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Alimento diario y Emanna 30 de mayo
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La vida y la naturaleza de Dios – Las epístolas de Pedro
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Semana 2 --- Los elegidos
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Viernes --- Leer con oración: 1 P 1:1-2, 17; 5:13
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“Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 P 1:2)
Elegidos según la presciencia de Dios padre
Los destinatarios de las epístolas de Pedro eran los judíos de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia (1 P 1:1). Esta región está en Asia menor, que se localiza entre el Mar Negro y el Mediterráneo, es decir, cercana a Europa. Cuando Pedro les predicó el evangelio, algunos creyeron y emigraron a esos lugares llegando a ser peregrinos en esa región.
El apóstol Pedro escribió esta epístola en Babilonia, una ciudad junto al río Éufrates (1 P 5:13). Los judíos que estaban allí recibieron la salvación y comenzaron a reunirse.
Nosotros, siguiendo el ejemplo de ellos, debemos ir a las ciudades donde aún no está la vida práctica de la iglesia y comenzar una reunión. En 1960 vine al Brasil, siguiendo la comisión del Espíritu Santo y la confirmación del hermano Lee. Cuando llegamos a Sao Paulo, nuestro deseo era reunirnos. Entonces, lo hicimos juntamente con varios chinos que también emigraron de diversas regiones del Oriente.
En aquella época hablábamos en las reuniones en lengua china. No creo que eso sea extraño, ya que incluso hoy, en varios lugares, se hace así. Los hermanos que están siendo enviados a los diferentes países no están predicando el evangelio a las personas locales, porque no logran hablar el idioma local. Por ejemplo, si van a Italia, comienzan a trabajar en medio de los que emigraron allá y se comunican en portugués o español. Son inmigrantes peregrinos, pero, residen en Italia. Si están en una ciudad, ciertamente son la iglesia en ese lugar, y por lo tanto, pueden establecer allí la mesa del Señor.
Sólo después de quince años de haber llegado al Brasil, cuando nuestros hijos crecieron y pudieron hacer una conexión con los hermanos que hablaban el portugués, fue que los brasileños fueron ganados. En varios países hay hermanos de lengua portuguesa y española, que se reúnen usando su lengua materna. Pero ellos tienen un deseo: que sus hijos reciban la educación local para que el evangelio sea llevado adelante.
Como ya hemos mencionado, Pedro escribió su epístola según la economía de Dios, según leemos: “Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 P 1:2). Por tanto, la economía de Dios es, que Dios es único, pero tiene el aspecto de tres: Padre, Hijo y Espíritu, y quiere trabajarse en el hombre tripartito.
Pedro designa a los salvos como los elegidos de Dios: “Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación”. (v. 17). Pedro les recordaba que ellos estaban allí durante el tiempo de su peregrinación. Así también son aquellos que emigraron a cualquier país de un idioma extranjero. Ellos no hablan muy bien el idioma local, pero se reúnen usando su propio idioma. Pero el encargo no es exclusivamente para los que hablan su idioma, sino para todas las personas de ese lugar. Por lo menos, cuando sus hijos crezcan llevarán el evangelio a las personas locales. ¡Que el Señor propague Su evangelio por todas las regiones de la tierra!
Punto Clave: Somos peregrinos en la tierra
Pregunta: ¿Qué encargo recibió usted en este día?
EMANNA
Vivir sin ansiedad (2)
Mateo 6:25-26 Por tanto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, que habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre que las alimenta. ¿No valéis mucho más que ellas?
[Parte 2 de 3]
Cuando los jóvenes oigan estas palabras, es posible que digan: “¡Aleluya! Debido a que el Señor Jesús tocó la ansiedad, el engranaje de la vida humana, no tenemos que estudiar ni trabajar mucho. Si tenemos hambre, simplemente podemos comer algunas sobras”. Este concepto es erróneo.
¿Tiene el Señor la intención de que los jóvenes terminen sus estudios, o que los abandonen y sean como las aves que vuelan en el aire? Es erróneo tener ansiedad, pues ésta no pertenece a la vida divina. No existe la ansiedad en la vida de Dios. Sin embargo, el Señor no quiere decir que no tenemos que hacer nuestro deber. Cuando el Señor introdujo a los hijos de Israel en la buena tierra, todos ellos tenían que cultivar la tierra; fue su deber. Si la buena tierra producía una cosecha rica o no dependía de varias cosas: el clima, el sol, la debida cantidad de lluvia y la temperatura correcta; ninguna de las cuales las controlaban los hijos de Israel. Ellos tenían la única responsabilidad de labrar la tierra, y laboraban no sólo para sí mismos, sino también a las aves. Si no hubieran labrado la tierra, les habría sido difícil para las aves vivir. Hacer sus deberes era correcto y necesario, pero estar ansiosos por ello era erróneo. Del mismo modo, nosotros debemos hacer nuestro deber hoy en día, pero tenemos que hacerlo sin estar ansiosos por nuestro sustento. (c) 2007 Living Stream Ministry.
¡Jesús es el Señor!
La iglesia en armenia
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