¿Quién de nosotros no le teme a las matemáticas? ¿Alguna vez nos hemos preguntado por la razón de nuestro rechazo a todo aquello que nos suene a números, aritmética, cálculo, fracciones? Seguramente no. El hecho es que nuestra relación con los números es pésima cuando realmente podríamos hacerla divertida, grandiosa y un gran apoyo para el desarrollo de nuestros cerebros.
He aquí las razones:
1. El pensamiento matemático es una de las capacidades más elevadas del cerebro del ser humano.
2. Las matemáticas son de uso diario.
3. Intervienen directamente en el desarrollo físico del cerebro y producen pensamiento e inteligencia. Ello porque al cerebro, mientras más funciones le damos mejor queda organizado, y esta mejoría en su organización nos lleva a una mayor capacidad de almacenaje.
Dicen los estudiosos de las neurociencias que aunque al principio se pensó que Einstein, Mozart y Beethoven tenían un cerebro más grande de lo normal, estudios recientes han comprobado que la genialidad de estos personajes no se debía a eso y que incluso sus cerebros eran normales, sólo que la materia gris de que están compuestos aumenta con el aprendizaje de las matemáticas y de la música, y ellos tres dedicaron su vida a estas materias.
Según un neurólogo alemán, que ha estudiado este fenómeno en el Centro Médico Beth Israel Deaconess, de Boston, la música desarrolla una porción del cerebro que incluye el sistema nervioso central y se prolonga como “sustancia gris” por la médula espinal.
Así lo ha comprobado en un estudio realizado con 15 jóvenes músicos, que recibieron adiestramiento musical desde su infancia.
Las imágenes obtenidas, mediante técnicas de resonancia magnética, evidencian cambios en las regiones sensoriales y motoras de sus cerebros, en comparación con las de otras 15 personas sin entrenamiento musical.
Las influencias de la música en el cerebro son conocidas desde hace tiempo y, con acierto, reciben el nombre de “efecto Mozart”.
Algunos experimentos en el campo de la educación sugieren que la enseñanza de la música ayuda a lograr un desarrollo completo del cerebro infantil.
Albert Einstein, uno de los científicos más destacados de todos los tiempos, tenía un cerebro aparentemente normal, pero un análisis detallado del órgano reveló en 1999 que las áreas dedicadas al aprendizaje matemático eran 15% mayores que en el resto de las personas. Según un artículo publicado por una revista científica, lo sorprendente del cerebro de Einstein era el mayor desarrollo de la zona dedicada a las funciones matemáticas y la gran concentración que había en ella de un tipo de células, denominadas glías, que alimentan a las neuronas.
De acuerdo con los científicos canadienses que investigaron el cerebro del prestigioso premio Nobel de Física, eso pudo haber proporcionado mayor espacio a las neuronas y mejores condiciones para establecer conexiones entre ellas.
Gran parte de los estudios científicos realizados sobre el cerebro indican que el entrenamiento en cualquier función mejora no sólo ese cometido, sino todos los relacionados con esa función y las que compartan la misma área.
La música y las matemáticas, aunque son conceptos aparentemente diferentes, comparten una cierta similitud en su organización interna, basada en las proporciones, la armonía y el carácter creativo de su lenguaje. Ambas parecen ser capaces de estimular las regiones más remotas del cerebro y de aumentar sin límite las conexiones de ese entramado maravilloso al que llamamos inteligencia.
Así que de ahora en adelante promovamos en nuestros hijos que disfruten las matemáticas, que son mucho más que cuatro por ocho o diez entre tres.
Para mayor información sobre este tema puedes visitar la página de internet de los centros de matemáticas Kumon: www.kumon.com*María Rosas es autora del libro Sea un papá efectivo y afectivo de Grupo Editorial Norma eduquemosac@hotmail.com