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La teoría de un universo creciente en entropía ha pasado de moda. Un universo negentrópico como sistema abierto es más a tono.
Sistema cerrado el gobierno y en él la entropía sí es posible. Sus obedientes marionetas se van degradando hasta llegar al "me voy a matar, la muerte es mejor, me voy a ir"...
Involucrado en el procesamiento de la información y de los demás, en los patrones de conducta de la aleatoriedad, de sedimentación y mediocridad.
El hombre está pagando un altísimo costo por su derecho a nacer, a seguir vivo, a reproducirse.
Un sistema que aumenta su degradación y denigración al máximo.
El hombre no se ha propuesto hacer de la vida un sistema abierto, reducir el altísimo costo que ha estado pagando desde hace mucho tiempo atrás.
El cambio es una constante. Tal vez no esté lejano el día en que el hombre empiece a hablar de patrones de conducta y de pensamiento y a cuestionar la viabilidad de habitar un sistema entrópico que se reproduce a sí mismo y da la impresión de reproducir a la humanidad.
Y empiece a hablar de la razón y del azar, y del ámbito de ámbos dentro de cada persona.
Y llegue incluso a someter a discusiones y a análisis público la naturaleza intrínseca del trabajo, su aspecto esotérico o secreto.
La conveniencia para todos de habitar un sistema negentrópico es innegable. Mucha inercia, mucha depuración de la población. La gente acepta y se calla, y ha vivido dentro de un sistema cerrado donde la rectoría de la entropía es posible.
Ha cambiado diametralemente las economías de gobierno, de izquierda a derecha y viceversa.
Pero la negatividad per se, representada limpiamente por la guerra y el terrorismo a nivel países, por el homicidio y el delito en general a nivel individuos, prevalecen en este mundo de gente despierta poseedora de medios de comunicación, con acceso a la educación.
Creo que es tiempo de hablar más del asunto.
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