaco con motivo de la insurrección popular que aconteció en Bizancio, la capital del país del Curro y la Patota.



Cinco años más tarde, Calícrates fue reelecto, pero de nuevo ocurren traumáticas tensiones, pues se dice que como Hipócrates se había quedado dos períodos ahora le toca también a Calícrates otros dos turnos. Hipócrates vuelve sorpresivamente de Bizancio, y corre el rumor que ha vuelto para asumir el rectorado. Pero no ocurrió así. Sólo asumió como decano en la Facultad de su especialidad en forma un tanto virtual, ya que siguió cobrando y detentando su cargo en la CONPRESI.



Mientras tanto, en la facultad del Foro Letrado, el profesor Ulpiano Barba había planificado el secuestro del hijo del Ministro de Eugenesia del gobierno de Corleone, prófugo desde 1999 en una comarca vecina por haberse alzado con la millonaria caja de los dineros reservados. Ahora, con motivo de su participación en dicha desaparición Ulpiano purga sus delitos en una cárcel VIP. El propio superior tribunal de justicia de Cisplatina, en tiempos que gobernaba en el país de la Patota un sultán, debió haber sido intervenido, pues cuando el padre del presidente de dicho Tribunal asesinó a su amante en una calle céntrica, no estuvo más que unos breves minutos detenido. Pese a que el Colegio de Letrados armó un gran escándalo, nada sucedió.



El Rectorado pasó entonces de la eutanasia al encofrado sin que por ello se interrumpiera la continuidad de los jugosos negocios. Calícrates, el actual Rector, ex Decano de Cal y Encofrado, fue sucedido en el cargo de decano por un constructor apelado Cirenaico, ex Intendente de Trasplatina durante la última dictadura y por tanto responsable de la masacre de Margarita Belén. Bajo la cobertura de Cirenaico opera el tristemente célebre Néstor, alias Apolodoro, subsecretario de Desarrollo Social de Trasplatina. Como Rector, Calícrates fue electo por obra y gracia del lobby montado tanto por la Directora de un Fondo Nacional para la construcción de viviendas (FOPAR), enriquecida merced al simultáneo trabajo de su corralón de materiales, como por el Secretario de Turismo de Trasplatina que había sido presidente de un centro de estudiantes, y por el jefe de campaña del Gobernador de Trasplatina. Dentro de lo legal del último reglamento de concursos Calícrates pudo ganar el cargo d!
e Profesor Titular recién en el Consejo Directivo de su Facultad, ya que la mayoría del Jurado señaló que el mérito correspondía a su oponente. Por tanto, digamos que el cargo que perdió en el concurso de oposición lo ganó en el Consejo Directivo por amplia mayoría, pues votó a su favor toda la secta estudiantil del Partido Montesco y los docentes de la última dictadura.



A su vez, Calícrates es secundado por un individuo apelado Tripa Golda, ex colaborador del Intendente de Cisplatina, quien maneja la caja y toma todas las decisiones desde una UETGDS (Unidad Ejecutiva de Transferencia y Gestión para el Desarrollo Sustentable), entre ellas la administración de un Proyecto de Incubadora de Empresas. La recaudación de dicha caja es lavada en una Fundación de la Universidad Trucha, gerenciada por un sujeto conocido como Sergio Shylock, quien desde la misma dictamina las categorizaciones por las cuales los profesores cobran los incentivos, así como administra una Banelco con la cual regimenta la clientela académica y desde donde también pretende manipular los Comedores Estudiantiles. Para esas lucrativas faenas, en una universidad que tiene sus bibliotecas, talleres y boticas saqueadas, montó un edificio propio, fuera de la sede del Rectorado, en una coqueta mansión ubicada en la esquina de Santa Restauración y Día de la Independencia. A propósit!
o de estas carencias, la enorme biblioteca del historiador santafesino José Luis Busaniche, de miles de volúmenes encajonados, fue a parar --adquisición mediante del Fondo Nacional de las Artes y gestión del goyense Luis Sosías Dalmau-- a los sótanos del Rectorado de la Universidad Trucha, y durante la dictadura militar fue ominosamente dada de baja y yace hasta hoy desaparecida, sin que haya mediado sumario alguno.



El año pasado se habían convocado nuevas elecciones en la comarca. El Ministro de Educación Dioscórides, ex secretario académico de la Universidad, se había presentado como candidato a Intendente, contra Carmella, la esposa del Tata Corleone (el político aventurero y mafioso), ya que la Intendencia es el único reducto que le quedaba. Pocos días antes de la elección, casi la totalidad del Consejo Superior de la Universidad Trucha publicó una solicitada apoyando al albéitar Dioscórides como candidato a Intendente, donde se ponderaba su idoneidad, capacidad de trabajo y diligencia con la fauna silvestre. Luego, en esa Intendencia se concertó un suculento negociado con el fastuoso Casino, ubicado en un populoso barrio de Cisplatina.



La corrupción económica



En cuanto a la corrupción económica, habría que investigar a la propia Facultad de Eutanasia, la principal facultad de la Universidad Trucha. Ya para la década del 80 la sobreoferta de profesionales en Eutanasia creó gran escasez de trabajo, y el secretario académico de la misma, el inmolador de lactantes Samuel Serapión, que nunca fue de filiación Montesca, se dio cuenta que había una veta sin explotar entre los tanatólogos sin empleo para adquirir un título adicional que les permitiría una mejor opción en el mercado laboral, en tanto fuere barato y no implicara demasiado tiempo obtenerlo.



Lanzó entonces Serapión, a fines de los 80, cursos masivos para formarse en taumaturgia. Una clase por mes, por una cuota de cien pesos mensuales, que brindaba al cabo de un par de años un titulo de taumaturgo. Los demás profesores cuyos bufetes también estaban con problemas económicos siguen dicho ejemplo, y para mediados de los 90, la Facultad de Eutanasia de la Universidad Trucha lidera los postgrados en el país de la Patota y el Curro, una veintena de carreras de especialista, con más de un millar de tanatólogos. Un lobotomista, socio de Serapión, dirige él sólo diez de estos postgrados



Tal boom económico, que ya lleva una década, lo catapultó a Serapión como decano, en coalición con los profesores Montescos, pero más bien con la secta partidaria que hegemoniza el claustro estudiantil, y que lleva como enseña un pendón de color amoratado. Cuatro años después es reelecto, y estos estudiantes amoratados hacen carreras rápidas, dos de ellos en pocos años son profesores, uno acompañando a Serapión como secretario académico.



En esos tiempos, con motivo de la catastrófica metamorfosis política ocurrida en el país del Curro, que llamativamente había coincidido con la caída del Muro de Berlín, los profesores Montescos fueron perdiendo relevancia política. Pero aprovechando la nueva era que se abría, de apertura infinita, Serapión comenzó a fatigar el planeta suscribiendo convenios, propios de un mercantilismo de boticario, tal como lo practicaba desde hacía un tiempo una comarca vecina de mayoría Capuleta que culminó hace poco en un escándalo de ribetes internacionales. El rector Hipócrates Tower fue invitado a todos estos viajes que fueron costeados con retenciones sobre los postgrados. Pero al asomar la CONPRESI, los postgrados fueron sometidos a evaluación, y al no prever el Rector y el Decano la problemática situación, con las necesarias contraprestaciones y reciprocidades, ninguno de ellos quedó en pie. A partir de entonces no se hicieron más postgrados, y ahora todos son cursos sin diploma fi!
nal.



En ese interín comenzaron a aparecer facultades de Eutanasia privadas, y los especialistas en eutanasia preocupados por la intensa demanda del mercado presionaron por la implan Editado por: Centro de Estudiantes LCE -UNNE- (04/Enero/2007 - 23:01)


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