|
Absurda sensación de indiferencia
Las diferentes condiciones generalizadas dentro del sistema socioeconómico y sobre todo político que rige en la isla de Puerto Rico, son de gran preocupación por su visión de futuro. Una que se ve bastante alejada de las realidades que existen en la experiencia y el pensamiento diario de la sociedad puertorriqueña. Somos utilizados por manos invisibles que han sido mencionadas ya hace algún tiempo, pero que en la práctica han demostrado tener unos efectos que agigantan las diferencias entre la igualdad de condiciones. Algunos, muy pocos, son los que salen sonriendo con ficticia felicidad entre aquellos que en su mayoría sufren las consecuencias de un sistema injusto. La equidad en las oportunidades de recibir buena salud o educación enriquecedora, dos derechos fundamentales, se estrechan tanto como el bolsillo de la gente aguante. Mientras el proletariado está sometido al pago de contribuciones excesivas, los ricos subestiman y manipulan el plan de cobro del gobierno ante la mirada aparentemente ciega de aquellos que nos representan. Paralelamente seguimos con un sistema político ineficiente. Que se queda sin ningún tipo de respuesta ante las intervenciones descaradas de fuerzas extranjeras responsables en gran medida por las condiciones antes mencionadas. En su discurso muy ensayado, dicen que las personas que fueron sometidas a la intimidación del Tío Sam (el FBI) el pasado viernes, son terroristas. Parece un chiste que estén tratando de convencer a los puertorriqueños con semejante calumnia, para tratar de justificar operativos que se llevan realizando en Puerto Rico desde la época colonial española. Una y otra vez en los pasados 513 años, se ha perseguido a puertorriqueños que tienen plena confianza en el potencial de los mismos puertorriqueños, como para subsistir sin intervenciones extranjeras. Pero obviamente esto representa un claro atentado terrorista contra los intereses de las naciones invasoras, por lo que especializan a un grupo de hombres para que hagan el trabajo sucio. De donde sale el sueño de la libre expresión, el respeto a la libertad de pensamiento y la democracia es también de donde sale los cañones que apuntan hacia aquellos que cuestionan el sistema actual y sus irregularidades. Es evidente que la independencia es un movimiento muy perseguido en el esquema de gobierno colonial ya que su soberanía ultrajada no le permite crear un perímetro en relaciones con las demás naciones. Por lo que no es una sorpresa que las autoridades nacionales no sepan ni lo que pasa en su propio territorio, ya que técnicamente no les pertenece; lo que les hace responsables de no defender los intereses del ciudadano de su tierra y permitir que los grandes intereses extranjeros sean quienes tengan la última palabra. ¿Por qué no hacen una redada como la del pasado 10 de febrero, contra aquellos jueces federales que se encargan de entorpecer las investigaciones de casos de fraude y mala administración de fondos del pueblo? Esa es la pesadilla de la colonia y su agente catalítico para su desaparición. El sector independentista ha resistido a todos los atentados que se han realizados en su contra a través de los años, y es porque es uno que aclama por la justicia y respeto que todos los puertorriqueños se merecen internacionalmente. Nuestros reclamos son sinceros y con bases muy sembradas en nuestro orgullo innato. Esto se le debemos a aquellos próceres que nunca han permitido que nuestra identidad como puertorriqueños sea cuestionada ni manchada. Solo espero que el sueño al que le canta el jíbaro en despierta boricua, no siga enviciando y durmiendo al ciudadano puertorriqueño por toda la eternidad.
Por: Isamuel J. Santos Roales
Estudiante UPR Cayey
|