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olaa!!! wen ninias os dejo el capitulo . ste es un poco deskoncertant... ns... wen est se lo dediko a nessi !! k m kaes d pm ninia! tkm!! xD i ls ninias dl foro ia sabeis k todos ls kapituls son pa vosotras eee??
os djo el kapitulo spero k os gust i komentad pliss (L)
CAP 14: LA SKATER Y EL INTERCAMBIO.
¿Por qué…? Casi no podía contener las lágrimas. El corazón le oprimía el pecho, y, mientras, no hacía más que echarse la culpa de todo. De absolutamente todo... No cesaba de repetirse a sí mismo que era un egoísta. Pero ello no hacía más que empeorar las cosas. En aquel momento, no entendía sus temores, la amaba, ¿a qué venían las dudas? Ahora lo comprendía todo, no dudaba de Kira ni de su amor, dudaba de él mismo. ¡Cuánta razón tenía su abuela!... Sólo echamos las cosas en falta cuando ya no las tenemos… Inconscientemente, se echó la culpa de nuevo: “¡Marlon, eres un completo egoísta!”
***
Iba delante de ella, ¿por qué coño tenía que ir delante suyo? Hizo una maniobra y trató de adelantarlo, para perderlo de vista. No lo consiguió, era como si lo hiciera aposta, como si llevara un cartel pegado a la espalda: Vanessa, ahora te jodes. Y lo cierto era que sí, que le jodía. Ahora que definitivamente lo había perdido por completo era cuando más enamorada estaba de él. Pero, el caso, era que no lo buscaba. Ella no había pedido amarlo, no había exigido quererlo... y menos así. ¿Por qué no podían mantener una relación normal? ¿Por qué lo amaba cuando él no le hacía ni puñetero caso? Vete tú a saber… La imagen de Leon aparecía intermitentemente por su mente, haciéndole daño en el corazón. ¿Por qué?, se preguntó entre lágrimas.
***
En un espacio de tres días llegaron a Grünwald. Durante el trayecto no ocurrió nada digno de mención: de día avanzaban y de noche acampaban en cualquier lugar. Nada interesante. Lo dicho, que a tras setenta y dos horas pudieron divisar la casa de Markus, la cual se encontraba a la entrada de la ciudad.
- ¡Hemos llegado! – exclamó Marlon.
- Pero… hasta que consigamos una casa, ¿qué vamos a hacer? – preguntó Kira, frunciendo el ceño.
- Pues… para eso están nuestras casas – le respondió Juli.
- No – cortó Kira, evitando mirar a Marlon – no podemos ir las tres a tu casa.
Nadie añadió más, hasta que a Leon se le ocurrió algo.
- ¿Y el refugio? No es que sea gran cosa, pero hasta que encontréis algo podéis ocuparlo.
- Está bien.
Siguieron su camino. Mientras recorrían la ciudad, se fueron separando. El primero en irse fue Markus, y Vanessa lo precedió. Después Maxi se despidió de Leila con un beso y desapareció. Leon y Marlon no tardaron en seguirlo, despidiéndose de las chicas y Juli con un escueto adiós. Juli, por el contrario, las acompañó durante casi todo el trayecto. Su casa estaba muy cerca del refugio. Sin embargo, no se fue sin antes recordarles que al día siguiente se encontrarían en aquel lugar para ir a clase. Y después del beso de buenas noches que le dio a Lissie partió hacia su casa.
Las Vampiresas siguieron hasta dar con el refugio. Una vez allí, se acomodaron como pudieron y al instante se durmieron.
***
La atrajo hacia sí, le estaba diciendo lo mucho que la quería. Y ella le respondía que también lo amaba. Se abrazaron. Y él empezó:
- Vanessa…
Pero la chica no lo dejó continuar. Fue a besarlo y, en ese momento sonó el despertador.
- ¡Mierda!
- Leon, despierta. Te recuerdo que tenemos que ir a clase.
- Joer… que verano más corto.
- Y que lo digas… Hemos acabado los dos jodidos ¿eh? Y todo por dos chicas.
- ¡Cállate, Marlon!
Desayunaron con rapidez. Se colgaron las mochilas al hombro y salieron a la calle. Decidieron prescindir de las motos y caminar hasta el instituto.
Dos calles más arriba Leon iba andando tranquilamente cuando alguien chocó con alguien.
- ¡Eh! ¡Mira por dónde vas! – gritó una voz irritada.
- Pero sí lo has embestido tú – defendió Marlon a su hermano.
Leon, aún aturdido la miró largamente. Era una chica morena, más o menos igual de alta que él. Sus ojos castaños eran grandes y radiantes. Iba vestida con unos pantalones anchos vaqueros y una camiseta. Un cinturón de pinchos ceñía su cintura, y unas pulseras adornaban su muñeca derecha. Y el pelo lo llevaba largo y ondulado, era morena. Iba subida en un skate.
Volvió a la realidad con las burlas que la chica le dirigía a su hermano.
- Mira quién está aquí… Marlon, ¿qué tal? Así que este es tu hermanito…
- ¡Pírate, vampiresa! Ya tengo suficiente con aguantarte en clase – le gritó Marlon.
- Emm, lo siento – se disculpó Leon, dirigiéndose a la chica.
Ésta lo miró, divertida. Y acto seguido se giró de nuevo a su hermano.
- ¡Qué mono! Es más amable que tú – se guaseó ella.
Marlon iba a contestar de nuevo. Pero ella cogió su skate y se fue en dirección al instituto.
- ¿Quién es? – preguntó Leon, contemplado cómo ella se alejaba.
- Se llama Annika, va a mi clase.
- ¿Por qué la has llamado vampiresa? ¿Está en el equipo de Kira?
- No… La llaman así en clase porque es la novia de Gonzo.
- ¿De Gonzales? ¿El vampiro bueno?
- Ese mismo.
- Gonzales tiene gusto… es guapa.
- Vamos, Leon. ¡Olvídala! Es una skater, y está saliendo con un tío que te partirá la cara si se la quitas. Además, porque Vanessa no te haga caso no tienes porque tirarte a todo lo que se mueva.
Si las miradas pudiesen matar, Marlon estaría muerto.
- ¡Pues a ti tampoco es que te vayan muy bien las cosas con Kira!
El resto del camino, lo pasaron andando en silencio. Ninguno de los dos tenía ganas de hablar. Demasiadas cosas en las que pensar, demasiadas espinas clavadas en el corazón.
***
Corría lo más rápido que podía, llegaba tarde. Había quedado con Lissie, Kira y Leila en el puente a y media (aun había un buen trecho hasta el instituto) y era menos veinticinco.
- ¡Lo siento! – se disculpó sin aliento en cuanto las vio.
- No pasa nada. Pero vamos rápido. – contestó Leila.
Comenzaron a andar con paso ligero. Así hasta llegar al colegio.
Cuando llegaron se encontraron con los demás. Markus semejaba un zombi; Leon estaba ausente, como si se hubiese colgado un cartel de no molestar; Marlon parecía enfadado, entre lo de Kira y la pelea de Leon…; Maxi no hacía más que mirar a Leila, y lo mismo le pasaba a Juli, pero con Lissie. “Que desastre, ¿para esto hemos venido?” pensó Kira.
- ¿Y Vanessa? –preguntó Markus para romper un poco el hielo.
Mala pregunta. Leon lo fulminó con la mirada y los demás lo miraron con cara de: por-qué-coño-has-preguntado-eso. De modo, que su pregunta quedó en el aire y no hubo respuesta alguna. Durante los cinco minutos en los que tardó en sonar el timbre, se Maxi y Leila y Juli y Lissie desaparecieron. Los demás se quedaron donde estaban, completamente callados.
***
- Hola, Marlon, ¿qué tal? Sabes, no está mal tu hermano.
- ¡Cállate, Annika! Y aléjate de él, está pasando un mal momento y no me apetece que además tu novio le parta la cara.
- No me digas que le tienes miedo a Gonzo. Ja.
- ¡Annika! ¿Qué haces hablando con este criajo? – gritó una voz a sus espaldas.
- Gonzo, va a mi clase. Y no es un criajo, tiene mi edad.
- Ya, bueno. Pero tú eres más lista de lo normal… y también más guapa.
Y la besó.
Marlon no pudo soportarlo más. Puso los ojos en blanco y entró en su clase. Annika era insoportable, parecía que se divertía haciéndolo enfadar. Pero cuando tenía a Gonzales al lado, ella era incluso amable. Gonzo era el ser más intolerable del planeta: engreído, con ganas de comerse el mundo y creyéndose el mejor.
***
Debo anunciaros algo – anunció el profesor en cuanto entraron en clase – os presento a Érika, es de España.
La chica que había a su lado tenía unos ojos de color miel y el pelo rubio lo llevaba corto. Vestía una sudadera con capucha y vaqueros.
El maestro esperó a que alguien dijese algo, o incluso, que les diera por aplaudir. Pero como no pasó nada.
- Siéntate allí – indicó el profesor, al tiempo que le señalaba el sitio – al lado de Leon.
La chica fue acercándose lentamente al sitio.
- ¡Pero ese es el sitio de Vanessa! – saltó Leon de repente.
Érika se paró en seco. Y el profesor negó con la cabeza al tiempo que decía:
- ¿No os lo ha dicho vuestra amiga? Vanessa y Érika han hecho un intercambio. Es decir, que Vanessa está ahora en España, más concretamente en Valencia.
- ¿Y por cuánto tiempo? – preguntó Markus, viendo que Leon se había quedado blanco.
- Durante un trimestre.
Todas las Fieras que había en aquella habitación se miraron al tiempo que exclamaban:
- ¡¿QUÉ?!
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