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Alimento diario y Emanna 31 de mayo
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La vida y la naturaleza de Dios – Las epístolas de Pedro
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Semana 2 --- Los elegidos
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Sábado --- Leer con oración: 1 P 1:2; Ef 1:4-5
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“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Ef 1:4)
Escogidos antes de la fundación del mundo
A partir de 1975, cuando nuestros hijos se formaron en la escuela, ellos nos sirvieron de intérpretes, y la obra del recobro del Señor en Brasil no se restringió sólo a los chinos. Desde entonces, la iglesia en San Pablo ya no hablaba sólo en lengua china. Hoy, la gran mayoría son brasileños, aunque hay todavía reuniones en idioma chino, coreano y otros. Sin embargo, al comienzo éramos como peregrinos.
Aún siendo peregrinos en una tierra, debemos arraigarnos en ella, esperando que nuestros hijos, cuando crezcan, prediquen el evangelio a las personas de aquel lugar. Cuando llegamos al Brasil hablábamos chino, pero cuando nuestros hijos crecieron, pudieron difundir esta palabra. La reunión de la iglesia en San Pablo cuenta con más de mil personas, y se levantaron muchas iglesias más. En esta conferencia debe haber aproximadamente unas ocho mil personas. Y ciertamente, hay muchos más que no han podido estar aquí.
La primera epístola de Pedro fue escrita a los creyentes judíos peregrinos, elegidos de Dios, que vivían en diferentes lugares. Nosotros, los gentiles, también somos elegidos de Dios. Podemos ver esto en Efesios 1:4a: “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo”. Fuimos escogidos por Dios, en Cristo, antes de la fundación del mundo. Antes de que se iniciase el tiempo, Dios ya nos había escogido. De acuerdo con el libro de Pedro, los judíos, según la presciencia divina, fueron escogidos y vivían la vida de la iglesia en aquellas ciudades como extranjeros. En el Nuevo Testamento, todos somos extranjeros, pues nuestra patria está en los cielos, y fuimos escogidos antes de la fundación del mundo. ¡Gracias al Señor!
Dios nos hizo santos e irreprensibles por Su obra en nosotros, pues nos predestinó en amor para Él, para la filiación (v. 5), por medio de Jesucristo. Como elegidos de Dios, necesitamos cumplir nuestro encargo de predicar el evangelio del reino en toda la tierra habitada, sin importar el idioma o la cultura, a fin de que todos participen del dispensar del Dios Triuno. A la luz de 1 Pedro 1:2 también somos extranjeros y peregrinos en la tierra, pero debemos decir a las personas que el Padre desea cumplir en ellas Su elección, que el Hijo desea rociar Su sangre para perdonarlas de sus pecados y que el Espíritu desea santificarlas. ¡Amén!.
Punto Clave: Elegidos por Dios
Pregunta: ¿Cuál es nuestra comisión?
EMANNA
Vivir sin ansiedad (3)
Mateo 6:19-20 No acumuléis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corroen, y donde ladrones horadan y hurtan; sino acumulad para vosotros tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el orín corroen, y donde los ladrones no horadan ni hurtan.
[Parte 3 de 3]
Los hijos de Israel tenían que labrar la tierra. En la actualidad los jóvenes deben labrar la tierra, sembrar la semilla y regar los cultivos estudiando con diligencia y graduándose de la preparatoria y de la universidad. Pero deben hacerlo sin ansiedad. Debemos distinguir la ansiedad del deber. La obligación de los jóvenes es terminar su trabajo de cultivos, es decir, graduarse de la preparatoria y de la universidad. De otro modo, la vida será difícil. A fin de vivir en esta tierra para Dios, uno debe completar sus estudios. Pero al estudiar y al completar su educación, debe ser diferente de la gente mundana. Los mundanos estudian por causa de su ansiedad; los jóvenes no deben estudiar así, sino para cumplir su deber.
No aspiren a ser millonarios, y no se esfuercen por tener una cuenta bancaria de un millón de dólares. Más bien, aprendan a repartir y a acumular tesoros en los cielos; transfieran sus tesoros de la tierra a los cielos. Su deber es sacar su título y luego hacer las riquezas. Pero no procuren ser millonarios. Más bien, repartan bien las riquezas según la vida y la naturaleza de su Padre celestial.
Todos tenemos nuestro deber. Además, tenemos a un Padre celestial, quien es todopoderoso y rico en todos aspectos y quien nos cuida por completo. El mundo de hoy está lleno de ansiedad, pero el pueblo del reino no debe preocuparse por nada Como los hijos de Israel, quienes tenían lo suficiente para vivir y quienes entregaron ciertas porciones para varios propósitos, nosotros también debemos cosechar y estar dispuestos a dar cierta cantidad para varios propósitos. Finalmente, todo lo que damos será acumulado en el banco celestial, y todas nuestras riquezas estarán allí. (c) 2007 Living Stream Ministry.
¡Jesús es el Señor!
La iglesia en Armenia
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